Prólogo
Jimin un Omega hermoso, dedicado a su esposo, se encontraba lavando los trastes que había usado para la cena
La puerta de la entrada ser abierta brutalmente lo había asustado haciéndolo caminar despacio hacia la entrada
Por el corredor pudo ver a Hoseok recargado sobre el marco de esta al tratar de buscar un apoyo para no caer, dándose cuenta de que venía ebrio, suspiró y fue a ayudarlo
-Ho-hola, mi amor -pronunció reflejando una sonrisa burlona sobre sus labios- es fantástico... -soltó un suspiro- que mi omega... Me espere en la puerta para cuando llegue
Jimin sin decir una sola palabra camino hacia las escaleras, subiendo a su amado esposo a su habitación, en todo el tiempo que llevaban juntos nunca vio a Hoseok ebrio, era la primera vez y eso le preocupó
- ¿Sabes? -señaló a él Omega con un dedo- las mujeres del bar -rio- son más hermosas que tu -borro su sonrisa y se dejó caer sobre la cama al ver que ya habían llegado- sí que son hermosas... muy sexys
Este dio un largo suspiro antes de quedarse dormido, el menor lo veía con lágrimas en los ojos, nunca se había atrevido a decirle semejantes palabras, sonrió con tristeza y regreso a su labor en la cocina
Sus lágrimas caían sobre el plato enjabonado que se encontraba entre sus manos así limpiando todo rastro de jabón, quiso detener su llanto, pero le molestaba lo que su amado esposo decía
Al cabo de una media hora término, dirigiéndose ahora a su habitación, se cambió su pijama en el baño, estaba un tanto molesto, al salir vio a su esposo mal acomodado
Con cuidado lo acomodo quitándole los zapatos, se recostó del otro lado de la cama y dándole la espalda comenzaba a quedarse dormido, sin embargo, sintió el brazo de su Alpha rodear su cintura, sintiendo un escalofrío en su cuerpo queriendo quitar su brazo, pero este se aferró con mayor fuerza, se rindió y lo dejó, pero cuando comenzó a sentir como este bajaba su mano hacia su miembro se sobresaltó, tomó su mano deteniendo sus movimientos y se separó de el
-Quiero tenerte -balbuceo reteniendo sus jadeos- quiero hacerte mío
-No tengo ganas -respondió deteniendo sus movimientos- duerme, mañana tienes que levantarte temprano
Hoseok no hizo caso, tomó las muñecas de Jimin y las colocó sobre su cabeza, así obligándole a besarlo, era la primera vez que lo obligaba, pero aun así lo dejó, dejó que lo tocará, dejó que hiciera lo que él quisiera, esa era su forma de hacer feliz a su esposo
-Definitivamente, son mejores las mujeres del bar -soltó con desprecio, volviendo a besarlo- dime ¿Gimes igual que las putas del bar?
Jimin no decía nada, pero sus lágrimas no dejaban de salir, esta era la primera vez que actuaba de esa forma y le dolía, le dolían las palabras que decía, le dolía cada actitud que tenía su Alpha hacia su persona