Niñez
Harry observa desde su asiento las hábiles manos de su hermana. No sabe todavía que son hábiles, pero le gusta verla moverlas, los hilos de colores trenzándose frente a sus manos en un colorido conjunto de tela.
Gemma prueba el largo de su trabajo sobre su propia muñeca, asintiendo satisfecha consigo misma. Termina la pulsera de cuerda, hace un nudo en el extremo y la deja sobre la mesa, preparando hilos nuevos antes de hacer un nuevo nudo y sujetar el conjunto bajo un libro pesado, volviendo a sentarse en su silla para empezar a trenzar de nuevo.
-¿Qué es esto, Gemma? - Harry coge con sus dedos torpes la pulsera desechada, intentando envolverla sobre su propia muñeca como acaba de hacer su hermana. Gemma siempre tiene las mejores ideas, así que si ella lo ha hecho bien, él también tiene que conseguirlo.
-Es una pulsera de la amistad, Harry. Ten cuidado no la rompas, es delicada. - Harry asiente, dejando con cuidado la pulsera donde estaba. -Esa es para Stacy, y ahora estoy haciendo una para Luna. Después haré otra para mi y cuando nos veamos en la escuela, se las daré y se las pondrán y seremos amigas para siempre.
Harry abre mucho los ojos, fascinado por la magia de las pulseras de la amistad. Asiente varias veces ante la información proporcionada por su hermana y se queda mirando como sigue trenzando la segunda de las pulseras. Es igual a la primera, con tonos rojos, rosas, naranjas y amarillos.
Harry sólo tiene cuatro años, así que se acaba aburriendo de observar a Gemma y baja de su silla, en busca de su madre.
No es hasta después de la cena, cuando ve a su hermana guardar las pulseras terminadas en su abrigo para otorgarlas a sus amigas al día siguiente que se le ocurre una idea.
-Gemma... ¿puedes enseñarme?
Su hermana lo mira con el ceño fruncido hasta que Harry señala el bolsillo de su abrigo. - ¿Una pulsera?¿Por favor?
-¿Quieres que te enseñe a hacer pulseras?¡Pues claro Hazza! Mañana después de la escuela haremos una para ti. - Harry sonríe encantado y abraza a su hermana por la cintura, caminando ambos hasta el aseo para lavarse los dientes antes de ir a dormir.
Dos días mas tarde, Harry suelta la mano de su madre nada mas llegar al recinto de su escuela. Está nervioso y despistado durante horas, pero su maestra no dice nada porque está acostumbrada a que Harry esté bastante en sus mundos. A la hora de la verdad, siempre aprende lo que tiene que aprender, así que no será ella quien corrija al niño.
Es cuando llega la hora de salir al recreo que Harry se levanta de su asiento como una bala, yendo a su mochila y sacando del bolsillo mas pequeño una pequeña pulsera. La esconde en su puño y sale fuera del aula, todos sus compañeros ya repartidos por las distintas áreas de juego.
Localiza rápidamente a su objetivo y sonríe, sujetando la pulsera mas fuerte en su mano para no perderla y caminando sin vacilar hasta el arenero, sentándose al lado de su mejor amigo. -Hola Boo. Tengo algo para ti.
El pequeño Harry extiende su mano, una bella pulsera en tonos azules y verdes enredada en su palma. -Es una pulsera de la amistad. Gemma dice que si dos amigos se la ponen, serán amigos para siempre jamás.
Los ojitos azules del pequeño Louis se fijan en la pulsera, sonriendo ampliamente al mirar a Harry. Estira hacia arriba la manga de su bata, ofreciendo su muñeca para que Harry pueda atarla allí. El rizado suelta un gorgeo emocionado, enredando la pulsera alrededor de la muñeca del ojiazul y tratando de atarla, pero sus manos son torpes y él todavía es pequeño.
Suspira y agarra la mano de su mejor amigo, tirando de él por todo el recreo hasta dar con la señorita Mandy, tirando de su bata. -¡Señorita, señorita!- se pone todo lo serio que su tierna carita puede expresar - necesitamos su ayuda para algo suuuper importante.- Louis suelta una risita a su lado, pero asiente a la afirmación de Harry.
Al final, la señorita Mandy ata perfectamente la pulsera a la muñeca de Louis y Harry descubre también su muñeca, enseñando al ojiazul su propia pulsera, idéntica a la que acaba de obsequiarle.
-Ahora seremos amigos para siempre, Boo.
-Para siempre jamás, Haz.