Cartas - Gabriela Vanegas Mayor

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Summary

Cartas...todo comenzó por una...confesiones hacia el chico que me gustaba mucho...le confesé...lo mucho que me gustaba que me llamara por mi segundo nombre o por mi apellido. Esta palabra, nadie de esta época sabe sobre el sentimiento y emoción que causa este acto, tanto de escribirlo como de leerlo, un sentimiento de emocion, angustia, curiosidad, amor, amistad...todo esto y mucho más me causaban las cartas que le escribía a el...aunque también leer lo que me respondía me causaba mucho más placer...el saber que yo también le gustaba con mis escritos que parecían de un poeta.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPITULO I

Era una de las chicas más reconocidas por haber hecho enamorar al chico más popular del instituto, por un sencillo acto...cartas...le mandé cartas diciéndole mis mayores miedos, mis mayores pesadillas, mis defectos, pero también le mandé cartas con mis mejores sueños, mis fortalezas, mis mejores valias.

Carta...que extraña palabra...que puede significar muchas cosas...un grito de guerra, un poema, un relato, una confesión de amor, una añoranza...ahora está palabra no era conocida...el no conocía el verdadero significado...ni yo tampoco, cuando me di cuanta de lo que sentía por el.

Comenzé a mandar cartas a un chico que yo conocía desde hace mucho tiempo...regalando hasta mis mayores secretos, los blancos y los oscuros, y lo más raro es que primero rechazo aquellas cartas pensando que era una chica que le estaba acosando, sin darse cuenta, había lastimado el corazón de su mejor amiga, la amiga que lo había apoyado a los 7 años, pero no era su culpa, esa culpa era mía, por no haberle dicho la verdad desde un principio ni haberle dicho lo que sentía desde hace mucho tiempo. Mi nombre es Evelyn De Greco, y está es mi historia de cómo enamoré a un chico por medio de cartas, por un medio olvidado.

La primera carta había descrito mis miedos, revelando que padecía de ‘aracnofobia’, la fobia hacia las arañas, cosa que usaron en mi contra en 6° grado, pusieron una tarantula debajo de mi puesto cuando estaba sentada en el, me desmaye y terminé en hospital.

Oliver Cooper...mis cartas van dirigidas a el...el chico que me robo el corazón en 7° grado...y el cual sigue siendo mi mejor amigo.

La segunda carta decía uno de mis sueños más preciados...viajar por Grecia, Roma, Italia, Ámsterdam, España, París y por supuesto Brasil. Oliver me había respondido que también uno de sus sueños era viajar a Ámsterdam, porque le parecía un viaje artistico.

Y así eran las cartas que le enviaba, todas diciendo sueños y anhelos. Pero todo se puso extraño entre nosotros dos cuando le envié la última carta, lo cual fue el viernes pasado, comenzó a decirme todos mis miedos, como si supiera que era yo la que le mandaba los hermosos textos que le escribía. Le pregunté qué le pasaba y porque me los decía.

-Por que dices mis miedos?

-Por que me los se al pie de la letra como me los has contado dijo copiando lo que estaba en la pizarra.

-Mis miedos son como los acabas de describir

-Ya lo se...tu me los dijiste hace años

-En que grado te los dije?

-En...3°, creo

-Y...te los aprendiste, Oliver?

-Obviamente, eres mi mejor amiga desde los 7 años

-Ja...dime entonces algún chisme nuevo?

-En realidad...si...una chica cada mes me ha mandado una carta diciéndome cosas...como miedos, sueños, pesadillas y secretos

-En serio? Dije incrédulamente, sabiendo que era yo quien le mandaba aquellas cartas cada mes.

-Sip...oye podemos hacer el trabajo juntos?

-Que?

-So...el trabajo que acaban de poner en la pizarra dijo señalando el pizarrón a lo que voltee la cabeza para darme cuenta que habían dejado una presentación en grupo. La verdad, Oliver copiaba y luego me daba todos sus apuntes para pasarlos a mis libretas.

-Bueno...de que es? La verdad no he prestado mucha atención

-Es de...Orgullo y Prejuicio...un ensayo, y ahí es donde tú entras ya que yo no me he leído ese libro.

-No entiendo como no puedes leer un libro tan hermoso

-Yo creería que ese libro está muy sobrevalorado

-Tú crees?

-Si es extremadamente aburrido

-Pues porque solo te has visto la película del 2005

-Bueno, tú eres la que se ha leído esa cosa dicho esto cerró su libreta, y la guardo en su maleta.

Después de Literatura habia descanso, cosa que yo preferiría pasarla con Oliver, ya sea que yo esté leyendo un libro en las gradas mientras el esté jugando fútbol.


Al llegar a casa con Oliver no pusimos ha hacer la presentación del libro, nos sentamos en el escritorio con el computador portátil para buscar información sobre el libro, el cual yo me lo sabía de principio a fin.

-Oliver...tu...eres mejor organizando las presentaciones, entonces lo puedes diseñar?

-Claro...escoje tu la paleta de colores

-Como quieras...pero si no te pones las pilas, te pongo el libro en la cara para que te lo leas, yo no pienso buscar toda la información sola.

-Entonces? En que te ayudo, Diamantito?

-¡¡¡No me llames así Oliver!!! Dio un salto sobre el asiento por el grito que le di.

Diamantito...el gran y original apodo que me había puesto Oliver a los 9 años...aquel día en el que yo estaba baja de ánimo por que un niño que ni yo conocía me dijo cosas horribles, y como era muy credula, le creí todo, con puntos, comas y señales. Oliver me encontró llorando en mi cuarto, me dijo lo siguiente: “Tu eres la única que recibe esa mierda de los demás...tú eres hermosa, tú eres inteligente, amorosa, cariñosa...tú eres... brillante como un... diamantito”, está última palabra se quedó por siempre en mi mente, siempre me llamaba Diamantito en los momentos en que estaba enojada, triste, extraña o en mis días. Oliver me hacia sentir...real...que vivía dentro de un chico que ocupaba todo mi corazon...ese día Oliver me enseñó que debo confiar en las personas que me quieren de verdad, mis padres, mi hermano, y por supuesto no puede faltar Oliver. Me enseñó lo que es aprender a querer a una persona, y quédense que está historia apenas comienza.