La leyenda de los tres reinos
CAPÍTULO I
La leyenda de los tres reinos
Dicen que, antes de que los reinos aprendieran a odiarse, fueron uno solo. Así comienza la vieja historia, transmitida de boca en boca, susurrada junto al fuego en las noches largas y repetida como advertencia a los niños que preguntaban demasiado. Una leyenda tan antigua que nadie recuerda cuándo dejó de ser verdad.
En aquel tiempo remoto, el mundo estaba gobernado por tres hermanos nacidos de la misma sangre y el mismo vientre. No hubo coronas en su nacimiento ni profecías escritas en piedra, solo la certeza de que juntos eran más fuertes que cualquier reino que hubiera existido jamás.
Cuando crecieron y tomaron el poder, el territorio fue dividido en tres grandes dominios:Aelvar,MaeronyRhaelor. Durante un tiempo, aquella división no fue sinónimo de ruptura, sino de equilibrio. Cada hermano gobernaba su reino, pero la paz se sostenía sobre la sangre compartida.
El mayor reinaba enMaeron, un territorio de tierras fértiles y acuerdos silenciosos, donde la palabra y la estrategia valían más que la espada. El segundo gobernabaRhaelor, áspero y fuerte, forjado en la guerra y en fronteras que nunca conocieron la calma. Y el menor… el menor había nacido con el fuego, y su reino fueAelvar.
No un fuego común, sino uno que respondía a su voluntad. Ardía en sus manos sin consumirlo, danzaba a su alrededor como si lo reconociera como amo y obedecía incluso a sus emociones más oscuras. Allí donde Maeron se regía por pactos y Rhaelor por acero,Aelvarera gobernado por llamas.
Durante un tiempo, aquel poder fue venerado. El fuego protegía las fronteras de Aelvar, disuadía invasiones y mantenía la paz entre los tres reinos. Pero el respeto, cuando se mezcla con el miedo, siempre termina pudriéndose.
Pronto comenzaron los susurros.
Que el señor de Aelvar era peligroso.
Que ningún hombre debía poseer tal poder.
Que tarde o temprano el fuego reclamaría algo a cambio.
EnMaeron, el miedo se disfrazó de prudencia, enRhaelor, tomó la forma de rabia y desconfianza.
Los hermanos mayores, consumidos por la inseguridad de vivir a la sombra de aquel don imposible, dejaron de ver al menor como un igual. Donde antes hubo sangre compartida, comenzó a crecer la sospecha. Donde antes hubo admiración, nació el resentimiento.
La guerra no llegó de golpe. Llegó como llegan todas las tragedias: disfrazada de decisiones necesarias.
Primero fue el aislamiento deAelvar. Después, la traición. Y finalmente, el fuego dejó de protegerlos… y se volvió contra ellos.
La leyenda no se pone de acuerdo en cómo terminó todo. Algunos dicen que el hermano menor ardió junto a su reino. Otros, que desapareció entre las llamas y nunca fue encontrado. Hay quien asegura que murió… y quien jura que el fuego jamás lo habría permitido.
Lo único en lo que todos coinciden es en el resultado
De aquella guerra nacieron los tres reinos tal y como se conocen hoy:Aelvar,MaeronyRhaelor, separados, enfrentados y marcados por un conflicto que nunca terminó del todo. Desde entonces, el fuego dejó de ser símbolo de protección y se convirtió en advertencia.
Porque el mundo aprendió una lección que jamás olvidaría:
que aquello que no puede controlarse
Debe ser destruido.









