«Gémissant»
-Por favor.
-No.
-Por f-¡Ah, sí! ¡Mh!
Tomando las piernas del pequeño pelinegro y poniéndolas sobre sus hombros, embiste con más fuerza y se deleita con ver a tal preciosidad retorcerse del placer bajo suyo.
-Estás demente si piensas que aceptaré tal barbaridad, amor.
- ¡Más, más! ¡Oh dios!
- ¿No te basta conmigo? Puedo joderte aún más duro y de infinitas maneras si lo deseas.
La cabecera de la cama impactaba con fuerza contra la muralla en un golpeteo constante, sus pieles chocaban entre si y el sonido que causaba era incluso más ensordecedor que el anterior. Sin duda sus vecinos estarían masturbándose por el show erótico que estaban armando una vez más.
Luhan se aferró con fuerza a las sabanas cuando el más alto arremetió contra su próstata de manera incesante, acelerando sus desmedidos movimientos pélvicos cuando el éxtasis fue llegando a su punto culmine.
- ¡Más duro! ¡Oh sí! -gimió con fuerza, sintiendo su interior contraerse contra la polla de su novio- ¡Mh~!
Tan rápido cómo comenzó todo, finalizó en un orgasmo que los dejó a ambos sin aliento, tiras de la caliente esencia del más alto llenando a Luhan, quien gimió por última vez ante esa gratificante sensación.
Respirando de manera agitada, el peliplata se recostó al lado del pelinegro y acarició dulcemente su vientre manchado, causándole una ligera carcajada debido al roce de sus dedos con la piel.
-Incluso llegas sin necesidad de que te toque -habló, llevándose sus dedos impregnados de la esencia hacia la boca para saborearla, divirtiéndose con el fuerte sonrojo del otro chico al percatarse de ello-. ¿Por qué demonios quieres hacer un maldito trío?
Luhan, ya más calmado, se volteó un poco para quedar frente a él y apoyó su cabeza en una de sus manos, observándole con un puchero.
-Ese es el punto. ¡Siempre es lo mismo! Vienes, me follas duro y siquiera tenemos juegos previos a no ser que te la chupe, pero nada más -vio al alto agrandar sus ojos, anonadado por la confesión-. Quiero que me toques, Chanyeol, quiero que experimentes y juegues con mi cuerpo como se te dé la gana.
-Sabes que soy impaciente, bebé. Simplemente no puedo aguantar verte desnudo y no estar dentro de ti.
-Entonces quiero que alguien me toque mientras me follas, no lo sé. ¡Necesito algo fuera de esta rutina! No quiero que esto se vuelva monótono y terminemos picando flor en otros lugares.
Tenía razón. Aunque no lo quisiera admitir, él también se estaba aburriendo de no poder hacer algo más entretenido con su novio a la hora de intimar, pero simplemente no podía. ¡Luhan era su tentación y la resistencia no era lo suyo! Era de ver y tomar, no de detenerse a pensar algo y luego tomar.
Resignado, miró los ojitos suplicantes de su bebé, sintiendo culpa por no poder satisfacer completamente los deseos de ambos.
- ¿Y quién mierda sería el otro?
Su rostro se iluminó con la más brillante sonrisa y, feliz, saltó de la cama hasta quedar nuevamente sobre la pelvis de Chanyeol, dando brinquitos de la emoción, muy consciente de la erección que comenzaba a endurecerse poco a poco.
-Un chico que va en último año de mi carrera -se muerde el labio cuando Chanyeol jadea debido a sus movimientos-. Llevaba cuatro años de relación con una chica y ella le cortó al enterarse que era bisexual.
Chanyeol tomó con fuerza las caderas del pequeño, moviéndolas sobre su ya despierta erección para frotarla con la de él.
Quería escuchar gemir a su chico, deseaba hacerle gemir como nunca antes lo había hecho.
-Mh, ¿Y él está de acuerdo con esto?
-Sabe que eres mi novio y, cuando le dije que le haría pasar un buen rato para olvidar su ruptura, se mostró bastante seguro al aceptar.
Se apoyó con una mano en el trabajado pecho del peliplata y la otra la llevó hacia atrás, tomando la polla de Chanyeol para introducirla en su entrada.
Gimió bajito cuando el más alto comenzó a mover las caderas hacia arriba y abajo. Chanyeol simplemente sonrió complacido.
-Bien, pero sólo una vez, Luhan, nada más.
Como agradecimiento, el pelinegro comenzó a cabalgar sobre la longitud, sonriéndole lascivamente antes de inclinarse y capturar hambriento los gruesos labios de su novio.
-Lo prometo, daddy.
❀
Luhan se encontraba apoyado en la muralla de cemento a las afueras de su universidad, meneando la cabeza de un lado a otro adorablemente, flechando a todos los que abandonaban el recinto y se le quedaban mirando embobados.
Consciente de lo que causaba en los demás, sacó la punta de su lengua y comenzó a jugar con pasarla repetidas veces por su labio inferior lentamente, después entreabriendo un poco la boca y morderla de manera suave, y pestañeando ingenuamente hacia los que le miraban con ojos pervertidos.
-Te imaginan en sus camas. -una gruesa y ronca voz le cortó el juego.
Esbozó una sonrisa al encontrarse con cierto rubio de cabello medianamente corto y expresión seria, poseedor de unos ojos inundados de lujuria hacia él, únicamente hacia él.
Apoyó su hombro contra la muralla, dándole cara al más alto.
- ¿Cómo lo sabes?
Un jadeo abandonó los labios de Luhan cuando el fornido y delgado cuerpo del rubio lo acorraló y un brazo acarició muy suavemente su cintura por encima de la ropa, calentándose con una rapidez impresionante.
-Porque yo te imagino así, ciervo.
Sus labios se rozaron de manera efímera, una muy suave caricia que duró menos de un segundo antes de que el más bajo tomara la mano del otro y comenzara a arrastrarlo hacia su departamento.
-No hay tiempo que perder, Hunnie.
❀
Gracias a Dios, a esa hora de la tarde, los ascensores del edificio estaban desiertos, ya que a Luhan probablemente no le habría gustado ser visto prácticamente empotrado contra la pared de la caja metálica mientras su cuello era ferozmente atacado a besos.
Mientras Sehun tomaba con fuerza sus caderas y las acoplaba con las suyas, mordiendo y lamiendo cada centímetro de la blanquecina piel de su cuello, envió como pudo un mensaje a Chanyeol diciéndole que los esperara en la entrada del departamento para comenzar de inmediato con la acción.
Estaba ansioso, excitado y hambriento, muy hambriento. Y no dudaba que los otros dos muchachos también lo estuviesen.
Sehun, hipnotizado con el dulce aroma que desprendía el pelinegro, movió sus grandes manos hacia el abultado trasero de Luhan, estrujando sus nalgas sin mucha fuerza y logrando arrancarle un gran gemido.
-Dios, Sehun.
Luhan, con la vista nublada, abrazó el cuello del alto con sus brazos y buscó su boca, presionando sus labios con impaciencia y saltando para enrollar sus piernas alrededor de la cintura de su contrario cuando éste lo impulsó hacia arriba.
El característico sonido del ascensor hizo acto de presencia, devolviéndoles un poco a sus sentidos.
-Y-ya llegamos -dijo entre el beso, incapaz de alejarse del rubio-la tercera puerta a la, mm, derecha.
Cuando emprendió marcha, gruñó en voz baja debido a la fricción de sus erecciones que su caminar provocaba, enterrando con un poco más de fuerza sus dedos en las nalgas del menor.
-Mm~.
Con los ojos entrecerrados, el rubio notó que la puerta señalada por Luhan estaba abierta y que un alto peliplata les miraba fijamente, la mirada cargada de algo inexplicable, pero que contrastaba con el bulto sobresaliente de sus pantalones.
Ya frente a la puerta, es Luhan quien se termina descolgando de Sehun para plantarse frente a Chanyeol y sonreírle algo cohibido. Su novio simplemente tira de él enrollando un brazo por su cintura y besándolo con anhelo, tanto celoso como excitado al sentir el sabor de otro hombre en su boca.
-Channie -murmura el pelinegro una vez se separan, poniendo sus manos contra el pecho del nombrado-, él es Sehun. Sehun -tanto como le permite el agarre de su novio, se gira para dirigirse a Sehun-, él es Chanyeol.
Ambas miradas chocan y sienten como una guerra mortal estalla en ellas.
- ¿Qué edad tienes? -pregunta tosco Chanyeol, soltando a regañadientes el agarre de Luhan cuando éste alcanza la mano del rubio y lo jala dentro del departamento.
-Veintitrés. -fríamente responde, aprovechando de atraer a Luhan hacia sí mismo y pegar sus labios a la suave piel de su nuca-. ¿Tú?
-Veintiséis.
Luhan se estremece cuando Sehun muerde suavemente.
- ¿No crees que eres muy maduro para estar con un chico de veinte?
Chanyeol sonrió ladino, acercándose a ellos e inclinándose para llegar a los labios del pelinegro, pasando la lengua por su labio inferior.
-Nos amamos. ¿Acaso la edad importa?
Las palabras le dejan una sensación amarga en la boca del estómago y es por ello que toma las caderas del menor y lo gira abruptamente, tomándolo nuevamente por los muslos para alzarlo.
-No sé tú, pero ya quiero oírle gritar mi nombre.
Luhan no lo supo, pero en aquel momento una gran batalla con sentimientos ocultos se desató.
Fuertes jadeos y roncos gruñidos inundaban la habitación, la ropa esparcida por todo el suelo y un lento ritmo de alguna canción aleatoria de fondo para darle erotismo al momento.
Con la boca del pelinegro sobre su erección, Sehun echaba la cabeza hacia atrás y dejaba ir largos suspiros que se perdían entre los sonidos del ambiente, tanto los suaves gemidos de Luhan ante la preparación tortuosa que Chanyeol le estaba dando del otro extremo de la cama.
Si bien las cosas aún estaban extremadamente tensas entre los dos, tenían en cuenta que de allí uno sólo saldría victorioso y aquel sería el que lograra darle más placer al menor.
Los músculos de sus brazos se tensaron cuando sintió que estaba cerca del orgasmo debido a los lentos lametones de Luhan sobre la punta de su miembro, demasiado entretenido con su faena como para notar que él y Chanyeol se estaban mirando con superioridad y una ira incontenible.
Dando el primer paso en el juego que apenas comenzaba, Chanyeol sacó sus dedos de la ya dilatada entrada de su novio y se puso de rodillas sobre el colchón, poniéndose uno de los preservativos que estaban a la orilla de la cama y tomando suavemente sus caderas para así poder frotar la cabeza de su erección contra el lugar donde tanto ansiaba estar, sonriéndole con suficiencia cuando la expresión de Sehun se endureció.
Las corrientes eléctricas que viajaron por su columna vertebral le obligaron a dejar de atender al rubio, jadeando casi sin aire notar como el peliplata jugaba un poco con él.
-C-Channie -gimió, imitando la posición del alto para sentir el fornido pecho de éste contra su espalda, presionando aún más-, mh, Channie~.
Y, como se trataba de Chanyeol, penetró de una vez al muchacho al escuchar aquel apodo cariñoso salir de sus labios, tan cegado por el placer que experimentó al verse atrapado entre las paredes internas del pelinegro que no cayó en cuenta de que Sehun también se había puesto en la misma posición, quedando frente a su chico.
Las manos de Luhan aterrizaron otra vez en la erección de Sehun al igual que las de éste en la suya, masturbándose mutuamente mientras Sehun cerraba las distancias y comenzaba a besarle dulcemente, tomándose su tiempo en saborearle.
Chanyeol gruñó ante los celos de ver a alguien más tocando a Luhan y por ello sus embestidas se volvieron certeras, cegado por sus emociones y sin contemplar la posibilidad de que podría estarle haciendo daño.
Sin embargo, al igual que el peliplata, Luhan apenas y era consciente de lo bruto que estaba siendo éste, todo gracias a los adictivos labios del rubio sobre los suyos, aquellos que parecían encajar perfectamente contra los propios de una manera tan especial que le confunde.
Cuando Chanyeol da con su punto dulce, los labios de Sehun pasan al olvido, concentrándose únicamente en los erráticos movimientos pélvicos de su novio y cómo aquello lo estaba llevando lentamente a la cima del éxtasis.
- ¡C-Chanyeol, ah! -grita sin mucha fuerza una vez Sehun comienza a besar su cuello y a dejar notorias marcas rojas sobre su piel sensible- ¡Mh, m-mi amor!
Ahora es Sehun quien gruñe, sintiéndose extrañamente molesto al escuchar gemir un nombre que no es el suyo, deleitándose de un placer que en su mayoría él no provoca, compartiendo sentimientos profundos con alguien más mediante aquel acto producto del ferviente deseo carnal.
Y, como si estuviesen conectados, los tres sienten aquel cosquilleo que arrasa con todas su fuerzas y que finalmente logra llevar a cabo sus respectivas liberaciones; Luhan y Sehun en el abdomen contrario y Chanyeol, a regañadientes, dentro del preservativo.
Mientras la pareja recuperaba la respiración, Sehun, en un ágil movimiento, alcanzó el otro preservativo y se sentó sobre la blanda superficie. Un par de miradas al blanquecino cuerpo del chico frente a él bastó para que su erección volviese a cobrar vida, de esa manera rompiendo el envoltorio y colocándose el accesorio de látex.
Luhan, sintiendo un suave beso de Chanyeol sobre su nuca, sonrió dulcemente y levantó la mirada, quedándose completamente quieto al ver a cierto rubio con una polla, igual de grande que la de su novio, alzada en todo su esplendor y recubierta por el condón.
El cosquilleo en su vientre bajo no se hizo esperar, tampoco el que Sehun se inclinara y tomara su mano para acercarle. Con cada pierna a sus costados, Sehun terminó completamente encarcelado por Luhan, éste comenzando a descender su cuerpo con una lentitud irritante para que su entrada rozara aquella majestuosidad bajo suyo, sonriendo inocentemente ante las protestas del rubio por su jueguito.
Desde atrás Chanyeol veía todo aquello con los puños cerrados, pero también con su miembro a medio despertar porque, joder, no podía negar que ver esa expresión tan caliente en el rostro de Luhan le ponía, bastante a decir verdad.
-Vamos, Hannie, no te pongas juguetón justo ahora.
-Esto es un trío -se relamió los labios, viendo fijamente al rubio-, es injusto que sólo me compartan y ustedes dos ni se toquen.
Al menor la sola idea de ver a esos dos chicos besarse lo excitaba a niveles inimaginables, incluso superando el que con ambos estuviese pasándolo de maravilla.
Él quiso hacer aquello tanto para Chanyeol como para él, no únicamente para satisfacer sus deseos egoístas.
Sintió como unas manos calientes le rodeaban la cintura en un agarre posesivo, la erección del platinado apoyándose en su espalda baja y causándole un ligero escalofrío.
-Mi amor, las cosas están bien así -Chanyeol besó la parte trasera de su cuello-. Hay cosas que no te podemos dar y esa es exactamente una de ellas.
-Concuerdo con tu novio -agregó Sehun, mostrando una sonrisa gatuna-, aunque un pequeño besito haría muy feliz a Luhannie, ¿Verdad, nene?
El mayor frunció el ceño hacia el intruso, mirando aquellos orbes oscuros que, si bien no mostraban maldad, tenían una pizca de diversión y desafío, incitándolo a perder los estribos.
-Por favor, ésta noche es para los tres -susurró con voz ronca el menor, metiéndose la polla del rubio de una sola estocada antes de morderse sus enrojecidos labios con fuerza-. También es bueno probar cosas nuevas, Yeol.
Era una tentadora invitación, en contra de sus principios, sí; pero las ganas prohibidas de probar algo nuevo eran libres de hacer de él lo que quisiesen, incluso con el consentimiento -más bien a petición- de su adorado novio.
¿Qué tan malo sería besar a Oh Sehun, su aparente nuevo rival?
Cuando los gemidos de Luhan inundaron la habitación y el sonido de pieles chocar le alertó de lo que estaba sucediendo, se decidió a actuar. Titubeando gateó en la cama hasta quedar al costado del rubio, mandándole una mirada entre irritada y curiosa, provocando una pequeña risilla.
-No temas, Chanyeol, no muerdo -dijo con voz jadeante, tomando con fuerza las caderas de Luhan y aumentando la intensidad de las autopenetraciones-. Bueno, a Lu sí, pero tranquilo, no estás en mi menú.
Le estaba tocando los cojones, eso es seguro.
Bruscamente se inclinó y juntó ambos labios, moviéndolos apenas el contacto se hizo y comenzando un juego de lenguas que, en lo personal, no le provocaba absolutamente nada.
Quizás era por el hecho de que estuviese irremediablemente enamorado de Luhan y todas sus emociones le pertenecieran, porque besar al rubio caliente que éste había traído para un trío se sentía como besar a su propia mano, sin ningún revoltijo extraño o corrientes de excitación.
Vaya mierda lo de probar cosas nuevas.
Sin embargo, siguió besando al muchacho, ya que por el rabillo del ojo pudo ver las mejillas sonrojadas del menor marcarse aún más mientras los miraba fijamente, aquellos ojos avellanas desbordantes de lujuria y placer, mucho placer.
Un rastro de saliva fue la única evidencia de su acercamiento cuando Sehun dio por terminado el beso inclinándose hacia atrás, dándole una sonrisa ladeada al platinado para luego soltar palabras que le dejaron un poco estático en su lugar:
-Besas bien, amigo, pero me temo que prefiero más darle duro a ésta preciosidad.
E invirtió las posiciones con el pelinegro, colocando rápidamente un almohadón de la cama debajo de sus caderas, elevando sus muslos y de esa manera comenzando a arremeter con fuerza.
Chanyeol apreció cómo Luhan arqueaba la espalda y apretaba en puños las sabanas, con los ojos entrecerrados sobre él y la boca entreabierta invitándole a reclamar lo que era suyo y lo que debe serlo por mucho tiempo más.
Se acerca al menor y en menos de un segundo sus labios se reencuentran con anhelo, como si hubiesen extrañado a sus respectivos dueños. Un gruñido queda ahogado cuando la mano derecha de Luhan se cierra sobre su erección y comienza a bombear, un vaivén lento contrastando con el frenético de las caderas de Sehun.
Llega el momento que los tres tanto ansiaron, un clímax triple que llegó en el momento preciso, dándole una tarde inolvidable a los tres individuos que cayeron postrados en la cama, ambos mayores a cada lado de un exhausto y adormilado Luhan.
La sonrisa de Chanyeol apareció como un gran alivio a sus preocupaciones, ya que todo había terminado y su primer y último trío había dejado más que satisfecho al pequeño pelinegro que se acurrucaba como un gatito contra la almohada.
-Son los mejores -murmuró, sonriendo como el ángel que parecía-. Fue una experiencia que, uff, dudo olvide en mucho tiempo.
Ambos mayores asintieron en silencio y con la misma sonrisa, absortos en mirar al chico que lentamente cayó completamente dormido.
El platinado suspiró y se acomodó para poder abrazar a su adorado novio, una costumbre que habían adoptado desde la primera vez que durmieron juntos. No obstante, Chanyeol no contó con que otra mano ocupara su lugar en la cintura de Luhan, una mano intrusa que lo apretó con posesividad.
Incrédulo, miró al dueño de esa mano, su torrente sanguíneo hirviendo por dentro de sus venas.
-Creo que ahora es mi turno de sostener a Luhan entre mis brazos, Chanyeol.