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Buenos días mundo con olor a caca y llena de basura tirada por el ser más asqueroso que se ha hospedado en la tierra. Si, hablo del ser humano. ¿A ustedes no les parece una mierda este mundo?, a mí sí, es tan injusto y lo peor es tener que levantarse a las seis de la mañana solo para ir a una escuela en la cual te enseñan lo que pasó hace décadas, problemas matemáticos y la anatomía del cuerpo humano, aburrido.
- ¡Mio, apúrate que llegas tarde!
Si, ese es mi hermoso nombre, mi padre lo decidió estando completamente ebrio, no recuerda el porqué de su decisión, pero de algo está seguro y es que lo odio, odio el nombre, pero no a él por ponerlo me siento cómoda y con el tiempo aprendí a convivir con eso.
Papá tiene 45 años, él siempre dice que tiene 42 años y es que ya se siente viejo e intenta hacer cualquier cosa con tal de parecer más joven, arranca cambiando su edad y sigue con su estilo, (ropa, pelo, vocabulario, etc). En cambio, mamá tiene 43 años y la verdad es que le importa muy poco lo que representa un número, es joven, pero de toda forma se cuida demasiado la figura; va al gimnasio, hace pilates y se cuida mucho con las comidas, ella dice que desde joven se empieza con los cuidados personales.
Esa fue la razón principal por la cual empecé danza clásica a los 6 años, teniendo exceso de peso según ella, era demasiada bruta y no sabía coordinar. Me echaron de forma amistosa diciendo que intentara con otros tipos deportes, que la danza no era lo mío. A los 8 años me mandó a patín diciendo que corregiría mí postura, pero de todas formas me terminó sacando, eso no era para mí, me vivía golpeando y no solo a mí, sino que a las demás también. Lo mío siempre fue el fútbol, lo veía a través de la televisión todos los domingos cuando papá se tomaba un tiempo para él, fascinada preguntaba todo lo que pasaba por mis ojos y papá respondía con ganas, era sorprendente mi entusiasmo por el fútbol.
Desde chica jugaba con papá a las escondidas, pero mamá decía que no era muy adecuado para una nena, y me sentaba a jugar con muñecas o en otras ocasiones a dibujar, no odiaba ese tipo de actividades, pero no me divertía tanto como a las escondidas, trepar árboles o jugar a la pelota con mi abuelo, el cual venía los sábados a pasar el día con sus nietos.
A mis 12 años a David, mi hermano, lo anotaron en una escuela la cual tenía talleres especiales además de las materias principales de cada institución, obviamente eran mucho más horas que en una institución común, cada estudiante tenía la oportunidad de elegir el taller que quisieras, él se fue por uno de pintura contemporánea. Un día habló de que uno de estos talleres era el fútbol y yo le pedí entusiasmada a papá ir ahí, él era la mejor opción ya que mamá me daría un no rotundo sin posibilidad de discusión, le conté que en el colegio me discriminaban, eso nunca paso, pero en ese entonces no encontré una excusa que me favorezca.
Conseguí el cambio de escuela, pero no me dejaron entrar al equipo de fútbol, tenía 13 años, era débil según los tres profesores que estaban a cargo del equipo, lo que era mentira, mi cuerpo era relleno y mi altura era bastante aceptable, no me dejaron entrar por ser mujer. Llegó a mis oídos que los mismos profesores decían que me iba a involucrar con los varones sexualmente, si con solo 13 años ellos creían eso.
Cuando cumplí 14 años tomé la decisión de decir abiertamente que era homosexual ante todos. Si lesbiana, en la escuela, en mi círculo de amigas y en mi familia, cosa que tampoco era verdad, lo hice por mi bien y hoy en día digo que hice lo correcto, aunque en mis adentro sepa que no es así, que eso en algún momento me va a traer problemas.
Hoy desperté mejor que nunca, porque tenemos un partido muy importante esta noche en el campo de la escuela, a la que estoy llegando un poco tarde, como pasa todos los días, me cuesta despegarme de la almohada. Es importante porque empiezan las competencias intercolegiales y tenemos como meta llegar por lo menos al tercer lugar. Hace dos años que no ganamos un partido, para ser más clara, desde que entré al equipo a mis 15 años luego de mí declaración.
En el ahora tengo 17 años y un cuerpo de una joven recién entrando a la pubertad, es como que estoy en desarrollo tardío, pechos pequeños ya que al bajar los kilos que tenía demás no quedó nada, cola creo yo que estoy bien, el fútbol ayuda mucho, gracias a eso es que estoy en el equipo. Quiero que lo ganemos para demostrarle al entrenador que soy capaz de todo cuando me lo propongo y que el ser mujer no influye en mi desarrollo dentro de la cancha.
Se suponía que me tenía que pasar a buscar Mateo o Matt como le dicen sus amigos y familiares, él es mi mejor amigo y no, no es el típico gay, ni tampoco estoy enamorada de él. Es algo alocado, tiene una novia llamada Kelly, la cual me cae bien, aunque no tengamos mucha comunicación entre las dos, ella va a otra escuela y es una chica muy aplicada por ende pasa la mayoría de su tiempo estudiando y el tiempo que se ve con él es para su relación no para que mi persona interfiera con una amistad.
En mi mano derecha tengo la mochila, que se acaba de romper cuando la enganche con la puerta de mí cuarto, no gasto en lo que no necesito así que no importa, la tendré mucho tiempo más, y en la mano izquierda un paraguas, porque está lloviendo.
En definitiva, mi día es una completa mierda.
-ey, chiquita.
Chiquita tiene las bolas (aclaración: nunca las vi), llegó Mateo en bicicleta y ahora es cuando me pregunto ¿por qué es mi amigo?, no se da cuenta que está lloviendo y que nos vamos a mojar de pies a cabeza hasta llegar a la escuela.
-Con tu paraguas nos tapamos, algo nos va a cubrir - dice respondiendo a la pregunta que se acababa de formular en mí cabeza, es muy inteligente y nos entendemos a la perfección.
–Llegamos tarde Matt– mí escuela queda unos 15 minutos en bicicleta, siempre vamos así, pero los días de lluvia vienen a buscarme con su padre en auto o lo voy a buscar con mi hermano en su auto.
-Losé, apúrate y subí por favor – él sí que sabe la palabra mágica.
Me subo pero con la peor de las ganas, mi paragua apenas nos cubre a los dos, las mochilas son nuestra prioridad en este momento, vamos en silencio, es gracioso ver como pedalea con rapidez esquivando el verdín que crea la lluvia sobre la bicisenda.
-no comprendo porque no le dijiste a tu papá que nos trajera o me avisabas temprano y le decía a David que nos alcance no creo que me diga que no - en mi voz se notaba un poco el fastidio del momento, no de enojo hacía él, sino la indignación de como arranca mi día, además de que este chico suele sacar lo peor de mi.
-Se tuvo que ir más temprano de lo normal al trabajo, perdón se me super paso avisarte - se que no es su culpa, pero si me avisaba con anticipación salimos antes de que se largue la lluvia - Mi ni siquiera dormí bien, no se que me pasa me super cuesta dormir.
-No pasa nada amigo, es que estoy super nerviosa, perdoname vos.
Ya estamos llegando a la escuela, en el camino casi nos choca una moto justo en una esquina y ya casi llegando a la entrada nos paso super cerca un colectivo, les cuento esto para que sepan la suerte tan hermosa que tenemos nosotros dos juntos.
-Hoy se supone que tenemos el juego por la noche, no creo que se suspenda ¿no?, es una gran desventaja que haya llovido debe estar todo mojado - es como que mi estado de ánimo va decayendo a medida que vamos llegando al aula.
-No es por nada Mio, pero yo creo que se va a suspender, es una desventaja no solo para vos, sino para todo el equipo, el local y el visitante - eso no estaría bueno no podría demostrar nada.
Los días de lluvia se suele mojar todo el campo ya que no tenemos un techo que lo cubra, ahí además de entrenar, jugamos partidos amistosos con clubes de barrio, otros niveles del colegio y los intercolegiales, este año se sumaron más escuelas de lo normal escuche que son bastantes buenos, no les tengo miedo ni nada por el estilo pero no estamos en buena racha últimamente, hace que sobre-piense hasta lo más mínimo.
Ya estamos en el aula, me metí tanto en mis pensamientos que no me di cuenta, el profesor todavía no llegó es la primera cosa buena que me pasó desde que volví de mis vacaciones. Les cuento un poco; se rompió mi celular, eso arruinó todo; no pude hablar casi nada con Matt, me perdí todos los partidos amistosos que se hicieron, me enfermé de gripe y pase lo que quedó de mis humilde vacaciones en cama, eran solo dos semanas. No se crean que me fuí muy lejos ni a un lugar costoso, pase esas dos semanas en casa de mis abuelos paternos, por suerte la pase bien a pesar de todo lo demás, hace mucho que no los veía, es una casa rodeada de naturaleza, casi diría que rústica y alejada de la tecnología, ayudó a que me concentre más en mi misma aunque con esas mínimas cositas que me pasaron no disfrute tanto.
La primer clase de los lunes es música y las da el profesor Rodolfo, nos da a elección de cada uno instrumentos para que podamos tocar, generalmente no suelo tocar ningún instrumento porque soy bruta con los objetos, en el pasado rompí una guitarra y un ukelele en mi defensa eran instrumentos viejos, el profe me pide por favor que no toque nada y me siente a meditar sobre la vida, si un poco injusto, pero no me molesta en lo absoluto.
Me pongo a prestar atención y noto que somos muy pocos los alumnos presentes en la clase, a mi izquierda tengo dos compañeras cantando “Mi buen amor” de Mon Laferte, a mi derecha un chico plácidamente durmiendo, Matt y yo sin hacer nada, esto es raro, muy raro ya que el profe generalmente no suele dejar libre a sus alumnos, al menos que hoy faltase y nosotros no supiéramos.
-Matt, ¿te diste cuenta que no hay casi nadie? salgamos a fijarnos en total Rodo no llego todavía - acá hay algo sumamente raro, mi instinto me lo dice y casi nunca se equivoca, bueno si, pero eso no es lo importante ahora.
-Que molestas que sos por eso tus amigas no te quieren - envidioso, tengo muy pocas amigas, pero soy de esas personas que no es asfixiantes, tampoco me gusta estar encima de una preguntando millones de cosas o estar al pendiente de la vida de los demás, mientras sepamos de nuestra existencia está todo más que bien.
-Me quieren idiota, pasa que a la vez me tienen miedo, piensas que me las voy a comer, son lindas pero respeto mucho nuestra amistad tengo códigos ¿sabes? - desde que me declaré abiertamente “lesbiana” muchas supuestas amigas dejaron de hablarme, ahí me di cuenta que muchas se acercaban solo por ser hermana de Davis.
-Camina haceme ese favor mejor - Esta es nuestra forma de tratarnos, es por eso que nos llevamos tan bien, no nos exigimos más de lo que podemos dar y estamos cuando más nos necesitamos.
Caminar, preguntar y volver a caminar, todo para terminar en el campo de juegos, con los chicos calentando y los pocos alumnos que vinieron VIENDO.
Ahora la pregunta es ¿de qué mierda me perdí?.