Introducción
En medio del conglomerado de árboles y ayudada por la oscuridad de la noche, con sigilo y a la expectativa, una guerrera se ocultaba y esperaba su señal.
Esta persona se esmeraba en dar lo mejor de sí cada vez que se le solicitaba, pues aún no había sido oficializada como espía, por lo que todas sus batallas se trataban de puras pruebas para obtener su cargo.
De un momento a otro, la suerte en la batalla cambió y los enemigos de su bando estaban tomando ventaja, dado que de la nada, una multitud de guerreros rudos y poderosos los rodearon. Entonces, esa fue su señal.
Como ave nocturna con su vestuario negro de pies a cabeza, ella salió de su escondite de un salto hacia el cielo, donde se mantuvo. Su espada afilada cegaba las vidas de sus enemigos con destreza y una rapidez fuera de lo común, como resultado, los demás guerreros de su equipo suspiraron con alivio, entonces el ánimo regresó a ellos y pudieron avanzar en aquella tosca batalla.
En un Dojo ubicado encima de una montaña, decorado por nubes y ambientado por la frisa fría de las alturas, una guerrera era entrenada por su líder, quien le daba instrucciones acerca de su próxima misión.
—Príncipe, ¿dónde está la fuente de energía y cómo la protegemos? —preguntó la chica de cabello ondulado, quien había cambiado el tema porque ya no soportaba la curiosidad.
Aquel tópico le parecía tabú debido a que solo se mencionaba de manera superficial, mas nadie tenía un conocimiento enriquecido acerca de aquello; por tal razón, ella llegó a sospechar que solo se trataba de un mito; una leyenda utilizada para mantener el poder por sobre todos los demás reinos.
—Si te soy sincero, no lo sabemos con certeza; no obstante, con el simple hecho de proteger Zafiro estamos protegiendo la fuente de energía y, haciendo esto, cuidamos que el orden de los mundos no sea alterado.