Un verano a tu lado

Summary

Chanyeol pertenece a una familia poderosa y bien conocida de Jabirus de la ciudad humedal de Palo Azul. Él es popular por su carisma, su atractiva apariencia y su inteligencia. No era raro ver a grupos de Jabirús rodeándolo y esperando ganar su afecto. Para desdicha de ellos, Chanyeol solo tenía ojos para Baekhyun, un hermoso flamingo que le robó el corazón en su niñez. El problema era que Baekhyun lo veía solo como un amigo. Además, sus padres habían comprometido a Baekhyun con un principe flamingo de un humedal lejano. Lo que Chanyeol no sabe es que Baekhyun estaba enamorado de él y buscaba la manera de romper su compromiso para poder permanecer al lado de su amado Jabirú.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Chanyeol suspiró mientras observaba a Baekhyun reír con sus mejores amigos. Era tan hermoso que a Chanyeol le dolía el corazón con solo verlo.


Y aunque sabía que estaba mal amar a ese chico de lindo cabello rosa como algodón de azúcar y ojos azules como el Mar Caribe, Chanyeol no podía evitar sentirse como lo hacía. Porque Baaekhyun no solo era atractivo físicamente, sino que también tenía el corazón más puro.


Ah, Byun Baekhyun, hijo menor del rey Byun de Palo Azul, era toda una celebridad entre la población por su incomparable belleza y su noble corazón. Era bien sabido que el chico había atraído la atención de innumerables miembros de la realeza alrededor del mundo.


Y solo Kim Jonghyk, futuro rey del territorio del Gran Pantanal del Norte, había logrado convencer al rey del territorio de Palo Azul de desposar a su adorado hijo menor.


Chanyeol sintió que iba a morir cuando se enteró de ese compromiso. Había estado enamorado de Baekhyun desde que tenía memoria. Realmente sentía que Baekhyun era el hombre de su vida y daría lo que fuera por hacerlo feliz.


Pero nunca podría ser porque Chanyeol era un jabirú y Baekhyun flamingo.


Y bueno, sí, los Park eran de la nobleza, pero las relaciones entre diferentes especies de híbridos eran mal vistas en su sociedad, aunque las guerras entre diferentes especies hubiesen acabado mucho antes.


Eso solo le echaba sal a la herida porque, si Chanyeol fuera un flamingo, podría estar con Baekhyun.


Baekhyun levaantó la mirada y descubrió a Chanyeol observándolo. No era la primera vez y no sería la última tampoco, por lo que Chanyeol no quitó su mirada. Baekhyun conocía sus sentimientos y eso a Chanyeol no le avergonzaba.


Al contrario, sentía que no había razón para sentir vergüenza por amar a un increíble híbrido como Baekhyun. No se arrepentía de nada y sentía orgullo de que su corazón escogiera a alguien tan increíble.


Por eso, le sonrió al chico de cabello rosa con todo el amor que tenía en su corazón, y Baekhyun le devolvió la sonrisa. Aunque solo pudiera obtener su amistad, eso era más que suficiente para Chanyeol.


++++


Unas horas más tarde, por ahí de las dieciséis horas , Chanyeol decidió ir a pasar un rato en el humedal que quedaba a las afueras de la ciudad. Era un de los puntos de encuentro más populares y pasaba lleno casi que todas las horas del día…aunque había huecos en los que la cantidad de híbridos bajaba y por supuesto, Chanyeol conocía bien esos horarios.


Escogió su campo de siempre a las orillas del humedal y se transformó en su forma aviar. Era el ejemplo perfecto de un jabirú deseable como compañero y pareja. Era alto en sus ambas formas, sus plumas eran suaves y sedosas y su pico era del tamaño ideal y esperado por todos.


Por eso tenía muchos pretendientes. Tenía una larga lista de posibles parejas y a sus padres eso les complacía. A sus veinte años estaba en la edad perfecta para contraer matrimonio y procrear, por lo que tener tantas opciones era lo ideal y mostraba lo buen partido que era ante los ojos de la sociedad.


Pero Chanyeol poca atención les prestaba. Solo tenía ojos para su príncipe flamingo, y aunque parecía patético, no perdía las esperanzas de poder estar con él algún día.


—Hoy llegaste temprano,— escuchó a esa voz que le movía el mundo decir.


Sonrió cuando notó a Baekhyun tomar su espacio habitual en su forma de flamingo. Y vaya que era hermoso en su forma animal también. Baekhyun era perfecto ante los ojos de Chanyeol en todo aspecto.


—Me desocupé antes de lo esperado y aproveché para venir a relajarme,— respondió Chanyeol.


Escuchó a Baekhyun reír por lo bajo y sintió su corazón saltarse varios latidos. Es que hasta su risa era perfecta . —Te entiendo. Yo quería hacer lo mismo, pero…— Baekhyun suspiró. —Bueno ya sabes…—


Y sí, Chanyeol estaba al tanto. Baekhyun tuvo que hacer una aparición pública con el príncipe heredero Kim Jonghyuk. Para mantener las apariencias y eso, lo cual a Baekhyun no le gustaba, pero tenía que hacerlo.


—La boda es en unas semanas. ¿Cómo te sientes al respecto?— preguntó Chanyeol. Le dolía hablar sobre el tema, pero Baekhyun era su amigo ante todas las cosas, y si el pelirrosa necesitaba expresar sus sentimientos, Chanyeol iba a escucharlo.


Baaekhyun suspiró. —Desearía no tener que hacerlo,— dijo con tristeza en su tono de voz. —Jonghyuk es amable, pero ninguno de los dos desea esto. Es complicado.


Chanyeol movió su ala y tocó las suaves plumas del costado de Baekhyun a manera de consuelo. Deseaba hacer más, pero no podría. No en un lugar tan público .


—Ojalá pudiera hacer algo para ayudarte,— dijo con convicción.


Baekhyun acercó su cuerpo al de Chanyeol y acarició el cuello de Chanyeol con su pico, sin importarle si alguien lo veía. —Estar a mi lado es más que suficiente,— murmuró.


Pero para Chaaanyeol no lo era. Deseaba poder protegerlo y sanar su adolorido corazón. Quería quitarle ese peso que llevaba encima y encontrar la manera de salvarlo del matrimonio sin amor que le esperabaaa.


Por eso, aunque era poco y era tan solo una ayuda pasajera, se retiró a su casa para alistarse. Tomó una ducha rápida antes de mandarle un mensaje de texto a Baekhyun. Le avisó a sus padres que se vería con su amigo Sehun y salió de su casa rumbo a su destino en su auto.


Condujo unas cuantas horas y se perdió en sus pensamientos. Le dolía mucho pensar en que pronto no podría estar con su adorado Baekhyun. Iba a perderlo y no había nada que pudiera hacer, aa amenos que no le importara comenzar una guerra entre flamingos y jabirús.


No podía ser así de egoísta. Aunque quisiera dejara todo botado para amar a Baekhyun sin ataduras, no podía causarle daño a terceros. Eso iría en contra de sus valores y de sus enseñanzas.


Por eso tenía que conformarse con lo poco que podía obtener.


Por eso no dudó en bajarse de su auto cuando llegó a su destino. Sintió su corazón acelerarse cuando vio el auto que ya estaba estacionado frente a la pequeña cabaña. Parecía que su cita de esa tarde se le había adelantado.


Sin dudarlo, tomó sus llaves y abrió la puerta del frente. Había comprado esa pequeña cabaña a sus dieciocho años. Era su pequeño santuario, alejado de la ajetreada vida de la ciudad y las expectativas de la nobleza.


Ese era el único lugar donde podía ser sí mismo sin inhibiciones. Dónde es libre para amar y ser amado sin temor del qué dirán.


Se dirigió directamente a la pequeña habitación del lugar y se quedó sin aire ante la visión que le dio la bienvenida.


—Por un momento pensé que no vendrías,— dijo Baekhyun desde la cama.


Chanyeol sonrió mientras se quitaba la costosa chaqueta que llevaba puesta. —Nunca podría dejarte plantado.


Baekhyun sonrió porque sabía que era verdad. Chanyeol nunca le quedaría mal, en especial cuando más lo necesitaba.


No dijeron más después de eso. Baekhyun solo estaba usando una corta bata de seda que dejaba poco a la imaginación y Chanyeol no tardó en unirsele en la cámara tras quitarse la ropa.


Porque en público eran nada más que amigos, pero en privado, protegidos por las cuatro paredes de esa sencilla cabaña en medio del bosque, podían amarse con locura y entregarse sin miedo al qué dirán.


Y así había sido desde aquel verano a los diecisiete, cuando se permitieron sucumbir a los deseos que sus enamorados corazones había escondido por tanto tiempo…


Sí, en aquel verano que pasaron al lado del otro.