Prólogo
♤♠︎♤♠︎♤♠︎♤♠︎♤♠︎♤♠︎♤♠︎♤♠︎♤♠︎♤♠︎♤♠︎
—Es hora de que se revele la
verdad, cierto Señor Di Santi.
—Mi tía mira a mi padre con una
gran sonrisa.
—A qué te refieres con verdad
Sarah. —Le pregunto. Lo más
extraño es que tengo un muy
mal presentimiento de lo que
ocurrirá a continuación.
—Sarah, por favor no le digas,
te daré lo que sea, pero no le
digas. —Rogaba mi padre, sea
lo que sea, creo que es malo.
Sabía que algo andaba mal,
desde que vino mi tía a la casa
familiar tuve un mal
presentimiento, pero algo me
dice que este hará acto de
presencia en este momento.
—De qué verdad hablas Sarah.
—Ya me está poniendo ansiosa.
—De la mentira de tu vida. Tú
jamás has sido hija de ellos dos,
pero sí pariente, quizá su sobrina.
—Hace una pausa. —Lorenzo Di
Santi y Alice Donovan son tus
tíos.
Me quede muda en ese
momento, no quería hablar con
nadie. Se supone que debo estar
triste, alegre, confundida. Ya ni
sé cómo reaccionar. Pero si lo
que dice es verdad. ¿Por qué
hacerme sufrir tanto? No lo
entiendo, quererme casar,
obligarme a hacer cosas,
maltratarme y muchas otras.
Acaso me odian, ¿Algo tan
malo hice para que me odiaran?
¿Algo les hicieron mis padres
biológicos para que me odiaran?
¿Qué tan malo fue?
Pero no voy a dejar que vea
como estoy, no le daré la
victoria tan fácil. Sé por qué
lo hizo y la razón. Mi tía es de
mi misma edad, de hecho ella
quería casarse con Marco
Lombardi, mi prometido, y al
revelar que no soy hija de
Lorenzo inmediatamente la
tendrán que casar a ella. La
razón es sencilla, necesitan a
una integrante que sea de linaje
pero por sangre. Ni siendo su
sobrina me podrían casar ya
qué mis padres son otros. Si
quieres casar a un sobrino
primero necesitas aprobación
de los padres, y ellos no la tienen.
—Entonces, ¿Quiénes serían mis padres? —Su cara en verdad
no tiene precio. Me reiría, pero
es un momento que requiere
seriedad.
Esa era la reacción que
esperaba, de cara de triunfo
a la de un perro rabioso.
Se esperaba que me arrodillara
y llorara, pues no. No lo haré.
Ni ahora, ni nunca y menos
con ella presente. ¿Quería
humillarme? ¡Ja! Se equivocó
de persona. No le daré el gusto
de verme destrozada, jamás
pasará de nuevo.
Hizo una mueca de disgusto
al no obtener una respuesta
esperada. —Está bien, te lo
diré. —Dice con desagrado.
—Por fin y haces algo útil en
vez de criticar y joder.
—Respondo con burla.
Me mira feo antes de hablar,
igual me importa una mierda
si me mira bien o no. Aún que
la bola de chismosos de mis
familiares y los socios de mi
tío sí que joden un poco.
—Salvatore Di Pietro y Cala
Donovan son tus padres reales,
antes de que llegaras aquí
estabas con ellos. Pero debido
a un accidente tú y tu padre
perdieron la memoria, la única
que salió intacta fue tú madre.
Tu no la recordaste cuando
despertaste del coma y cuando
tu madre le dijo a tu padre de lo sucedido. La única persona que
tu padre recordaba era a tu
madre. No a ti, tu madre tomo la decisión de dejarte con nosotros.
—Hace una pausa. —Y desde ahí,
te hicimos parte de la familia.
Eso pasó cuando tú tenías
trece años. O sea hace ocho o
nueve años más o menos.
La sala de eventos se volvió
ruidosa a murmullos, creo
que fue cuando meciono a
esas dos personas.
Escuchar la historia me
derrumbo, pero más al saber,
que perdí la memoria. ¿Cómo
paso? No lo sé.
Me quede asimilando la
información, miré hacia dónde
estaba mi supuesta familia.
Ellos notan mi mirada y bajan
la cabeza. No era más fácil que
me lo dijeran ellos y no Sarah.
Lo más extraño de todo es las
caras de las personas en la sala,
todas estaban normales hasta
que se mencionaron esas dos
personas que a según son mis
padres. Pero no le daré
importancia, ahora la prioridad
es salir de aquí y jamás volver
a este lugar.
Me despido de todos y con eso
me voy. Salgo de la casa y veo
a los chicos afuera de su limusina,
ellos me ven y yo les devuelvo la mirada. Ellos se acercan y dejo
que me abrazen.
—Hay mi amor. No sabes elmiedo que tuvimos cuando creímos que nos dejarías o no saldrías viva de esa casa.—Me dicen los chicos a la vez.
—Y no volvera allá. Nunca más. —El grave error no fue volver a Italia, fue volver con ellos. Aún que si no lo hubiera hecho, nunca me hubiera enterado de esto.