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La fresca mañana del 1 de septiembre había llegado, la luz se filtraba a través de la tela traslúcida que cubrían las ventanas, el suave sonido del cantar de las aves se vió perturbada por el sonido insistente del despertador.
Una cabellera rubia se revolvió entre sueños mientras cubría su cuerpo por completo con el edredón, a su lado, su novio también se removió siendo más fácil para el abrir los ojos, parpadeando lentamente para espantar el sueño, una pequeña sonrisa se extendió en sus labios al recordar tan anhelada fecha para el, su cumpleaños número 25, al escuchar los suaves murmullos a su lado su sonrisa se hizo más grande.
Suavemente se dió la vuelta, retiró la sabana que le cubría el rostro viendo cómo su hermoso rubio aún dormitaba, soltando pequeños murmullos incomprensibles y un pequeño puchero adornado sus labios que fue besado por el.
— Buenos días, mi amor — Un sonoro beso casto fue dejado en el pequeño piquito de sus labios formado por el abultamiento de sus sonrojadas mejillas al estar recostado contra la almohada.
Jimin trató inútilmente de resistirse, tenía un plan preparado para ese día y todo debía salir perfecto, correspondió escuetamente al beso y en el fondo se sintió terriblemente mal al ver la cara desconcertada de su novio.
— Buenos días, kookie — Murmuró en voz baja volviendo a cerrar los ojos para no ver la cara de su novio, no quería arruinar la sorpresa.
Ok,sin duda alguna eso no era lo que esperaba Jungkook, al ser una fecha especial pensó que Jimin lo despertaría llenandole de besos la cara mientras se le tiraba encima cantándole feliz cumpleaños y diciendo que lo amaba una y otra vez. Pero en vez de eso Jimin incluso se había mostrado distante y ni siquiera le había mencionado nada acerca de su día especial.
Aún así, lo intentó otra vez.
—¿Sabes que día es hoy bebé?
— ¿Sábado?
Jungkook sintió una espinita en el corazón al oir eso, ¿Acaso Jimin había olvidado su cumpleaños? Eso era imposible, ambos se conocían desde la infancia y Jimin era el que siempre recordaba las fechas y en cada cumpleaños lo despertaba con besos o alguna canción cursi compuesta por el mismo.
Mientras que Jimin empezaba a cuestionarce si lo que estaba haciendo valdría la pena, tenía toda una sorpresa preparada y elaborada perfectamente para el final del día, pero en serio no sabía si podía soportar ver la cara de tristeza de su novio, se mordió el labio para no decirle que todo era una farsa y que si recordaba perfectamente su cumpleaños.
— En realidad es viernes, amor... Deberías descansar un poco, yo iré a ducharme para ir al trabajo — Murmuró levantándose de la cama dejando un casto beso en la frente de su rubio.
Jimin se sentó en la cama, situando su rostro entre sus manos, debía seguir el plan al pie de la letra por lo cual después de una pequeña lucha interna consigo mismo se levantó de la cama, recogió su camisa del suelo para ponérsela pero al final decidió ponerse una de Jungkook que le llegaba a los muslos con unas bragas de encaje negro.
La primera fase del plan estaba hecha: Fingir haber olvidado el cumpleaños de Jungkook.
Y llegaba la segunda fase: Provocarlo...
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Con toalla en mano, secando su cabello, Jungkook caminaba por el pasillo que separaba las habitaciones de la cocina tras salir de la ducha, aún estaba un poco sentido con Jimin y había derramado una que otra lágrima al recordar su expresión confundida en la mañana al preguntarle que dia era. Sin embargo, eso no le impidió detenerse a mitad de camino, frenando de golpe al pasar por la puerta de la cocina y retrocedió algunos pasos mientras su cabeza se inclinaba hacia atrás, sintió una corriente eléctrica recorrerle de pies a cabeza acentandoce en su vientre y tirando de su ingle al ver la escena frente a el.
Allí estaba Jimin, solo en unas bragas negras de encaje que no cubrían por completo sus nalgas y una camiseta holgada la cual era suya y que se detenía enrollada justamente por encima de su pronunciado culo. Este se encontraba cocinando algo que olía exquisito mientras meneaba sus caderas al ritmo de alguna canción que tatareaba bajito.
Olvidó como respirar por unos momentos e incluso se olvidó momentáneamente de su resentimiento por su día, obviamente había visto a Jimin en poca ropa varias (miles) de veces y sin nada de esta pero es que verlo así era todo un privilegio, su rubio tenía un cuerpo hermoso, piel palida, sus curvas pronunciadas, caderas extrechas y nalgas tan pomposas y redondas de las cuales gozaba cada vez que tenían intimidad.
Dejó la toalla con la que secaba su cabello en una de las mesitas del pasillo y caminó hasta su rubio, acercándose peligrosamente lento por su espalda y al estar lo suficientemente cerca dejó una sonora nalgada en su nalga derecha, viendo cómo está se volvía roja rápidamente dejando su mano marcada.
Jimin se sobresalto asustado al sentir el repentino golpe soltando inconscientemente un gemido. Se dió la vuelta con el ceño fruncido y vio a Jungkook alzando sus manos en son de paz con una sonrisa sancarrona en el rostro.
— Disculpa bebé, pero tú trasero me estaba haciendo ojitos — Se excusó inútilmente aún con las manos en alto.
— Desvergonzado, en vez de estar haciendo cochinadas deberías estar alistándote para el trabajo — Rodó los ojos, fingiendo molestia, realmente no le molestaba en lo más mínimo que Jungkook lo nalgueara mientras estaba desprevenido, solo lo encendía de sobremanera.
Regresó nuevamente a hacer el desayuno el cual consistía en huevos revueltos con tocino, panqueques y jugo de naranja, tampoco iba a dejar morir de hambre al pobre Jungkook por su plan.
Jungkook sintió, otra vez sintiéndose desanimado, se retiró de la cocina hacia la habitación donde dormía con Jimin, allí vio la cama desorganizada y recordó nuevamente el suceso de la mañana, trató de alejar aquellos pensamientos, solo era un cumpleaños, no era el fin del mundo, aún así, no pudo evitar sentirse peor.
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El resto de mañana concurrió con algo de tensión en el ambiente, en el desayuno Jimin no se atrevió a mirar a Jungkook a la cara, ambos comieron en silencio y cuando terminaron el pelinegro se lavó los dientes, tomó sus cosas y dejo un beso en la cabellera de su rubio, saliendo de la casa sin mencionar ni una palabra.
Cuando Jimin quedó solo en el departamento se permitió respirar con tranquilidad y se preparó mentalmente para lo que venía;
La fase tres del plan: Preparación...
El rubio había comprado montones de artículos para decoración como globos, serpentinas y confeti.
Pero había algo en específico de sus compras que lo hacía sentirse nervioso, aquella lencería roja que no cubría más que sus partes más íntimas y un consolador de unos cuantos centímetros menos que la polla de Jungkook, menos grueso, claro.
Todo lo había comprado unos días antes y porsupuesto que tuvo que esconder todo en la casa su más fiel amigo, Taehyung.
De hecho, la idea de la sorpresa había sido propuesta por el.
Por un momento pensó en declinar de su oferta, las sorpresas que preparaba Taehyung nunca salían bien y siempre terminaban en un desastre pero después de meditarlo un poco, al final le dijo que si.
Unos golpes en la puerta lo sacaron de su ensoñación y rápidamente se levantó para ir a abrirla, no se tomó la molestia de mirar por la mirilla ya que sabía perfectamente que se trataba de el. Al abrir lo encontró allí parado con unas grandes bolsas a cada lado de su cuerpo las cuales se veían bastante pesadas.
— Hola Mimi, aquí tengo tu súper traje sexy para seducir a tu hombre —Este ni siquiera se tomó la molestia de moderar su tono de voz, típico de Taehyung.
— Por dios Taehyung, ¡tengo vecinos! — Chilló en voz baja con vergüenza y un pequeño rubor expandiéndose en sus mejillas.
— Cuando estés bajo tu hombre no tendrás tanta vergüenza — Sonrió con burla, mirando a su amigo rojo de la pena.
— Por dios, calla.
— Claro, claro, ahora sí, manos a la obra.
Después de meter las bolsas al departamento, empezaron a organizar todo, inflaron globos, pusieron cortinas de confeti de color rojo y globos que decían Feliz Cumpleaños en dorado, ambientaron las luces a un tono más cálido que envolvía el apartamento en un ambiente mucho más romántico y tranquilo, llenaron la sala de corazones de papel y crearon un camino de estos mismo desde la puerta de la entrada hasta la de la habitación, allí también decoraron, la cama tenía muchos corazones, en la mesita de noche de lado y lado tenían velas aromáticas con olor a vainilla.
También preparo una cena deliciosa ya que sabía que Jungkook siempre llegaba con demasiada hambre, la mesa estaba adornada con un mantel blanco y unas velas, en el centro había una botella de vino blanco que tenía reservada desde hace un tiempo para una ocasión especial, hoy sería el día indicado para utilizarla.
Todo estaba perfecto.
Solo faltaba el toque final, ponerse aquella lencería.
Hace unos momentos Taehyung se había ido y le había dejado algunas cosas que el había comprado personalmente como unos aceites corporales con escarcha y unos botes de lubricante con sabor.
Después de ducharse muy bien utilizando jabones y esencias para suavizar la piel y ponerla más brillosa, la tarde se había ido por completo entre decorar y arreglar todo, eran las 04:00 y eso significaba que Jungkook estaría allí en una hora y media más. En la habitación se vistió delicadamente con la lencería, se puso las medias rojas hasta los muslos mientras estás se sostenían de unas tiras que traían la pequeña braga de encaje rojo la cual tenía transparencia y no tapaba casi nada de sus nalgas y se ajustaba perfectamente, arriba, se puso un top de cuero y por último un collar del mismo material que traía un anillo en el centro.
Se maquilló ligeramente, resaltando sus preciosas facciones con sombras de tonos suaves, aplicó un gloss rosa y peinó su cabello en ondas.
Perfecto.
Se miró al espejo y suspiro suavemente al ver su reflejo, se veía precioso y esperaba que a Jungkook le gustara su sorpresa y lo perdonara por haber fingido olvidar su cumpleaños, terminado todo se puso una bata de seda roja encima de la lencería.
Cuando estaba terminando los últimos detalles escucho el seguro de la puerta, Jungkook había llegado, acomodó la bata por última vez y caminó hacia la sala, allí se encontró a su novio con una cara atónita el cual al verlo lo escaneó rápidamente de pies a cabeza. Sonrió y gritó;
— ¡Sorpresa!
El pelinegro dejó su bolso en el suelo para ir a abrazar a su rubio, sabía que este nunca lo defraudaría, lo abrazó tan fuerte, sintiendo la curiosa textura de la ropa que Jimin llevaba por debajo de la bata, frunció el ceño, su rubio siempre lo esperaba con ropa cómoda además de que nunca había visto aquella bata, aún así decidió no preguntar y se permitió disfrutar de su sorpresa mientras observaba la sala llena de decoraciones.
— Te luciste bebé, esto te quedó hermoso — Lo elogió, separándose del abrazo con una gran sonrisa de conejo.
— Tenía que quedar perfecto, está mañana tenías cara de perrito apachurrado que por un momento pensé en dejar de fingir — Confesó algo apenado.
— Así que era eso, pequeño astuto, me engañaste — Alzó una ceja apretando la cintura de Jimin con pocesividad.
— Tenía que hacerlo, sino ya no sería sorpresa.
— Más te vale compensarme bebé, estuve toda la mañana distraído y me regañaron en el trabajo.
— Te lo voy a compensar muy bien, creeme, pero mientras tanto te prepare una cena deliciosa, aunque no me dió tiempo para el pastel — Sonrió con pesar.
— Tu no te preocupes por eso mi vida, después de la comida tu serás el postre.
Ambos sonrieron con complicidad, les esperaba una noche muy larga...
𐔌֞. .֞𐦯 Like para parte 2.ᐟ









me encantó bella
esperaré segunda parte donde se comen el pastel 😋😏🤭