♡;El peor hijo de todos¹→terminada

Summary

𝗔𝗗𝗔𝗣𝗧𝗔𝗖𝗜𝗢𝗡 ◡̈ ꒰🌷 🌬ུ ⌇Donde a Jimin le encanta calentar al tímido hijo de su esposo. ꒰💌꒱yoonmin ꒰💌꒱ Jimin boypussy/boytits. ꒰💌꒱ One shot. Contenido adulto y sensible. 𝗬𝗢𝗢𝗡𝗚𝗜 𝗧𝗢𝗣 • 𝗝𝗜𝗠𝗜𝗡 𝗕𝗢𝗧𝗧𝗢𝗠 𝘈𝘋𝘈𝘗𝘛𝘈𝘊𝘐Ó𝘕 𝘗𝘌𝘙𝘔𝘐𝘛𝘐𝘋𝘈 ⩨͢Esta historia es una adaptación, todos los créditos a @ssempai6jjk en wattpad

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

꒰🌷꒱ Único.

warnings: boypussy and boytits, relationprohibida, sub!jimin, dom! Yoongi, smut, dirty talk, humillation.

minnie peli-gris ; 28 años ; 1.59

yoongi castaño ; 17 años ; 1.73


Ese día donde su padre había llegado inusualmente más temprano del trabajo y, dejó su coche estacionado fuera sin meterlo en su garage le pareció raro al chico de cabellos castaños. Sí, el mismo que cuando había dejado por un rato sus deberes del colegio fue a la planta baja cuando escuchó que su progenitor lo llamaba.

Su padre diariamente llegaba tarde, y siempre la rutina era la misma para el menor. Llegar de la escuela, comer, hacer trabajos, ejercitarse y, luego dormir para que mañana sea el mismo día. De vez en cuando tenía alguna salida con sus amigos, que lo aislaban de sus tareas porque creían que era un lunático, cuando sólo le gustaba ser responsable.

Así como ahora, que se encontraba de pie frente a su padre, quien estaba sentado en una de las puntas de la extensa mesa del comedor. Ese suspiro que liberó le hizo pensar que se trataba de algo serio, y pensó en sus muy adentros si se había enviado algún problema. Al alzar su mirada y verlo sonreír ligeramente, supo que sí, algo estaba sucediendo.

Hace años que no veía esa sonrisa en su padre, tan sincera que por poco la envidió, estaba feliz y, lo que le dijo después fue el resto para rellenar todo y, comprenderlo. Cuando estaba con su celular y sonreía cuando le llegaba una simple notificación, o las jodidas veces que escuchaba una risilla ajena a la de él en la puerta de la entrada.

"Estoy saliendo con alguien." Oh, señor Min, qué idiota fue al aceptar la insistencia de su novio por conocer a su hijo, y creer que fue para ganar su confianza, cuando lo que más anhelaba era jugar con la lealtad de su pequeño.

...

El día estaba caluroso, y estaba perfecto para usar la piscina. Buena idea le había dicho el señor Min al peli-gris cuando le sugirió la idea de disfrutar un poco la tarde debajo del agua. ¿Y por qué no? Mostrarle a su mayor lo bien que le quedaba el bikini a rayas que le había comprado. Aunque en realidad, él mismo se mentía.

Porque sabía tan bien que al único que le encantaba mostrarle su cuerpo era a él; al sonrojado y chico que estaba contra la puerta, mordiendo uno de sus dedos como si fuese capaz de amortiguar los gemidos que quería liberar al ver al novio de su padre tomar tan bien su ya endurecido miembro.

─Tan lindo por mí, bebé.─ La tosca manera en la que las glandulas de su lengua raspaban con cada lamida el tronco del pene del menor, y llevaba su líquido preseminal a su paladar para sólo gemirle con sus atrapantes ojos al hijo de su futuro prometido. Le gustó tanto ver como su mano empezaba a colorearse de un tono rojizo, oh... se estaba aguantando tanto para sólo dejarle ver que lo estaba disfrutando.

Sus grandes muslos se estremecían y su polla parecía agrandarse más con cada succionada que le proporcionaba esa boquita tan pequeña pero, lo suficiente genial para hacer caber toda la longitud de su polla. Eso sí, si la punta de su caliente pene chocaba fuertemente contra la campanita de su garganta. ─Gigi, mírame. ¿No te gusta ver como mami folla tu polla?

El mohín que había dibujado en sus rechonchos labios desapareció en una pequeña sonrisita al sentirse obedecido, no como quería, pero al menos tenía su mirada. Bueno, en sus pechos. Los cuales quitó debajo del top del bikini apenas se arrodilló a devorarle la entrepierna al castaño. Sabía que al menor le gustaban, a pesar de que se negaba muchas veces de admitirlo bastaba con sólo que las apretara con temor cuando el peli-gris lo montaba. Era inevitable, pues eran del tamaño de unos medianos globos y respingaban en cada salto, que verlas moverse freneticamente frente a sus ojos... joder.

Eso mismo pensó el mayor de ahí cuando le vió hacer ese gesto que tanto le excitaba y mojaba su coño. Sus ojos sufriendo como un tic, mientras que uno se cerraba por más tiempo y, dejaba su boca abierta para sacar repetidas veces su lengua, liberando rudamente sus jadeos ocultando lo que verdaderamente se veía. Sus tiernos ojos lo miraron con súplica cuando chupaba una de sus bolas con hambre. ─P-por favor, p-para.

Adorable. Siempre lo veía así cuando le rogaba por que se detuviera con la esperanza de que algún día lo hiciera. Vaya, que chico tan iluso era al pensar que la boca de Jimin se separara de la oprotunidad de recibir su semen, y más ahora que frotaba sus belfos contra la uretra de su glande, junto a esa carita de cachorro mirándolo desde abajo, diciéndole que quería saborearlo.

Una punzada, junto a una mano lastimada siendo nuevamente mordida y unos pies colocándose de puntillas fueron el escenario perfecto para describir el orgasmo del adorado hijo de Min. Mierda, se había venido tanto esta vez, y cómo no cuando hace una semana no había sido chupado por el peli-gris. Todo por la tontería de que ya no podía seguir con esto, sí, atentamente: Yoongi.

Tan idiota de poder creerlo cuando el más bajo lo contemplaba a medida que se levantaba del suelo. Su mano apretando con fuerza la tela de su short, mientras que la otra sólo la utilizaba como mordaza, y sus patéticos dedos de sus pies curvados hacia dentro. Jodido puberto tan terriblemente atractivo. ─¿Extrañabas la boquita de mami, Gigi?

Más que una pregunta, fue una clara confirmación. No hacía falta que el castaño le hiciera saber que sí, con tan sólo voltear su mirada a la del contrario y ver como toda su abundante esperma había manchado por completo los senos del mayor, y apreciar como aquel claro traje de baño ya también ensuciado se ajustaba tan perfectamente bien a su silueta bien definida.

Quitó con dolor la piel de sus dientes, apenas estaba cicatrizando las marcas en su otra mano y ahora tendría que esperar que estas se curen también. ─¿Yoongi?─ La exagerada manzana que se exponía en su garganta subió y bajó en una tragada. Su padre estaba detrás de él, separandolos sólo un pedazo de madera de dejarlo mirar como su pequeño amor sonreía divertido y empezaba a desvestirse frente a él.

─¡S-sí, papá! ¿Sucede a-algo?─ La incrédula sonrisa de Jimin lo avergonzó, haciendole bajar su mirada al suelo para retomar la conciencia y tomar los bordes de sus pantalones cortos con la intención de subirselos, sin embargo unas manos más pequeñas se opusieron. ─¿Jimin está contigo? Es sólo que me dijo que saldría de la piscina y volvería pero no....

─Amor, estoy aquí. Ayudando a Gigi con su traje de baño.─ Tierna y dulce, esa era su voz cuando le hablaba al adulto, la cual fue eficaz para tenerlo a sus pies. Ah, pero al castaño le fascinaba tanto romper su jodido vocabulario moral para mandarlo a la mierda. Lo lindo y, romántico quedaba atrás cuando lo tenía así, tan frágil, tan sumiso y, débil. "Shh..." le había susurrado mientras bajaba sus short's junto a su ropa interior hasta sacarlos debajo de sus pies y, de fondo se escuchaba al único con arrugas murmurarle que no era necesario, que Yoongi ya estaba lo suficientemente grande para resolverlo.

Por primera vez coincidió con aquel vejestorio, el alto era lo suficientemente grande para resolver, pero no aquello, sino para resolver la necesidad que sentía su chorreante vagina por tenerlo una vez más profundo dentro de ella. ─N-no, delante de papá n-no.─ Decía, aunque sus dientes mordían con calentura su labio inferior al observar con temor abajo.

Su gran pene aún bañado por su semen era tomado por la pequeña mano del juguetón mayor, empujando en un vaivén burlesco su glande contra el borde de su jugosa vulva, haciendola mover ligeramente. Tan vulgar, tan sucio, nunca antes Yoongi había conocido a un chico con un aura tan pasiva que fuera totalmente tan distorsionante cuando parecía que esa chispita se prendía en él, y era esto: lo que ahora sus ojos veían con estupor.

Ese perlado abdomen ligeramente húmedo ante los pocos minutos que estuvo en el agua, donde las invisibles gotas caían con gracia hasta perderse en su pomposa pubis recientemente depilada, y esa vulva igual de hinchada que sus bonitas tetas, yacía sus manos apoyadas detrás sobre el lavado, mientras sus carnosas piernas se abrían para él.

Estaba a su merced. ─Ve, cielo, descuida. No demoraremos tanto, ¿sí?─ Se escuchaba tan normal, cuando en realidad sus inquietas manos estaban abriendo su los labios interiores de su vagina para el castaño, mirándole travieso con esos rasgados ojos. Se mordió su regordete labio, aún seguía permaneciendo allí de pie y esquivando su mirada del amado agujero que tanto le fascinaba a su verga adentrarse.

Ah, ¿ahora lo ignoraba? Joder, ese jodido chico podría engañarle a su padre cada día cuando le decía que estaba viendo a alguien sólo para ocultar su gusto por el único coño que había perdido su virginidad, sí, el de Jimin. Pero, a él no podría mentirle, pudo tolerar una semana sin recibir ninguna respuesta de su parte cuando al llegar de su colegio lo recibía con solamente un delantal que no cubría prácticamente nada sus manjares.

Hoy no sería otra excusa, hoy quería, hoy tendría a ese Yoongi que hacía volar hasta lo más inútil de su jodida cabeza. El mayor del otro de la puerta había comprendido la situación, así que estaba despidiéndose, hasta que el peli-gris lo llamó por el amoroso apodo de pareja que utilizaban. ─Te adoro mucho, cariño.

En esa ignorante faceta de niño decidido ahora estaba siendo una mejilla golpeada con ligera fuerza por una lengua. Había dado en el blanco, y es que, si había algo que no le gustaba al heredero Min era escuchar que el mismo chico que le rogaba por un poco de su polla también le dijera cosas bonitas a su miserable padre.

Cubrió con la palma de su mano las gruesas venas palpitantes de su pene, mientras lo frotaba con la misma molestia que maltrataba el interior de su cachete cuando oyó como su progenitor terminaba su ridícula muestra de amor tonto con yo más.

Se marchó tan manso, sin la menor idea de lo que detrás de esa puerta sucedía. A pesar de que al oír un seco ruido como si algo hubiera chocado con fuerza con la pared, y luego una aguda voz ahogada, ladeó su cabeza extrañado, pero aún así continuó su camino. Quizás había su imaginación, con una sonrisa negó sintiendose tonto.

─¿Q-qué haces? Ah, ¿p-por qué?─ Hubiera sonado bien si lo que sucedió fuera que Yoongi lo había penetrado sin más, pero no, planeaba al menos dilatarlo un poco pero al acercarse no esperó que ambas de sus nalgas fueran tomadas para ser empujadas hacia delante y, de una estocada adentrarse por completo en aquella húmeda pussy. ─Mhm, tan bueno, ngh.

El peli-gris le sonrió delirantemente, mostrandole esos ojos formarse momentáneamente en una línea para alzar sus piernas a sus costados. ─¿Qué? ¿Me vas a negar que no te gustó? Pero si estás palpitando dentro de mami, Gigi.─ Comentó divertido, apretando con sus paredes el miembro del recién mencionado, sacándole un gemido.

Llevó una de sus manos a su clítoris, masajeandola en círculos mientras su otra mano la ocupaba en torturar su rechoncho pezón, todo mientras lo miraba desde abajo. Oh, ya supo lo que quería oír desde el principio, aunque esa sonrojada cara le decía que no, el hecho de que aún se mantuviera dentro de su interior sin salir le decía otra cosa. ─Hey.

Obtuvo su nerviosa mirada, y le sonrió tiernamente. ─A tí te adoro más, ¿lo sabes, no?─ Jugó con su boca, sacando su lengua antes de dejarla afuera más del debido tiempo cuando sintió que se abría paso aún más profundo el pene del menor en su interior cuando le entregó una de sus mejores embestidas, haciéndolo boquear.

Sus piernas fueron atendidas como querían, e incluso el moreno las abrió más, dejando más espacio para que su pelvis golpeara sus glúteos con cada penetración. ─P-perdón por no tocarte durante tantos días, y-yo me siento mal. Q-quiero recompensarlo.

Dando lástima con esos lindos ojos lo miraba sin importarle que de sus ojos estuviera derramando lágrimas del placer mientras su manito no paraba de frotar su abusada clítoris ante el constante golpe en su punto G. ─¿A-aquí se siente bien? Q-quiero ser mejor que papá haciendote s-sentir bien.

Sin pudor se lo confesaba a pesar de que su boca estaba de igual de abierta que la del mayor, aunque la suya liberaba jadeos a diferencia de la de él, que no se detenía en abrirse y cerrarse para callar sus gemidos. ─¡M-mgh, ah! D-demasiado... para, y-yo me vendré.─ Sus deditos dolían, y eso lo vió el castaño, no dudando en rápidamente con torpeza reemplazarlos por los suyos. ─Gigi, ah, n-no... ¡m-me vengo!

No supo si detenerse cuando observó con intriga como el cuerpo del novio de su padre temblaba, y su cadera se arqueaba repetidas veces. Sintió esa desconocida sensación en su vientre bajo cuando lo miró, esa carita tan dominante de hace minutos se derritió en una totalmente miedosa de tanto placer emanar por su cuerpo.

─M-me siento, a-ah, raro aquí, pero no puedo d-detenerme.─ Sin controlar la medida de fuerza que utilizaba en cada embestida, estaba seguro que estaba degastando su uretra, además de que podía sentir como su pene se mojaba con cada movimiento y los chapoteos se intensificaban volviéndose chiclosos. ─¿Puedo hacerlo d-dentro ? Lo s-siento, es que se siente bien cuando te mojas por d-dentro conmigo.

─A-ahmg, nene. P-pero...─ Fue tanta su lentitud y dificultad para solamente decirle que esta vez no le era permitido llenar su vientre de su esencia, pero ya era tarde cuando sintió ser tomado de su trasero para abrazar el cuello del menor con fuerza, y sus piernas encerrar su cadera. ─T-te quiero sólo a tí, a tí y a tu jodida polla, Yoonie.

Aquella declaración fue suficiente para que el miembro del estudiante terminara liberando su semen en bruscos disparos que chocaron contra las paredes del interior de la sobreestimulada vagina que nuevamente se mojó, acompañando al menor. ─M-mami, soy el peor hijo de todos.

Acabaron con aquella insostenible guerra de jadeos en una consolidación de lenguas entrelazadas, olvidando por completo que era la primera vez que no usaban protección y, que dentro de unos meses ya no sólo sería el peor hijo de todos, sino del mundo por ser el padre del futuro bebé que vendría en camino.

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