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CAPITULO 1🌏✨
Nunew tenía cierta fascinación por los seres humanos. Todo acerca de ellos era tan intrigante. Incluso sus nombres eran refrescantemente cortos e interesantes, no como los nombres que había en casa.
Pensemos en el nombre de "Nunew", por ejemplo. Bueno, el punto era que este no era su verdadero nombre. Su verdadero nombre era muy difícil de pronunciar para los humanos. Las características musculares de las lenguas humanas eran limitadas para ciertos tipos de articulación fonética, incluida la lengua materna de Nunew.
A Nunew le gustaba el nombre humano que había elegido, le gustaba incluso más que el verdadero, de hecho .
“Nunew” era lo suficientemente similar a su nombre real y sonaba tan bonito e inusual y breve. No podía evitar sonreír cada vez que alguien se dirigía a él como Nunew.
Los humanos solían mirarlo de forma extraña cuando los miraba alegremente, pero a Nunew no le importaba. Había leído en Internet que estaba bien ser extraño y peculiar siempre y cuando uno no fuera demasiado extraño. Esperaba no serlo.
—Hey, amigo, ¿vas a sonreír todo el día o me vas a dar mi cambio?
Arrancado de sus reflexiones, Nunew sonrió tranquilamente al gran hombre con el ceño fruncido frente a el.
—Claro, amigo —dijo Nunew, imitando los patrones de habla del hombre. Su investigación decía que los humanos respondian positivamente al imitar su comportamiento. Nunew era muy bueno en eso. Era divertido.
El ceño fruncido del hombre se profundizó. Miró a Nunew de manera extraña.
—¿Acaso te estás burlando de mí? —Él hombre chasqueó los nudillos por alguna razón.
—¿Uhm... no? —Dijo Nunew, confundido, y le dio su cambio.
El hombre lo fulminó con la mirada, tomó su café y su cambio, y se fue, la campana tintineando suavemente mientras salía de la cafetería.
Nunew trabajaba en un pequeño lugar llamado Star Coffee. ¡Él absolutamente lo amaba! Además del nombre, el lugar era tranquilo y encantador, y también era el único lugar dispuesto a contratarlo.
Nunew había descubierto que para sobrevivir en este planeta necesitaba dinero, y la forma más fácil de ganar dinero era encontrando un trabajo. Desafortunadamente, también había descubierto que para un hombre joven sin educación, las opciones de trabajo eran muy limitadas. Nunew todavía estaba un poco enojado con sus padres por dejarlo con tan solo datos de identificación falsos con su nombre elegido y una pequeña cantidad de dinero humano antes de dejarlo en una ciudad llamada Bangkok hace dos meses.
—Te enseñará una lección —le habían dicho— Te hemos echado a perder demasiado. Tal vez la experiencia finalmente te haga crecer.
Nunew había estado secretamente complacido en ese momento.
Si sus padres pensaron que era un castigo, no lo conocían en absoluto. Siempre había soñado con salir de su planeta y ver el universo. Los humanos, o los terranos, como los llamaban a casa, siempre lo habían fascinado.
Su sociedad aún no había alcanzado el nivel tecnológico y cultural requerido para el contacto, pero no pasaría mucho tiempo, tal vez mil años a lo mucho, a menos que los humanos se destruyeran antes de eso. Por ahora, la Tierra se usaba solo para viajes cortos y educativos, o cuando los padres querían castigar a sus hijos por hacer cosas malas como leer las mentes de otras personas sin permiso. (Nunew les había dicho a sus padres que no quiso hacerlo, pero, lamentablemente, nadie le había creído).
De todos modos, tener un trabajo real y humano era fascinante.
A Nunew no le importaba trabajar en Star Coffee. Su jefe accedió amablemente a darle su salario en efectivo y a Nunew ni siquiera le importó ganar menos que los otros empleados. Se enorgullecía de la pequeña pila de dinero humano que recibía cada mes. Ya no había dinero físico en Calluvia, no lo había habido durante unos pocos miles de años.
Trabajar en la cafetería le convenía mucho. Era un trabajo que no era sospechoso para un joven humano de dieciocho años. Esa era su edad según sus documentos falsos. Nunew en realidad no tenía dieciocho años; tenía veintitrés años en los años de Calluvia, pero como el año de Calluvia era más corto que un año de la Tierra, probablemente tenía alrededor de dieciocho o diecinueve años de los Terran. Nunew no estaba seguro; las matemáticas nunca habían sido su punto más fuerte.
—Hola.
Arrancado de sus razonamientos una vez más, Nunew miró al siguiente cliente.
Era un hombre joven con un traje oscuro. Era más alto que NuNew. Su piel era de un hermoso color. Su cabello era tan negro y brillante que NuNew deseaba tocarlo. Tenía unos ojos muy oscuros, de verdad eran muy hermosos, con espesas pestañas y gruesas cejas igualmente oscuras. A Nunew le gustaban los ojos oscuros. Eran tan raros en Calluvia, a diferencia de los propios ojos violeta de Nunew que había tenido que cambiar por un color marrón para pasar desapercibido.
—Hola —dijo Nunew, mostrando al humano una sonrisa amistosa. Había aprendido que los humanos le daban propinas más grandes cuando hacía eso. Nunew se sintió un poco mal por explotarlo, pero un hombre tiene que comer, como dicen los humanos.
El humano le devolvió la sonrisa. Nunew estaba maravillado con esa sonrisa. El hombre le entregó un billete de 200.
—Un Americano por favor.
Cuando Nunew regresó con su café, el chico dijo:
—Gracias, Nunew.
—¡Oh! —Dijo Nunew, sonriéndole—. ¿Cómo sabes mi nombre?
El humano le dirigió una mirada extraña.
—Está en tu tarjeta de identificación.
—Oh —dijo Nunew, sonrojándose. Qué embarazoso.
La sonrisa del chico se ensanchó, había algo como diversión parpadeando en sus ojos. Nunew deseaba tanto saber los pensamientos del humano que tuvo que pellizcarse el brazo para distraerse. Mal, mal Nunew, se regañó a sí mismo. A sus padres no les divertiría si descubrieran que estaba explotando su telepatía nuevamente. (Nunew nunca tuvo malas intenciones. Simplemente tenía una mente curiosa. Literalmente.)
—Quédate con el cambio, cariño —dijo el hombre.
Nunew decidió que le gustaba este humano. Le agradaban todos los humanos en realidad verdad, pero este era mucho más agradable que todos. Tal vez podría ser un buen amigo.
Nunew se alegró ante el pensamiento. Había querido hacer amigos desde su llegada, pero en las primeras semanas no había tenido la suficiente confianza en su capacidad de pasar por un humano y no se había atrevido. Tal vez era hora de intentarlo.
Nunew estaba seguro de que era un humano muy convincente. Claro, la gente pensaba que era extraño, pero nadie tenía sospechas de que no fuera humano.
—¿Cómo te llamas? —Dijo Nunew con entusiasmo. Las cejas oscuras del humano se levantaron un poco.
—Zee —dijo.
—¿De verdad? —Dijo Nunew, complacido de saber algo sobre el hombre, sin incómodos silencios en la conversación.
—¡Es increíble, tu nombre es tan corto!—
Zee lo miró fijamente.
Nunew se desinfló un poco. ¿Estaba siendo extraño?
—Zee Pruk Panich—dijo Zee después de un momento—
Aliviado, Nunew sonrió más brillante.
—¿Y ya hay una señora Panich?
Zee parpadeó y ladeó la cabeza hacia un lado, mirando a Nunew.
—No exactamente —dijo al fin—. No me inclino hacia ese lado, me temo.
Nunew frunció el ceño, confundido una vez más. Su chip de traducción debe haber estado funcionando mal. Zee no parecía inclinado, y Nunew no entendía qué tenía que ver la inclinación con el estado de la relación de Zee.
—¿Inclinarte hacia ese lado? —Dijo, esperando que su confusión no pareciera tan extraña.
—¿No eres de por aquí, cierto? —Dijo Zee, riendo suavemente.
Nunew asintió, complacido de que hubiera una explicación simple para su ignorancia.
—Que extraño —dijo Zee— No tienes acento.
—Soy muy bueno con los acentos —dijo Nunew con sinceridad. Su chip de traducción era de ayuda pero no era infalible No le ayudaba mucho con los modismos—. Entonces, ¿qué quisiste decir?
—Quiero decir que no me gustan las mujeres de esa manera. Me temo que no hay una señora Panich para mí.
—Oh —suspiró Nunew. Cuando Zee comenzó a fruncir el ceño, sonrió—. ¡Esto es genial! ¡Nunca he conocido a una persona homosexual en mi vida!
—Lo dudo. Probablemente lo hayas hecho, simplemente no te diste cuenta. Nos parecemos a los heterosexuales. Es tan desconsiderado de nosotros.
Zee lo había dicho seriamente, pero Nunew no fue engañado, eso era sarcasmo. Él hizo un puchero.
—Sí, búrlate de un extranjero que lucha con tu cultura y tu idioma.
Zee se rió, dando un toquecito ligeramente a Nunew en la nariz.
—Lo siento, no pude resistirme, eres adorable, niño. Nunew frunció la nariz.
—No soy un niño. Tengo ve-dieciocho años.
—Bueno, yo tengo veintisiete años —dijo Zee, mirando su reloj—. Y me tengo que ir.
Nunew frunció el ceño.
—¿Tan pronto?
No pudo ocultar su decepción, y Zee le sonrió.
—¿Estás decepcionado?
—Sí —dijo Nunew.
Zee se rió entre dientes.
—Mi hora de almuerzo está por terminar.
—¿Cuál es tu trabajo?
—Soy analista financiero en el edificio al otro lado de la calle —dijo Zee con una sonrisa que hizo que Nunew sospechara que estaba bromeando.
—Eso suena interesante —dijo Nunew.
—En realidad no —dijo Zee—. Pero paga bien, y supongo que no puedo quejarme. Realmente me tengo que ir. Fue un placer conocerte, Nunew.
—Igualmente —dijo Nunew con seriedad—. ¡Regresa pronto!
—Lo haré —dijo Zee antes de estirarse y tocar la flor escondida detrás de la oreja de Nunew—. Sabes, en cualquier otro tipo esto parecería extraño, pero a ti te queda bien.
Nunew le sonrió.
—¡Gracias! —Le gustaba la forma en que la flor morada se veía en su cabello castaño. Debido a que ocultaba el color violeta de sus ojos, la flor le daba algo de color a su rostro.
Nunew observó un poco triste cuando Zee tomó su café y se fue.
Esperaba que no fuera la última vez que lo viera.
* * *
Zee regresó a la cafetería dos días después. No estaba solo esta vez.
Nunew observó con curiosidad mientras Zee y su compañero hablaban, bebiendo sus cafés. Él no había sido el que les había atendido, Noochi lo había hecho mientras él estaba en su descanso, y ahora Nunew estaba ansioso. ¿Debería ir a decir hola? Zee no había mirado en su dirección ni una sola vez. Tal vez no se acordaba de Nunew.
—¿Qué pasa con esa cara triste, Nu? —Dijo Noochi. Nu. Los apodos humanos eran fascinantes.
Nunew le contó sobre su dilema.
—¿Debería ir a saludarle?
Noochi volvió a mirar a la pareja.
—Mejor no. Tal vez estén en una cita.
—¿Una cita?
Noochi se encogió de hombros.
—Sí. Los dos son guapos, y parecen bastante amistosos.
Desconcertado, Nunew volvió su mirada hacia Zee y su compañero. Parecían bastante amistosos. El compañero de Zee era un joven de piel un poco más oscura que Zee, poseía un rostro simétrico con rasgos simétricos, que se consideraba universalmente hermoso. Pero Nunew no estaba seguro del atractivo sexual del hombre en la forma en que los humanos lo sabrían. A veces las diferencias entre sus especies eran tan frustrantes.
—¿Crees que la cita de Zee es alguien atractivo? —Dijo Nunew.
Zee era su amigo (al menos eso quería pensar). Nunew quería que fuera feliz.
Noochi se encogió de hombros otra vez.
—Él es muy guapo. Aunque, en mi opinión, tu Zee está fuera de su alcance.
Nunew sonrió. ¡Sabía lo que significaba esa expresión! Dio un pequeño brinquito de la felicidad.
—¿Eso crees? —Dijo, tratando de mirar a Zee objetivamente.
Pero fue tan difícil. La sexualidad de los calluvian era muy diferente de la de los humanos.
En el espectro de la sexualidad humana, lo más cercano en lo que podía pensar era la demisexualidad, y eso tampoco era del todo exacto. Hasta que el vínculo de la infancia de Nunew con su prometida se convirtiera en un vínculo matrimonial cuando cumpliera veinticinco años, su deseo sexual no existiría, e incluso entonces solo se sentiría atraído por su compañera de unión.
Bueno, había rumores de que a veces los de su planeta tenían relaciones sexuales sin un vínculo, pero Nunew pensó que eso era absurdo. Todos sabían que un compañero te completaba, y que el enlace telepático hacía que el sexo fuera perfecto. Los calluvian habían estado practicando vínculos matrimoniales durante miles de años. Se demostró científicamente que un vínculo era superior a la forma en que se habían hecho las cosas en el pasado. Todos los niños de calluvian estaban vinculados telepáticamente a otro y crecieron conociendo a su compañero desde una edad muy temprana.
Nunew pensó que era muy inteligente.
Pero ahora presentaba un problema, ya que Nunew realmente no podía ver a los humanos como lo hacían otros humanos.
Nunew pudo ver que Zee, con su figura alta y atlética, sonrisa brillante, cabello sedoso y ojos profundos, era estéticamente agradable a la vista, pero no podía juzgar adecuadamente su atractivo sexual. Diablos, Nunew ni siquiera sabía lo que era el sexo, o mejor dicho, solo lo sabía en teoría.
—Sí, él es un sueño —dijo Noochi con un suspiro —. Esa mandíbula cincelada... esa manzana de Adán, sus manos grandes, la voz profunda... esa aura de oscuridad ardiente... Y esos ojos tan dulces... mmm... ¡Es delicioso!
Nunew se echó a reír. En momentos como este, estaba tan contento de que no podía hacer el ridículo por cosas como la lujuria. Le parecía tan ridículo.
Su risa hizo que Zee volviera la cabeza. Zee le asintió con una sonrisa. Nunew saludó alegremente. La sonrisa de Zee se ensanchó, volviéndose divertida y... algo más. Le dijo algo a su compañero y se dirigió al mostrador.
—Hey, Nunew —dijo, inclinándose contra el mostrador. Nunew podría preocuparse por su traje inmaculado, pero sabía que el mostrador estaba impecablemente limpio. Él mismo lo había limpiado.
—Hola! —Dijo Nunew—. ¿Cómo va tu cita? Zee resopló.
—Tutor no es una cita. Es mi amigo y colega. ¿Crees que soy una tipo tan tacaño que llevaría mi cita a una cafetería?
—Hey, trabajo aquí —dijo Nunew con un puchero. Zee sonrió.
—Sólo bromeo, bebé. Este es un establecimiento de primera clase. Cualquiera se sentiría honrado siendo traído aquí en una cita.
Nunew asintió sintiéndose muy importante.
—Exactamente —Bebé. Zee le había llamado bebé. Fue un poco extraño, porque no era un bebé, pero Nunew ya sabía que los humanos a menudo no querían decir las cosas en el sentido literal. Bebé. Decidió que le gustaba que lo llamaran “bebé”.
Recordando que se suponía que debía estar trabajando, dijo:
—¿Te sirvo algo?
—En realidad no —dijo Zee, mirando a su amigo, quien los observaba con las cejas levantadas—. Sólo he venido a decir hola.
Nunew le sonrió.
—Hola a ti también. He estado pensando en ti, en realidad, preguntándome si vendrías otra vez. Me agradas mucho y esperaba que pudiéramos ser amigos.
Zee lo miró por un momento.
—No hay una pizca de timidez en tu cuerpo, ¿verdad? — Murmuró, sacudiendo la cabeza, pero sus ojos sonreían—. Está bien, dame tu teléfono, te daré mi número.
Nunew se desinfló.
—No tengo un teléfono móvil —admitió en voz baja. Incluso él sabía lo inusual y extraño que era la falta de un teléfono móvil para un humano.
Zee parpadeó.
—¿De verdad?
Nunew asintió. Supuso que podía mentir y decirle a Zee que había perdido su teléfono, pero odiaba mentir y no era muy bueno en eso.
—Realmente no conozco a mucha gente en este país, así que nunca pensé en comprar uno —Nunew se encogió de hombros con una sonrisa avergonzada—. De todos modos, no tengo dinero de sobra para uno.
Las cejas de Zee se unieron en preocupación
—Eres huérfano?—
—¡No! —Dijo Nunew rápidamente, el mero pensamiento de la muerte de sus padres lo estaba molestando enormemente— Mis padres están en casa. Normalmente son muy comprensivos, es solo que... —Se mordió el labio — Hice algo malo y se enojaron conmigo. Dijeron que debería aprender a ser un adulto responsable, por lo que me enviaron lejos. No me mires de esa manera. Es sólo temporal. Ellos lo superarán. Me aman. Soy su hijo menor, el más pequeño de la familia.
Sonriendo, Zee le pellizcó la mejilla.
—Eso explica muchas cosas—
Sin pensarlo, Nunew le tocó la mano...
Eres la cosita más adorable que he conocido.
Oh, no.
Nunew realmente no quiso hacerlo. No lo hizo. Simplemente olvidó que los humanos, como especies no telepáticas, estaban completamente desprotegidos contra la telepatía táctil, la forma más simple de telepatía que podía ser bloqueada por un escudo mental básico que incluso los niños dominaban fácilmente en su planeta . Pero él no estaba en casa. No tenía derecho a violar la privacidad de los humanos al espiar sus pensamientos. Sus padres estarían tan enojados con él si se enteraban.
—Lo siento —dijo Nunew, retirando sus dedos, escondiéndolos detrás de su espalda. Sin embargo, no pudo evitar sentirse complacido de que Zee pensara que era adorable. Significaba que eran amigos, ¿verdad? —De todos modos —dijo, ignorando la extraña mirada que Zee le estaba dando—. Si no estás saliendo con Tutor, ¿dónde está tu otra mitad?
Zee dijo:
—En ninguna parte. Estoy casado con mi trabajo, me temo.
—Eso es muy malo —dijo Nunew, triste en nombre de Zee.
Sabía que los humanos eran seres sociales— Todos necesitan un vínculo emocional—
Zee le dirigió una mirada divertida.
—Suenas como mi abuela. ¿Y cuántos vínculos emocionales has tenido, oh gran sabio?
—Te estás burlando de mí —Nunew hizo un puchero—. Para que lo sepas, ya conozco a la persona con la que voy a pasar el resto de mi vida.
La divertida sonrisa de Zee se esfumó.
—Esa es una declaración muy seria para un chico de dieciocho años —dijo después de un momento—¿Y quién es la afortunada?
—Su nombre es... —Nunew dudó por un momento. Odiaba mentir, pero no había forma de que pudiera darle a Zee el verdadero nombre de su compañera de unión, Pearhlen'shni'gul, por la misma razón por la que no podía decir el suyo. Así que eligió uno que sonaba lo suficientemente cerca en un idioma terrano. —Su nombre es Pearl. Nos conocemos prácticamente toda nuestra vida.
—Wow —dijo Zee, una arruga apareciendo en su frente—.
¿Y la amas tanto que estás seguro de que estarás con ella toda tu vida?
Nunew reprimió un suspiro. Era muy difícil explicarle a un humano cómo funcionaba el vínculo .
—Compartimos un vínculo especial —dijo Nunew tentativamente. Lo hacían. Él y su compañera habían estado vinculados desde que tenían dos años—. Ella siempre está en mis pensamientos y yo estoy en los de ella —Nunew sonrió, complacido de no haber mentido una sola vez hasta ahora.
Tenían una conexión telepática, aunque él no podía sentirla en la Tierra debido a la distancia física entre ellos—. Estamos comprometidos y... nos casaremos en dos años —agregó, orgulloso de haber encontrado equivalentes humanos al estado de su vínculo.
Zee sonrió débilmente.
—Eres muy joven para casarte— Nunew se encogió de hombros.
—Realmente no. Esa es la edad en que las personas se casan en casa.
—¿Y dónde está esa casa? —Dijo Zee—. No me has dicho de dónde eres.
Nunew se quedó helado por un momento antes de recordar el consejo que su mejor amigo le había dado:
—Si te preguntan, solo dile a los terranos que eres un extraterrestre. Nunca te creerán y solo pensarán que estás siendo gracioso.
Nunew dijo en tono de conversación:
—En realidad, soy un extraterrestre del sistema estelar en la constelación de Sagitario.
—Ah —dijo Zee con una sonrisa—. Eso explica los espeluznantes ojos de gato que tienes...
—¡Qué! ¿De verdad soy eespeluznante ¿Espera… parezco un gato?
Zee le lanzó una mirada divertida.
—Solo eres un poco diferente, tus ojos son grandes pero en realidad eres lindo.
Las esquinas de la boca de Nunew giraron hacia abajo. ¿Por qué nadie le había dicho que parecía un gato? Podría haber usado lentes para cubrir sus ojos un poco. Después de todo, ya estaba ocultando que sus ojos eran color violeta.
—Oye —dijo Zee, levantando la cara de Nunew con el pulgar. Él estaba frunciendo el ceño—. ¿Estás molesto? No seas tonto. Tus ojos son muy hermosos, de verdad son hermosos.
Sonrojándose, Nunew le sonrió.
—¡Eres tan amable conmigo! Me gustas mucho. ¿Te gustaría ser mi amigo? Me encantaría tenerte como mi amigo.
Zee se rió entre dientes.
—¿Incluso eres real? —Murmuró, pasando su pulgar sobre la mejilla de Nunew—Sí, me encantaría ser tu amigo, bebé.
Nunew le sonrió, el calor y la felicidad llenaron su pecho mientras miraba los sonrientes ojos oscuros de Zee. Echaba de menos esto, tener una conexión con otra persona. Puede que no sea telepática, como estaba acostumbrado, pero se sintió maravilloso.
Por primera vez desde su llegada a la Tierra, Nunew se admitió a sí mismo que había estado un poco solo aquí. Solo un poco.
Pero ya no lo estaba más.