Educando al Alfa (BL) EDITANDO

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Summary

Arin, es un lobo sangre pura, el segundo hijo y el único omega descendiente del Alfa líder de la manada Folke. Desde siempre ha vivido entre atenciones y lujos. Por ser de la realeza, su vida siempre estuvo en el palacio, pero eso no le impedía escabullirse al pueblo y divertirse, pasando desapercibido entre sus súbditos. En una de sus acostumbradas aventuras, conoce a Sten, un alfa simple que se ha mudado a la manada y trata de ganarse la vida para subsistir. Desde el primer momento, Arin queda fascinado con el alfa, quien es un despistado total y no nota sus sentimientos. Arin lo quiere y hará todo lo posible para que su familia acepte su relacion. Ademas, se promete a si mismo, que convertirá a ese alfa sin modales y tosco, en un alfa digno de los "puros". Les demostrará a todos, que no es necesario ser un sangre pura, para liderar una gran manada. Es un gran trabajo educar a un Alfa. ¿Quién educará a quién? • BL Omegaverse • mencion de m-preg • contenido +18 • Romance, aventura, fantasía

Status
Complete
Chapters
65
Rating
4.9 11 reviews
Age Rating
18+

1. Omega puro. Alfa solitario

⚜️🔅⚜️



En un mundo donde los inmensos y extensos territorios, son dominados por enormes manadas al mando de un Alfa Líder, fuerte y sabio. Las luchas de poder e historias de amor, son las que quedan escritas en memorias que el destino permite que perduren en el tiempo.


.


Ciento ochenta lunas íntegras, quince años, transcurridos en su joven haber. Dicen que la diosa luna lo bendijo con todas las cualidades de un omega puro y perfecto.


¿Y quien podría negarlo?


Arin Gregos era como el sol, con una sonrisa cautivadora que iluminaba todo a su paso; era como la luna, con una piel pálida y tersa, que solo se podía admirar de lejos.


—Doncel Arin— Dahlia, una empleada del palacio, llama la atencion del joven omega que está acostado en el jardín.


Arin siente un espasmo y no puede evitar sorprenderse por la aparición de la mujer.


—No estaba haciendo nada malo, s-solo contemplaba las flores— Le sonríe de manera inocente.


Si como no.


A pesar de ser una de las muchas sirvientas del palacio, Dahlia debe ser firme por el bien del omega y de ella misma, para evitar los castigos. Enarcando una ceja, observa mejor al lindo omega. Entonces lo descubre.


Se inclina al lado de Arin y toma la bolsa de tela que el mocoso trata de esconder. Abre la misma y deja libre a las pobres mariposas que estaban atrapadas.


—Doncel Arin...— Suspira, para no regañarlo severamente por su travesura.


—Las iba a liberar, lo juro— El menor se restriega los ojos, con las mangas de su vestimenta de seda, que se ha manchado por estar afuera.


Dahlia sujeta sus manos, para evitarle una infeccion en los ojos, por la tela manchada de tierra.


Era duro cuidar de un omega de quince primaveras que se comportaba como un niño inquieto. El doncel no maduraba, por lo que a los sirvientes les tocaba estar vigilandolo como sus niñeras.


—Estas sucio, incluso tienes ramitas en el cabello. Vamos a que te des un baño con agua caliente— Dahlia decide olvidar el regaño.


Haciendo un puchero con sus lindos labios rojizos, solo asiente y se deja guiar por Dahlia. No queria regresar adentro pues era aburrido, pero no queria que su madre lo regañara por haber salido del palacio.


Los guardias que custodian el enorme palacio y sus alrededores, no pueden evitar ver de reojo al hijo doncel del Alfa líder. Hace no mucho, aun era un niño inquieto que corría por todo el palacio, siempre sonriendo y haciendo cada travesura que a veces a la escolta le causaba mas de un dolor de cabeza, porque el pequeño desaparecía repentinamente, se escondía, tocaba lo que no debía y sufría accidentes por su curiosidad, y obviamente el Alfa líder los culpaba por no cuidarlo y mantenerlo vigilado.


Pero ahora, de ser un niño travieso había pasado a ser un joven omega que empezaba a tener una bella figura y un rostro descomunalmente atractivo, al que aun le faltaba madurar por completo.


Arin le hacía justicia a la palabra "omega perfecto". Era hermoso desde la punta de los pies hasta el ultimo de sus risos color azafrán; sus bellos ojos oscuros tenían un brillo especial que lograba cautivar a cualquier lobo, sus mejillas levemente sonrosadas de nacimiento junto a su pequeña nariz perfilada, iban a juego con sus labios rosas.


Cuando fuera adulto, tendría al alfa que deseara sin dudarlo. Y para su manada, él era como un tesoro que en el futuro algun Alfa Puro desposaria, para luego otorgar abundancia y prosperidad a toda la manada, en agradecimiento por tan bello omega nacido en esas tierras.


Todos ganaban, al menos asi lo veía la manada y el Alfa líder mismo.


.


Dahlia ingresa al palacio, sosteniendo de la mano al omega doncel, para despues subir los amplios escalones de mármol pulido y cubierto con un tapete rojo pulcro.


—Doncel Arin, ¿No quiere visitar a su hermano mayor, despues del baño?— Consulta Dahlia, mientras suben calmadamente los escalones.


El omega, deja sus infantiles y traviesos pensamientos, para poner un rostro preocupado ante la mención de su hermano.


—¿No le ha bajado la fiebre?.


—Ha incrementado, pero oí decir al médico real, que en dos días tendría que estar repuesto— Le anima.


Arin mueve su cabeza en afirmativa y por esta ocasión, se alegra de no ser un Alfa puro, aunque envidiaba los privilegios de su hermano mayor, quien era tratado como una deidad, solo por ser el primogénito y el futuro sucesor de su padre.


—Vamos a verlo, ahora mismo— Decide Arin.


Dahlia no tiene de otra que seguirlo. La orden de un puro no podía ignorarse.


En tanto, Arin llega dando saltitos hasta la puerta de la habitacion de su hermano. Da unos golpecitos y como el mimado que es, no se espera permiso alguno y se mete de inmediato, a pesar de que Dahlia le regaña en voz baja.


El omega avanza hasta llegar a la cama, donde su hermano está postrado, ardiendo de fiebre y con ese horrible tatuaje en su cuerpo que no deja de removerse, como si tuviera vida propia.


—Doncel Arin— Saluda Elis, inclinando la cabeza. El sirviente, es un omega que se encarga de atender al alfa postrado.


Arin observa a Elis y su mirada basta para saber que la fiebre de su hermano aún sigue.


—Vani... hermano... Vanka... ¿Puedes oirme?— Arin se acerca canturreando.


El joven Alfa puro, de cabellos negros rebeldes como la oscuridad misma, esta acostado sobre su lecho, con solo un pantalon de paño suave y su mitad superior está al descubierto, incluso patea las sabanas, pues aquello solo incrementa el calor infernal que está sintiendo.


—Cállate escarabajo. Vete a berrear al infierno— Le responde Van, aun con una voz ronca y agotada.


Arin se siente ofendido, pero no tiene animos de discutir con su hermano, al menos no en el estado en que está. Ademas, Van siempre fue del tipo serio, amargado y que disfrutaba burlarse de él, asi que estaba acostumbrado a sus ataques verbales.


—Ay hermanito, creo que no la estas pasando muy bien... pero no te preocupes, te voy a cantar una cancion que yo mismo compuse para ti— Arin se aclara la garganta.


Van dibuja una fugaz sonrisa y acto seguido, le tira una almohada con punteria directa en el rostro de su hermanito inquieto, a quien desea ahorcar por molestarlo en esos momentos.


—¿Cómo...? ¡agh, puaj! ¿cómo te atreves?— Arin escupe y tose, pues la almohada sudada le llegó justo en la boca. —¡Esto es... la guerra!— Arin toma la almohada y esta dispuesto a saltar a la cama, para matar a almohadazos a Van.


Dahlia obviamente no lo permite y lo detiene en sus intensiones.


—¡Deberías agradecerme por venir a mejorar tu vida!— Arin saca la lengua hacia su hermano.


—Que molesto eres..— La voz de Van suena mas animada. —Elis, saca a este indeseable de mi habitación.


Elis que estaba de testigo silencioso de la repentina trifulca de hermanos, siente temblar ante la mirada fija de Van. Sus ojos marrones penetrantes, emiten superioridad y fuego, asi que tragando saliva, Elis asiente y corre para ayudar a Dahlia.


Ambos sirvientes, entre súplicas, logran sacar de la habitacion a Arin.


—¡Hum! No vuelvo a visitar a ese grosero— Cruza sus brazos, aunque internamente Arin se alegra de que su hermano haya respondido a sus provocaciones, eso le hacia saber que se recuperaría pronto.


Elis retorna a la habitación, para estar atento a Van. Tambien se sentía aliviado de que haya respondido.


Mirando la hermosa faz del alfa puro, se acerca con un paño humedo para ponerlo en su frente. Aun le tiembla la mano al tocar al puro, cuando con lentitud deja el paño en su frente, mientras retrata esa hermosa imagen.


Van Gregos, aún enfermo, era extremadamente guapo y a diferencia de sus hermanos menores, él tenia un rostro masculino y duro, sus cejas negras estaban perfectamente dibujadas en conjunto con esas pestañas tupidas y largas, que le daban a esos bellos ojos marrones, una mirada seria, masculina y firme. Sus pómulos no resaltaban como los de Arin, solo viajaban en un camino curvilíneo suave que se perdía en su tez. Sus labios eran rectos y finos, pocas veces sonreía, pero presenciarlo era un regalo para los mortales. Su mandíbula era dura y tallada, ademas de la leve capa de barba que le daba el toque seductor de un alfa joven, saludable y atractivo.


A Elis siempre le pareció el Alfa mas perfecto y solo la Luna sabía cuan mortificado estaba por el decaímiento de Van. Por eso, no se había despegado de su lado, no importaba si no dormía bien o si se saltaba la comida. Solo quería estar ahi, hasta que Van vuelva a la normalidad.


—Elis... unta esa apestosa crema en mi. El efecto de las hierbas que bebí está pasando— Ordena Van, pero sujetando la mano de Elis, en el cual deposita un beso corto.


Elis siente que va a morir por las actitudes de Van, pero no pierde tiempo en tomar la crema y nuevamente con nerviosismo, recorre la firme piel del alfa. Elis siente un cosquilleo en todo su cuerpo, incluso en partes que no debería, pero es inevitable cuando está pasando su mano por el torso y abdomen del alfa puro.


Qué iluso esta siendo. Morir de amor por un puro, jamas traía nada bueno y aun asi, ahí estaba, feliz con solo cuidar de él.


.


Elis recién estaba en su décimo séptimo año de vida, pero podía asegurar que sus sentimientos no eran las de un chiquillo que no sabe del amor, porque todos se equivocarían. Estaba completamente enamorado de la persona que no debía. No podía dejar de interesarse en los asuntos del primogénito del Alfa Líder y cuando supo lo que pasaría antes del eclipe lunar, no dudó en ofrecerse para cuidarlo.


Los escritos antiguos y sagrados, advertían de ciertos sucesos y rituales para los lobos puros. Y esta ocasion, le estaba pasando al heredero de Folke.


Cada Alfa sangre pura, pasaba por un suceso complicado que los lobos comunes no entenderían. Los cuerpos de todo Alfa puro y joven, reaccionaban en anticipo al eclipse de luna. El cuerpo del puro, durante unos días se descompensaba hasta la noche del eclipe. En su cuerpo emergerían unas marcas de su estirpe y legado, estas marcas se moverían como serpientes, buscando purificar el cuerpo del Alfa, no era algo grave, pero si dejaba al usuario debil fisicamente por algunos dias. Desde ese ritual, tanto el hombre como el lobo, serían mas fuertes y con unas energias renovadas y todo por obra de la diosa Luna que purificaba su sangre.


***


Arin estaba nuevamente impecable. El baño con agua caliente, lo relajó bastante. Dahlia se habia esmerado en peinarlo y elegirle un buen atuendo para la cena.


Caminaba solo, rumbo al gran comedor, pero su vista se clavó en su padre, quien llevaba a en brazos a su pequeño hermano menor. Las risas infantiles de Galt resonaban en el pasillo, al igual que las carcajadas del Alfa, quien continuaba haciendole cosquillas al niño.


Arin los siguió, disfrutando ver las acciones paternales del Líder de Folke.


Todos respetaban al Alfa Líder y su círculo cercano sabía lo buen padre de familia que siempre fué. Arin amaba a su padre, el sujeto jamas le negó ninguno de sus caprichos y aunque era un hombre ocupado estando al mando de la enorme manada, siempre hizo lo posible para estar al pendiente de sus hijos.


Arin creía firmemente que no habría otro Alfa, capaz de igualar su poder de mando y sabiduría, con la que su padre hizo prosperar a la manada. No por nada, Folke era uno de los reinos manada, mas poderosos y enormes que dominaban en esas tierras infinitas.


El omega sabía que con la sucesion de su hermano, las cosas darían un cambio drástico en la manada, porque Van era el otro lado de la moneda de su padre. Van era serio, reservado y en ocasiones muy severo; el consejo lo sabía y ciertamente estaban preocupados, pero por eso mismo, Van estaba repleto de obligaciones para aprender todo lo posible, para ser un emperador justo y preparado.


Oh. Quizá tantas lecciones y obligaciones, lo convirtieron en el gruñón que era.


Arin llegó a pensar aquello, en mas de una ocasion.


Toda la familia real (familia pura), tenía un deber impuesto y Arin no era la excepcion.


Haber nacido en el seno de la estirpe de los sangre pura, no era precisamente lo mejor que a alguien le podria pasar. Y vaya que el doncel lo sabía. Era cierto que siempre tuvo todo lo que quiso en un parpadeo, cualquier peticion era satisfecha por los sirvientes y el pueblo mismo. Pero a cambio de tanto lujo y comodidades, Arin había pasado por una fila interminable de maestros que lo educaron estrictamente para absolutamente todo. Desde que apenas tuvo conciencia de si mismo, ya tenia maestros de todo tipo, desde los que le instruían en el arte de la lectura y escritura, buenos modales, etiqueta, danza y mucho mas.


A su edad, sabia a la perfeccion que su deber para la familia real y su pueblo, sería desposar a un buen pretendiente que sea capaz de ofrecerle beneficios a la manada. A Arin lo codificaron para ser el omega perfecto, ser educado y solo hablar cuando se lo permitan; con su pareja sería siempre servicial en cada sentido y finalmente tendría proveer descendecia que siga el linaje puro.


¡Puaj!


Arin escupía en esas absurdas imposiciones elitistas de los sangre pura.


Sencillamente él no veía ninguna diferencia entre los sangre pura y los lobos no puros. Cuando veía a su pueblo viviendo sus vidas en la manada Folke, los notaba felices con lo que eran, ellos no parecían envidiar a los puros, quienes por cierto, eran un puñado de lobos que debido a su linaje no mestizo, estaban en un escalon mas alto que el resto.


Un lobo sangre pura, por el hecho de serlo, era considerado automaticamente como un lobo superior, por ende los puros siempre vivían en la opulencia y eran los que gobernaban en las manadas y reinos. Siempre fue así.


.


—Doncel, su familia espera por usted— Dahlia halla al omega, de pie en uno de los pasillos.


Hace rato que el Líder Alfa había bajado para cenar.


—Dahlia...


La empleada mira al doncel que se cruza de brazos.


—Yo pienso casarme con el alfa de mis sueños, por amor y no por su linaje— Promete Arin, con una sonrisa decidida.


Levantando las cejas, Dahlia sujeta los hombros del chiquillo omega.


—Doncel Arin, ¿Acaso está viendo a escondidas a un alfa del pueblo?— Interroga con mirada casi aterrada. En primera: porque el doncel era aún muy joven y en segunda: los puros se unían a otros puros, asi fue siempre.
















—Prometan que vivirán sin arrepentimientos y que siempre estarán unidos.


Es el deseo sublime de la vieja omega, que despide a sus dos cachorros que ya eran todos unos hombres y que saldrían al mundo a vivir por sí mismos.


El alfa de cabellos castaños lacios, deja un beso en la cabeza de la vieja omega que los crió como si realmente fueran sus hijos, por eso mismo Risto la guardaria siempre en su corazon.


—Prometo que jamas te olvidaré— Jura el alfa castaño.


Al lado, el alfa de cabellos negros rebeldes, abrazó con cariño a la mujer. Sten tampoco la olvidaría.


—Te extrañaré mucho, pero si realmente has decidido quedarte, entonces respetaremos tu decision— Besa la mano de la anciana.


La vieja canosa, niega con una sonrisa divertida para su edad.


—Me gusta este pueblo y quiero vivir mis ultimos días en tranquilidad y en este lugar donde los críe y ví convertirse en hombres... Ya largo, aun tengo que cocinar para la cena— Los despide, sin perder esa sonrisa amable.


Ambos alfas afirman con la cabeza y cargando su poco equipaje, avanzan mientras agitan su mano hacia la vieja anciana que se queda en ese pequeño pueblo donde aún tiene una familia que cuidará de ella.


Ambos amigos desde la infancia, que se catalogaban como hermanos, estaban saliendo al mundo para vivir su propia historia.


Sten Fulker y Risto Fulker, serian recordados por generaciones, donde sus hazañas e historias de vida no quedarían en el olvido, ya sea en bien o mal, sus memorias quedarán tatuadas en la historia...


***


Pasaron dos años, desde que los hermanos emprendieron su aventura. El mundo exterior no fue sencillo y al cabo de un tiempo, ambos tomaron rumbos distintos, pero siempre con ese juramento de no desaparecer de la vida del otro.


Risto, que entre ambos, era considerado el chico listo, contaba con un carisma natural que le permitía hacer amigos con facilidad. Su cuerpo maduró de la manera mas agraciada, desde niño siempre fue delgado, pero ya en la adultez su cuerpo se tornó firme, esbelto pero con los musculos torneados que lo hacian lucir fuerte. Su rostro era agradable, pues la mayoria del tiempo sus labios se curvaban en una sonrisa incontrolable y contagiosa, a ello lo acompañaba unos ojos vivaces y astutos, y su cabello castaño que llegaba hasta sus hombros, eran el complemento perfecto, que lo hacían un alfa guapo y con una frescura juvenil que robaba miradas a donde fuera.


Risto podía ser guapo y agraciado, el que se ganaba miradas y suspiros de los y las omegas, pero resulta que su corazoncito era un romantico empedernido que anhelaba el amor. Y para fortuna o desgracia suya, se topó en uno de sus parajes, al omega mas bello que jamas conoció. Desde que lo vió y se atrevió a hablarle, se habia vuelto un idiota enamorado.


Su hermano Sten no dijo nada, pues despues de años de crecer a su lado, conocía ese lado cursi suyo. Resulta que el bonito omega, solo estaba de paso por el lugar y pronto tendría que regresar a su manada de nacimiento. Y Risto habia tomado la decision de seguirlo y si las cosas se daban, podrían emparejarse y vivir en la manada del omega.


Sten no se negó a esa desicion, su hermano ya estaba cimentando su camino, asi que en esa pequeña manada de paso, se despidió de él, con la promesa de visitarlo pronto. Sten no lo dijo, pero deseaba mucho que ese omega hiciera feliz a su hermano, pues desde que lo vió, Mads el omega con rostro hermoso, lucía mas como un engreído y mimado que queria todo en bandeja de plata.


.


Por largos meses, Sten, quien era considerado como el músculo, emprendió su viaje, con el solo fin de conocer todo lo posible. Se convirtió en un forastero que pisaba tierras nuevas a su paso.


Él a diferencia de Risto, era de una personalidad mas reservada con sus asuntos, sabía ser discreto cuando lo ameritaba, pero la mayoria del tiempo actuaba siguiendo su instinto lobuno, desbocado y salvaje.


Al igual que su hermano, él era agraciado a su modo. Hace mucho que lleva atado su melena en una coleta envuelta, con algunos mechones rebeldes negros que caían por su frente. Su rostro es joven pero firme, de cejas no muy pronunciadas, sus ojos son de un color gris inusual, nariz levemente ancha, labios no muy gruesos, su menton era firme, ademas de una leve capa de barba que emergía de su piel bronceada, tostada por el sol. Sten tenia una apariencia de hombre serio, pero con mirada amable


Además, Sten se sentía satisfecho con la buena musculatura y robustez de su cuerpo, era un especimen que denotaba fuerza y aura protectora, era buen cazador y capaz de levantar objetos pesados sin dificultad. A su edad, él preferia la solteria lo mas que se pudiera, rara vez habia pensado en el amor o en formar una familia a quien procurar.


Aunque, uno de los defectos que denotaba cuando lo conocían mejor, eran sus modales, lo que para la mayoría eran un caos para la vista.


El hombre guapo con expresion firme y a veces dura, tenia unos modales pésimos que no le importaba corregir. No le interesaba las miradas, cuando masticaba con la boca entreabierta, no le importaba quitar la comezon de su entrepierna con su mano, menos dejar el hábito de escupir, maldecir cuando algo lo molestaba y muchos otros detalles que para él no eran para avergonzarse.


Actualmente, él estaba reponiendo energías en un pequeño pueblo de mercantes. El tiempo que dedicó a sus viajes, calmaba a esa necesidad que tuvo de adolescente y ahora tendria que elegir un nuevo plan de vida. Pero de momento...


—Ah, si~


Los embistes certeros, estaban causando un desastre en gemidos al omega que Sten se follaba.


Minutos despues, cuando los movimientos acelerados del alfa no dieron tregua, el omega rubio cayó sin energías sobre la cama y aun temblando por el orgasmo arrollador, en tanto el alfa se las apañó él mismo para liberarse.


Algo mosqueado y sin remedio, Sten se sentó sobre la cama. Él estaba a mitad de su ciclo de calor, donde sus instintos ansiaban copular y desfogarse con ansias, aunque como siempre, no habia nadie que lo hiciera anudar en un interior cálido. Simplemente no hallaba a nadie que cumpla sus estándares.


Y claro, el omega que conoció en la taberna, se veía de lo mas feliz y satisfecho con su clímax.


—¿Sten... por qué no te quedas a vivir aquí, para siempre?— El omega desnudo que lo abraza por la espalda, se lo pide de manera melosa.


—Solo estoy de paso, cariño— Acaricia el menton del chico que se muestra decepcionado.


—Si te quedaras a mi lado, me encargaria de complacerte a diario, tendría la casa limpia y ordenada... siempre he querido casarme y cuidar de mi familia— Confiesa el rubio.


—Lo siento, pero no soy hombre de casa— Besa al omega que expide un dulce perfume.


Sten era del pensamiento de lobo solitario vagando por el mundo, aunque ciertamente volver a vivir bajo el calor de una familia, como la época en que fue niño; esta vez él al mando de una familia, no sonaba tan mal.


Si quería intentarlo, debia antes establecerse en un sitio y tratar de vivir una vida tranquila. Necesitaba estar cerca de su amigo, él podria ayudarle, asi que creyó que ya era hora de reecontrarse con su hermano.


Tendría que dirigirse a la poderosa y enorme manada Folke, donde su hermano se asentó hace un año.


.

.


El alfa de cabellos negros rebeldes, tomó sus pocas pertenencias y se encaminó rumbo a Folke, que estaba a unas semanas de viaje caminando. Reduciria el trecho, si avanza en su forma lobo, asi que se decidió en lo ultimo para retomar su viaje.


La temporada la pasó solo y viajando, pasando desapercibido entre los bosques o sitios donde nadie podria verlo. Sten no deseaba que otros vieran su forma lobo, el animal era... algo diferente a los demas y quizá podrian tratarlo de enemigo si es visto.


Pronto divisó a la lejanía la enorme manada que ocupaba unos extensos territorios del norte, donde la vegetacion era mas variada y fértil. Las viviendas de la manada eran centenares y en el extremo donde el sol se levantaba a diario, se erguía imponente un palacio enorme y fortificado.


A los ojos de Sten, Folke era mas bien un gran imperio, que una manada en sí.


Agotado por el largo viaje, avanzó con pasos tranquilos rumbo a la entrada principal de la manada. Si queria ser recibido sin problemas, debia ingresar legalmente y aceptando las reglas de esa manada que jamas pisó antes. Esperó hasta que un conjunto de carretones fue inspeccionado a pesar de solo llevar mercancia en alimentos, pero debian someterse al protocolo.


—¿Cual es el motivo por el que quiere ingresar a Folke?— El soldado al mando le interrogó, antes de que siquiera Sten pudiera saludarle.


—Mi hermano vive aqui, por lo que sé... y ademas, buscaba la posibilidad de asentarme en esta manada— Responde lo mas claro posible, pues hablar con adornos y palabras difíciles era un dolor de cabeza.


—Los visitantes extranjeros que deciden vivir y formar parte de nuestra manada, deben pasar por unas pruebas de protocolo antes de obtener la aprobacion del Alfa — El soldado toma una lista de registros.


—Estaré de acuerdo con cualquier regla que sea necesaria— Acepta Sten.


Rato despues, ingresa a la manada ya sabiendo donde buscar a su hermano, pues el soldado tenia registros exactos de cada habitante y no le tomó mucho hallar el sector donde Risto vivía hace un año.


Sten observó las calles y a su gente, mucho mejor y mas animada que varias manadas en las que estuvo de paso. Ciertamente dentro de la manada habia gran actividad, negocios de todo tipo por doquier, mercados en diversos sectores para abastecer a toda la manada, ademas de herreros, artesanos, modistas, panaderías y mucho mas.


Llegó a una callejuela donde varias casas tenian similares construcciones sencillas y notando a su hermano sacudiendo algunos manteles por fuera de la ventana abierta. Se encaminó directo a él. Lanzándole una piedrita en la cabeza, se ganó la mirada ceñuda de su amigo, que luego cambió a una sonrisa grande y saltó desde la ventana para ir a su encuentro.


Se unieron en un fuerte abrazo y Risto no dudó en invitarlo a ingresar a la casa que rentaba hace ya un año.


—Sabía que un día vendrías a visitarme, aunque te tardaste en hacerlo— Ríe Risto, ofreciendole algo de beber.


—No solo estoy de visita...— Sten se gana la mirada curiosa de Risto. —Vine a quedarme o al menos, pasar una temporada aqui.


—¡Que gran noticia! Te ayudaré en lo que necesites.


—Me alegra que lo menciones, porque necesito empleo— Sten le sonríe a Risto que enarca una ceja.


—¿Hah?













(Lunas íntegras = meses)


Es la primera historia omegaverse que publico. Ojala les guste

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