I
―¡Todo esto es tu culpa, Kai! ―imputó Sehun, el que menos quería participar.
―¡Si solamente no te hubiéramos hecho caso no pasaría esto! ―dijo BaekHyun, el que quería participar a medias.
―¡Ahora échenme toda la culpa! ―espetó Kim, el verdadero culpable.
Les tenían esperando fuera de dirección, por mientras los padres de los chicos llegaban.
―¡Ahora que le diré a mi madre! ―exaltó Byun.
―Lo que estábamos haciendo. ―dio por solución Kim.
―¿Quieres que le diga que estábamos viendo porno? ―interpeló el más grande de edad.
―Mejor dicho; Kai estaba viendo porno. ―aclaró el menor.
―"Porno" es una palabra muy alta, mejor, que estábamos viendo imágenes para adultos.
―Es lo mismo. ―comentó Oh.
―¡Ya déjense! ―se comenzaba a irritar el que había dado la idea; Kim.
Por el pasillo de la escuela Kim pudo divisar a sus padres que venían de sus pesados trabajos.
―Hay vienen tus padres Kai... ―avisó Sehun.
―Estas muerto. ―declaró Byun, sin ninguna intención de apoyo.
―S-sí.
El señor Kim, miró de una manera ni siquiera explicable para Kai, como si la mirada lo fuera a matar.
―Vamos a hablar seriamente, Kim, tuve que salir del trabajo para esto.
―S-sí... P-padre.
Como eran los primeros apoderados en llegar, entraron de inmediato a la sala de la dirección, dejando a los dos chicos esperando por sus padres.
―Miren ―comenzó el director―, es muy molestoso tener que pedirles que vengan, pero ya es la tercera vez que ven contenido para adultos en la escuela.
―Lo sabemos. ―aclaró la madre.
―Yo estaba entrando a la sala y encontré a Kai y sus amigos escondidos, se habían escapado de clases. ―informó la profesora, que se encontraba parada, detrás del director.
―Discúlpenos, le daremos un severo castigo a Kim. ―exclamó el padre con tono serio.
―Creo que los castigos no sirven a estas alturas, ¡ya es la tercera vez! ¡La tercera vez! Y su hijo no cambia de actitud.
―Lo sabemos, pero... ―la mamá de Kim fue interrumpida por el director.
―¡Pero nada! Si su hijo sigue así, tendremos que expulsarlo.
―No se preocupe, ya no será así. ―aseguró el padre, acto seguido que miró a su hijo de una manera desafiante.
Luego los padres de Sehun y BaekHyun llegaron a lo que la familia Kim se fue.
* * *
―Mira Jongin, por hoy no te castigáremos; ya que es el cumpleaños de tu prima. ―dijo la madre.
«¡Gracias prima!; cuál seas.»
―¿Cuál prima?
―Tu prima Rachel ―respondió el papá tirando las llaves del auto a la mesa, con brusquedad―. Ahora vete a arreglar tus cosas para después irnos, porque creo que llegáremos tarde.
―Sí. ―rodó los ojos Kim, sin que el padre se diera cuenta de tal acto. Al entrar a su habitación, tiró todas sus cosas de la escuela a la cama.
Quería tirarse el también, para descansar. Pero como consecuencia tendría a su padre retándolo de por qué no estaba listo, que por qué siempre era un chico mediocre y cosas por el estilo.
Estaba harto, sí, estaba cansado, pero su padre era así, además que él también sacaba a sus papás de casillas, y tenía que admitirlo. Abrió su perchero, cogió unos jeans negros, con una camisa blanca, acompañado de un chaleco negro y sus zapatillas color vino intenso; su favorita.
Apenas él bajó, se fueron, no alcanzó ni siquiera a pasar al baño.
―Toma ―la mamá le pasó el paquete al asiento trasero; donde Kai se encontraba―, tú tendrás que pasar el regalo a Rachel.
«¡Diablos! No me gusta entregar los regalos, pero no puedo reclamar nada en esta situación.»
―Ok.
El silencio incomodo llevaba las riendas en el automóvil de la familia. Él solo quería llegar pronto al lugar y así fue, el camino de alguna manera se hizo bastante corto. La madre tocó el timbre, al quinto segundo le abrieron. La cumpleañera encontrándose con una imagen; un caballero alto (con una presencia que daba miedo), una señora con rostro elegante al igual que amable y un joven con una pinta de que todo le valía nada.
―¡Bienvenidos! ―Rachel dejó pasar a sus invitados.
―Feliz cumpleaños Rachel. ―el tono del padre de Kai había cambiado a uno más sereno.
―Gracias.
―Felicidades Rachel, ¿y tus padres? ―preguntó la mamá de Kim.
―Están todos en el patio trasero. ―informó Rachel.
Ahora le tocaba a Kim Kai.
―Hola, feliz cumpleaños. ―dijo el chico (Kai no era muy expresivo en esos momentos), entregando de inmediato el regalo, ya que se sentía muy cansado de llevarlo.
―Gracias, Kai.
Al entrar pudo divisar mejor la gente que se encontraba allí. En medio de todos los jóvenes de entre dieciocho y veinticinco, pudo ver a una chica sola sentada en el sofá de cuero albo. Se notaba que era menor que todos. Solo ella y Kai eran los menores.
―¿Quién es ella? ―interrogó a Rachel, quién por mientras dejaba el regalo a un costado.
―Ah, ella es mi prima por parte de madre.
―Ok.
―Tiene doce años, su nombre es Clara. ―Rachel le dio información demás.
―Ah, ok.
―Bien.
Kai no era mucho de estar con familia. Solo se acordaba de que su prima Rachel era del mismo porte de él, la última vez que la vio, con el cabello corto. Pero ahora parecía toda una mujer (bueno, cumplía los dieciocho), era bastante alta, sus piernas eran largas, un poco delgada, con una tez blanca, pero no la de un fantasma. Con el cabello muy largo. Su rostro era redondo, con los ojitos pequeños.
«Estoy aburrido.»
* * *
―Hola... ―se acercó Kim.
―Hola. ―respondió Clara al niño desconocido para ella.
―me llamo Jongin, pero me dicen Kai, ¿y tú?
―Mi nombre es Clara.
―¿Y qué haces? ―curioso él.
―Nada. ―Clar estaba jugando en el móvil.
Kai se sentó a lado de ella. Los padres de los chicos se encontraban en el patio.
―¡Oh! Yo también tengo ese juego. ―sacó su celular de su bolsillo trasero.
―Ah, ya veo.
―Igual, es un poco aburrido, mejor ¿vamos a jugar? ―propuso el chico.
―¿Cómo? ―ella no comprendía.
―Solo sígueme.
«Tomó mi mano y me llevó a una habitación. Había una gran cama y ahí nos sentamos, ¿acaso él vivía allí que se sabía los lugares?»
―Me caes muy bien, Clara.
―Tú también, Kai.
Desde entonces, nadie habló, los dos se mantenían en sus móviles, pero más que uno (o mejor solo Jongin) miraba lo que hacia ella.
―¿Juguemos a otra cosa? ―propuso él.
―¿A qué?
―Que yo soy tu novio. ―las manos de la chica eran sudorosas.
―N-no lo creo.
―Vamos, no seas tímida, solamente jugaremos hoy y nada más.
―Mejor otra cosa.
Ella solo se centró en ver el juego en el móvil y nada más, ni sostuvo contacto visual con el chico, no quería mirarlo a la cara.
―Es que ya me aburrí. ―escusó él e hizo el aparato de la chica a un lado.
―Pero... Ni siquiera nos conocemos. ―balbuceo Clar.
―Piensa que soy como tu primo cercano.
―No te entiendo.
―Entonces te enseño, no tengo ningún problema.