[00]
La noche es agradable, y por esa razón Min Gyeong-Hui decidió dejarse arrastrar por su hermana a un club de la ciudad.
Los jóvenes que bailan de forma desordenada, con los cuerpos un poco sudorosos y dejando sus olores ser evidentes para los demás. Logra que una de las Alfas Min, alce sus cejas por la impresión.
La mayoría de las personas que se notan en el lugar, le hacen cuestionarse si el sitio es seguro tanto para su imagen pública, como para su ser.
—¿¡Los de la primera planta son todos jóvenes o mis ojos ven mal!?— Le grita Gyeong-Hui a su hermana
—¡Son jóvenes!— Dice la otra tomándola de la mano —¡Sentémonos aquí!—
Min Gyeong-Hui es la hija mayor de una familia sangre pura, su hermana es la segunda y después de esta, hay dos hijos más, siendo estos varones.
Por supuesto, todos Alfas puros, territoriales, posesivos y agresivos también.
Gyeong-Hui toma asiento un poco rígida por la situación en la que se ubica, su loba gruñe de tanto en tanto por los olores que se mezclan en el sitio. No es que sean desagradables, pero la sensibilidad de su olfato hace que reconozca el estatus jerárquico de cada olor, y tantos revueltos la hacen marearse.
—Esto es lo peor que he podido hacer en mis largos veintiocho años de vida.— Murmura ella por lo bajo
Su hermana se deleita viendo a los demás disfrutar, mientras ella también baila en su puesto.
Las botellas de alcohol que llegan, hacen que Gyeong se distraiga bebiendo para no volverse loca o dejar a su hermana sola en el punto.
No comprende cómo terminó allí, cuando su compromiso era irse a su casa, para poder descansar. No estar en un paraje lleno de jóvenes hormonales.
—¿Cómo mierda los dejan entrar?— Indaga ella en el oído de la otra —¿O somos nosotras quienes estamos invadiendo el espacio de ellos?—
—¡Algo así!—
—¿Algo así?— Repite la peligris —¿¡Me estás diciendo que vinimos a un lugar para adolescentes!?—
Min Jeong-Ji asiente emocionada, algo que ambas no tienen en común, es la manera tan libertina que ella tiene, en cambio, Gyeong, su hermana mayor, es más reservada y distanciada del resto.
—Relájate y disfruta. Y no, no son adolescentes, son mayores de edad todos.—
Así lo hace Gyeong-Hui hasta el punto en que su sistema queda invadido por el alcohol únicamente. Se deja llevar por el alcohol en sus venas, el tiempo pasa al punto en que ella queda sola, porque su hermana menor ha desaparecido de su vista.
A la peligris no le preocupa en donde esté realmente, ambas saben cuidarse solas, y la sociedad en la que viven, los Alfas, son los más respetables.
La jerarquía está dividida en tres; Alfas, aquellos que tienen todo gratuitamente disponible, por así decirlo, más si son de sangre pura y de alta sociedad.
Luego vienen los Betas, aquellos que son básicamente iguales a los humanos.
Y por último, los Omegas, aquellos tanto hombres como mujeres que no son muy bien valorados por no saber hacer nada más que “procrear y saciar a sus parejas”.
Min Gyeong-Hui decide ir al baño cuando no aguanta más las ganas, sus pasos son lentos y aparenta como si el alcohol que ya ha ingerido no hace estragos en su sistema.
Se adentra ella al baño para Alfas, hace sus necesidades y cuando empieza a lavarse las manos, puede observar, a través del espejo, la manera en que dos hombres se besan, desde lejos se nota la excitación.
Unas manos tocando su abdomen captan su atención, al momento de bajar su mirada, se da cuenta de la forma en que la están tocando.
—¿Qué carajos?— Dice ella
Se voltea para observar con una mirada molesta a la persona que se ha atrevido a tocarla sin su permiso, se lleva una gran impresión cuando ve a un joven de cabellos negros viéndola con una sonrisa perezosa.
—Yo t-también quiero.— Arrastra las palabras el pelinegro
Gyeong desconoce qué es lo que el otro quiere, pero cuando el joven apunta a los dos hombres que siguen besándose, y después la toma del cuello de su camisa. Ahí, es donde comprende que es lo que él también quiere.
Ella no rompe el beso, al contrario, toma el control, si el chico quiere también lo que los otros están haciendo, no se lo impedirá. Y antes de dejarse llevar por el placer que está comenzando a sentir en su cuerpo, su olfato se asegura de que sea un Beta y no un Omega.
Cuando no hay ningún olor en el más bajo, sus instintos se hacen lucir.
Gyeong-Hui arremete con fuerza y rapidez a un sollozante pelinegro que balbucea cosas sin sentido por las embestidas que recibe.
Y es que, a decir verdad, el pequeño hombre ha perdido la cuenta de cuántas veces se ha corrido.
—¡Ah!— Gime fuerte él cuando su punto es tocado
La Alfa, de cabellos grises oscuros, cambia la posición para seguir tocando aquel punto que ha hecho gritar al joven hombre. Ella lo ve, negar con su cabeza, mientras que de ella nace una depredadora sonrisa.
El chico sube y baja por el falo de la peligris, aquel cuerpo tan delgado es sostenido por la mujer, las piernas del pelinegro son sostenidas por los antebrazos de Min, y sus manos sostienen la cintura del joven que gime delicadamente.
Los gruñidos de la contraria le dan a saber al muchacho, que mantiene sus ojos cerrados y las manos aferradas a los hombros contrarios, que ella también lo está disfrutando.
Min Gyeong-Hui contempla con morbosidad la forma en que su falo es absorbido por el pequeño orificio, que al principio dudo que entrara por aquel lugar, pero al dilatarlo bien con sus largos dedos, después de un tiempo, lo logró.
Chapoteos por los fluidos se escuchan, ambos aromas se mezclan, y tanto Alfa como aquel joven, están demasiado absortos por el placer que no reparan en nada más.
—No a-aguanto más.— Logra articular el pelinegro -P-Por favor, por favor.— Solloza entre balbuceos
El placer que le recorre, al punto de hacerle sentir demasiado sensible y estimulado, le quita las fuerzas en todo su cuerpo. Apenas y puede lograr botar el aire por sus fosas nasales.
—M-Mhm...— Gime el chico con un temblor que se apodera de su cuerpo
La Alfa se corre después de unas estocadas más, su gruñido de satisfacción hace temblar el otro cuerpo. Su nudo se hace presente, pero no es consciente.
Cuando ya se siente más descansada y su nudo* ha vuelto a la normalidad, aunque ella no lo nota, Min sale del chico y lo deja deslizarse hasta quedar sentado al lado de la taza del baño. Lo observa, pero sus ojos no logran capturar correctamente las facciones del pelinegro.
Arreglando su ropa y lavándose las manos, la peligris sale del baño de Alfas, dejando a un pelinegro con leves espasmos en el cuerpo y casi dormido.
—¿¡En dónde estabas!?— Le grita su hermana —¡Te he estado buscando!—
—Me voy.— Es lo que le responde ella para después salir del lugar
No va a negar que ha sido placentero el follarse al Beta que ha dejado tirado en el baño, aun así, por otro lado, se arrepiente de haber ido.
El chofer que espera por ella, la lleva hasta el aeropuerto, cuando esta toma sus pertenencias de la casa en la cual se hospedaba.
—Que tenga buen viaje.— Desea el Beta a su jefa
Min asiente con la cabeza, desea llegar lo más pronto a su vivienda y dormir. Aún sigue con el alcohol en su sistema, pero aquello no le impide el viaje en su Jet.
—¿Necesita algo?— Dice la azafata
—No.— Su ronca voz hace suspirar por lo bajo a la otra
—Estaré a su disposición por si se le ofrece algo...—
Gyeong abre un ojo por el tono que ha utilizado la mujer.
—¿Algo?— Repite con su cabeza ladeada —¿Algo cómo qué?—
—Lo que usted necesite, cualquier cosa.—
Jalándola con brusquedad, la peligris hace que la mujer se siente en su regazo. La azafata jadea de la sorpresa, pero una sonrisa coqueta sale de sus labios.
—A algo te refieres a que te folle también. ¿No es así?—
—Si es lo que usted quiere.— Susurra la joven adulta tocándole lentamente
—Desvístete y ponte en cuatro, entonces.—
Cuando el alcohol está en su sistema, Min Gyeong-Hui se vuelve una mujer salvaje y con muchas ganas de intimar. Por esa razón, tampoco desaprovecha el ofrecimiento gratuito que le ha dado la joven mujer.
Posicionándose en cuatro y moviendo sus caderas de un lado al otro, la azafata espera paciente por la otra. El Jet de Min posee tanto asientos cómodos, como un lugar para descansar.
Dos dedos de la mujer de cabello gris se adentran a la zona íntima de la otra, Min la escucha gemir alto y una sonrisa sale de ella. Su otra mano, con dos dedos siendo lubricados por su saliva, adentra primeramente uno al orificio trasero de la mujer, queriendo adaptarla para luego adentrar el segundo.
—E-Espere, Alfa Min.— Dice la joven
—¿Qué?— Gyeong sigue adentrando su dedo con dificultad —Ah, eres virgen por aquí.— Una risita nasal sale de ella
La contraria, por su parte, aprieta los dientes y se aferra a las sábanas. Es doloroso lo que siente, pero no tanto, los dedos moviéndose dentro de su vagina hacen que no le ponga mucha atención a los intrusos que se hacen paso en su recto.
—Necesito lubricante.— Murmura Min
Las cejas de ella se contraen cuando a su mente llega la imagen del chico, con él no necesitó lubricante, su saliva fue suficiente. Sin embargo, con la mujer que gime alto, necesita de ello porque su baba no es suficiente, se seca demasiado rápido.
—¿Tienes lubricante?— Le pregunta —Lo necesito para poder adentrarme.—
—S-Solo hágalo por delante.— Le responde la otra con desespero
—¿Me crees estúpida, acaso?— Gyeong saca sus dedos —Sé que puedo embarazarte al ser una Alfa pura.—
La mujer maldice por lo bajo, para enseguida pararse.
—Busca lubricante y un par de condones.— Ordena Min
No tendrá relaciones sexuales sin protección, aunque no pensó aquello en el club con el hombre que dejó tirado.
Arreglándose su uniforme, la azafata sale del cuarto, Gyeong se sirve más alcohol y espera a que la otra llegue. Su mente aún prosigue reflexionando en el joven pelinegro.
—No es posible.— Niega ella —No tenía olor y los Betas hombres no se embarazan.— Trata de convencerse
“Tal vez sea un Omega.”
—No tenía olor.—
“Y, sin embargo, lubricó.”
—¿Qué?—
Min deja la copa a un lado para concentrarse en la conversación que tiene con su lado animal.
—¿Qué quieres decir?—
“Que tal vez sea un Omega, su cuerpo era demasiado definido como para ser un Beta.”
—¿Y no dijiste nada?—
“Lo anudamos también. Eso no ha pasado con los Betas con quienes hemos estado.”
—¿Qué mierdas dices?— Su tono es brusco
—Tengo lo que me ha pedido.— Entra la joven adulta
—Largo.— Gyeong gruñe
—¿Qué? Pero si he traído lo que me ha- — Llega a ser interrumpida
—¡Largo!—Su voz de Alfa sale
La joven azafata tiembla en su lugar, su reacción no es igual a la de los Omegas, pero la voz de mando* en Alfas logra tener un retroceso en su cuerpo también.
Ella sale con torpeza del punto, el lubricante y los condones quedan en sus manos, mientras reflexiona cuál fue el mal que hizo para que la contraria la haya rechazado de ese modo.
[GYEONGJU, COREA DEL SUR]
Min Gyeong-Hui ha llegado a su hogar, la naturaleza es algo que le gusta a la mujer. Su casa queda un poco más apartada de la ciudad de Gyeongju, dando así que ella quede más adentrada al bosque que posee el sitio.
Lo primero que hizo que fuera a vivir un poco apartada del resto, fue por su lado animal. Le gusta trasmutar de vez en cuando y en la capital no se siente a gusto con ello. Y también, porque le gusta más la soledad que estar en parajes tan concurridos y aunque su empresa está en Seúl, ella únicamente va cuando es necesaria su presencia.
Del resto se encarga su hermana, Min Jeong-Ji.
—Sea bienvenida.— La recibe una mujer adulta
La única persona que vive con ella.
—Pensé que ya dormías.— Dice viendo su reloj de mano —Ya es de madrugada.—
—Esperaba por usted.— Le sonríe la mujer
—Ya he llegado, así que puedes ir a descansar.—
Ella se marcha a su cuarto, toma una ducha rápida y se acuesta para descansar.
[SEÚL, COREA DEL SUR]
Un pelinegro se ubica con la cabeza en el inodoro, hace ya algunas semanas que tiene un malestar estomacal, lo que le procura que bote cualquier cosa que se coma.
—Deberíamos ir al hospital, estás haciendo que me preocupe.— El hombre que le palmea la espalda, dice
—Estoy bien, papi, se me pasará.—
El adulto hombre no queda convencido, desde hace tres semanas que su hijo viene mostrándose diferente y aquello le preocupa.
—Tu novio- —
—He terminado con él hace más de un mes, papi.— Seok-Bae murmura con los ojos cristalizados
Kang Seok-Bae es un joven de apenas 18 años de edad, cabello negro, hijo único y sobre todo; Omega.
—A tu padre no le va a gustar saber que sigues enfermo.— Dice el otro Omega cuando ve a su hijo vomitar de nuevo —Te llevaré al hospital, alístate.—
Si bien le gustaría decirle que no es necesario, Seok-Bae no logra decir nada porque su madre ya se ha marchado.
Su Omega se ha estado mostrando gruñón con sus amigos, cuando estos se le acercan, aunque normalmente es él, el más tranquilo entre el grupo.
Su cuerpo también se siente diferente y aquello le confunde, porque la única vez en donde se sintió raro, fue cuando estaba teniendo su primer celo.*
—Debe ser algún virus.— Dice para sí
El camino hacia el hospital es silencioso.
—¿Te has puesto neutralizador?*—
—Sí.— Responde el joven con la vista puesta en el exterior
—¿Por qué?— El hombre indaga —Te he dicho que no es necesario que ocultes tu olor.—
—No hay nada de malo que lo haga, papi.— Seok frunce el ceño
Siempre, desde el momento en que supo que se había presentado como Omega, decidió ocultar su olor para así no llamar tanto la atención. Y lo logró, solo un poco, ya que su delicado cuerpo, junto a sus finas facciones, le dan a entender al resto lo que es.
—Seok, bájate.—
—Sí, sí, voy.— Dice él apurado cuando ve a su madre ya fuera del auto
No sabe por qué, pero el gruñido que sale de su garganta le confunde, su Omega se muestra reacio a entrar al lugar, en donde desde afuera se puede palpar diferentes olores que lo hacen tener náuseas.
—¿Qué pasa, Bae?— Su madre lo toma de los hombros —¿Te sientes mal?—
—No quiero entrar.— Le hace un puchero al hombre mayor
Una sonrisa sale de Iseul por lo tierno que actúa su pequeño, a sus ojos sigue siendo un pequeño cachorro necesitado de su madre Omega.
—Venga, veamos que tienes.—
—Papi...—
—Papi nada, vamos antes de que tu padre nos regañe a ambos.—
Tomándole de la mano, Iseul lo adentra al hospital, el esfuerzo que debe de hacer Bae para no vomitar en frente de todos, es grande. Su Omega no deja de gruñir como un pequeño lobo enojado y no entiende el porqué, si nadie le está haciendo nada.
—Familia Kang.— Dice una enfermera
—Aquí.—
Padre-hijo se levantan para seguir a la pequeña Omega que les indica el camino, Seok se siente orgulloso al ver que alguien de su misma casta tiene un trabajo como aquel.
Porque son muy pocos los y las Omegas, que logran llegar a obtener un trabajo honorable y ver a la joven mujer, le causa orgullo.
—Buenas tardes, soy el Doctor Min.— Se presenta el hombre
Un gruñido hace que todos dirijan sus rostros al causante, Seok se tapa su boca con sus pequeñas manos al momento de darse cuenta de lo que ha hecho.
—Parece que el pequeño Omega no le agrada mi presencia.— El doctor sonríe —Eso suele pasar en algunos casos.—
Iseul se confunde por las palabras que dijo el Alfa, todos toman asiento cuando el doctor les indica que lo hagan.
—¿Qué los trae por aquí?— Con un bolígrafo en su mano, el hombre espera
—Mi hijo no se siente bien, ha estado mal del estómago desde hace tres o dos semanas.— Responde inseguro
—Bien, que tal si te hago algunas preguntas...— Se dirige esta vez al joven
—Está bien.—
—¿Tus celos son regulares?—
—Lo son.—
—¿Eres virgen?—
Si fuese un hombre Omega, tal vez Bae no se tensaría en su lugar. Los penetrantes ojos contrarios le hacen bajar la cabeza en modo de sumisión, su olor es tan penetrante que le hace adivinar que es un Alfa puro.
—No te sientas cohibido, nadie sabrá lo que ha pasado aquí.— Le sonríe el hombre para aligerar el ambiente
Y no puede negar que a pesar de lo dominante que se nota el doctor, Seok logra sentirse bien, aun si su Omega sigue alerta.
—No l-lo soy.— Balbucea suavemente
La madre del pequeño Omega no se sorprende por ello, incluso si en un principio su Alfa se interpuso en que su único hijo estuviese en una relación, al final lo aceptó.
—¿La última vez que tuviste relaciones?—
—No me acuerdo.— Responde
Porque los fragmentos de aquella noche son escasos, lo único que recuerda es haber sido despertado con agua fría por sus amigos y un olor que antes no había olfateado su pequeña nariz.
—Bien, dejaré las preguntas hasta aquí y mejor te revisaré. Así sabremos que es lo que ocurre contigo.—
El doctor comprueba cuidadosamente al Omega, luego se marcha del cuarto cuando este le entrega un pequeño orinal.
—Tendremos que esperar un momento.— Dice el doctor Min entrando al lugar
El pequeño Omega se nota asustado.
—No te asustes, la prueba de orina es necesaria, únicamente es para descartar todo. Tal vez encontremos algo en tu orina o tal vez no.— Resta importancia para que el joven pueda respirar
—¿Te has estado cuidando, verdad?— Cuchichea Iseul
—S-Sí...—
Kang Seok-Bae y Choe Jun-Ki habían sido novios desde los 15 años, algo que al principio era inocente, pero con el pasar del tiempo se convirtió en besos más demandantes, celos por parte del Alfa e inseguridades por parte de él.
La primera vez del Omega fue con su novio, y aunque supuso que sería romántico y delicado. Realmente no lo fue, pero eso no le importó.
Siempre se cuidó, para así no tener que pasar por algún problema que le pudiese causar un conflicto tanto con su novio, de aquel entonces, como con su familia.
No obstante, la noche en que fue a celebrar su cumpleaños número 18, a causa de la insistencia de sus amigos, en aquel club. Hizo algo de lo cual apenas y recuerda, tal vez fue el dolor que sentía su corazón al darse cuenta de que su novio le era infiel, o tal vez era aquel olor que le hizo adentrarse al baño que no era para Omegas.
—Familia Kang.— Vuelven a llamar —El Doctor los espera en el consultorio.—
Iseul y Seok encaminan al lugar, el Omega pequeño no está presente, sus pensamientos siguen en aquella noche de la cual no recuerda nada y está seguro de no volver a hacer algo como eso.
Ni dejarse convencer por sus amigos, ni ir a sitios, en los cuales dejan entrar a quien sea.
—Felicidades, Kang Seok-Bae, estás esperando un cachorro.— Doctor Min informa con una sonrisa
Una sonrisa que, por supuesto, no es correspondida ni por Iseul ni por el otro Omega.
[Ella Es Mi Alfa]
* Esta historia fue mi primera historia Omegaverse, por lo cual, posee más información. Además de ello, la vuelvo a subir editada y con la edad del personaje masculino principal, cambiada por normas de Wattpad. En Inkitt pueden encontrarla tal cual la subí la primera vez.
NUDO* El nudo es una glándula bulbosa que se expande en la base del pene del alfa, que se puede hinchar en periodos un poco largos después de la eyaculación. Y se utiliza para unir a una pareja después del acto sexual.
VOZ DE MANDO* Es una voz “especial” que al hablar o hacer uso de ella, obtienen una reacción entera de sumisión en Omegas.
NEUTRALIZADOR* Un spray que ayuda a minimizar el olor de las feromonas en omegas o alfas. Provocando así que pasen desapercibidos por sus castas.
CELO* Es una etapa en donde los omegas y alfas sufren una serie de síntomas, que son: Aumento del calor corporal, ansiedad y excitación. El impulso sexual se incrementa, junto con la necesidad de buscar un compañero y realizar el coito.
En Omegas el celo, dura 3 días y es cada 3 meses.
En alfas el celo, dura 24h y es cada 6 meses.
[AVISO]
En la historia, Alfa, sea hombre o mujer tiene la capacidad de fecundar un Omega macho o hembra.
Las mujeres alfas son físicamente una mujer; tienen senos, vagina y clítoris, además de los labios vaginales. Lo que cambia, es el hecho de que sus órganos reproductores son masculinos. Al momento de su excitación, el clítoris cumple la función del pene alargándose en el momento de la cópula y retrayéndose luego.
Omegas: Sean machos o hembras tienen la posibilidad de procrear. En Omegas machos, estos poseen reproductores femeninos y son capaces de concebir al ser fecundados por un alfa (o un beta).