Prólogo
— Estoy embarazado.
— ¡¿Qué?! —gritó exasperado apretando sus puños dispuesto a golpear a Jimin o a quien estuviera más cerca— les dejé muy en claro que lo nuestro solo duraría en la etapa de mi celo, ¡debiste haberte protegido, no era mi obligación hacerlo!
— Yo quise cuidarme, pero un idiota dijo que los supresores no sirven como anticonceptivos —le miró con sorna y luego rodó sus ojos.
— Abórtalo —replicó con desdén— no es ni será mi problema porque no pienso ayudarte ni mucho menos enlazarme a ti solo por un bastardo.