Renovación de Votos || O.S || Kookmin

Summary

Después de 8 años de casados Jeon Jungkook y Park Jimin deciden renovar votos, sellando aún más el amor que sienten ambos. Años más tarde, deciden agrandar la familia, convirtiéndose en la pareja más sólida de todos. ★Historia 100% original. No acepto copias/ni adaptaciones sin mi consentimiento. ★Género: Romance... mucho pero mucho romance, un tanto de comedia, y lemon nivel bajo ⚠️

Status
Complete
Chapters
1
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5.0 5 reviews
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18+

Capítulo Único

Jeon Jungkook y Park Jimin, una pareja que llevan casados ​​hace 8 años y han mantenido durante todo este largo tiempo, un amor de ensueño, y aunque han tenido ciertos problemas como toda relación, el estar casado tan joven les ayudó a aprender cada desvío que tienen en el camino.

Y es que Jimin y Jungkook eran mejores amigos desde la escuela, y Jeon quedó sumamente cautivado ante la belleza del rubio, teniendo así que guardar 3 años su amor por él. Por otro lado, Jimin lo vió sólo como su amigo, pero con el tiempo se dió cuenta que el amor, la atención y la felicidad que Jeon le tuvo era único y especial, empezó a enamorarse, y el día de su graduación se decidió dar el primer paso y confesarle que lo amaba, eso hizo que Jungkook hiciera exactamente lo mismo, dejando sus sentimientos al aire libre para expresarlos al fin.

Iniciaron una relación, y aunque ambos fueron a diferentes universidades, el amor siguió intacto.

Sus personalidades habían cambiado mucho, Jeon dejó de ser tan tímido, y se convirtió en un hombre decidido, fuerte y maduro, que arriesgaba todo y que no le importaba hacer el ridículo si por el amor de Jimin se las jugaba, claro está que nunca dejó de ser el chico dulce, cursi y atento con su pareja. Jimin se convirtió en alguien más centrado, directo y sobre todo más dulce que antes.

Eran la pareja ejemplar, siempre dándose ánimos, amor y lealtad. En eso se basó su relación, sobre todo cuando hubo discusiones, sabían sobrellevarlas, sus personalidades se complementaron bien, y aunque a veces Jeon era un tonto, y un tanto celoso, siempre terminaba por reconocer y mejorar, eso ayudó a que su relación se fortaleciera, y se complementaran aún más.

Con el tiempo Jungkook tomó las riendas de su vida, y él junto a su mejor amigo Hoseok, planearon una sorpresa para Jimin el día que se graduó de la universidad, y frente a toda su familia decidió pedirle la mano, aplausos, risas, y llantos de felicidad surgieron ante el acto. Jimin era un mar de lágrimas, no podía creer que la persona que fue su mejor amigo en la escuela, y su novio en la universidad, pronto sería su esposo, y vivirían juntos, todo era felicidad, todos aceptaban y amaban esa relación, sin dudar era la mas tierna y pura.

El día de la boda llegó, y un 8 de noviembre se convirtió para ellos en el día más especial de sus vidas, en el que habían sellado su amor en el altar, bajo la bendición de Dios y de las personas que realmente los amaban y los acompañaban.

Desde ese entonces vivieron juntos, Jungkook con tan solo 24 años y Jimin de 25 llevaban su vida de casados, cada uno ejerciendo sus carreras elegidas, y siendo el orgullo de sus familias.

Pasaron por muchas cosas, de vez en cuando tenían peleas tontas e insignificantes, pero lo arreglaban como siempre lo habían hecho, conversando e intercambiando ideas, no dejando que el amor se les vaya y el orgullo les ganara. Nunca se iban a dormir peleados, se decían cosas bonitas todos los días, y el te amo jamás faltaba, el sexo era esencial, se complementaban tan bien, que no había duda de lo mucho que se amaban.

Pasaron 8 años desde que se casaron, Ahora Jungkook tenía 32 y Jimin 33, y sin contar los años que llevaban juntos como mejores amigos y como novios. Jeon había decidido sugerirle a Jimin en realizar una renovación de votos matrimoniales, un acto en el que se reafirma el compromiso mutuo y se celebra la unión de ambas personas. Jimin sabía que habían pasado por momentos llenos de alegría, pero también complejos. Por ello, apoyaron en fortalecer el vínculo y volver a comprometerse con su pareja.

La renovación de votos, justamente, no solo era una forma de celebrar su matrimonio sino de recordar cuáles fueron las razones que los llevaron a querer construir una vida juntos e incluso, agregar otras más que han descubierto en el camino.

Sin importar el tiempo que habían llevado unidos o lo que habían vivido en el transcurso del camino, la renovación de votos era una oportunidad de recordar aquello que los enamoró en un primer momento, y señalar aquellos que hoy seguían haciéndolo.

—¿Estás nervioso?— preguntó la mamá de Jungkook, quién terminó de peinarlo, en el salón de vestir.

—Más que nervioso estoy ansioso.

Dijo Jungkook moviendo sus pies, mientras estaba sentado frente al tocador, acto que la madre pudo darse cuenta de que efectivamente lo estaba.

—Es como si fuera la primera vez, cuando lo esperé en el altar, estaba tan precioso, y sentí que el corazón se me iba a salir.

—Es normal que te sientas así, es porque lo amas, y sientes que todo ese amor te consume, y te lleva a un viaje astral, eso quiere decir que Jimin aún te provoca todas esas emociones en el cuerpo, y eso es señal de que el amor sigue vivo entre ustedes.

Jungkook le otorgó una sonrisa cálida, y una vez que terminó de arreglarse, le pidió a su madre que saliera del lugar porque tenía que practicar sus votos y quería estar solo. La madre se fue y efectivamente Jeon tomó el cuadernito donde había apuntado todo lo que diría cuando tuviera a Jimin enfrente, y comenzó a ensayar.

Luego se dirigió hacia el lugar en donde iba a esperar a Jimin. En un inicio querían que la renovación fuera en la iglesia como fue su boda la primera vez, pero luego de hablarlo por un buen rato, Jimin decidió que quería que fuera al aire libre, junto a la playa, y con muchos pétalos de rosas de camino, querían que sea algo íntimo y familiar. Así que ahí estaba Jeon Jungkook, esperando al amor de su vida, quién minutos después hizo su entrada.

Jimin llegó, y se colocó frente a Jungkook, se miraron fijamente a los ojos, esas miradas podrían hablar por sí solas y decirse lo mucho que se amaban sin decir ninguna palabra, sonrieron como dos locos enamorados, estaban perdidos en ellos mismos, Jeon sólo deseaba poder besar su hermosa sonrisa.

—Esta tarde estamos todos reunidos, para dar inicio a la renovación de votos de esta hermosa pareja, que contrajeron matrimonio hace unos años, y hoy han decidido volver a sellar ese amor que sigue vivo después de tanto tiempo.

El cura, dió paso omiso a Jeon Jungkook para que iniciara con los votos.

Jungkook empezó a sentirse nervioso, no entendía porqué, si ya había pasado por esto, pero el tener a Jimin nuevamente frente a él, hacia que su cuerpo y su mente se nublara, logrando olvidar todo lo que había practicado. Ahora exactamente no sabía que decir, pero el tiempo le ganaba y los ojitos de Jimin empezaban a sentirse perdidos, todos esperaban que Jeon hablara, pero sin embargo él estaba ahí, parado y en silencio, mirando a la nada, hasta que la voz de Jimin retumbó en sus oídos.

—¿Qué pasa Jeon?—susurró bajito acercándose un poco al pelinegro—¿Por qué no hablas?

—Es que estoy algo nervioso, y olvidé todo lo que iba a decir, lo siento soy un fraude—dijo cabizbajo agachando la cabeza.

—¿Quieres que hable yo primero? Puedo hacerlo, y así dejará un poco los nervios.

Jungkook no podía permitir que algo así sucediera, él había planeado esto con anticipación, y deseaba ser el primero en hablar, no iba a dejar que todo se perdiera.

Jimin lo tomó de la mano, y arqueó una sonrisa en su rostro.

—No importa si olvidaste lo que ibas a decirme, sólo házlo con el corazón, dime lo que realmente sientes, no necesitas memorizar todo, te confieso que yo no he memorizado nada, ni siquiera sé que voy a decirte, sólo sé que me saldrán las palabras cuando sea mi turno, así que dime aquello que sientes con tan sólo mirarme.

Esas palabras, esas divinas palabras hicieron que Jungkook se sintiera seguro, estaba en lo cierto, y no tenía dudas de lo mucho que amaba a Jimin, y eso haría que todo fluya de manera espontánea y sincera, así que iba a hacerlo. Diría todo lo que sentía.

—¿Joven Jeon? Estamos esperando —comentó el cura.

Jungkook respiró profundo, tomó a Jimin de la mano, y mirándolo a los ojos comenzó a hablar.

—Yo Jeon Jungkook, te amé por muchos años en secreto, hasta que un día me dijiste que también me amabas, nos hicimos novios, y desde ese entonces no quise soltarte jamás, le diste a este corazón especial, un motivo más para vivir— Jimin lo miró con una sonrisa en sus labios, y todos parecieron atentos ante las palabras de Jeon—Hoy cumplimos ocho años de casados, y para mí han sido los mejores años de mi vida, a pesar de los obstáculos que se presentaron, siempre estuviste ahí tomándome de la mano, justo como lo haces ahora—los ojitos de Jimin se tornaban cristalizados con su boquita semiabierta, su corazón parecía volverse loco, amaba demasiado a ese hombre que tenía justamente al frente—No me equivoqué al elegirte como el amor de mi vida, así que Jimin, si tuviera la oportunidad de hacerlo siempre, te juro que me casaría contigo una y otra vez.

Unas cuantas lágrimas comenzaron a caer por las mejillas del rubio, llevaron una de sus manos a su rostro y las limpió, ahora era su turno.

—Yo Park Jimin, quiero decirte que el tenerte en mi vida ha sido como un regalo, porque cuidas de mí—llevó una mano al rostro del pelinegro para acariciarlo, y este con una sonrisa en su rostro, le otorgó un dulce beso en sus cálidas manos—Y me amas por lo que soy. Te colaste en mi vida como si hubieras estado siempre, y estoy agradecido de que te hayas cruzado en mi camino, que sin ser planeado comenzamos a trazar. Eres luz en la oscuridad, eres quien me hace ser mejor cada día, eres quien me inspira, y quien me hace muy feliz.

Jungkook acariciaba el cabello de Jimin mientras lo escuchaba, las ganas de besarlo aumentaban cada vez más, y sobre todo estaba seguro de que lo amaba, todas esas sensaciones que tenía en ese instante en su cuerpo, eran provocadas por Park Jimin, su esposo, el amor de su vida, asi que definitivamente estaba con la persona correcta.

—Así que no pude haber elegido mejor compañero que tú, para pasar el resto de mi vida—concluyó Jimin.

Segundos después los padrinos correspondientes se acercaron, y les otorgó los anillos a cada uno.

—Te amaré por siempre Park Jimin—dijo el pelinegro con una sonrisa, mientras le colocaba el anillo a Jimin.

—Te amaré por siempre Jeon Jungkook —dijo el rubio, también con una dulce sonrisa en sus labios, colocándole el anillo a Jungkook.

—Ahora que hemos concluido, pueden sellar su amor—Comentó el cura.

Ambos se miraron con anhelo, Jungkook dió unos cuantos pasos para quedar a centímetros del rubio, con una mano tomó la cintura de Jimin, y con la otra tomó su rostro posando su mano a través de su oreja, para segundos después juntar por fin sus labios, y sellar su amor en un cálido beso. Jimin lo rodeó por el cuello, todos se levantaron de sus asientos, unos daban pequeños silbidos, y otros aplaudían felices.

Jimin y Jungkook parecían perdidos en aquel beso, sus corazones estaban seguros, no podrían creer que después de muchos años, el amor seguía vivo.

Luego se separaron, y Jimin hizo una señal con su dedo índice.

—Porque tú eres yo...

—Y yo soy tú —el pelinegro hizo exactamente lo mismo, completando así la frase que los caracterizaba.

Luego Jeon tomó a Jimin del brazo y lo llevó corriendo hasta la orilla del mar, para luego cargarlo entre brazos, y juntos tumbarse dentro del agua. Todos los siguieron e hicieron lo mismo con sus respectivas parejas.

Para Jeon todo en ese momento era perfecto, el sol brilló como nunca, la brisa era perfecta, el sonido del mar era perfecto, su chico era perfecto, y empapados dentro del mar, volvió a sellar su amor con un beso, luego de que Jeon le propusiera a Jimin algo que cambiaría sus vidas por completo.

—¿Y si tenemos un hijo?

—¿Quieres adoptar?— preguntó Jimin confundido.

—¡No! Quiero que sea nuestro, que lleve nuestra sangre, nuestro ADN.

—¿Entonces?

—Entonces deberíamos optar por un vientre de alquiler ¿Qué dices?

Jimin pareció sorprendido, pero no le disgustaba para nada, realmente quería tener todo con Jungkook, y sintió que ya había llegado el momento.

—Digo que me agrada la idea—dijo coquetamente acercándose a Jungkook, para acariciar su pecho que estaba semi expuesto por la camisa que se había abierto, ya que estaba empapada.

—Entonces empecemos desde ahora, que me estoy muriendo por tenerte encima mío.—comentó Jungkook.

Ambos se miraron con picardía y salieron de la playa, para llegar a un lugar más privado.

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​​6 años después...

¡Diablos! Este niño me va a sacar canas verdes.

Decía Jungkook dirigiéndose al cuarto del pequeño.

—¡Vamos, ya levántate jungyeok! Llegarás tarde a la escuela—comenzó a moverlo para que despertara.

Jungyeok un niño de 6 años, de cabello castaño, con ojos muy parecidos a los de Jimin, pero en color miel, unos dientes de conejo y la boquita igual a la de Jungkook, una nariz pequeña, y un poco alto para su edad, era la combinación perfecta de Jimin y Jungkook, sobre todo porque era un niño muy listo, astuto, competitivo e inteligente, que usaba su ternura y belleza, para conseguir lo que quiere. Casi siempre lo lograba, sobre todo cuando se trataba de su padre Jeon Jungkook, él no se resistía a sus encantos. Era su único hijo y su mayor adoración.

—¡No! ¡Déjame, papá!—se tapó de pies a la cabeza— No quiero ir.

—¿Quieres que Jiminie te deje sin partido hoy en la tarde?

El niño bajó un poco la frazada dejando ver un poco de su rostro.

—Mimi no haría eso, él me consiente mucho, más que tú—sacó la lengua.

—Ya lo ha hecho antes ¿No recuerdas?— el niño esquivó su mirada.

—Pero no quiero ir por hoy papi, tengo mucho sueño, la escuela es aburrida ¿Puedo quedarme en casa esta vez?—pestañeaba y hacía puchero.

Jungkook quería decir que no, pero esa carita se parecía a la de Jimin, le hacía suspirar, estaba siendo manipulado por su propio hijo, al igual que Jimin solía hacerlo a veces, pero le causaba ternura.

—Además si no me dejas ir por hoy, prometo no decirle nada a papá Mimi de que fuiste tú quién casualmente botó a la basura su crema exfoliante que tanto amaba, por andar distraído.

Jungkook abrió sus ojos en asombro y reía sarcásticamente ¿Ahora lo iba a chantajear? ¡Rayos! Sabía que ese niño era listo, pero si que era demasiado listo, Jeon sabía que si Jimin se enteraba de eso, él sería hombre muerto, así que no tuvo remedio que aceptar.

—Me saliste chantajista ¡He!

—De alguna forma tengo que conseguir lo que quiero.

—Pequeño mocoso, ven para acá —Jeon comenzó a hacerle cosquillas por todo el cuerpo haciendo reír a su niño.

—¡JUNGYEOK Y JUNGKOOK BAJEN A DESAYUNAR!—gritaba Jimin desde la cocina.

—Dile a papi que no puedo ir a la escuela hoy—juntaba sus manitos en súplica.

—¿Pero que le voy a decir ahora?

—Inventa algo, ya sabes... sino...

Jungkook esbozó una sonrisa, y luego tapó nuevamente a su hijo.

—Está bien, descansa.

Jungkook salió de la habitación y se dirigió hasta la cocina donde estaba Jimin, aprovechó que estaba de espaldas y lo rodeó por la cintura, dió pequeños besos en el cuello, tomando a Jimin por sorpresa.

—Cariño ¿Y dónde está Jungyeok? Se le hará tarde para la escuela—dijo girándose.

—Jungyeok no irá hoy a la escuela.

—¿Qué? ¿Pero por qué? Iré hablar con él —Jimin apartó a Jeon para dirigirse hasta la habitación del pequeño, pero Jungkook lo detuvo tomándolo del brazo y acercándolo a él.

—Déjalo que descanse por hoy, es sólo un día ¿Sí?—dijo repartiendo besitos por sus mejillas, y rozar sus manos juguetonas por el abdomen del contrario, acción que hizo a Jimin cerrar los ojos y excitarse un poco.

—Jeon...pero...tiene que ir.

—Déjalo por hoy—siguió repartiendo besos, esta vez por su cuello. Jimin no podía creer lo manipulador que podía ser Jungkook, siempre se salía con la suya.

—Está bien que no vaya, pero sólo por hoy—decía Jimin entre jadeos, mientras que Jungkook seguía excitado.— Se parece tanto a tí.

—Yo diría que a tí, tiene tu misma carita, esa carita que me vuelve loco y a quién no puedo decir que no.—comentó Jungkook.

—Bueno tiene mucho de ambos, sobre todo lo...

—“Chantajista”—dijeron ambos al mismo tiempo.

—Sí, ahmm...Sobre eso... hay algo que debo decirte bebé.—dijo Jungkook apartándose lentamente, sabía que lo que iba a decir, iba a marcar su derrota.

—¿Que Pasó?

—Bueno casualmente yo...—decía retrocediendo paso por paso, alejándose cada vez más de Jimin.

—¿Qué, Jeon? Habla de una vez que me estas desesperando.

—¿Recuerdas tu crema exfoliante, que se te había perdido?

—Ajam—dijo Jimin en tono curioso, levantando una ceja, y cruzándose de brazos.

—Bueno, no se te perdió, yo lo tiré casualmente a la basura.

Jimin lo miró como si lo quisiera matar con la mirada, Jungkook tragó saliva, esperando el momento para correr.

—Así que tú eras el culpable—caminaba despacio paso a paso, acercándose a Jeon, pero este retrocedía.

—Amor...bebé—dió una sonrisa nerviosa, mientras seguía retrocediendo —¿Crees que deberíamos renovar nuestros votos para reforzar nuestro matrimonio? Sería mucho más bonito ahora que está Jungyeok ¿No crees?

Jimin seguía caminando lentamente, y con la sangre hervir, quería ahorcarlo, pero también sabía que nada de eso fue a propósito, era casual, no iba a perder los estribos y querer matar a su esposo ¿O sí?

—Jungkookie...—decía en voz sensual.

—¿Siiii?— respondió Jungkook, tratando de no caer en las redes del cazador.

—¡TE VOOOOY A MATAAAAAR!—Jungkook corrió por su vida, y Jimin lo perseguía como una fiera.

No tenía donde esconderse hasta que llegó a su habitación. Jungkook cayó en la cama y Jimin se le lanzó encima, Jeon estaba listo para despedirse de este mundo, cuando de pronto...los besos cálidos de su esposo tomaron su boca, y lo besaron con lujuria y deseo. Jungkook lo apartó por un momento.

—Creí que sería un hombre muerto.

—¿Crees que yo no lo sabía?

—¿Cómo lo supiste?

—Jungyeok me lo dijo hace unos días.

—Ese mocoso estafador...—murmuró.

—¿Qué dices?

—¿Entonces no vas a matarme? ¿No te convertirás en un esposo asesino?

—Dije que te mataría—llevó una mano al cinturón de Jungkook para desabrocharlo—Pero lo haré de otra forma.

Jungkook miró aquella acción y levantó una ceja coquetamente.

—Uff... Entonces ven aquí muñeco.

Lo tomó de la cintura y comenzó a besarlo lleno de placer.

Se quitaron la ropa como si no hubiera un mañana, quedando totalmente desnudos, Jungkook lubricó a Jimin, y luego tomó un preservativo para por fin hundirse en él.

Jimin lo comenzó a montar con rapidez, se movía al ritmo de las estocadas de Jungkook, mientras que él chupaba y lamía una de sus tetillas, haciendo gemir al rubio. Teniéndolo encima, Jungkook apretaba el trasero de Jimin, y le daba un par de nalgadas, mientras este se seguía moviendo con velocidad, vaya que estaban excitados, realmente era una mañana caliente y la habitación se estaba incendiando. Jungkook comenzó a masturbarlo, y por la intensidad de los movimientos de ambos, y los gemidos provenientes, hicieron que luego de unos minutos alcanzaran el orgasmo, porque para un buen sexo, no se necesita de mucho tiempo.

Cayeron rendidos en la cama, y ​​lo que ese día sería algo productivo, se convirtió en un día para pasar en familia, al fin y al cabo era viernes, y el fin de semana les respiraba en la nuca, no había de que preocuparse, porque así era la familia Jeon Park, porque si hubiera oportunidad, el amor sería primero sobre todas las cosas.

Se habían fortalecido, y se convirtieron en una pareja sólida y llenos de complicidad, habían construido una hermosa familia, y todo eso era algo que no se podía reemplazar.


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Esta historia fue escrita únicamente por el aniversario del Jikook que fue el 08 de noviembre y fue publicada por Wattpad el 08/11/22 (día del aniversario) por ende razones que muchas saben, la historia tuve que ponerla en borradores en Wattpad para protegerla ya que me eliminaron algunas historias, así que hoy decidí publicarla por aquí, espero la disfruten, es una historia llena de mucho amor, me inspiré demasiado para escribir esta dulce historia.

Besos Tq💜