Viajeros

All Rights Reserved ©

Summary

Recorrer un país entero de punta a punta es peligroso, pero Ethan decidió realizar así su viaje para separarse de la gente que quería, pensando en que les haría menos daño. Durante su trayecto, conocerá a una joven misteriosa, con quién formará una amistad, haciendo que ella le revele un secreto interesante para el joven.

Genre
Scifi/Action
Author
Hyxiel
Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

I

Eran las dos de la madrugada, Ethan estaba en su cuarto revisando que todo estuviera en orden. Tenía su mochila en la cual llevaba un poco de ropa de más, desodorante, perfume, cepillo de dientes, pasta dental, etc. Lo único que le faltaba era su celular que se encontraba cargando en su cama. Quitó el cargador del enchufe y de su teléfono, lo metió en la mochila, mientras que a su celular, con la ayuda de la llave le quitó la parte donde se encuentra la sim, quitando la anterior y poniendo una nueva en su lugar, esperó a que su teléfono arrojará la señal y una vez que lo hizo, supo que estaba todo listo.

Abrió con lentitud la puerta de su cuarto, el pasillo estaba tranquilo y por debajo de la puerta de la habitación de sus padres no se encontraba la luz encendida, por lo que salió en silencio, bajó las escaleras y dejó en la mesa de la sala una nota. Abrió la puerta del frente y se dirigió a su carro, se trataba de una camioneta de un año anterior, su padre se la había regalado en su último cumpleaños una vez que sacó su permiso de conducir. Dentro de la camioneta ya se encontraban algunas maletas y varias cosas más que necesitaría para su viaje, por qué con cuidado, se subió al vehículo y lo arrancó, poniendo en marcha su salida.

Habían pasado ya algunas horas desde su partida, se encontraba a las afueras de su ciudad, Cancún. Su plan era seguir hasta encontrar un lugar donde descansar, el motivo de su viaje era llegar a los Estados Unidos y comenzar de cero ahí. Su motivación era alejarse de las personas que quería para no hacerles más daño, se sentía un inútil con su familia, con su pareja, no sentía apoyo de sus amistades cercanas y cuando intentaba expresarse no sentía un apoyo real de nadie, por lo que prefirió hacer este viaje y alejarse de todo aquello que le causaba dolor, ansiedad o estrés.

Un día había pasado de su salida, no había revisado los mensajes, ni nada que pudiera comunicarlo con su familia. Se había detenido en una estación de gasolina, necesitaba descansar, pues había conducido más de doce horas con pequeños descansos cada que podía. Ahora estaba comiendo una barra de cereal que había traído consigo, solo miraba el volante mientras la barra salía y llegaba a su boca, suspiró con pesadez y en su cabeza el pensamiento de volver lo molestaba pero sabía que hacer ese viaje era lo correcto, no quería dar marcha atrás. Decidió relajarse, se acostó en la parte trasera del coche, cerrando bien las puertas hasta que estuviera listo para partir. Luego de unas cuantas horas despertó, eran las diez de la noche, el lugar ahora solo estaba iluminado por las luces de la gasolinera en la que se encontraba, se sentía incómodo despertar así, se acomodó como pudo en el asiento del piloto tomó las llaves del coche y lo encendió para seguir con su camino, avanzar era su prioridad, había pasado apenas un día desde su salida, no quería que lo encontrasen en caso de que lo estuvieran buscando. Con la oscuridad como su compañía y las luces del auto para iluminar su camino, regresó a la carretera donde lo único que se podía ver era una parte de la misma gracias a las luces frontales del vehículo y el hermoso paisaje que se presentaba ante el muchacho. Conducía cerca de la costa, a su lado derecho se podía ver un poco del mar, más no las playas, ya que estaba a una altura sino muy alta, lo bastante considerable para no poder ver la arena en sí. El sonido del mar le relajaba y en algunos momentos pensaba en detenerse en medio de todo, pero eso no podía ser debido a las limitantes de la carretera, como lo son aquellas barricadas en los costados de ambos lados para evitar la salida de los vehículos, ya tendría tiempo para visitar la playa.

Según su aplicación de mapas, él debería de llegar a la frontera de país vecino en unos siete días más de viaje, sin contar descansos, claro y asumiendo que se detenga bastante a retomar energías, su trayecto debería de ser de poco más de una semana para poder llegar a su destino sin complicaciones, de todas formas, en su mente ya está planeada la ruta, se detendrá cada que pueda y no se forzará a seguir sino lo quería así.

Luego de unas horas de estar en el camino, comenzó a sentirse algo agotado, quería detenerse pero la parada más cercana se encontraba en caseta de cobro, que estaba a unos treinta kilómetros de dónde él estaba y con suerte podría detenerse ahí y descansar, pensó en avanzar en la madrugada antes de que el sol saliera. Ya tenía su plan, una vez que llegara se tomaría ese día de descanso, necesitaba deshacerse del estrés que estaba cargando en su mente por lo que se centro únicamente en el objetivo de llegar a la caseta y esperar hasta mañana.

No le molestaba tomarse un día extra, también quería disfrutar del viaje que estaba realizando, en su mente pensaba que eso le ayudaría un poco a distraerse de las cosas que lo tenían atormentado desde que salió, el dejar a su familia, pareja y amigos, no quería sentir más eso, no quería esos sentimientos en él para evitar regresar, su cabeza estaba llena de esas ideas y de que era lo mejor para ellos y para él.

Cuando llegó a la caseta, se detuvo cerca de los baños, dónde los carros particulares podían aparcar. Una vez con el auto apagado, trajo su mochila y la puso en sus piernas, abrió el cierre de parte principal y buscó las barritas que tenía ahí para comer una, eso no lo llenaría pero al menos no le daría hambre hasta dentro de un rato más, observó que no había tampoco un lugar para comprar más comida por lo que tenía que aguantar con las barras y la botella de agua que ya estaba a temperatura ambiente. Se entretuvo con uno de los juegos en su teléfono de mientras y ahí espero a que anocheciera para poder descansar y avanzar en la mañana, sabía que si quería salir a una buena hora debía dormir temprano, por lo que a las diez le parecía una buena opción y despertar a las cinco de la mañana.

Pasó el rato y dieron las diez, la hora designada por él para dormir, no tenía tanto sueño pero intentaría hacer lo posible por quedarse dormido. El lugar estaba más o menos iluminado por lo que se encontraba tranquilo sabiendo que no le podía pasar nada en ese lugar. Cerró sus ojos e hizo el intento de relajarse, pero no podía, así pasó durante una hora, dieron las once y las doce, no podía pegar el ojo, pensaba que estaría bien salir ya una vez el sol estuviera arriba y él estuviera descansado, no importaba la hora, solo que el quería disfrutar del amanecer mientras viajaba. Le dió una revisada a su teléfono, obvio no tenía mensajes de ningún tipo, tampoco tenía instaladas ya otras aplicaciones que le permitirán comunicarse con nadie, no las descargaría de nuevo hasta estar lo suficiente lejos, aunque la carta que haya dejado no indicaba su destino sabía que podrían estarlo buscando por casi cualquier lado o que incluso podrían estar cerca de él en ese mismo momento, y aunque eso le generaba una preocupación, Ethan pensaba que podría manejar la situación.

Cuando se levantó del asiento trasero observó a una chica en su ventana, cabello rubio, muy largo, atado en una cola de caballo y con una sudadera gris con capucha, ambos saltaron del susto que se habían dado.

—¿Se te ofrece algo? —preguntó Ethan a la chica mientras bajaba la ventana.

—Bueno, quería saber de quién era el vehículo, necesito ayuda para moverme —respondió la chica

—¿A dónde te diriges? —Ethan no estaba seguro de ella, parecía extraña ¿para que necesitaba un vehículo?

—A ningún lado en específico, solo necesito quitarme de la carretera, acercarme a una ciudad o al menos un poblado ¿Me prestas tu ayuda? —dijo ella mientras levantaba la mano, alzaba la manga de la sudadera gris que tenía y veía su muñeca, en la cual traía un reloj algo extraño. Ethan miró alrededor, no había nadie más cerca que pudiera ayudarla, y los únicos que había cerca eran camioneros, quienes manejaban trailers enormes y con carga pero estaban más alejados debido al tamaño del camión.

—Puedo llevarte a —Ethan saco su teléfono y reviso la ciudad que estaba más cerca—. Valladolid que es lo más cercano que tenemos, está a unas cuantas horas de aquí.

—Muy bien —La chica de dió la vuelta para ir al asiento del copiloto y al llegar a la puerta le indico a Ethan que quitará el seguro con un gesto.

—No, espera, ¿ahora? ¿no puedes esperar a que salga el sol? —Ethan se levantó y fue hacia adelante sin salir del auto.

—No me importa la hora que sea, tengo cosas importantes y caminé bastante para llegar a este lugar. —Ella se mostraba algo desesperada pero firme en sus palabras, Ethan estaba sorprendido, pues para ser una orden y mostrarse sería no alzó la voz en ningún momento.

—Y yo necesito descansar no he dormido nada y sabes que es peligroso viajar de noche por estas carreteras. —Intentó decir en el mismo tono de voz que ella.

—Solo necesito el auto, puedo manejar por ti y por los peligros no te preocupes, puedo protegernos bien. —Por unos segundos Ethan pensó en la propuesta de la que sería su copiloto, no quería dejarle el auto, además se mostraba muy segura de que podría con cualquier cosa que se le atravesara.

—Está bien —tras un suspiro, Ethan decidió conducir hacia la siguiente ciudad—. ¿Que es lo que vas a hacer una vez llegues ahí?

—Necesito encontrar maneras de comunicarme con las personas con las que me encontraba —La chica abrió la puerta del copiloto una vez que Ethan le quitó el seguro. En la mente del chico estaba esperando que todo fuera un truco para dejarla entrar a su carro y en seguida tomar las llaves y sacarlo a punta de pistola, pero eso no pasó—. ¿Qué pasa? ¿Vamos a salir ya? —dijo ella en tono molesto y mirando la hora en el móvil que tenía ella en la mano.

—No, no pasa nada. —Ethan arrancó el auto y comenzó su camino hacia Valladolid, el lugar más cercano donde la chica podría encontrar con quién comunicarse. Él aún estaba algo cansado, pero pensaba en que el viaje sería corto y en cuanto dejara a la chica en la ciudad ella tomaría su camino y el podría irse a descansar a otro lado, aprovechando que estaba ya en la ciudad podría buscar un lugar para quedarse, aunque por la hora dudaba en encontrar alguno.

—¿Y de dónde vienes? —Preguntó Ethan sin dejar de ver al frente.

—¿A qué te refieres? —La chica cuestionó la pregunta que le había hecho el muchacho.

—Que si eres de alguna ciudad de México o si pasaste de forma ilegal, ya sabes cómo inmigrante —La chica parecía entender las palabras de Ethan pero los segundos que dejaba en silencio le hacían dudar.

—Podría decir que sí, estoy de manera ilegal aquí, pero es que... —ella se calló antes de decir otra cosa.

—¿Qué pasa? —Ethan lucía interesado en lo que iba a decir.

—No terminarías de entenderlo y no tengo porqué explicarte —respondió evitando mirar a Ethan quien la volteó a ver durante unos breves segundos.

—¿Y tu nombre cuál es? Yo me llamó Ethan —dijo él notando la falta de presentación que hubo antes.

—Me llamo Michelle —respondió ella sin despegar su vista del paisaje que le ofrecía el lugar.

No podía ver su cara pero el tono que tenía en ese momento fue muy serio y decidió dejar de hablar durante un par de horas, de todas formas, no tardarían en llegar al destino que le había dicho a Michelle por lo que después de eso no tendría de qué preocuparse.

Una vez cerca del pueblo, Michelle comenzó a ver alrededor con una cara sorprendida y extrañada, mientras que Ethan solo buscaba un lugar en el cual estacionarse y dejar a la chica en aquel lugar. Al encontrar un espacio vacío en una de las avenidas, ambos bajaron del vehículo, la cabeza de Michelle no dejaba de girar y su rostro no parecía estar satisfecho con el resultado.

—Este lugar es... —Se detuvo intentando encontrar la palabra.

—¿Bonito, lindo, llamativo? —preguntó Ethan al ver que ella no podía terminar su frase.

—Rústico. —Aquella palabra sorprendió mucho a Ethan, si bien su país no era el más avanzado suponía que alguien de su mismo lado del charco no usaría una palabra como esa, aunque claro, ella parecía más una estadounidense promedio que una chica latina, quizás llegando al punto de ser considerada de clase privilegiada, ese tipo de gente que jamás en su vida ha salido de su zona de confort, llegando a tener cierto grado de clasismo.

Para Ethan eso no importaba mucho, pues él era en parte de esa misma clase, aunque debido a sus problemas decidió alejarse de todo y tratar de comenzar de nuevo, a sus ojos no era un inútil así que sabría que hacer una vez estuviera del otro lado.

—Quizás esperabas más, pero supongo esto te sirve ¿Verdad?

—No realmente. Pensé que habían avanzado lo suficiente como para tener otro tipo de herramientas, está ciudad no me sirve —reprochó Michelle mientras subía de nuevo al auto de Ethan.

—¿A qué te refieres con que no te sirve? —Ethan se asomó por la ventana del piloto hacia lo que parecía ahora ser su compañera de viaje.

—A eso, no me sirve. Necesito que me lleves a un lugar más... —Las palabras de Michelle se cortaron, pues no sabía cómo continúar con esa frase.

—¿Esperabas un lugar lleno de tecnología súper avanzada? —preguntó Ethan en tono sarcástico.

—Si te soy sincera, sí eso esperaba. Necesito usar cierta clase de tecnología para poder abrirme paso en las comunicaciones, así que necesito que aún me lleves.

—¿Estás segura? Voy hasta la frontera y... —Ethan fue interrumpido por Michelle.

—Estoy segura, te pagaré como es debido una vez tenga todo controlado. —Fueron las últimas palabras que salieron de ella. Ethan no tuvo más remedio que subir al vehículo, cansado por conducir casi toda la noche y parte de la madrugada, faltaban unas horas para que saliera el sol, pero decidió seguir y se detendria en la gasolinera o parada más cercana, la cual se encontraba a escasos kilómetros de la ciudad. La idea de quedarse ahí le pareció buena al principio pero después se arrepintió debido a que a esas horas no encontraría un buen sitio para dejar el vehículo y no confiaba del todo en su compañera del viaje. Además ¿Que era de que requería de cierto nivel de tecnología? Esa junto con otras preguntas inquietaban al muchacho, quien ya se encontraba en el interior del vehículo con la mano en la llave, dudando de si darle la vuelta y continuar con aquella acompañante extraña, quien estaba recargando su mejilla derecha sobre su puño, pareciendo impaciente para salir y sin decir palabra alguna. De alguna manera se sentía como si le dejara la decisión a él de si seguir o no, ya que de vez en cuando miraba hacia Ethan y la llave que tenía en su mano, él respiró hondo y decidió darle la vuelta haciendo funcionar el vehículo. Una sonrisa en la cara de Michelle se dibujó y continuó con su mirada al paisaje que le ofrecía la ciudad a esas horas.

La carrera de ambos chicos continuaba, Ethan se mostraba ya más irritado y cansado que antes mientras que su acompañante se le notaba la preocupación de que seguía forzando al muchacho.

—Si quieres puedes detenerte en la siguiente parada. —Para este punto, Ethan había tomado la decisión de continuar a pesar de poder detenerse en alguna de las gasolineras anteriores, si se iba de largo en la siguiente sería la tercera. Michelle no quería obligar al muchacho a continuar si este no se sentía bien o presentaba signos de cansancio.

—Estaré bien —dijo Ethan sin mirar a ningún otro lado, con un tono molesto, Michelle había sentido eso, le molestó de igual forma, pero no por como le habló, sino porque realmente estaba preocupada de que fuera a pasar algo.

—Dije que debes detenerte, está vez es una orden. Estás cansado e irritado, mi situación es importante pero, dependo de ti ahora, no puedo dejar que te pase algo malo. —Ethan se veía molesto aún, pero sabía que ella tenía razón, quedaba poco para la siguiente gasolinera así que podría descansar un poco ahí. Aún no confiaba del todo en la chica, así que tampoco sabía que iba a hacer con ella, pero ese detalle ya lo resolvería cuando se encontrase en la gasolinera.

Una vez ahí, Ethan vió la hora, eran las dos de la tarde con dieciocho minutos, paso demasiado tiempo despierto y apenas puede mantener los ojos abiertos, Michelle bajó del vehículo, Ethan con las pocas fuerzas que le quedaban cerró el vehículo con los seguros desde la llave, la cual sacó de la ranura y la metió en su bolsillo, se aseguró de que todas sus puertas estuvieran cerradas, se acomodó como pudo y se quedó ahí en el asiento durmiendo.

Al despertar lo primero que hizo fue ver la hora, habían pasado aproximadamente diez horas desde que había llegado a la gasolinera, el reloj marcaba casi las doce de la medianoche, realizó un intento por ver dónde se había metido Michelle sin tener algún tipo de éxito en la búsqueda. ¿Quizás había Sido demasiado rudo con ella? De alguna manera le importaba poco pues ya sería problema de alguien más, según ella tenía prisa así que en cuanto vio que su acompañante le cerró las puertas decidió buscar ayuda por otro lado, sin embargo, se llevó una sorpresa al verla venir de la tienda de autoservicio con lo que le parecía a Ethan cuatro bolsas con la marca de la empresa de la tienda llenas de lo que parecía comida chatarra, bebidas y varias cosas más.

Michelle se acercó al vehículo y tocó la ventana sin esfuerzo alguno levantando las dos bolsas que llevaba en aquella mano.

—¿De dónde sacaste dinero para eso? —preguntó Ethan una vez que bajó la ventana del copiloto.

Michelle aprovecho eso para meter las cosas dentro del coche—. ¿Qué estás haciendo?

—Compre suministros, aunque no los llamaría así, no tienen mucho valor nutritivo. —Michelle sacó de una de las bolsas una de frituras y observó los ingredientes que, en efecto, su valor nutritivo era cuestionable.

—No me refería a eso, pensaba que habías ido a buscar a alguien más que te pudiera ayudar —dijo Ethan abriéndole la puerta a la chica.

—Te dije que te pagaría, tengo un compromiso contigo y no pienso romperlo así de fácil. —Ethan se cuestionó por un momento las palabras de su acompañante, quien ahora estaba sentada en el asiento, acomodando las bolsas que había traído en la parte trasera del vehículo.

—No importa entonces que vayas con prisa, ¿básicamente tenemos una especie de contrato?

—Podria decirse —respondió Michelle, abriendo la bolsa de frituras que había tomado hace poco y comiendo algunas pocas—. Para ser dañinas para su salud debo admitir que saben muy bien.

Cada palabra que ella decía era algo complicado de entender para Ethan ¿nunca había probado la comida chatarra? Michelle le resultaba extraña por diversas razones, se veía como una persona con dinero, si le pidieran definir de dónde venía ella, sin pensarlo dos veces respondería que se trata de una persona europea o por lo menos de los estados unidos, ya si tuviera que decir una probabilidad muy poco usual alguien de su país con demasiado dinero que no sabe nada sobre la vida y en una situación horrible ahora mismo se encuentra explorando lo que es vivir en realidad. Lo que era curioso es que no parecía encajar en ninguna de las suposiciones del muchacho, era como si esa mujer viniera de otro planeta, recordando la frase de que los hombres son de Venus y las mujeres de Marte ¿O era al revés? En cualquier caso, Michelle seguía comiendo tranquila aquellas frituras, leyendo los ingredientes que venían en la bolsa.

—¿De dónde vienes? —La pregunta hizo que Michelle comenzara a toser, parece que se había atragantado con su botana. Ethan solo veía como se recuperaba poco a poco, para pasar a mirarlo con una cara de cuestionamiento. Una vez que se recuperó de su ataque, decidió hablar.

—¿Por qué la pregunta? —respondió ella.

—Es una duda —Ethan se recargó en el asiento para estirar sus brazos y cuerpo—, por tu apariencia diría que no eres de aquí. Una extranjera perdida y por algún motivo tuvo que recurrir al primer tipo que vió. —Michelle quedó curiosa de la suposición de su compañero, pero también sentía las ganas de dejarlo con la intriga y saber qué más pensaba.

—Podría decirte que si, no soy de aquí, pero es todo lo que sabrás de mi boca. No puedo hablar mucho, a menos que la situación lo requiera, de momento disfruta de mi estadía, yo pagaré todo a partir de ahora. —Ahora era Ethan quien se mostraba curioso ante esa propuesta.

—¿Te refieres a todo? —preguntó el chico en su incredulidad.

—Alimentos, bebidas, combustible, claro, a cambio de que me lleves contigo, aún necesito el vehículo y tú no pareces confiar demasiado en mí. —Michelle siguió consumiendo la bolsa de frituras mientras Ethan dirigía su mirada al frente. Michelle tenía razón, no confiaba del todo en ella, aunque tampoco le parecía mala persona, en cualquier caso no podía bajar la guardia, no sabía nada de ella y tampoco es como que quiera decirlo. El proponerse a pagar todo era alerta que Ethan dejaría pasar por el momento, su único dato vital es que ella tenía dinero, sobre todo su moneda ya que no era de aquí, confirmado por ella misma. ¿Tal vez las suposiciones del chico no estaban tan equivocadas después de todo? Sea como fuere, Michelle tenía un aura misteriosa que era difícil de comprender, Ethan tenía miedo por el hecho de qué podría descubrir si se adentraba más en la vida de la chica.

—Sí, aunque a decir verdad no me importa mucho lo que me pase. —Después de un corto periodo de silencio Ethan habló.

—¿Crees que te voy a hacer algún daño? —cuestionó ella comiendo una fritura y mostrándole una ligera sonrisa a su compañero.

—Cualquier cosa es posible, a decir verdad tengo nervios de lo que me espera. —Ethan lanzó un suspiro tratando de ocultar el nerviosismo que tenía debido al miedo que le causaba pensar en su futuro al lado de Michelle, pensaba incluso que no llegaría ni a la frontera, o que incluso el plan de la chica siempre fue ese. Miles de cosas pasaban por la cabeza del chico causandole ansiedad, la cual, Michelle notaba al verlo golpear el volante con los dedos de ambas manos, incluso golpeaba el piso del auto con su pie haciéndolo más notorio.

—Si puedes detenerte te lo agradecería demasiado —dijo Michelle sin dejar de comer y ni una pizca de tacto. Ethan intento detenerse y evadir los pensamientos que le llegaban, aunque le costó, al cabo de unos minutos logró calmarse un poco.

—Lo siento, sigo nervioso —respondió en su defensa.

—¿Partiremos ya? —Michelle no sé notaba impaciente, sin embargo, Ethan sabía que ambos tenían prisa por llegar a su destino. Luego de mirar a todos lados, encendió el coche, realizando la maniobras necesarias para partir y retomar el camino en ese viaje.

Ethan veía a Michelle de vez en cuando, parecía aburrida unicamente mirando pprnla ventana del copiloto, no era mucha la visión que se tenía al estar tan oscuro, no le molestaba ya que seguía en la misma posición, solo se acomodaba de vez en cuando ya sea por algún tope o movimiento brusco del vehículo. Otra cosa que Ethan tenía en la cabeza era el como es que ella se veía tan bien, descansada y sin una sola pizca de irritación debido al cansancio. Desde que la conoció hasta ese momento no la había visto dormir, claro que pido haberlo hecho un poco mientras el también lo hacía, aún con eso, las cosas no le cuadraban, preguntarle era un sinsentido debiod a qué ya se estaba poniendo al tanto de las respuestas vacías de ella, su forma de responder le parecía a esas películas de acción dónde uno de los protagonistas le oculta cosas a la otra persona ya sea para protegerse a sí mismo o al personaje secundario, claro que, en la cabeza del muchacho tenía la conciencia de que esto no era algo así, incluso podría decirse que el mismo había perdido su protagonismo desde que decidió salirse de casa.

Sus pensamientos habían quedado atrás cuando un ruido proveniente de su compañera comenzó a sonar, se trataba de su teléfono que revisó con rapidez este comenzó con el ruido.

—¿Y ahora qué? —preguntó mirando la pantalla de su teléfono con una ligera frustración.

—¿Quién te llama a esta hora? —preguntó Ethan con algunos nervios de lo de hace rato.

Michelle había apagado el ruido, su cara no mostraba expresión alguna, había guardado su móvil en el bolsillo del cual lo sacó y sin que Ethan se diera cuenta comenzó a mirar hacia todos lados, poniendo más atención a su entorno.

Ethan ignoraba ese hecho, mantenía su vista fija en la carretera aunque él continuaba con los nervios dando ligeros vistazos a su acompañante quien se mantenía tranquila pero alerta ante cualquier situación.

—Escúchame —habló Michelle, con un tono serio—, puede que las cosas se pongan algo locas, no pasará nada, estoy aquí contigo, solo necesito que en cualquier caso, estés lo más tranquilo posible y sigas manejando. —Las palabras de la chica sonaban a problemas para Ethan, quien de por sí ya estaba nervioso solo hizo que se preocupara más por lo que iba a acontecer.

Una nueva posibilidad se le había pasado en la cabeza del muchacho, la idea era que estaba ayudando a una chica a escapar de alguna clase de situación peligrosa, al estilo de películas de acción, siendo ella la protagonista a la que querían muerta y ahora él estaba en medio de toda su situación. Trato de pensar en más cosas ilógicas que podrían pasar, pues en su mente tenía la idea de que entre más absurdo sonará algo menos posibilidades había de que pasase, le funcionaba para perder el miedo en casi cualquier situación que lo tuviera nervioso como era la actual.

Michelle sacó de nuevo su teléfono, no paraba de revisarlo constantemente y ahora sí se notaba que estaba lo más atenta posible al entorno, haciendo incluso de utilidad los espejos del coche, desde el retrovisor, el de la puerta del copiloto y el que se encontraba en la parte de arriba.

—¿Cómo es posible que me quedé tranquilo si estás incluso más alterada que yo? —preguntó Ethan dejando la mirada en el camino pero con ligera preocupación sobre los acontecimientos que sucederían en breve.

—Porque voy a hacer lo posible por resolver este problema, mi problema —respondió Michelle sacando la cabeza por la ventana del vehículo buscando con la mirada algo fuera de lo normal.

Frente a ellos se había visto una luz, a lo cual Ethan piso el freno lo más rápido que pudo debido a que le había provocado una ceguera temporal.

—¿Qué rayos? —gritó Ethan, su mirada volvió al frente una vez que la luz se había ido, había Sido intensa a la par de un camión frente a el, por fortuna o mala suerte, lo que estaba frente al auto no era un camión, se trataba un aparato mecánico que bloqueaba el carril por el que manejaba el chico.

—Es una parte de su máquina —Afirmó Michelle en voz baja, sin embargo, Ethan había escuchado.

—¿Qué máquina? ¿De qué hablas? ¿Cómo se supone que vamos a pasar ahora? —Ethan estaba alterado, mirando para todos lados, pensando incluso en rodear el obstáculo. Michelle salió del auto y comenzó a revisar el pedazo de metal, mientras que Ethan observaba cómo su compañera veía el objeto, pudo ver por el retrovisor las luces de otro auto y de fondo sonaba el claxon del mismo.

—Voy a darle la vuelta te veo del otro lado —gritó, pero incluso antes de que hiciera alguna maniobra con su vehículo, la maquinaria desapareció en otro has de luz. Michelle se subió de nuevo al auto, sin ningún rastro de duda en lo que acababa de pasar.

—Hay gente esperando, deberías avanzar. —Los pitidos eran lo único que sonaba de fondo después de la frase de la chica. Ethan comenzó a conducir de vuelta, intercambiando su mirada entre Michelle y el camino. Ahora de verdad quería respuestas, las necesitaba, así que aprovecharía la siguiente parada para hacerle hablar, aunque Ethan era consciente de que tenía pocas posibilidades de éxito.