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MEIN SCHWAGER | KOOKMIN +21

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Sinopsis

Para Jimin solo existe la palabra "placer", y cumplirá aquella con la persona que sea. Una lastima que ahora su única obsesión era aquél pelinegro de orbes oscuros, enormes y brillosos, y portador de la polla más gorda que jamás había sentido. Aquél chico, el cuál era su cuñado.

Genero:
Erotica,Lgbtq
Autor/a:
JUNGJI
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

| 01 |

─ Por favor, deme una semana más, le prometo que tendré el dinero para el lunes sigui-

─ ¡Ni un día más, Jimin! Siempre es lo mismo contigo y yo ya no pienso dar la cara por ti.

─ Señor Shan, por favor, no tengo a dónde ir.

─ Debiste de haber pensado eso antes de faltarle el respeto a Mihen.

Jimin mordió su labio nervioso, sintiéndose sumamente preocupado al no saber qué hacer.

Ya hacía cinco años que Jimin vivía en aquel apartamento gracias al señor Shan, lejos de sus padres y su hermana; esta se había ido a vivir sola tres años antes de que él saliera del hogar.

Su mejor decisión fue salir de aquel lugar tóxico que lo señalaba por todo. Cada vez que iba algo mal en casa, era su culpa; cada vez que su padre tenía problemas en el taller, era su culpa; cada vez que su madre peleaba con su amiga, era su culpa.

¿Y todo por qué? Por haber nacido diferente.

Muchas veces sufrió agresiones por parte de su padre por haber sido un “adefesio”, como él lo llamaba. Su madre lo despreciaba diciéndole que hubiera sido mejor abortarlo antes que traer al mundo a un ser de mala suerte al hogar. La única persona que lo apoyaba y curaba sus heridas era su hermana, pero esta abandonó el hogar dejándolo sólo, con la promesa que algún día volvería para llevarlo con ella.

Pero nunca volvió.

Lleno de coraje, guardó sus pocas pertenencias en una mochila rota y salió de su hogar a medianoche; sin rumbo, sin dinero y sin el apoyo de nadie.

Llegando así a las manos del señor Shan, un señor de avanzada edad que lo vio todo polvoriento, con señales de no haber comido en días y con unas ojeras que se asimilaban a las de algún mapache. Su aspecto era deplorable y fue aquella mirada llena de lagrimas que tocó el corazón del señor Shan, obligadose a si mismo a apoyar a aquél chico que no sobrepasada la mayoría de edad y brindarle un hogar.

Pero Jimin no supo aprovechar aquella ayuda.

El señor Shan le dio un hogar, comida y le buscó un trabajo decente para que logrará pagar la renta del apartamento que le brindó. El señor Shan había visto en Jimin un hijo que él jamás pudo tener, pero su grande amabilidad le jugó la contraria y lo obligó a tomar medidas drásticas contra el rubio que alguna vez acogió.

Jimin no se desempeñó como debía en aquella tienda de conveniencia, en la cual el señor Shan le consiguió trabajo, y por un descuido fue descubierto follando con el hijo de la jefa en el almacén. Aquella, totalmente furiosa lo corrió del local y amenazó al señor Shan con que no quería volver a ver a ese rubio cualquiera por las calles del vecindario.

El señor Shan no tuvo otra más que acatar las órdenes de quien era, prácticamente, la dueña de todo aquel vecindario.

Llegando a lo que era ahora.

─ Señor Shan, por favor, dígale a Mihen que su hijo me dijo que nadie nos descubriría ahí, que yo no lo volveré a hacer. Pero por favor, no me corra.

Se tiró de rodillas, colocando sus manos sobre el piso y haciendo una reverencia total ante el señor Shan, quien tuvo que aguantarse las lágrimas para no derrumbarse junto al rubio. Shan prácticamente vio crecer a Jimin; lo recogió con tan solo dieciséis años, ahora el rubio tenía veintiún años y le dolía verlo de aquella manera.

─ Jimin, no puedo hacer nada para ayudarte. ─Shan, con dificultad de colocó de cuclillas y acarició la espalda de su pequeño pollito.─ Sabes que si hago eso, no corres peligro solo tú, sino que también lo corro yo y mi familia.

Jimin alzó la mirada, llena de lágrimas por el temor de volver a las calles o mucho peor; volver a su antiguo hogar.

─ No tengo a dónde ir, señor Shan, no quiero volver a mi antiguo hogar.

Bajó la mirada, observando como sus lagrimas salpicaban el espacio de tierra donde él estaba hincado.

─ ¿Qué tal donde tu hermana?

─ ¿Mi hermana?

《 Ni jodidamente loco deseo volver a verla. 》Pensó Jimin.

─ Sí. Dijiste que ella ya vivía sola cuándo tú saliste de tu antiguo hogar, tal vez ella te pueda brindar apoyo en lo que consigues algo.

《 ¿Estamos hablando de la misma mujer que me abandonó cuando más la necesité, señor Shan? 》

─ No... dudo que ella aún recuerde que tiene un hermano.

─ Nada pierdes con intentar, pollito. Aún tienes el número escrito en aquella foto vieja y no digas que no, porque sé perfectamente que la tienes. ─Shan advirtió.

Jimin solo bajó la mirada, asintiendo lentamente mientras se iba de ahí en dirección a su apartamento. Tenía mucho que empacar y pocas ganas de llamarle a ella.

─ ¡Jimin, por Dios, estás grandísimo!

Gritó Min-jeong yendo a abrazar a su hermano menor. Aquel, sin muchos ánimos de estar en aquel lugar, le devolvió por unos instantes el abrazo a su hermana y sonrió fingiendo cansancio.

─ Tengo mucho sueño, ¿a dónde dormiré?

Min-jeong se separó del abrazo, acomodando las hebras un poco largas de su hermano y sonrió, aún sin poder creer que tenía a su hermano menor en frente luego de ocho años de no verlo. Limpió sus lágrimas y asintió con afán, tomando una de las maletas de su hermano para llevarlo al piso de arriba.

─ Disculpa, me ganó la emoción y olvidé que has viajado por más de tres horas hacia aquí. Ven, sígueme.

Jimin soltó un suspiro y tomó sus otras dos maletas, yendo a paso lento detrás de su hermana mientras observaba sus alrededores.

La casa era amena, muy vintage para su estilo moderno. Su hermana siempre fue así, le gustaba todo lo clásico y antiguo mientras que Jimin se iba más por lo que estaba en tendencias y marcaban más.

Pero bueno, no podía pedir gustos en casa ajena.

─ Trate de remodelar tu habitación lo más que pude desde que me llamaste, la hice muy a tu estilo. ¿Te gusta?

Jimin observó las paredes de un color hueso, muebles blancos y una cama muy bien tendida con sabanas nuevas y pastel. No eran tanto se su agrado, pero sin duda era mejor que toda la casa junta.

─ Me gusta, muchas gracias.

Min-jeong sonrió con ambas manos juntas detrás de ella, sin despegarle ni un instante la mirada a su hermano.

─ Me alegro que te guste mucho. Trate de recordar tus gustos de pequeño y al parecer estos no han cambiado mucho. Igual, Jungkook me ayudó mucho con todas las cosas modernas y así.

─ ¿Jungkook? ─Preguntó, acomodando sus prendas en uno de los muebles que estaban cerca de la ventana.

─ Sí, mi pareja.

《 Oh, así que tienes pareja.》 Pensó Jimin.

─ ¿Viene seguido a verte? No quiero que se incomode con mi presencia. ─Dijo, de manera desinteresada continuando con su labor ahora en el closet grande del cuarto.

─ No mucho, él trabaja casi todos los días y viene sólo cuando tiene libre. Prácticamente, solo una o dos veces por semana.

Jimin asintió, sin anhelos de continuar la conversación.

Se sumergieron en un silencio sepulcral, simplemente eran ellos dos, Jimin ordenando sus prendas mientras que Min-jeong lo observaba sin que se le borrara la sonrisa. Pero para Jimin aquello resultaba demasiado incómodo.

─ ¿A dónde queda el baño? Quiero darme una ducha antes de dormir.

─ ¡Oh! El baño principal queda en el primer piso, frente al cuarto de lavandería. También hay uno en mi habitación, pero está super lleno de productos, así que no te recomiendo entrar a ese.

Min-jeong soltó una leve risita, pero esta no sonó convincente para lo curioso que Jimin era.

─ ¿Productos de belleza? Yo también los uso, así que no tengo problema.

Se giró hacia su hermana, ya que esta se había callado sin razón aparente. Cuando la miró, tenía aquella pose característica de ella cuando algo le sucedía, así que lo entendió.

Tomó asiento en el pequeño sofá que había en el cuarto y la observó detenidamente.

─ ¿Tienes problemas de salud o algo?

Min-jeong mordió su labio nerviosa.

─ Yo... tengo un tratamiento de FSH porque tengo problemas para ovular de manera regular y pues... Jungkook desea tener un bebé. Mi baño está lleno de todas esas cosas y me da un poco de vergüenza que las veas. ─Soltó una risita nerviosa.

Qué cosas de la vida: él, teniendo su sistema perfecto para fecundar, no deseaba hijos, y su hermana, luchando por darle un bebé a su novio. ¡Wow!

─ No tienes porqué avergonzarte de eso. De todos modos, estás haciéndolo por amor y porque deseas ver feliz a tu pareja, lo comprendo.

Asintió con una de sus piernas cruzadas frente a él y con ambas manos sobre su rodilla, Min-jeong lo observó sonriente, sintiendo que por primera vez tenía a alguien que la entendiera.

Ella jamás había hablado de ese tema con Jungkook, pues temía que este la abandonará por no poderle dar un bebé como se debía sin necesidad de tratamientos. Jungkook era muy fiel hacia el tema de las medicaciones, él odiaba todo medicamento y odiaba que gente de su círculo consumiera producto que según decía, eran hechos por el gobierno para manipularnos.

Un poco curioso de su parte.

─ ¡Bien! Te dejo acomodarte bien para que descanses, nos vemos en la mañana.

─ Hasta mañana. ─Le sonrió.

Min-jeong le devolvió la sonrisa y salió, cerrando la puerta desde afuera.

La convivencia fue avanzando con lentitud: Jimin aún no se acostumbraba al hecho de ver a su hermana casi todos los días y al inmenso ruido que venía con ella. Tampoco había tenido la dicha de conocer al famoso Jungkook, a su cuñado, pues ni bien llegó al hogar de su hermana consiguió un trabajo justo unas cuadras abajo de la casa de su hermana.

Sí, otra tienda de conveniencia.

En aquel lugar observaba a muchas personas, y se iba familiarizando con la gente del vecindario, siendo apodado por muchos como “mochi”, por sus grandes y rosadas mejillas.

Para Jimin era divertido el apodo, pues cada vez que se lo decían, recordaba cómo lo llamaba el hijo de su ex jefa cada que se lo follaba.

Pues sus mejillas no eran lo único rosado que tenía.

─ Buenas tardes, ¿encontró lo que buscaba?

Se levantó y dejó su celular de lado, alzando la vista para ver al chico frente a él. Y jodida mierda.

Su boca se entreabrió al ver a aquel chico con un maldito porte que lo hacía sentir intimidado. Aquel hombre era todo lo que pidió cada que le rezaba a lo que fuera que existiera: musculoso, alto, con una jodida mirada que te desnuda cada que se posa en ti, con piercing y jodidamente tatuado.

Mierda, aquel hombre era totalmente su debilidad.

Cerró su boca cuando creyó que la baba empezaba a escurrirse por su mentón, teniendo aún la voy atenta mirada del azabache frente a él.

─ ¿Te encuentras bien?

《 Mejor que nunca. Ven, follame.》

《 No, Jimin, date a respetar.》

Tuvo su pequeño debate mental antes de responder.

─ S-sí, sí, claro, todo perfecto por aquí. Ehm... ¿solamente esto?

─ Sí, solo esto.

Jimin canjeo los productos, notando un detalle que le hizo sentir sus hormonas más alborotadas; El chico también fumaba.

Oh Dios, ¿es este el hombre perfecto para mi?

─ Bien... serían $13 dólares. ¿Efectivo o tarjeta?

─ Tarjeta.

Jimin asintió, tocando la pantalla de la computadora para habilitarle el método de pago.

─ ¿Eres nuevo por la zona?

La pregunta lo tomó por sorpresa, no creía que aquél dios griego le sacara platica.

─ Oh, sí, llegue hace apenas unas semanas. ¿Por qué?

Jimin llevó nuevamente su paleta roja que había pasado a segundo plano al momento de cobrar y se inclinó un poco hacia el pelinegro. Aquel solamente sonrió con un pequeño movimiento de cabeza, haciendo el pago que debía.

─ Simplemente nunca te había visto por aquí, es todo.

─ ¿Vives cerca de aquí?

─ A unas cuantas calles, sí.

─ Uhm, interesante.

Luego de eso, ambos se dedicaron una mirada. Jimin buscaba algo en la mirada del chico, algo que le dijera o le diera a entender que podía estar interesado en él, pero no encontró mucho más que unos orbes gigantes color negro devolviéndole la mirada. Jimin entonces empezó a ponerse nervioso, obligándose a desviar la mirada hacia el ticket del chico que llevaba estático en la maquina desde hace un minuto ya.

─ Que tengas un lindo día, lindo.

Le entregó la bolsa con las compras junto con el ticket y el más alto las aceptó con una leve reverencia, sonrió hacia Jimin y luego se retiró de la tienda rumbo a un grupo de motociclistas que estaban justo afuera del local.

─ Uhm, también manejas motocicleta. Sin duda debes follar jodidamente bien.

Apoyó su codo sobre el mostrador y reposó el peso de su cabeza sobre su muñeca, continuando su labor en chupar la paleta que empezaba a pintarle los labios y lengua.

─ ¿Quién follaría bien?

─ ¡Ah!

Pegó un brinco al escuchar a su compañero de trabajo susurrarle desde atrás. Se giró fulminándolo con la mirada, observando como este se reía de él en su propia cara.

─ Eres un estúpido, creí que era la jefa.

Tomo asiento en uno de los pequeños banquitos que tenía ahí y continuo chupando su paleta.

Seogmin sonrió, tomando asiento en el banco al lado de Jimin.

─ Mi madre ahora está donde los distribuidores, no vendrá hasta en la noche.

─ Uhm... eso quiere decir que tendré que doblar turno.

Se recostó en el mostrador y giró su rostro hacia Seogmin. Este solamente le observaba con una leve sonrisa, esa linda y rosada sonrisa que siempre tenía dibujada en él.

Seogmin era super lindo, y si él fuera activo, sin duda le pediría ser su novio.

─ ¿Tienes novio, Seogmin? Ahora que lo pienso, no nos hemos conocido muy bien, solamente sé que eres hijo de mi jefa y que vienes debes en cuándo.

El rubio de cabellera corta soltó una risita, cubriendo parte de su rostro con la manga de su suéter. Negó ante la pregunta de Jimin, pues Seogmin nunca se había puesto a analizar si algún chico le gustaba lo suficiente como para ser parejas. Igual, no es como que en su colegio el ser homosexual fuera bien visto.

─ No, Mimi, nunca lo he tenido.

─ Es una pena, eres muy lindo como para nunca haber tenido novio.

Le apretó la mejilla, poniendo nervioso al pequeño.

─ Basta, no lo soy tanto como tú. Mírate, destilas luz con tu belleza. ─Halagó al mayor.

─ Uhm, lo sé. ─Respondió de manera altanera, dejando con la boca abierta a Seogmin, ofendido.

─ Nunca más te vuelvo a halagar.

Se giró, yéndose de ahí mientras Jimin se partía en carcajadas por como era Seogmin de dramático.

El turno pasó más rápido de lo que imaginó. En efecto, le tocó hacer doble turno ya que la señora Ahm no llegó hasta tarde y no podía cubrir el turno de noche en la tienda, por veces pensaba en tomar mejor el turno de noche para que así ella descansará, pero recordaba que era super dormilón y peligroso se dormía sobre el mostrador, así que mejor no decía nada y continuaba con su hermoso rostro.

También, le daba un poco de miedo de con qué o quién pudiera toparse en el turno de la noche.

Giró en la cuadra de su casa y siguió a paso lento, pero una pequeña reunión de motociclistas le llamó la atención; aquellos estaban a unas cuantas casas de la que él vivía, sintiendo un poco de temor por los portes de quienes estaban sobre ellas.

Pasó por donde caminaba con normalidad, tratando de ignorarlos para llegar mucho más rápido, pero una voz lo detuvo.

─ ¿No piensas saludar?

Esa voz.

Se giró lentamente, topándose nuevamente con aquél chico que horas antes había llegado a la tienda a comprar. Sonrió, pues no creía que el universo los volviera a reencontrar tan pronto.

─ Bueno, no suelo saludar a extraños en la calle, menos si están en un sospechoso grupo de motociclistas.

El pelinegro alzó una de sus comisuras, soltando una pequeña risita mientras se apoyaba en el tanque de su motocicleta y exhalaba el humo de su cigarro.

─ Me has atendido en la tienda y me has llamado lindo, así que tan extraño no soy.

Volvió a inhalar de su cigarro y tiró la colilla al suelo, apagándolo con su bota contra el asfalto. Jimin tuvo que controlar su sistema para no lanzarse sobre él y comérselo a besos.

《Esos pensamientos, Jimin.》 Se regañó.

─ Ay, es que tampoco iba a mentir, digo lo que pienso, y pienso que eres realmente atractivo. ─Se acercó con lentitud hasta estar cerca del más alto. Tocó con suavidad el tanque se la moto y posó su mirada en la del chico. El pelinegro lamió por instinto su piercing sin despegar su mirada de la del rubio.

Entre ellos había una extraña tensión, se conocían de esa mañana y podían jurar ser una pareja perfecta para una noche. Jimin llevaba un tiempo sin follar y aquél chico frente a él era el candidato perfecto para que le jodiera el culo.

─ ¿Cuál es tu nombre, extraño motociclista?

─ Puedes decirme Jeon, rosita. ─Respondió, pues los labios de Jimin seguían rosa a causa de la paleta que se comió ese día.

Jimin soltó una pequeña carcajada por el apodo.

─ Estos labios no son lo único rosado que tengo. ─Susurró.

La expresión de Jeon vaciló un poco, mirando de reojo a su grupo de motociclistas quienes observaban expectantes.

En especial uno.

─ ¿A sí? ─Respondió Jungkook, volviendo su vista al rubio con una sonrisa ladina.─ Me interesaría saber qué más tienes rosado.

Las mejillas de Jimin empezaron a arder en calor. El chico estaba siguiéndole muy rápido el juego y eso solo lo ponía más caliente.

─ Puedes llevarme a algún lugar y te muestro todo lo rosado de mi cuerpo.

Se recostó sobre el tanque de la moto y se cruzo de brazos, manteniendo la mirada fija en el azabache. Jeon inspeccionó de pies a cabeza a Jimin y luego, con su mano lo atrajo hasta tenerlo cerca de su rostro.

Sus alientos chocaban, tanto que Jimin podía sentir hasta el sabor amargo de aquél cigarro que anteriormente se había fumado el pelinegro. El de ojos oscuros se deleitaba la vista, mirando desde cerca lo bello que Jimin era y lo jodidamente redondo que aquel tenía el culo; Algo entre sus pantalones vibró.

Jeon se acercó, dispuesto a besar aquellos jodidos labios que tanto se le apetecían y lo llamaban, aquellos que deseaba tener entre su polla dándole una terrible mamada que lo dejara sin aliento.

Pero no pudo, pues el rubio lo detuvo.

─ No podemos hacer nada aquí. ─Colocó su índice sobre los labios del pelinegro con una sonrisa.─ Están tus amigos y no quiero que piensen que soy una puta.

El más alto abrió sus ojos y miró de reojo a sus compañeros, quienes empezaban a encender sus motocicletas dispuestos a irse del lugar para darles privacidad.

─ Ellos se van ahora, no te preocupes. ─Al mencionar eso, los chicos presentes ahí rodaron en sus motocicletas cuadras abajo.

Jimin sonrió con picardía, viendo a los chicos irse dos cuadras abajo y luego doblar por la esquina que daba hacia la tienda de conveniencia donde él trabajaba.

─ De todas maneras, no podemos hacer nada, no pienso hacer cosas en la calle, tengo decencia.

Se alejó del pelinegro y acomodó su mochila, dispuesto a irse. Pero el azabache lo tomó de la mano.

─ ¿No piensas darme si quiera un beso, rosita?

Jimin lo miró de reojo, soltándose del agarre para empezar a caminar en dirección hacia la casa de su hermana.

─ Tal vez mañana lo considere.

Jeon soltó un jadeo sorprendido, pero aquello le gustó del rubio, la actitud le daba a entender que él no era de aquellos que besaban o follaban con la primera persona que les parecía atractiva.

Perfecto.

Tal como Jimin lo dijo, al día siguiente y los siguientes del siguiente se dedicaron a verse en la cuadra que daba a la tienda, comiéndose la boca como si nunca en sus vidas hubieran besado.

Jeon se encargaba de acariciar el prominente trasero del rubio, mientras este le acariciaba los brazos y pecho, deseando por una vez bajar y tragarse aquel trozo que sabía, Jeon tenía.

El pelinegro subió una de sus manos del trasero a pecho de Jimin, con ganas de acariciar los pezones del rubio, pero algo helado lo recibió; más que eso, sintió más bulto de lo normal.

Se separó de los labios de Jimin y le observó el pecho, tratando de entender que era lo que había sentido. Jimin, con labios hinchados y respiración agitada miró la zona donde Jeon estaba observando, y con una sonrisa susurró.

─ Tengo dos piercings en mis pezones, ¿Quieres verlos?

Mordió su labio, dispuesto a subirse la camisa para mostrárselos al azabache, pero en eso su celular sonó. Soltó un suspiro y sacó el aparato de su mochila, leyendo en la pantalla el apodo “Hermana” en el. Lamió su labio y se alejó un poco de Jeon, pidiéndole un minuto con su mano.

─ ¿Si? ─Contestó la llamada.

─ Jimin, ¿ya saliste de trabajar? Quería saber si podías ayudarme con unas cajas que han venido. Pensaba pedirle ayuda a Jungkook, pero no me contesta el teléfono ni los mensajes, tal vez está ocupado.

Jimin miró de reojo a Jeon, decidiendo en si por fin irse con él y terminar lo que empezaron o si irse a casa y ayudar a su hermana. La decisión era difícil, pues el chico se miraba lo suficientemente excitado como para joderlo ahí mismo y dejarlo así sería muy pésimo de su parte. Pero del otro lado estaba también su hermana, que no podía ni levantar una pluma porque podía partirse un brazo.

─ Ya he salido Min-jeong, estaré ahí en unos minutos. ─La sonrisa alegre al otro lado de la línea hizo sonreír un poco a Jimin.

─ ¡Muy bien! Te esperaré para que me ayudes. Muchas gracias, Mimi.

─ Sii, sí. Deja las cajas donde están porque te puedes lastimar.

─ Entendido.

Y colgó.

Jimin acarició el puente de su nariz y se dirigió nuevamente donde Jeon, pasando sus brazos por el cuello de este para seguir depositando le pequeños besos en los labios.

─ Debo irme, mi hermana necesita de mi ayuda.

─ ¿Piensas dejarme así?

Jeon lo tomó de la cintura y lo apretó contra su cuerpo, dejando que el rubio sintiera el bulto que estaba pidiendo ser liberado de su pantalón. Jimin mordió su labio al sentirlo, y sin pudor alguno bajo su mano para acariciarlo un poco.

El azabache gruñó contra sus labios, tomando su mano para alejarla de su bulto.

─ No me provoques más si no piensas ayudarme.

Jimin alzó su vista, manteniendo una sonrisa pícara con su labio inferior aún siendo sujetado por sus dientes.

─ Puedo ayudarte mañana si deseas. ─Se deshizo del agarre y con suavidad llevó los dedos del más alto a su boca, chapándolos con lentitud bajo la atenta mirada de Jeon; este juraría sentir su polla vibrar, pidiendo clavarse de una vez por todas en el precioso trasero que Jimin podía tener.─ No sabes las ganas que tengo de que me folles.

Susurró, acercándose peligrosamente a los labios de Jeon. Éste lo sujeto con firmeza de la barbilla y lo obligó a verlo.

─ Mañana, cuando salgas del trabajo iremos a mi apartamento y no habrá poder humano que evite que te folle. ¿Te quedó claro?

Jimin sintió sus piernas temblar ante tal autoridad del mayor. Asintió sin quejarse, sin borrar aquella absurda sonrisa de su rosto, la cuál empezaba a poner peor a Jeon.

─ Vete, nos vemos mañana a esta misma hora. ─Dijo, y se subió a su motocicleta, dispuesto a irse.

─ Hasta mañana, lindo. ─Susurró.




─ ¿Esta es la última? ─Preguntó, con un horrible dolor de espaldas a causa de las cajas que había cargado.

¿Qué había comprado su hermana? ¿Piedras?

─ Sip, es la última. ¡Muchas gracias, hermanito!

Min-jeong se abalanzó sobre su hermano, abrazándolo y agradeciendo por la enorme ayuda que le brindaba. Jimin la abrazó tan solo con un brazo, pues el otro estaba en su cintura tratando de mantenerse de pie.

─ Muy bien, Min-jeong. Si eso fue todo, iré a dormir ya.

─ Muy bien. Que descanses, hermanito.

─ Descansa, Min.

Se despidió moviendo su mano en dirección a ella mientras iba hacia su habitación. Una vez en ésta, no le dio tiempo ni ganas de darse una ducha, simplemente se tiró sobre su cama a causa del cansancio que se había apoderado de su cuerpo.

Parpadeó unas cuantas veces, teniendo en su mente el pensamiento que más le alteraba su sistema nervioso:

Mañana por fin se lo iba a joder.

Se despertó con la luz que entraba por la ventana de su habitación, estiró sus articulaciones y cuándo se sentía lo suficientemente despierto, captó que en el primer piso se escuchaba un timbre insistente proveniente de la puerta principal. Se preguntó se Min-jeong no estaba en casa, pues de no ser así, el timbre ya hubiera cesado.

Salió de entre sus sabanas y bajó a paso lento, escuchando el timbre cada vez más fuerte.

─ ¡Ya voy, joder! ─Gritó, empezando a enojarse por el ruido repetitivo.

Abrió la puerta con el ceño fruncido, pero lo que frente a él estaba lo tomó por sorpresa.

Frente a él estaba el rostro pálido se Jeon, viéndole perplejo sin entender nada. Él tampoco entendía, ¿Qué hacía Jeon en la casa de su hermana si él nunca le dijo dónde vivía?

─ ¿Qué haces aquí? Nunca te di mi dirección. ─Cuestionó, pues quería alguna explicación racional. Pero Jeon no respondía.

─ ¡Mi vida!

La voz de su hermana entró en su campo auditivo, y entonces lo comprendió.

Jeon, el chico que por estos días había estado comiéndole la boca y tocando su cuerpo como si fuese suyo, era el mismo que creía, le juraba amor eterno a su hermana.

Era su cuñado.

─ Oh, Jimin, mira. Él es Jungkook, el chico del que te hablé. ─Sonrió.─ Mi amor, él es Jimin, mi hermano.

En ese momento, tanto Jungkook como Jimin quisieron desaparecer; Jungkook de la vergüenza de haber sido descubierto, y Jimin del coraje e impotencia que sentía.

Min-jeong sintió la tensión del lugar y confundida los observó a ambos.

─ ¿Está todo bien? Se quedaron en silencio ambos. ─Soltó una risita nerviosa.

─ Sí, Min-jeong, es solo qué...

─ Ya nos habíamos visto. ─Interrumpió Jeon.─ Él trabaja en la tienda donde yo compro mis cigarros.

─ ¡Oh! Eso es mucho mejor, entonces no son desconocidos.

─ Te aseguro que no, hermanita. ─Dijo, mirando fijamente a Jeon. Suspiró y caminó a las escaleras, dispuesto a irse de ese lugar tan incómodo.─ Me iré a bañar, nos vemos luego.

Y sin esperar respuestas, se fue apresurado a su habitación.

Jungkook no despegó la vista del cuerpo del rubio hasta que desapareció de su campo de visión, realmente no sabía qué hacer, no quería que el rubio pensara que solo jugaba con él. En realidad, él desde ya hace mucho tiempo había dejado de querer a Min-jeong, pero nunca tenía el valor de terminar con ella, ya que la rubia era una persona un tanto dramática y se ponía mal por todo.

─ ¿Quieres desayunar? Hice pancakes. ─Dijo Min-jeong, colocándose de puntitas para depositarle un beso a Jungkook en los labios.

─ Me encantaría. ─Susurró, sin corresponder al beso.

Min-jeong lo ignoró, pues el poco afecto que ella recibía de su pareja ya era algo natural.

─ ¡Ah, imbécil!

En la habitación, se encontraba Jimin no tan alegre. De todos los hombres que podía interesarse aquí, ¿tenía que ser con el maldito que estaba con su hermana? Es que no podía tener peor suerte en este mundo.

─ Debo de hacer algo.

Se sentó en su cama y mordió su dedo pulgar pensativo. Que Jungkook fuera novio de su hermana no era el problema, sino que lo era el hecho de que él quería follárselo, y no pararía hasta tener a ese hombre entre sus piernas.

Tal vez, crear un plan para follárselo una vez y luego tirarlo no sería tan malo. De todos modos, fue Jeon quién le correspondió los coqueteos y él no tenía conocimiento que el cabrón tenía pareja.

─ Bien, haré eso. ─Se levantó de golpe y se fue directamente a la ducha.

Salió del baño oliendo a su crema de vainilla y a su perfume de flores. Jimin era alguien que amaba oler bien, y por esos sus productos de belleza nunca faltaban en donde sea que estuviera.

Miró en su armario varias de sus prendas y eligió las más provocativas que tuviera. Se colocó unos shorts que llegaban a la mitad de sus muslos y una camisa holgada, la cuál cubría parte de su short. Acomodó muy bien sus hebras largas y bajó tranquilamente.

Observó a Jungkook y Min-jeong abrazados en el sofá, con Jeon pasando su brazo por los hombros de la rubia y con la mirada fija en la televisión, pero cuando él estuvo por entrar a la cocina, Jeon lo miró, detallando cada centímetro de su cuerpo.

Perfecto, justo lo que quería.

Tomó algo rápido para comer y se dirigió a la sala, tomando asiendo en uno de los sofás individuales que estaban cerca del que estaban Jeon y su hermana. Trató de ignorar la mirada penetrante que sentía sobre su cuello, aquella que múltiples veces lo había hecho temblar.

Miró su plato con cereal y leche, y continuó comiendo, hasta que la voz de Min-jeong lo Interrumpió.

─ ¿Ahora no trabajas, Mimi?

─ ¿Uhm? No, pedí el día libre porque me duele la espalda. ─Respondió, totalmente desinteresado.

─ ¿Fue por lo de las cajas?

─ Seeh. ─La observó, y luego observó a Jeon.─ Hubiera sido más fácil que viniera tu novio a ayudarte, que lastima que estuviera ocupado. ─Alzó una ceja.

Jeon simplemente mantuvo su vista fija en la televisión, tratando de notarse indiferente ante la conversación; tratando de ignorar el hecho de que apagó su celular porque se encontraba con Jimin y no quería ser interrumpido.

─ Uhhm, está bien. Desde que llegaste no habías pedido día libre, así que supongo que está bien.

─ Sí, ya necesitaba descansar.

Se levantó, yendo hacia la cocina para lavar el plato en el cuál comió. Se concentró tanto en lavarlo, como en su mente, pensando en alguna manera en la cuál su hermana dejara a solas a Jeon para él llevar su plan a cabo. Pero su hermanita se lo dejó más que fácil, pues cuando regresó a la sala ella ya no estaba, y solamente estaba Jungkook viendo la televisión.

─ ¿Y mi hermana?

Preguntó, acostándose en el mismo sofá en el cual Jungkook estaba sentado, se acomodó y dejó a la vista su trasero hacia Jeon. Sí, lo que buscaba era provocarlo y le importaba poco si su hermana los encontraba.

─ Dijo que se iba a bañar.

El tono en la voz de Jeon era neutra, procurando notarse lo más desinteresado posible. Jimin lo notó, también notó que Jeon no le estaba viendo ni de reojo, así que debió intensificar sus provocaciones.

─ Así que... novio de mi hermana, eh.

Cambió su postura, quedando ahora con sus piernas flexionadas. Su mirada estaba fija en Jungkook, tratando de ver alguna reacción ante su cuerpo.

─ Jimin, quiero que sepas que lo que pasó entre nosotros no fue algo falso...

Jungkook se acomodó, aclaró la garganta y miró de reojo a Jimin, desviando sin vergüenza alguna su vista hasta el trasero del rubio, notando que el short no dejaba nada a la imaginación: Aquél short era corto y holgado, dejando a la vista lo que eran las partes íntimas del rubio; sí, las partes íntimas, porque Jimin no andaba ropa interior.

Jungkook sintió un tirón en su pantalón, su polla había despertado ante lo que miraba entre las piernas de Jimin. Aquello era nuevo, nunca antes había visto un hombre así o si quiera sabía si aquello era posible.

─ ¿Sucede algo, Jeon? ─Jimin sonrió, viendo cómo Jungkook empezaba a reaccionar por él.

No habían hablado prácticamente nada desde que el pelinegro llegó, pero ya habían sucedido muchas cosas afuera de esa casa como para ignorar la tensión sexual que había entre ellos dos. Jeon estaba resistiendo sus ganas de meter su mano entre las piernas del rubio para inspeccionar la zona, para buscar alguna respuesta de lo que sus ojos miraban.

─ Tú tienes...

─ ¿Qué tengo? ─Sonrió.

─ Tienes vagina. ─Susurró.

─ ¿Sí? Déjame ver.

Se colocó en cuatro frente a Jungkook y bajó su short, dejando perfectamente a la vista su coño, un pequeño pene y su ano, todo siendo de un tono rosado suave por la blanquecina tez del rubio, con su vagina levemente húmeda por el deseo dentro de él que tanto estaba acumulando.

Jungkook quedó estupefacto, nunca en su vida había visto algo como lo que tenía en frente.

Ahora los bultos en el pecho de Jimin tenían explicación.

─ ¿Puedo... probarla? ─Susurró, acercándose con lentitud, mientras acariciaba los pliegues rosados y suaves con su pulgar, separándolos para apreciar mejor la vista.─ Quiero probarla.

Jimin mordió su labio con nerviosismo, mirando hacia las escaleras. Tenía miedo que su hermana bajará e interrumpiera lo poco que iba avanzando con Jungkook.

─ Pruébala. ─Susurró, en un hilo de voz.

Jungkook no se hizo de esperar.

En cuanto Jimin le dio permiso, se inclinó y estampó su rostro entre los muslos del rubio, empezando a lamer son lentitud sus labios inferiores, saboreando el líquido que de ahí se deslizaba. Jimin se aferró al reposabrazos del sofá, buscando estabilidad al momento de que la lengua de Jungkook empezó a moverse con rapidez en su vagina.

─ Ah, ve lento, no quiero que ella baje. ─Susurró, mordiendo su camisa.

Apretó con firmeza el reposabrazos, sintiendo sus ojos vidriosos por el inmenso placer que la traviesa lengua del pelinegro le hacía sentir en su zona más sensible, empezando a volverse un poco escandaloso con los jadeos que se escapaban de su garganta.

─ Uhm.

Jungkook se sentía embriagado. De las veces que había hecho un oral, esta se sentía diferente, el sabor de Jimin era distinto y le gustaba demasiado, así que en busca de más, introdujo su lengua para hacerlo mojarse más.

Un corto gemido, pero alto se hizo presente en la escena, seguido de pequeños gimoteos que hicieron a la polla de Jeon reaccionar a ellos. Jungkook le tenía unas inmensas ganas a Jimin, desde la primera vez que lo vio en la tienda supo que había algo distinto en él; y era exactamente esto.

Se alejó del cuerpo de Jimin y lo hizo girarse, para dejarlo con la espalda contra el sofá, desabrochó su pantalón y sacó necesitado su polla, tomando la mano de Jimin para que fuera la suave extremidad el que lo masturbara.

─ Me encanta cuándo quieres tener el control de todo.

Lo masturbó con ambas manos, pues el trozo de carne que colgaba de la entrepierna de Jungkook no era para nada pequeño, y tal vez fue eso lo que hizo a Jimin caer tan bajo por ese hombre. Pero no lo podían juzgar, él se estaba enredando con un chico con pareja sin siquiera saberlo.

Y aunque ya lo sabía, no le importaba.

─ Sabes delicioso.

Relamió sus labios y luego se inclinó, buscando de manera desesperada los labios del rubio. Aquel correspondió con necesidad, mientras aumentaba la velocidad de su mano hasta que empezó a sentir cómo la polla de Jungkook goteaba pre-semen. Tomó un poco con su dedo y lo frotó en su coño, haciendo que Jungkook gruñera de placer.

─ Es una maldita locura lo que tienes entre las piernas. ─Jungkook le tomó ambas piernas y las abrió, dejando más a la vista el coño goteante y necesitado del rubio.

Jimin sonrió, llevando sus dedos para empezar a introducirlos con lentitud, mojándolos un poco de sus propios fluidos para luego untarlo en el falo del mayor. Jungkook jadeo ante la imagen tan degenerada que había presenciado.

─ ¿Sabes que yo sí puedo darte hijos? ─Susurró, frotando el glande del pelinegro en su agujero.─ Puedo darte todos los hijos que desees, solo necesitas llenarme.

Jungkook no comprendió las palabras de Jimin en ese momento, tampoco le tomo mucha importancia, lo único que necesitaba en ese instante era joderle esa maldita vagina que lo llamaba a gritos.

─ Cierra la puta boca que quiero follarte ya.

Jimin sonrió, apretando más su labio entre sus dientes.

─ Entonces hazlo... ─E introdujo con suavidad el trozo de Jeon en su interior.

Ambos soltaron un jadeo: Jungkook al sentir como las paredes vaginales del rubio lo abrazaban y apretaban deliciosamente y Jimin al sentir por fin la polla de Jeon en su interior. Jungkook comenzó a moverse con suavidad, pues Jimin le impedía hacerlo rápido por lo estrecho que estaba.

─ Mierda, relájate, estás por partirme la polla.

─ A-ah, no es mi culpa que la tengas tan grande.

Se acomodó un poco en el sofá, procurando quedar en una buena posición para que Jeon lo follara de una vez. Jungkook, al verlo tan incómodo removiéndose en el sofá, le sujeto ambas piernas y las dejó sobre su hombro izquierdo, abrazándolas mientras empezaba a moverse más constantemente.

La vista de Jimin era espectacular; ver a Jungkook con el ceño fruncido, con su camisa tallada al cuerpo, la cual le permitía apreciar sus grandes músculos sin necesidad de retirarla y sus manos llenas de venas apretando sus muslos lo hacían mojarse cada vez más por el pelinegro.

Su propia polla vibraba por atención, así que la sujetó con sus dedos para atenderla, mientras que su coño recibía las embestidas de la gran extensión de Jungkook, sintiendo la deliciosa sensación de las venas de Jungkook acariciarle por dentro.

La sala se inundó de jadeos, ambos tenían sus labios hinchados por el inútil intento de callar sus gemidos, y ni qué decir de sus pieles, que resonaban en cada azote de la pelvis de Jeon contra el cuerpo de Jimin.

─ Jungkook-ah. ─Jungkook emitió un sonido, permitiendo le que Jimin continuará.─ Quiero recibirte... en cuatro.

Jungkook lo observó y se le escapó una pequeña sonrisa.

─ Así que me saliste gustoso, eh.

Dio una embestida más y salió del interior de Jimin, viendo cómo se deslizaban muchos fluidos del rubio hasta terminar en el sofá. Jimin, sin esperar mucho, cambio de posición y se colocó nuevamente en la posición en cuatro frente a Jeon, moviendo un poco su cadera para incitarlo a continuar.

Jungkook acarició los glúteos de Jimin, apretando y azotando a su gusto, sacándole varios gritos al rubio, los cuales tuvo que silenciar en el cojín que tenía a la mano.

─ Vamos, sigue. Sígueme follando.

Se giró un poco y miró a Jungkook desde su posición, necesitado de seguir sintiendo la jodida polla que lo tenía loco desde que la sintió por primera vez.

Jungkook tomó su polla y empezó a frotar su glande de arriba hacia abajo, sintiendo la humedad y suavidad que había en la zona, dio dos golpes con su glande en la carnosa vagina y luego se introdujo nuevamente, soltando ambos otros gemido de satisfacción.

Aquella sensación en la estrechez de Jimin podía gustarle toda la eternidad.

Apretó las caderas del rubio demandante y continuo embistiendo, jodiendole el coño a su antojo, decidido a llenarlo completamente de él.

─ Jungkook... ¡Jung- ─Una mano lo silencio.

─ Cierra la maldita boca, Jimin. ¿O es que acaso quieres que deje de follarte?

Cubrió el cuerpo de Jimin con el suyo y le susurró al oído. Jimin negó, jodidamente que no quería dejar de ser jodido por él, la polla de Jungkook tenía algo que necesitaba tenerla adentro para poder seguir como una persona normal.

Había desarrollado cierta obsesión por el pene de Jungkook.

─ N-no, no quiero... no pares.

Observó a Jungkook con la mirada nublada, teniendo los orbes oscuros penetrándole directamente. La sonrisa de Jungkook lo hizo sentirse mareado, y cuando el cuerpo ajeno se alejó del suyo, sintió como dos gigantescas manos se posaban en su rostro, tapando su boca y parte de su nariz para lograr callarlo de una vez.

Viró sus ojos por la oleada de sensaciones que tenía en ese momento; la falta de oxígeno lo hacían sentir mareado, las bruscas embestidas en su vagina y los espasmos de su creciente orgasmos lo podían llevar tan arriba que podía desmayarse.

Morir a causa de la verga de Jungkook no era tan mala idea.

La respiración agitada y pesada del mayor le avisó a Jimin que estaba a punto de correrse, el agarre en su rostro pasó a su cuello, apretando tanto que por un instante se sintió fuera de su cuerpo, pero vaya sensación tan jodidamente deliciosa que estaba viviendo.

Sin previo aviso, Jungkook llenó su interior, tanto que sus piernas temblaron al sentir cómo su vientre se abultaba por el semen del pelinegro. Su orgasmo también se hizo presente, manchando de sus fluidos la polla de Jungkook y el sofá.

Sus espasmos lo dejaron sin estabilidad en las piernas, cayendo en el sofá, tratando de recuperar las fuerzas y el aliento. Jungkook salió de su interior, observando detenidamente como una mezcla de su semen y de fluidos salían del interior de Jimin. Soltó una leve sonrisita, disfrutando más que nunca la hermosa y excitante vista que tenía del rubio todo rojo, sudado y cansado.

Ambos habían cumplido su fantasía de estar juntos.

Ahora debían volver a la realidad.




─ ¡Oh, la ducha estuvo super deliciosa!

Se escuchó la voz de Min-jeong desde las escaleras, luego se vio a esta bajar con un camisón hasta sus muslos y una toalla enrollada en su cabello. Jimin dirigió su mirada hacia las escaleras, observando a su hermana bajar y luego tomar asiento en el mismo lugar donde había estado horas antes.

Jungkook la abrazó por los hombros y se acomodó mejor en el sofá, mirando disimuladamente a Jimin.

─ ¿Y bien? ¿Ya se conocieron mejor? ¿Ya son amigos o algo?

Jimin y Jungkook conectaron miradas, sonriendo levemente mientras asentían.

─ Sí, tu noviecito me ha platicado mucho de él y podría decir que ya somos mucho más que amigos, hermanita.

Abrazó sus piernas sin borrar la sonrisa de su rostro.

─ ¡Eso es genial! Tenía miedo que Jungkook y tú no se llevarán tan bien. Ya sabes, por las diferencias que puedan existir.

─ No te preocupes, Min-jeong. Jimin y yo nos vamos a llevar super bien. ─Dirigió su mirada hacia Jimin.─ ¿No es así, Jimin?

Jimin le dedicó una sonrisa ladina.

─ Claro que sí, cuñadito.

Min-jeong sonrió, feliz de que su hermano y su novio se llevarán bien.

Pero lo que Min-jeong no sabía era que bajo aquellas miradas y pequeñas sonrisas, escondían el secreto que se debían llevar a la tumba. Ni uno de los dos se pertenencia en alma, pero en cuerpo podía ser que si lo hicieran.

Jimin debería avergonzarse por haber cometido aquellos actos bajo el mismo techo en el cual se encontraba su hermana, pero para ser sinceros, Jimin nunca conoció la palabra “vergüenza”.

Para él solo existía la palabra “placer”, y cumpliría aquella con la persona que fuera.

Una lastima que ahora su única obsesión era aquél pelinegro de orbes oscuros, enormes y brillosos, y portador de la polla más gorda que jamás había sentido.

Aquél chico, el cuál era su cuñado.

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como siempre te luces matt 🥳🫶

una hora
1
author

hay me encantó 🙈🔥. No vas a hacer extras?? me gustaría saber si Jimin quedó preñadito 🤧

una hora

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