Capítulo 1
Una criatura que no lograba ver bien estaba parada justo al lado de un árbol que estaba a no más de tres metros de distancia, desde donde estaba parecía una sombra. Se veía un poco más alto que yo, y me estaba siguiendo con la mirada. Desde el momento que ingrese a este bosque es la primera que logro ver, así sea como una silueta, pero era el primero. Se me eriza la piel, y trato de ignorarla y continuar mi camino. Por alguna razón no parecía tener intenciones de entrar en el camino por donde estoy.
Este es un bosque tenebroso, la luz que ingresaba era escasa a pesar de que todavía era pleno día, pero la cantidad de árboles no dejaba que la luz entrara totalmente, desde que nos adentramos a este, ya tenía formado un camino que era por donde debíamos seguir sin salirnos de él, ya que eso significaba problemas.
Le comento a Valdar, lo que acaba de observar, pero solo me dice
—Ignóralas, recuerda que este es un bosque maldito y que muchas cosas que se encontraban aquí, ni siquiera yo las conozca todas, lo bueno es que mientras no nos salgamos del camino, estaremos a salvo—. Me dice eso, sin detenerse.
Pero es difícil ignorar la sensación de un sinfín de ojos observándote, que te llaman y para completar una sombra, la primera y no sé si la última que vea.
A medida que avanzábamos los arboles tenían un aspecto más apagado, con menos vida, los colores de sus hojas ni siquiera llegaban a un marrón hermosos característicos del comienzo del otoño. Parecían más bien de un color negro opaco, era extraño, no había visto ese color en ningún árbol que recordara.
Seguía escuchando unos susurros a lo lejos, sabía perfectamente que no era el sonido del viento que chocaba con los árboles, eran voces, además por la altura de los árboles, difícilmente se llegaba a sentir la brisa, además porque estos se sentían como un llamado.
Pero decido ignorar mis sentidos y busco seguir el ritmo de Valdar, este señor es mayor pero está en mejor forma que yo. Íbamos en silencio, pero mi respiración ya se empezaba a escuchar agitada, de a momento el volteaba para ver si seguía detrás de él. Y si, efectivamente seguía tras de él, pero a duras penas.
Empiezo a ir más lento, total, solo tengo que seguir el camino. Este bosque se vuelve más deprimente a medida que avanzamos; veo hacia arriba y me percató que los árboles tienen grandes extensiones de telaraña. Mejor trato de seguir el ritmo de Valdar, espero que lo que haya hecho eso, sean arañas del tamaño de la palma de mi mano, me da un escalofrió en imaginar el tamaño de la criatura que haya hecho esas telarañas.
La decisión de pasar por este bosque es para llegar más rápido al reino de los elfos Infheim. No estábamos precisamente a salvo, desde hace un tiempo que nos estaban persiguiendo, Valdar me había dicho que era porque tiene muchos enemigos y se han dado cuenta de su presencia. Pero no me creo eso, desde hace unos años hemos estado huyendo, pero últimamente los que nos siguen parecen pisarnos los talones.
Aunque él es un brujo muy bueno y audaz, es mayor y sé que debe estar agotado. Yo no he resultado de mucha ayuda, a decir verdad, mi poca magia no la controlo y aunque lo hiciera no es tan poderosa. A veces me siento como un bulto, sé que soy más una carga para él.
Nuevamente siento que hay muchos ojos que nos están observando muchos más que antes. Aun así, parece que no se acercan a nuestro camino. Pero siento curiosidad, una fuerte curiosidad como si algo me jalara y me impulsará a salir del camino y seguir esas miradas.
« ¿Serán más sombras? » me digo.
Valdar una vez me comento que en este bosque antes vivían los Suamos, criaturas protectoras de las cosas, que no tenía rodillas, siempre estaban de pie y muchas veces se la pasaban yendo de un lugar a otro. Y que en agradecimiento a los dioses muchos se quedaron a vivir aquí para proteger toda el área boscosa. Pero al ser maldecido muchas desaparecieron y otras supuestamente se convirtieron en criaturas monstruosas.
«Quizás la criatura que vi era un Suamo, y es posible que muchos si se quedaron aquí en estos bosque». Sacándome de mis pensamientos, Valdar me indica que paremos un rato.
« ¡Gracias a los dioses! ».
—Tomemos un descanso para comer, pero enseguida seguimos. Mientras más rápido salgamos de aquí es mejor—Me dice Valdar.
— ¿Por qué pasamos por estos bosques si son tan peligrosos Valdar? — Le pregunto ya fatigada de seguir por este camino, mientras me recuesto en el árbol más cercano que veo, siento que mis piernas palpitan. Estoy acostumbrada a caminar y estar siempre en movimiento, pero hoy no habíamos tomado ningún descanso hasta ahora. Y he tenido mucha distracción difícil de ignorar.
—Los demás caminos para llegar al pueblo son más largo y estaremos más expuestos. — Me dijo él.
— ¿Más de lo que estamos aquí? Porque no me siento segura aquí. Siento que me observan, y que me jalan a la oscuridad del bosque—.
—Solo ignora la sensación y no le hagas caso a ninguna voz que escuches, solo sigue mi camino. Te aseguro que estar aquí es mejor que los otros caminos, y además este es mucho más corto— me vuelve a indicar, como si no me hubiera dicho lo mismo hace rato.
Comemos en silencio unos bocados de pan de maíz y algo de carne seca que nos había quedado, eran los últimos trozos. Al terminar, Valdar me obliga a levantarme, tenemos que continuar. Con todo mi pesar me levanto, ya pereciera que se ve hasta más oscuro el camino.
Seguimos caminando, pero luego de un rato nuevamente empiezo a escuchar unas voces a lo lejos, mi cuerpo se empieza a sentir más pesado, siento que apenas estoy dando unos pasos, mi visión se pone borrosa, y veo que Valdar se está alejando. No se da cuenta de que me estoy quedando atrás. Trato de pronunciar algunas palabras, pero no lo logro.
«Por los dioses, ¿Qué me está ocurriendo?».
De un momento a otro siento que me están envolviendo en algo y me están jalando a la oscuridad del bosque. Veo unas criaturas pequeñas de ojos grandes y cabellos en puntas, nunca las había visto, ellas son las que me están llevando.
«No entres en pánico, puedes salir de esta, sé que sí».
Me digo, pero empiezo a sentir mucho sueño, comienzo a escuchar unas voces a lo lejos y trato de ver de dónde vienen, pero no logro ver nada. Hasta que una luz cegadora aparece, y veo a Valdar. Por fin se dio cuenta de que no estaba atrás de él. Pero no viene solo, ¿quiénes son los otros? De repente las criaturas pequeñas que me llevaban se alejan de mí, y ya no veo nada, luego caigo en una oscuridad total.