Capítulo 1
Estaba en medio de un bosque a las afueras de la ciudad caminando entre los árboles, llegué a una pequeña casa con varios daños debido a que parecía haber sido quemada; me adentré a ésta observando cada parte cada esquina hecha cenizas que parecía ser de años atrás, recorrí una de las habitaciones hasta quedar frente una recámara la cual me causó una extraña sensación de tristeza sin saber porque. En ese momento sentí una mano que cubrió mi boca y otra sujetaba mi cintura con fuerza sin poder defenderme del todo.
''Finalmente te atreviste a regresar...'' -escuché cerca de mi oído, un tono masculino, frío...
- ¿Quién eres...? Tienes cinco segundos para soltarme.
''Y si no lo hago... ¿Qué? ¿Te pondrás a gritar para que te suelte? No eres más que una débil...''.
- Soy tu peor pesadilla.... -al ver que se descuidó golpeé su rostro con mi cabeza, sabía que iba a doler pero en ese momento no me importaba me solté de su agarre escapando de la habitación saliendo de la casa corriendo lo más rápido que pude.
Llegué a la ciudad en el momento que anocheció, las calles vacías en su totalidad y la lluvia caía al suelo deteniéndome en medio de un callejón con la respiración agitada sin poder observar por la densa lluvia. Lo siguiente que sentí fue como mi cuerpo era empujado hacia el muro más cercano golpeándome la cabeza, unas pisadas se escuchaban acercándose hacia mí.
''¿Realmente piensas que puedes escaparte así como así?'' -se escuchó, la misma voz de hace un momento-. ''Sólo entrégame el collar, y nadie saldrá herido''.
- Primero muerta.... -dije yo en un tono bajo, sentí como el tipo me tomó del cuello con una fuerza extraordinaria, costándome un poco respirar. Acercó su rostro a mí.
''No pidas algo que se te puede cumplir...'' -al momento de acercarse observé un destello rojizo en sus ojos, cayendo en la cuenta del sujeto que tenía frente a mi-. ''Odiaría tener que golpear ese lindo rostro, es mejor que cooperes..''
- Ya sabes mi respuesta.... -le sostuve la mirada por varios minutos antes de que el sujeto iniciara a soltarme lentamente logrando recuperar la respiración.
No perdí tiempo dándome la vuelta dispuesta a escapar antes de sentir un golpe en la nuca el cual me obligó a caer al suelo.
''Dulces sueños, niña...'' -fue lo último que escuché antes de perder el conocimiento en medio de ese callejón.
Desperté mirando una luz levemente iluminaba la habitación, resintiendo el golpe recibido anteriormente, giré la cabeza percatándome de una silueta algo borrosa a mi lado sin distinguirla.
''Por fin despertaste...'' -se escuchó una voz, al poder observar mejor las facciones traté de moverme siendo detenida al tomarme por el brazo-. ''¿A dónde con tanta prisa?''
- Déjame salir. -dije, tratando de manera inútil soltarme ya que no contaba con la fuerza necesaria luego del golpe recibido.
''Te trate hasta este lugar para que estuvieses más cómoda, un 'Gracias' no te cuesta nada linda''. -percibí burla en su tono de voz.
- ¿En dónde estoy? -le pregunté sin bajar la guardia en ningún momento.
''Esto, es nuestro lugar a partir de hoy''.
- ¿De qué demonios estás hablando? Tienes dos segundos para liberarme antes de que te arrepientas.
''La niña resultó valiente. De acuerdo niña, trata de escapar de aquí. Sí es que lo consigues...''.
Esa sonrisa burlona me estaba iniciando a molestar tratando de ponerme de pie de la cama sobre donde me encontraba, al conseguirlo tenía lo necesario para largarme de lo que parecía un departamento sin embargo algo me impedía salir, mi muñeca estaba sujeta a unas esposas las cuales estaban puestas sobre una de las patas de la cama.
- ¿Qué me hiciste? ¡Quítame éstas malditas esposas! -le exigí al sujeto, quien me miraba de manera arrogante.
''¿Para qué? Verte tratando de escapar es divertido...'' -dijo mientras me miraba completamente de esa manera atrevida. Imbécil.
- No te lo diré de nuevo, más te vale dejarme ir.
''Le quitas la diversión al asunto, pero esta bien...''.
Caminó al otro lado de la cama deteniéndose frente a mi, desvié la mirada ya que no soportaba verle aquella expresión arrogante en el rostro, buscó en su bolsillo una pequeña llave la cual abrió las esposas liberándome de éstas.
- Es la última vez que me tocas... -le advertí empujándole hacia un lado.
''No tan rápido cariño...'' -dijo mientras me tomó del brazo-. ''Ten en cuenta, estaré observando cada cosa que hagas. Así que, por tu propio bien, no me hagas enfadar''.
- Estás loco.... -fue lo último que dije antes de soltarme de su agarre saliendo por la puerta lo más rápido que pude, aquel departamento estaba completamente vacío, ni un objeto a la vista, excepto por esa recámara que parecía la única que tenía lo necesario para cualquier cosa.
Al salir del lugar me di cuenta que me encontraba en las afueras del centro de la ciudad, un par de autos recorrían las calles mientras tomé camino de regreso a casa... Era la segunda vez que tenía un encuentro con aquel sujeto pero era la primera en la que me dejaba inconsciente, normalmente yo era una buena peleadora (eso explica el porqué me expulsaron del internado) siempre he sabido cómo defenderme de todos, aquel sujeto me tomó por sorpresa esta vez y no iba a permitirle que sucediera de nueva cuenta.
Tardé unos minutos antes de llegar al pequeño cuarto donde vivía temporalmente, lo mejor que pude conseguir por unos billetes; tenía lo necesario para poder sobrevivir: alimento, agua, algo de dinero, una pequeña pistola y un teléfono celular; me senté en uno de los sofás llevando mi mano hacia la nuca la cual había sangrado debido al golpe, tomé un par de venda cubriendo el área evitando que la sangre continuara cayendo al suelo. Miré el reloj, 7:30, las clases ya habían comenzado, de mala gana tomé la mochila con camino hacia el colegio donde pasaba la mayor parte del día.
La verdad no me interesaba en lo más mínimo, sabía lo que necesitaba para sobrevivir en este mundo y la idea de estar en esos grupos ''sociales'' tampoco era mi estilo, de hecho, una ocasión le había roto el brazo a una de las chicas que se atrevió a desafiarme (tampoco era buena en controlar mis impulsos), esa fue la primera vez en mucho tiempo que alguien me temía y no mentiré, se sintió bien; llegué a la reja del lugar mientras el guardia me permitió entrar, tomé oportunidad cuando éste se descuidó para subir las escaleras hacia la azotea del lugar, el que se había convertido en mi escondite para meditar o cuando quería estar sola ya que nadie subía al sitio. Una vez que subí abrí la puerta dando el primer paso...
''¿Qué crees que estás haciendo?'' -dijo una voz a unos metros de mi-. ''Éste es mi lugar. Fuera de mi azotea''.
- ¿Tu lugar? Éste ha sido mío desde hace un tiempo. -respondí-. El que debe de irse eres tú.
''¿Y qué harás sí no lo hago? ¿Pedirás ayuda a los estúpidos directivos del lugar? ¿Me acusarás?''
- Te sacaré yo misma...
''Esa es la estupidez más grande que he escuchado el día de hoy'' -se burló-. ''Alguien como tú no puede conmigo, sólo eres una...''.
Antes de dejarle terminar me acerqué rápidamente propinando un golpe a la altura de su pecho, el cual lo hizo retroceder de manera notoria mirándome con odio.
''No sabes con quien te metiste...'' -se acercó para conectar un golpe pero lo esquivé mientras le di una patada en el costado para golpearlo luego en el rostro con todas las fuerzas que tenía en ese momento; luego de un par de minutos pude ver que ese tipo era difícil de derrotar ya que se recuperaba de los golpes que le propinaba, mi respiración era un tanto agitada sin mostrarlo al igual que ese tipo-. ''Para ser una chica, golpeas bien...''.
- Curioso, es lo mismo que pienso de ti. -dije sarcástica lo cual hizo que éste torciera la sonrisa que tenía en el rostro.
''Entonces, debo tomarme esta pelea más en serio...''.
En unos segundos observé como los ojos de aquel chico se tornaron en blancos y se acercó de manera rápida hacia mi quien con dificultad logré esquivar su ataque, observé que llevaba consigo una piedra del mismo color la cual brillaba con intensidad, reuní fuerza para volver a golpearlo sin causarle daño alguno.
- Tú también tienes esa piedra...
''Esto será suficiente para deshacerme de ti...''.
- No permitiré que un bastardo como tú tenga el derecho de matarme.
''Sólo te dolerá como el mismo infierno...''.
Observé como rápidamente se volvió a acercar mientras quedé inmóvil sin quitarle la mirada, he visto la muerte de cerca desde que era una niña y era algo con lo que aprendí a vivir; sentí un poder recorriendo mi cuerpo al igual que el color de mis ojos se tornó en un rojo brillante por el mismo color de aquella piedra en mi collar. Cuando ésta estaba a escasos centímetros detuve su puño con facilidad mirándole arrogante.
- ¿Eso es todo? -mofé-. Esperaba más de ti.
- Imposible.... -parecía un tanto asombrado al ver como detuve su golpe el cual de no haberlo hecho ya estaría muerta-. Pero esto no se va a quedar así.
- Por supuesto que no.... -aproveché su descuido para golpear su pecho con fuerza haciéndolo retroceder, repitiendo la misma acción mientras éste no se defendiera.
Los minutos continuaron transcurriendo y esa pelea no terminó, debía admitir que ese sujeto resultaba ser un gran rival; creo que ahora pensaría dos veces antes de meterse conmigo.
- No lo haces mal para ser una... pensándolo bien, ni siquiera te puedo considerar como algo femenino. -dijo el sujeto, sangre corría por su rostro, sin quitarme la mirada.
- Así como yo tampoco te considero como algo masculino... -respondí arrogante, sentí la sangre en la frente cubriendo un poco mi vista y varios golpes como heridas en el cuerpo.
- Pero es momento de terminar con este asunto...
Lo siguiente que observé fue como éste se colocó frente a mi tomándome del cuello con fuerza mientras me miraba con odio, con el orgullo herido al ver como una chica lo había enfrentado de esa manera.
- ¿Te duele que una chica te puso la paliza de tu vida? -cuestioné burlona.
- Cállate maldita.... -dijo mientras apretaba más mi cuello costándome un poco respirar-. Es mejor que te mate de una vez...
- Nunca hables de más, idiota...
Aproveché la única oportunidad que iba a tener para escapar, impulsé mi pierna hacia atrás antes de golpear su entrepierna lo cual hizo soltarme resintiendo aquel golpe mirándome furioso; al recuperarse trató de abalanzarse sobre mi esquivando aquello y empujándolo sobre uno de los muros de la azotea causando algunos daños sobre éste, el sujeto quedó herido lo suficiente como para volver a atacarme. Río.
- Una vergüenza... una chica logró derrotarme, p-pero esto lo pagarás...
- Tal vez -reconocí-. Y estaré esperando ansiosa para la próxima pelea. -fue lo último que dije antes de que ese sujeto quedara inconsciente.
Con paso lento, me las arreglé para salir de las instalaciones sin que las autoridades escolares lo notaran; era la primera vez que me enfrentaba a un tipo tan fuerte como él consciente de que me había ganado a un enemigo bastante peligroso.
Caminé por las calles de la ciudad antes de llegar a mi ''hogar'' dejándome caer sobre la cama adolorida por los golpes recibidos, así eran algunos días pues siempre los encuentros con chicos malos terminan así...
Esa es la vida que me ha tocado vivir.
- Algún día terminaré muerta por esto.... -me dije a mí misma burlándome de mi propio estado físico. ''Aunque realmente no me interese mucho...'' -pensé antes de cerrar los ojos quedando dormida.