Capítulo 1. La Niebla
Nada mejor como estar en una feria y parques de atracciones, este fué el caso de John Tucker con su hija Megan de 7 años de edad. Un día familiar muy agradable y divertido. Megan una niña tierna y gentil, la pequeña infante adora mucho a su papá más que las mismas atracciones del parque. Después de culminar la diversión de esta familia, John y su hija sube a la minivan para irse a los que todos llamamos hogar.
Una noche tan fría y solemne, solamente se veía la nieve caer, se avistaba una calle sola y vacía como pueblo fantasma, en esa calle se encuentra un pequeño edificio, más que un edificio era un consultorio psiquiátrico. Una noche de trabajo para una consulta con un paciente programado en ese instante horas de la noche.
La secretaria informa al doctor, que su paciente ha llegado, - hágale pasar- declara el doctor.
-Doctor: Me alegro de que haya venido, eso demuestra su compromiso con el proceso. Bien! He leído sus notas y sé que los demás terapeutas no le ayudaron en absoluto. Quiero que sepa que esto será distinto. ¡Avancemos a su ritmo! Sin notas, sin medicación. Sin teorías. Volveremos al principio y comprenderemos lo que ocurrió.
-Paciente: Ah, ¡SÍ!
-Doctor: Adelante por favor ¡sigue contando en donde nos quedamos y veremos tus avances! ¡Vale!
11:50 de la noche en la carretera se avistó un automóvil, no tenía control alguno, un poste de luz y el auto tan juntos como para decir que hubo un accidente de tráfico, un rato después se abre la puerta del vehículo, saliendo de el golpeado y mal herido, cayendo inconsciente sobre la fría nieve teniéndolo de rojo. A continuación la persona recupera la conciencia, mirando a su alrededor no comprendía lo que había pasado pero si sabía de algo, su pequeña no se encontraba en la minivan.
Tucker estaba en un estado de pánico e impotencia solamente podía gritar MEGAN.
-Tucker: ¡Megan! ¡Megan! ¡MEGAN! ¿DÓNDE ESTÁS? Oh por Dios, ¡que sucedió! ¿Qué está pasando?
Sólo y desamparado en la carretera, no veía nada más que la oscuridad, nieve cayendo y una intersección donde conducía al pueblo más cercano. Siguió el camino solamente con la idea de que su hija esté refugiada en alguna parte. Llagando cerca al pueblo se ve al frente un mural plasmado un mapa y el nombre del pueblo.
Welcome to "VILLAGE 13"
Siguiendo el único camino que conducía hacia el pueblo, apenas se lograban visualizar los alrededores, el ambiente cargado por una espesa niebla, Tucker gritando el nombre de su hija apenas podía ver los vehículos estacionados en las acercas peatonales. Después del recorrido John Tucker ya estaba en "Village 13"
Nada es como John se lo espera, un condado totalmente callado, gasolineras, comercios, tiendas cerradas, es como si fuera un toque de queda, no se podía escuchar algún tipo de ruido, el único ruido que se escuchaba era solo las del viento y las espesas neblinas. Pidiendo ayuda y gritando por su hija, nadie lo escuchaba es como si el mundo estuviera desaparecido. Siguió explorando la zona y mientras más se adentraba, más confuso era para Tucker, nada tenía sentido en ese maldito lugar. Tucker exploraba los comercios, locales y tiendas departamentales, todos están abandonados y aún no había señal de Megan.
Después de inspeccionar a su alrededor, John siguió más adelante a la zona céntrica de la calle, y a las pocas distancias se logra ver luces encendidas sobre un diner.
Entrando por las puertas del restaurante, Tucker contempló en la mesa del fondo junto al lado de la ventana del diner. Se miraba una mujer sentada en la silla junto a la mesa de comer, de forma apacible y relajada bebiendo un café. A simple vista se notaba que la mujer estaba pasando el rato.
Viendo que todo el pueblo parece un lugar sombrío y misterioso, John sintió un alivio al ver por fin una persona en todo ese tiempo que estuvo recorriendo el lugar. Al acercarse a la mujer nota que aquella persona llevaba puesto un uniforme de policía, para John le pareció obvio que la oficial aún está de servicio, se dirigió con más interés a la oficial solo para expresar su emergencia.
—Oficial: ¿Está bien, señor? No son horas para andar vagando por la calle con este clima.
—Tucker: Es que no encuentro a mi hija. La estoy buscando.
—Oficial: A ver, tome asiento un momento. Cuénteme sobre su hija.
—Tucker: Tuvimos un accidente en el camino. Me quedé inconsciente un momento y, al despertar, ya se había ido.
—Oficial: Tal vez corrió a buscar auxilio. ¿Es una niña espabilada? ¿Sabe cómo reaccionar?
—Tucker: Sí, es muy juiciosa. Tiene solo siete años, se llama Megan. Mire, aquí llevo una fotografía suya y mi identificación.
—Oficial: Qué bonita criatura... Johnny Tucker. Vive en la avenida Madison. Pero si eso le queda a un paso de aquí.
—Tucker: La calle Madison... Sí, exacto. Allí tengo mi casa.
—Oficial: Ya veo. Pero dígame la verdad, Johnny, ¿cómo se siente? ¿Tiene mareos, desorientación o algún golpe fuerte en la cabeza?
—Tucker: Algo de eso, la verdad. ¿Usted cree que haya logrado volver a la casa por su cuenta? Sería lo más lógico...
(De pronto, un repique agudo rompe el silencio del lugar)
—Oficial: ¿Ese no es su móvil, Johnny?
—Johnny: ¿El mío? Ah, tiene razón... ¿Aló? Vaya, cortaron.
—Oficial: Las líneas están caídas por el mal clima. Pudo haber sido la pequeña intentando comunicarse.
—Johnny: Ojalá... Quizás llamó desde el teléfono fijo de la casa...
(El transmisor de la oficial emite estática)
—Atención a todas las patrullas. Reportan una emergencia en la zona de Palmont Lake. Acuda la unidad más cercana.
—Oficial: Maldición, tengo que atender este llamado de inmediato...
—Johnny: Pierda cuidado. Me iré a pie hasta mi casa, seguro la encuentro esperándome allá.
—Oficial: De acuerdo, pero apenas resuelva esto voy a darle una revisión a su domicilio. En la calle Madison, ¿correcto?
—Johnny: Se lo agradezco.
—Oficial: Vaya con cuidado.
Tras tomar un breve respiro para serenarse, Johnny salió del restaurante con la mente enfocada en un solo objetivo llegar a su domicilio.
—Debería conocer este barrio… Mierda, ¿qué me está pasando?. Volveré por donde vine. Que esté allí, por favor… Tan solo que esté allí.
Al saber el posible paradero de su hija, Johnny dió inicio a la ubicación. Destino a la calle Madison. Mientras seguía con el recorrido, Johnny notó su entorno mucho más extraño. La linterna de Johnny el que ha estado usando desde que llegó al pueblo, empezó a presentar fallos de manera no naturales, la luz de la linterna hacia parpadeos remitentes desde que salió del restaurante. Y su teléfono de igual forma también estaba extraño, sonaba un eco desde las bocinas, como si fuese estática.
Todas estas anomalías de los equipos de Johnny eran provocadas por el mismo entorno del pueblo, como si le quisieran dar una advertencia o un mensaje. Mientras más seguía Johnny avanzando más fuerte eran las anomalías. En los instantes Johnny Tucker recibe una llamada telefónica. Al contestar era...
—Papi… papi…
—¡Cariño! ¿Estás bien? ¿Estás en casa?
—¿Cariño? Espérame allí, no te muevas.
—¡Corre, papi! No puedes ganarles… ¡Corre!
—¿Qué? ¿Hay alguien ahí contigo? ¡Megan! ¡Voy a buscarte!
(Se cortó la comunicación)
—¡CARAJO! ¡QUE PUTA MADRES!
Tras esa llamada, el aire se volvió pesado y el pueblo sufrió un cambio. El lugar se transformó hasta convertirse en una versión oscura, demoníaca y hostil de sí mismo.
El terror que Johnny contemplaba se materializó en su entorno. Varias de las rutas por las que había llegado quedaron bloqueadas por escombros o simplemente desaparecieron en la nada. Sin más opción que adentrarse en lo desconocido, decidió rodear la zona que aún no había explorado, tomando un sendero a través de estrechos callejones.
Sosteniendo la linterna, intentó iluminar la zona. Fue entonces cuando lo vio, una sombra negra y macabra se deslizaba entre el suelo y las paredes, imitando la forma de un humanoide. El corazón de Johnny se agitó y empezó a correr por su vida.
La sombra lo acechaba. Los callejones se cruzaban en ángulos extraños, convirtiéndose en un laberinto donde cada esquina parecía idéntica a la anterior. Para colmo, el aire comenzó a poblarse de múltiples sombras que se amontonaban, rodeándolo lentamente.
A lo lejos, Johnny vió al fin la salida del pasadizo, pero justo antes de alcanzarla, una sombra llegó hasta él, atrapando sus pies.
Al instante, los movimientos de Johnny se volvieron pesados, torpes y lentos, como si intentara avanzar en barro. Por más que se esforzaba por correr, la salida parecía alejarse. Desesperado, metió la mano en el bolsillo, sacó su mechero y encendió la llama justo sobre la criatura que ataba sus tobillos. El fuego iluminó a esa cosa, cortando de golpe el vínculo entre su propia sombra y aquella entidad.
Liberado de la presión, Johnny se lanzó hacia adelante y cruzó el límite del callejón. Y de la nada el peso asfixiante del Umbral desapareció y se encontró de pie en la calle Madison, envuelto nuevamente en el silencio de la noche.






!["ᴇʟ ꜱɪᴄᴀʀɪᴏ" [ᴷᵒᵒᵏᴹⁱⁿ] 국민](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_ab81dd541d81136c31c75702f396d37d.jpg)


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