D E S P E R T A R

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Summary

En 1990, Madeleine Bennett tenía una vida perfecta, estupendos amigos, una amorosa familia, un mágico primer amor... Una vida que le duraría hasta los diecisiete años. Porque el día que decidió acompañar a sus padres al trabajo, cavó su propia tumba. Lo primero que vería después de aquel día sería esa misma irritable luz de hospital, y lo único diferente serían los rostros que la miraban tras el vidrio. Su vida tenía que seguir siendo perfecta ¿Verdad? O al menos... La misma.

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Tenía veintiséis años cuando su hija nació, en mil novecientos setenta y tres el señor Bennett había comenzado una familia completa.

Se casó con Estela cuando tenía veintiuno años, eran jóvenes y estaban absolutamente enamorados, se conocieron en la universidad y a dos años de su primer encuentro no dudaron en dar un paso enorme en su vida. Para aquel entonces su estudio profesional como físico era lo primordial, sin embargo, la llegada de su dulce niña fue un golpe de alegría. La madre de Madeleine era una gran y maravillosa dama, había dejado por un tiempo su profesión como medico con el fin de mantenerse a lado de su hija los primeros dos años, retomando su actividad laboral en el hospital cuando su chiquilla dejó de llorar su ausencia en la guardería.

Joel Bennett y su amigo de toda la vida, Víctor Benavent, estudiaron juntos al prepararse como físicos les gustaba hablar sobre los enigmas del universo, pero algo más atrapó su atención, la criogenia, todo fue gracias a aquella clase donde el profesor recomendó un libro “The Prospect of Inmortality” el autor Robert Ettinger. Les creo una incógnita que deseaban resolver, querían ver esos avances, aquellos resultados, las páginas de aquel libro plasmaron que la congelación de un cuerpo no era un fin en sí mismo sino un método que abriría las puertas a futura tecnología médica.

Desde que tenían veinticuatro años ambos físicos comenzaron con aquellas investigaciones, Estela fue parte importante del proyecto pues la habían maravillado con la posibilidad de “salvar vidas” a través de las técnicas de congelación. Sin embargo, todo aquello que estudiaron e investigaron se basaba en suposiciones si querían que fusionara, si deseaban comprobarlo, necesitarían dinero, mucho dinero.

Requerían fondos y para su suerte, o desgracia, se encontraron con Amadeus Marsden. Ese señor imponía, tenía un perfil de miedo. Lo conocieron en una convención de ciencia y física durante gran parte de la misma Marsden estuvo frente a su panel con mucha intriga de lo que llevaba su exploración, no paraba de cuestionar y se le notaba interesado en aquel proyecto... Proyecto que necesitaba dinero, dinero que él tenía.

Fue cosa de días para que Amadeus los encontrará de nuevo y ofreciera su financiamiento para el proyecto, tanto Víctor como Joel rechazaron la propuesta ¿Por qué? No tenían que ser eruditos para identificarlo, Amadeus Marsden era la ejemplificación más correcta del típico empresario lleno de avidez y codicia, no obstante, transcurrió casi un año de perseverancia pura por parte de Amadeus, constantes peticiones para que aquellos dos jóvenes físicos fuesen a iniciar con las operaciones de su máquina.

En 1976 accedieron porque definitivamente ellos solos no podrían, por muy positivos que se vieran, tenían toda la información en sus manos y necesitaban hacer esas máquinas ¡Ya! De lo contrario, algún otro podría desvelar aquellos descubrimientos antes.

— La máquina es nuestra... — Seguía Joel un tanto renuente a firmar.

— Lo es, tendrán todo el crédito de su trabajo, no les quiero quitar ese mérito. — Amadeus estaba ansioso, el joven físico seguía dudando de su ayuda, lo entendía y le gustaba que cuidara su trabajo tanto como él cuidaba su dinero.

— ¿Podremos ser libres de usar los fondos? ¿Tendremos que pedir permiso para gastarlo? — Sí, pregunta más absurda de Víctor, no obstante, debían dejar las cosas en claro.

— ¡Indudablemente! Planeo financiarles todo el proyecto, usen el recurso como mejor les convenga. Solo pido... resultados, progresos, el fin para es el mismo, ustedes obtendrán su mérito científico y yo deseo... eh, ver ese avance en el mundo. — Aquello parecía humano, Amadeus parecía un empresario con humanidad buscando lo mejor para la sociedad ¡Lo parecía!

— De acuerdo... — Víctor y Joel firmaron. Aunque la incertidumbre por el futuro no los abandonaba.

La sonrisa maquiavélica de Amadeus pasó desapercibida, lo había conseguido y sería muy fácil hacerse de la patente. Solo tenían que trabajar para conseguir aquella máquina en funcionalidad y sería él quien habría de priorizar el proceso en serie para el avance científico más importante del mundo.

— ¡Magnífico! — Amadeus trató de acercarse a tomar el contrato, sin embargo, le fue retirado de las manos por Joel.

— Hemos firmado, pero nos llevaremos el contrato para poder leer bien cada cláusula. Por supuesto, no le molesta ¿No? — El señor Marsden se quedó helado por unos segundos y con una tiesa sonrisa negó.

— Sin problemas. — No esperó aquel mecanismo de defensa por parte de los dos jóvenes científicos, Amadeus respiró y encaró a ambos jóvenes. — Bien, hay un terreno a las afueras de la ciudad, comiencen la obra para poder alcanzar este gran avance de talla mundial. Confío en ustedes.

Probablemente, aquella ultima oración era lo más honesto que Amadeus Marsden les dijo a Joel y Víctor.


Pasaron siete años desde aquel día, los físicos con ayuda de los fondos crearon la asociación Kryos en la que pretendían demostrar que la inmortalidad sería una realidad. Se mantuvieron investigado la manera posible de congelar seres humanos para reanimarlos después de un lapso duradero de tiempo. Aquel era el fin de su investigación y el objetivo de su asociación.

Tuvieron obstáculos a lo largo de los años, retos que no habían notado que fueron dándose mientras se exploraba el campo de la ciencia criogénica, unieron sus esfuerzos con la madre de Madeleine quien era médico científico y el reconocido biólogo Samuel Torres. La unión de estas capacidades técnicas y científicas trajo progresos significativos, comenzaron estudiando y analizando el comportamiento del cuerpo dentro de niveles bajo cero, durante la década de los ochentas, llegó a ellos el avance en nanotecnología que significaba un rayo más de esperanza y oportunidad para su investigación.

Encontraron que una de las claves fundamentales para que el proceso de criogenización funcionará, era lograr que las células vitales para la reanimación del criogenizado no se congelaran y formarán pedazos o bloques de hielo. Dando un paso más para que la asociación procurará la técnica de vitrificación. Con dicho procedimiento en prueba notaron que los índices de efectividad en usos médicos convencionales, como la crioconservación de embriones, rondaban entre el 95% y 99% de éxito. Sumado a ello, las técnicas más avanzadas en nanotecnológica y nanomedicina permitieron hacer un escaneo regular a grados microscópicos de todas las zonas del cuerpo bajo los efectos de los crioprotectores. Esto les dio la posibilidad de monitorear todas las zonas corporales internas del cuerpo criogenizado y por consiguiente permitió detectar la respuesta y los efectos de los criopreservantes en células, venas, tejidos, huesos y órganos.

Finalmente generaron una cápsula criogénica que en su interior se permanecería en estado de animación suspendida, algo así como un sueño profundo provocado, dentro se mantendría en una hipotermia aguda. Controlando todo con un ordenador, el cuerpo dentro de la máquina sería reducido a valores cercanos al punto de congelación. Sin embargo, aún se reconocería la actividad cardíaca, respiratoria y cerebral, pero a un ritmo diferente; como si transcurriera en cámara lenta.

Pese a ello, tenían un problema, nunca lo habían puesto a prueba con personas y mucho menos con alguien vivo. Batallaron para poder usar especies animales, Joel era creyente a que estaban abusando del poder, los animales no podían manifestar su desacuerdo, sin embargo, su fin justificaba los medios, esto según el señor Marsden quien había traído consigo ratas de laboratorio para ponerlas como sujetos de pruebas, con pésame Víctor y Joel trabajaron en ellas, sabían que los resultados podrían ser positivo pues en una Universidad japonesa lograron criogenizar a dos gatos marcando un alto porcentaje de éxito, ya que, por 134 días en ambos animales se registraba la actividad cerebral y cardiaca.

Con sus ratas fue bastante similar, llegando a un periodo de 210 días con actividad, el problema lo obtuvieron al descriogenizarlas, las dos murieron.

— Dejaron morir a las ratas... — Marsden estaba colérico aunque su apariencia dijera lo contrario.

— Señor, como mencionamos, para que podamos dar por exitoso este proyecto el proceso de descriogenización debe ser efectivo, aún no encontramos el procedimiento correcto sin atentar con la integridad de los sujetos en prueba.

— Pues ¡Háganlo! Para eso tienen un fondo, traigan personas, animales ¡Lo que sea necesario, Bennett!

— Señor, no podemos permitirnos trabajar con personas, no todavía, no es ético.

— ¡Le diré que no es ético! Ustedes han trabajado con mi dinero por siete años, Bennett, y no han podido obtener lo único que les pedí a cambio. ¡Resultados!

— Estamos trabajando en eso...

La salida de Marsden hizo que los presentes soltaran un suspiro, era complicado trabajar ya con él y notar que su desesperación iba en aumento al ver que no tenían resultados reales.

— Podremos lograrlo, Joel, solo falta saber cómo crear el componente fisiológico que las ratas formaron para evitar la congelación en la sangre, si nos sumergimos más encontraremos algo... — Samuel, el biólogo que los ayudaba mantenía sus esperanzas muy altas, sabía que los animales podían lograr formar ese anticongelante de manera natural, también sabía que los humanos no lo poseían, no obstante, debía de existir alguna manera de lograrlo.

— De verdad eres optimista, Sam. — Víctor quien se mantuvo callado desde que el señor Marsden apareció por su laboratorio habló al fondo de la habitación.

— Samuel tiene razón, chiquillos, podremos lograrlo, es decir, las ratas estuvieron vivas por siete meses, ¡Es un gran avance! — Estela se acercó a su marido frotando su espalda para que se relajara.

— Pero murieron, el proceso de reanimación no fue el correcto, Estela... — Joel suspiró, comenzaba a creer que todos esos años fueron en vano.

— Lo lograremos.

Al cabo de un mes, los investigadores no esperaron ver de nuevo a Amadeus Marsden. Entraba con una gran sonrisa lo que implicaba malas noticias para los científicos, si bien, la asociación no era muy grande y solo ellos cuatro como jefes, tenían al menos a diez empleados más que ayudaban con las investigaciones y reparaciones para las maquinas.

— Bennett y Benavent, les tengo buenas nuevas...— Marsden entregaba su saco a la joven investigadora en turno.

— Les he conseguido un sujeto de prueba — Y con ello, Joel temió lo peor.

— Ustedes mencionaron que necesitaban más tiempo y permisos, pues bien, como gran persona que soy, por el bien de la asociación he conseguido a un sujeto de prueba real... Y con las peticiones éticas que exigieron. — Marsden se había montado solito esa película de petición pues Joel y Víctor nunca pidieron su ayuda para seguir investigado.

— Señor, con todo respeto creemos que lo mejor sería...

— A callar, Bennett, dije que tengo buenas noticias, tres cuerpos, tres posibles resultados, con sus permisos claro. En el hospital donde doné la semana pasada encontré a tres personas desconocidas que se mantenían en estado de coma... Resulta que nadie ha buscado aquellos cuerpos y si yo no llegaba con este rayo de esperanza en menos de una semana los desconectarían.

— Señor, no pensamos que sea una buena idea...

— Bennett, Bennett... Si no fuera por mi estarían investigando con sueños, solo ilusiones, han avanzado por mí, por mi dinero, es lo mínimo...

Los dos no pudieron omitir esa premisa, sin embargo, mantenerse callados tampoco sería ideal para su trabajo, ni para su relación con Marsden.

— Señor, entendemos que esto sea una buena oportunidad, pero ellos no firmaron ninguna acta de permiso para ser parte del proyecto...

— Ya te lo dije, Benavent, eso es lo de menos, el hospital es el responsable legal, ellos mantuvieron tratamiento en esos pacientes por cinco meses, y nadie, ni una sola alma fue a buscarlos.

— Lo entendemos señor, pero... — Joel no podía permitirse trabajar con aquellos cuerpos.

— ¡Silencio, Bennett! A las tres de la tarde trasladaran los cuerpos a las instalaciones de la asociación, recíbanlos. — Y con la mirada más penetrante que habían visto en Marsden, el señor salió del lugar creando estragos en Joel y Víctor.

— Chicos, entiendo que Marsden esté actuando un tanto antiético, sin embargo, esto es una gran oportunidad, son cuerpos clínicamente muertos, podremos analizar el comportamiento de nuestras maquinas, ver cómo reaccionan ante la vitrificación... — Samuel podía ser la voz de la esperanza y tranquilidad para Joel y Víctor, ambos no querían actuar antiéticos, en dado caso, quizás sería la novísima esperanza para su investigación.

— De acuerdo... Comencemos a preparar todo para recibir a los cuerpos. — Joel tuvo un trago amargo al decir aquellas palabras, pero, si podían reanimarlos en menos de un mes, conseguirían que sus avances fueran efectivos.

— ¿Estás seguro, Joel? — Víctor podía ser su Pepito Grillo en muchas ocasiones, el joven se acercó a su compañero y quien solo miraba como los demás se movían para instalar todo.

— En realidad, no, me aterra lo que pueda pasar, no tenemos nada comprobado, pero Samuel tiene razón, tenemos que... que hacerlo, sino habrá otros que no dudarían en elaborar tal trabajo.

— Lo sé, sin embargo, aún no tenemos una formula real contra la isquemia, Samuel consiguió resultados, pero no es nada comprobado, no volvimos a utilizar los métodos desde las ratas, y...

— Ya sé, Víctor, pero, no nos queda de otra, Marsden comienza a estar furioso, no quiero ni pensar lo que hará después, ¿Traernos a un vagabundo?

— Bueno, puede ser capaz...

— Por eso, amigo, hagamos esto y consigamos salvar a esas personas...

Aquello fue lo último que los dos amigos conversaron en el día, habían recibido a los cuerpos y comenzando con el procedimiento de criogenización casi de inmediato, dejando solo un intervalo de dos horas al introducir a los tres cuerpos en las cápsulas.

— Todo irá bien... Saldrá bien. — Repitió Estela al ver la máquina donde se reflejaba la actividad de los organismos, parecía todo estable y debía quedarse así, ahora ellos, necesitarían una manera de comprobar los valores y pensar en la manera correcta de la reanimación.

— Bien... Es cuestión de tiempo. — Tanto Víctor como Samuel asintieron a lo que decía Joel.

— Lo lograremos, Joel, ¡Lo haremos! — Samuel transmitió su positivismo, causando una amplia sonrisa en todo el equipo.

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