We feel in love in October... (Versión en español)

Summary

Sasha y Anne cada día se distancian más de su amistad, nada parece ir bien y deciden dejar de pasar tiempo juntas. Gracias a esto, Sasha se da cuenta de nuevos sentimientos que saldrán a flote. "Nos enamoramos en Octubre, por eso amo el otoño🍂." •Sasharcy• •One-Shot• •Este fic está inspirado en la canción del mismo nombre•

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
13+

🍁

4 de Septiembre.


Las hojas de otoño que reflejaban el comienzo de una nueva estación, dándole el fin al eterno verano. Comenzaba a hacer más frío de lo usual y los árboles empezaban a tener un aspecto más lúgubre. Esta época no tenía nada de especial importancia, solo significaba que muy pronto vendría una de las mejores fiestas del año: Halloween.


Sasha esperaba con ansias esta festividad, en cierta parte, porque anhelaba que la llenen de cumplidos y atención. También disfrutar con sus amigas, últimamente han habido varios roces entre ellas provocado por su personalidad fuerte.


Cuando habla de amigas se refiere más específicamente a Anne. Pasaron de ser simples desacuerdos a peleas donde ninguna de las dos querían disculparse, la inmadurez y el orgullo reinaban en su amistad. Siempre fue así ¿Por qué cambiar ahora?


Marcy quedaba más en un segundo plano. No se involucraba en lo absoluto y tampoco le daba relevancia. Su indiferencia ante la situación le hacía hervir la sangre.


Odiaba admitirlo, estaba perdiendo el control de la situación y el de sus amigas. Mientras más crecían, más se iban apartando y no debía permitir que ocurriera.


Algunas veces cedía ante la presión de disculparse, pero de nuevo cometía errores y se repetía el ciclo. No tenía razones para pensar que lo que hacía estaba mal, es decir, quizás tomó desiciones extremas sin su consentimiento, pero lo hizo por su bien.


Es cómo si Anne quisiera llevarle la contraria a todo, es tan molesto. Quisiera poder regresar el tiempo a cuando eran niñas y nada de estos enfrentamientos ocurrían, imponer su voluntad a los demás es más sencillo cuando son vulnerables.


Ese día había ido a la casa de los Boonchuy para disculparse por... ¿Décima vez? Ya había perdido la cuenta de las veces que había prometido que iba a cambiar y ser 'mejor'. Hoy no era la excepción, su amiga no podía vivir sin ella por más que no lo admitiera. Aprovecharse de esta debilidad era lo que le quedaba.


La recibió el Sr. Boonchuy él cual, claramente no estaba para nada contento. Él odia que su hija se junte con Sasha, no la considera una buena influencia y mucho menos una buena persona. En especial, con cosas que le ha contado Anne que le daba una mala imagen a sus ojos, reforzando esta idea aún más.


Decidió esperar en el sofá de la casa mientras venía la morena, su cara estaba inexpresiva aunque dentro de ella estaba pensando en cómo usar las palabras correctas para la ocasión.


Cuándo la tailandesa bajó se veía que no está de ánimos para verla. Su mirada denotaba decepción combinada con rechazo. Ya había pasado por esto miles de veces, sólo le diría el mismo guión de siempre y todo iba a quedar olvidado. Hasta que, algo la haga enojar y vuelvan a pelear.


Al verla se levantó rápidamente del asiento e intento acercarse, intentando mantener una distancia considerable entre las dos.


—Anne...


—Sasha. — interrumpió. —¿Qué haces aquí?— la voz era cortante y fría, cruzó los brazos para hacer notar que no le agradaba su presencia en su hogar.


—Vine a pedir perdón. Sé que no fue correcta la forma en la que te hablé, no volverá a pasar.— forzó una de sus mejores sonrisas pero eso no convencía a la morena.


—¿Y cómo quieres que crea eso? Todo el tiempo dices lo mismo. Me cansé de confiar en ti, Sash.


Fue un golpe bajo, dolía, de cierta forma la hacía enojar. Intentaba mantener una compostura calmada pero en cualquier momento perdería la cabeza.


—Esta vez será diferente, lo prometo.


Al escuchar eso, Anne rodó los ojos con cansancio. La misma historia, mismos personajes, mismas mentiras. Se preguntaba internamente cómo hizo para soportar todos estos años a su lado, conocer a nuevas personas le dió una nueva perspectiva de la amistad. Ya no intentaba impresionar o mantener amistades que no valieran la pena, aún así, Sasha había sido una de las primeras amigas que tuvo.


Había crecido y cambiado bastante, no era la misma niña que le daba miedo no encajar. Decía lo que pensaba y cuando consideraba que ella estaba actuando mal.


Dio un pequeño suspiró y prosiguió a mirarla fijamente.


—Sasha, esto no es sano. No nos hace bien, ya acepté que así eres tú y que jamás cambiarás. Pero eso no significa que voy a soportar tus malos tratos. —pauso por un momento, ya que lo que estaba a punto de decir le dolía, pero era necesario. —... Creo que, debemos dejar de vernos.


Eso fue un balde de agua fría para la rubia, muy pocas veces se quedaba sin nada que decir, nunca pensó que Anne tomará una medida tan extrema. Mantenía su puño cerrado, lo apretaba a más no poder. Comenzaba a perder el control y su corazón ardía como si le hubieran prendido fuego.


Emociones descontroladas, no soportaba esa sensación, aún así no podía escapar de aquello. Su ira aumento en niveles alarmantes para cualquiera, la cabeza le comenzaba a doler de la frustración.


Sin pensarlo mucho, gritó lo que estaba siendo guardado.


—¡ERES UNA EGOÍSTA!


La actitud de la rubia no le sorprendía a su amiga, aunque el gritó si la asustó un poco no se iba a dejar intimidar de esa manera.


—¿Yo? ¿Egoísta? La única egoísta aquí eres tú.


—¿¡Vas a echar todos estos años de amistad a la basura!? ¿¡Eso quieres, Anne!?


Sasha se quiso aferrar a la mano de Anne, sin embargo, ella la alejó. Empezaba a dudar de la estabilidad emocional de su ex-amiga.


—Comprende lo que digo. Se acabó.


—¿Por qué tienes que hacer esto? ¿No puedes aceptar una maldita disculpa?


—No hagas esto más difícil de lo que ya es. — su voz denotaba tristeza pero al mismo tiempo alivio, ya no sentía ese peso encima. Nadie la iba a defender para siempre, es algo que entendió a la perfección y estaba poniéndolo a prueba.


La situación escalaba en tensión, ninguna iba a dar su brazo a torcer para defender sus convicciones. La aura que emanaban las dos daba miedo, los segundos parecían años y la situación no podía ponerse peor.


—¡Me he esforzado en cambiar! Pero siempre ves todo lo malo.


—No has cambiado en lo absoluto. Sigues mintiéndome y manipulandome, es exactamente lo que estás haciendo ahora mismo.


—¿¡Y qué si no quiero cambiar!? Te he acompañado desde niña, hemos pasado muchas cosas juntas, te he apoyado en TODO. ¡Deberías estar agradecida conmigo! Esos idiotas te quieren alejar de mí, ¿¡Cómo no puedes darte cuenta!?


Manipulación pura, para una persona débil era complicado de identificar pero cuando convives con gente así todo el tiempo se hace más fácil distinguirlo. No pensaba perder más tiempo en esta discusión que no llegaría a nada, solo hacía que Sasha se enojará más al no poder convencerla. Mantenía firme su desición, nada le haría cambiar de opinión.


—Estas cometiendo un error. — aseguró la rubia, tenían una guerra de miradas donde ambas se observaban con desprecio y rencor. —Volverás a mí, te arrepentirás.


—Incluso si lo lamento, estaré agradecida de no tener que pasar un minuto más contigo.


Ok, eso había sido duro hasta para ella.


Pero era la verdad, le hería mucho pero ya era suficiente. El daño que le causó era irreparable, no podía cambiar las actitudes de una persona cuando piensa que lo que hace está bien.


Los padres de la morena se hicieron presentes, parecían haber escuchado toda esta discusión entre las adolescentes y no querían que Sasha siguiera ahí. Literalmente la estaba echando de la casa, en ese momento quería golpear a alguien. Estaba muy ofendida por lo que le dijo, salió de la casa no sin antes darle un portazo a la puerta y provocó que cayera un portaretrato familiar.


La tailandesa soltó un suspiro derrotada, romper amistades era doloroso, aún así no se iba a quedar estancada.


Oh Sasha, no debiste subestimarla.


🍁


Prendió el encendedor y lo acercó a su cigarrillo, hace no mucho agarró el hábito de fumar. Jamás pensó que llegaría a hacerlo pero hacer cosas indebidas o prohibidas captaban su atención rápidamente. Cuándo lo hacía, siempre era en el tejado de su casa. Desde allí tenía una vista perfecta del vecindario, los atardeceres eran preciosos y tenían un aura de misticismo.


Fumar en sí le ayudaba a distraer un poco la mente y dejar salir el estrés. Sus problemas de ira no se iban por si solos, quizás debería resolverlos de una manera sana. O quizás no.


Nunca pensó que se vería en este aprieto donde su amiga se pusiera en su contra, sus sospechas de que al conocer más personas se alejaría de ella se confirmaron, sabía que tuvo que hacer algo en el momento y ahora se arrepentía de ello.


¿Quién necesita a Anne? Estaba mejor sola, que se joda.


En menos tiempo del que espero se había acabado su cigarro tan rápido, tomó otro de la caja y repitió el mismo procedimiento. Escuchó unos pequeño pasos que se acercaban a lo lejos, ya sabía de quién se trataba así que ni siquiera volteó para ver.


Sabía a lo que venía esa chica, se acomodó sentándose en el tejado ignorando su presencia acercándose. Al llegar, lo primero que hizo fue tapar su nariz con sus dedos al respirar el humo, el desagradable olor era algo que no soportaba. Le asqueaba.


—Sasha...


—Marcy.


La asiática intento caminar hacia donde estaba la rubia aunque se le dificultaba ya que tenía miedo de tropezarse y caerse desde una altura considerable, sus piernas flaqueaban y milagrosamente llegó al borde de a dónde estaba su amiga. Le dió un abrazo por detrás de forma cariñosa, Sasha no correspondió pero aquello le pareció tierno. Alguien todavía la quería por lo menos.


—Te he dicho que no fumes, es malo para tu salud. ¿Sabes cuánta es la probabilidad de que desarrolles cáncer de pulmón? Se estima qué-


—Sí, sí. Ya sé que fumar es malo. Ahórrate tu explicación, nerd.— interrumpió.


Marcy hizo un puchero con molestia, se preocupaba mucho por ella para que a la final no la tomará en cuenta. Sin embargo, no fue para eso exactamente qué vino. Abrazó sus piernas y colocó su mentón en sus rodillas, el ambiente era tranquilo aunque fuera notablemente arruinado por el olor a humo.


—Anne me contó lo que pasó. —soltó derrepente, cómo si fuera una bomba.


En respuesta, Sasha se quedó callada. De nada le serviría quejarse de todos modos. Solamente siguió fumando como si no hubiera escuchado nada.


—No me gusta que estén peleadas, me prometiste que arreglarías las cosas con Anne.


—Eso intenté, pero ella no quiso.


—Puedo entender el porqué.


—¿A qué te refieres con eso?— volteó a mirarla antes de dar una intercalada de humo.


A Marcy no le agradaba intervenir en peleas, esto ya fue demasiado lejos incluso para ella. Sabía que quedarse indiferente al conflicto no era la solución, tenía que involucrarse.


—Sash, ¿Nunca te has puesto en los zapatos de Anne? ¿Qué sentirías sí te tratarán de esa forma?


—¿Qué? ¿Acaso viniste a defenderla o a reprocharme?


—Ninguna de las dos, sólo quiero que todo se arregle y dejen de pelear.


—Me gustaría ver qué lo intentes.


—Bueno, tal vez si debería.


Lucia tan convencida en que podía volverlas a unir, aún era demasiado pronto para pensar en esa posibilidad, el esfuerzo es lo que hacía que una relación se volviera fuerte y estable. También el esfuerzo debía ser mutuo, donde ambas llegarán a un acuerdo de paz.


Puso su mano en el hombro de la rubia y le dedicó una mirada esperanzadora y llena de confianza.


—Sé qué no eres una mala persona. Quizás algunas cosas las hagas sin pensar, pero aún así siempre has demostrado que te importamos. Yo creo en ti, Sasha. —aseguró.


Sasha estaba congelada, no sabía que Marcy pensará así de ella. Inconscientemente se sintió halagada por estos comentarios, realmente lo apreciaba.


Dentro de ella, le asusta que terminé perdiendo a otra amiga por su comportamiento. Esa era su personalidad y quién había sido todos estos años, cambiar así de repente no le agradaba.


Su orgullo era importante, pero por las chicas si valía totalmente la pena. Muy dentro de ella no quería perder a Anne, mucho menos a Marcy.


—¿Y qué razones tienes para creer eso? Todos me ven como lo peor del mundo, dudo que tú seas la excepción.


—Te conozco mejor que nadie, por algo te estoy diciendo esto. Conozco tu lado más amable, protector y leal, sabes perfectamente qué es así. Aunque no quieras admitirlo. —hizo una pausa para mirar el cielo tornarse de un color naranja, sus ojos brillaban al verlo y prosiguió a mirar a su compañera.


—Puedo ayudarte. — volvió a hablar y se señaló a si misma mientras llevaba su mano a su pecho. —Sólo puedo hacerlo si me dejas. Estoy segura qué no quieres ser así.


Ahora mismo alguien estaba creyendo en ella, a pesar de toda la mierda que podía llegar a ser aún estaba ahí, es impresionante la manera en la que depositaba todas sus esperanzas en su persona.


No quería decepcionarla, sin embargo, no podía prometerle algo que no estaba segura si iba a poder cumplir. La voluntad estaba ahí, sólo que es más fácil decirlo que ponerlo en marcha.


—...No lo sé, Marcy.


—Mira, no necesitas darme una respuesta ahora, puedes pensarlo todo el tiempo que quieras. Sin presiones, ¿sí?


Algo tan complicado para ella lo hacía ver tan simple. Por un lado estaba consciente que actuar así no la llevaría a ningún lado, cuando tienes algo tan arraigado tarda mucho en salir de ti.


Tal vez necesitaba fumar varios cigarros más para resolver este conflicto interno.


Marcy se despidió de ella después de un rato, iba anocheciendo y no podía llegar tarde a casa para la cena.


La familia Wú era rara en ciertos aspectos, y no por eso específicamente. Tenían ese algo que los volvía así, de todas formas quién era para juzgar, sus padres tampoco se quedaban atrás con comportamientos cuestionables.


En todo esto más rara era Marcy es decir, literalmente vió bondad en ella, algo que para ojos de la mayoría es casi imposible. Quizás sienta lástima por su situación y se ofreció por esto mismo.


Dios, mientras más lo pensaba más creía que sí necesitaba ayuda.


Nunca en su vida había pedido ayuda para algo, todo lo había hecho sola. Siempre fue muy independiente desde niña, una de las pocas cosas de las qué si se sentía orgullosa.


No se quería partir la cabeza tanto por ese tema, por primera vez dejó su dignidad a un lado y decidió textearle a la asiática.


Mar-Mar💚


9:22PM


Oye.

✓✓

Responde los mensajes, idiota.

✓✓


¡Lo siento! Se me olvidó responder, no quise dejarte en visto.

✓✓


—Típico de Marcy. —pensó.


Cómo sea, decidí que... tal vez si quiero tu ayuda.

✓✓


En menos de un minuto, le entró una llamada al teléfono.


Al aceptarla lo primero que pudo oír fue un gritó que casi le rompe el tímpano de lo fuerte que se escuchó. Tuvo que alejar el teléfono por el bienestar de sus oídos.


—No puede ser Sasha, ¿¡En serio lo vas a hacer?! Por un momento pensé que no ibas a aceptar ya que, bueno, ya sabes. ¡Pero no importa! ¡Estoy tan feliz!


—Haz qué no me arrepienta de esto, ¿ok?


🍁


—Ya... Casi llegamos. —repitió la pelinegra mientras guiaba a la rubia por un camino que claramente no conocía.


Perderse en la ciudad de Los Ángeles era común, pero estar siguiendo a Marcy era algo ya asegurado.


—No sabes a dónde vamos, ¿cierto?


—¡S-Si sé! Sólo que, creo que nos pasamos unas... ¿Cinco cuadras? No, espera. Debimos haber cruzado hace dos calles a la izquierda. Eh... Ahora que lo pienso, estoy casi segura de que es una calle más adelante en la esquina. — las direcciones no era su fuerte, aunque llevará años viviendo allí le costaba llegar a su destino. Más que nada porqué se distraía con otras cosas.


Ese día su amiga contaba con ella y no le iba a fallar, después de tantos percances para llegar al sitio planificado por fin habían llegado. Para darle emoción al momento, le cubrió los ojos con ambas manos. La posicionó al frente de ella y quitó sus manos.


—¡Ta-da! —mencionó alegre la menor esperando ver una reacción positiva por parte de la contraria, lo único que pudo ver fue una reacción de miedo. Cosa que no era nada habitual en ella. —¿Sasha?


Leyó las palabras del edificio donde estaba parada, decía: Centro de Salud Mental de Los Ángeles.


Ver eso la paralizó, ¿Donde diablos la había traído Marcy? ¿A un manicomio para gente loca? Esto le pasaba por confiar en ella.


—Debes estar bromeando.— bufó. Se esperaba tal vez una charla o algo así pero no que la trajera a este lugar.


—Sé lo que piensas, pero debemos empezar por lo primero. Tal vez tengas un detonante que te haga actuar así, además, ya programé una cita para hoy.


—Estás loca si piensas que entraré.


—¡Vamos, Sasha! Si estás asustada puedo acompañarte.


—¡No estoy asustada! ¡Nunca lo estoy!


—Entonces dejemos de hablar y entremos.


La joven asiática la llevó arrastrada dentro del lugar, era similar a un hospital, hasta tenía ese mismo olor característico, las habitaciones estaban divididas por salas y se encontraban pacientes ahí que esperaban fuera de las puertas, sentados en una esquina.


El espacio se dividía en los pacientes internados que vivían ahí y los que iban de paso a ser tratados por los especialistas.


Ambas chicas iban de la mano, adentro todo estaba tan frío cómo era típico en este tipo de lugares. Al lado de las puertas decía el nombre de los profesionales que trabajaban ahí y en qué área se especializan, Marcy buscaba el nombre de alguien en particular.


Hasta que dió con la persona que estaba buscando. Tocó la puerta y de ella salió una mujer de mediana edad con cabello rojizo y ojos azules algo apagados por la edad, al ver a Marcy la abrazó instantáneamente.


—Hace tiempo no te veía, Marcy.


—Aww, yo también te extrañé Blair. —correspondió el abrazó gustosa, se sentía un poco nostálgica.


—¿Ustedes se conocen?— dijo Sasha interrumpiendo el momento, lo cuál le hizo recordar a la pelinegra porque estaban aquí.


—Así es, ella es Blair, cuándo era niña venía seguido aquí por... Mi condición. Me ayudó mucho el tiempo que estuve aquí. Ella será tu psicóloga de ahora en adelante. — denotaba una sonrisa brillante, miró a la mayor de nuevo dándose una mirada cómplice.


Tomó a la rubia del brazo y la pusó enfrente de ella.


—¡Déjame presentarte a tu nueva paciente el día de hoy! — exclamó, eso se pudo haber escuchado hasta Marte. Todos los presentes fijaron su atención a las dos jóvenes ruidosas. Sasha estaba incómoda ante la situación, ¿Y si alguien la reconocía ahí? Se moriría de la vergüenza. Su reputación estaría manchada y todos se burlarían de ella.


—Marcy, no grites tan alto.


—Lo siento...


Acto seguido Marcy le dió un pequeño empujón a la rubia para que se presentará, antes de hablar carraspeo un poco, está muy nerviosa pero intento dar su mejor actitud confiada.


—Soy Sasha... Sasha Waybright. Y vine aquí porque...—le costaba mover la boca, con mucha dificultad terminó la oración. —... necesitó ayuda.


Blair le dió una mirada maternal, por alguna razón se sintió muy familiar, la invitó a pasar a donde atendía a todos sus pacientes, Sasha no se sentía segura entrando y volteó a ver a la pelinegra.


—Te esperaré aquí afuera, no me iré a ningún lado.


🍁


Estaban a comienzos de octubre, muchas cosas habían cambiados aunque a simple vista todo estaba igual.


Al iniciar la terapia estaba un poco a la defensiva. Conforme fue yendo pudo ser un poco más abierta acerca de sus emociones y cómo se sentía al respecto.


Le hizo ver en cierta forma porque se comportaba así, no estaba tan sana cómo ella creía. Guardaba algunos traumas del pasado sin solucionar y cosas que la marcaron de por vida.


Estar consciente de sus sentimientos y el de las demás personas era algo relativamente nuevo, intentaba ser más empática con las personas a su alrededor y ponerse en su lugar.


No podía decir que estaba totalmente cambiada porque aún seguía trabajando en ello, aunque el cambio se siente bien. Y eso que antes le temía.


Paralelamente, en la escuela las cosas iban... Mal.


Desde el día que pelearon, Anne se desligó completamente de Sasha, ni siquiera se dirigían la mirada. Para los demás era incómodo, quién se llevaba la peor parte de esto era Marcy. Sus amigas la habían hecho decidir con quién quería estar, no le agradaba estar en medio de todo esto.


Fluctúa entre las dos chicas, intenta pasar el mayor tiempo posible con ambas pero algunas veces era imposible. En un mismo día Anne podía invitarla al cine, pero Sasha la invitaba a ir una fiesta, si le cancelaba a alguna decían que estaba teniendo preferencias para salir con la otra.


¿Podrían madurar de una vez?


Sasha siempre tuvo amigos aparte de su grupo de amigas, sin embargo, eran gente más para salir y pasar el rato.


Aunque intentará conocer a otras personas simplemente no se sentía igual, buscaba esa cercanía y pertenencia que no estaba en sus 'amigos'.


Trabajaba en mostrar la mejor versión de sí. Sus esfuerzos daban frutos de alguna manera, quién diría que siendo amable en vez de intimidar a la gente consigues amistades.


Por otro lado, Anne estaba genuinamente feliz. Ni siquiera parecía extrañarla, era agridulce ese sentimiento. Si antes la hubiera visto así, habría perdido los estribos completamente. Pensó que Anne no podría vivir sin ella, cuando en realidad era al revés. Ahora lo veía de una perspectiva diferente, le gustaba que Anne fuera feliz aunque no fuera a su lado.


Empezó a sentir culpa por los errores del pasado, pudo empezar a  entender el porqué se alejó. Su perdón era algo que deseaba, pero también cabía la pregunta si lo merecía.


Cada día que pasaba podía sentir todo ese peso en su espalda, de arrepentimiento y frustración por no poder remediarlo. Por más que te arrepientas de algo nada cambiará lo que hiciste.


Las acciones tienen consecuencias, lastimosamente fue algo que aprendió muy tarde.


Caminaba pesadamente por los pasillos de la escuela, había sido un día muy largo. Recogió algunos libros de su casillero para su última clase del día, su ánimo subió un poco ya que después de clases iría con Marcy a un parque donde haría un picnic, hace tiempo no se tomaban el día para estar juntas excepto cuando la acompañaba a ir con la psicóloga.


Hablar con ella le gusta, es decir, podían conversar de lo que sea sin tapujos ni prejuicios. Es genial, tal vez debería decírselo alguna vez. Por fin su última clase terminó, salió corriendo a casa a cambiarse de ropa.


Pasar el día con alguien a quien quería significaba mucho, no podía mentir, se sentía emocionada por la ocasión. Además estarían las dos solas.


Buscó algunas cosas que necesitaba para el picnic, una manta, comida, bebidas... Diablos, esto parecía más una cita romántica que una salida amistosa.


Pensar en eso la hizo sonrojarse, es decir, no le desagradaba la idea de que fuera una cita.


Hasta le gustaría que fuera así, pero tal vez era algo que Marcy no quisiese. Jamás la vió enamorada o interesada en alguien en general, lo cuál es raro considerando que a esta edad las hormonas están descontroladas.


Intento dejar atrás esos pensamientos y su teléfono sonó indicando que le llegó una notificación.


Al ver de qué se trataba era Marcy, le envío unas fotos de lo que parecían ser... ¿Ranas? Lo peor de todo es que iba acompañado de un mensaje.


Mar-Mar💚


2:57PM


¡Sasha! Mira lo que encontré aquí en el parque, hay tanta variedad de anfibios, cerca de acá hay un lago, ¿No es sorprendente?

✓✓


Le asqueaba un poco aquello, no le gustaba nada que ver con esos animales. Tan desagradables.


¿Esas cosas no deberían estar muertas ya?


✓✓


Bueno, pronto cuando llegué el invierno si les afectará.


✓✓


Espera, ¿Desde cuándo estás en el parque? Nos íbamos a ver a las 4:00

✓✓


¿No dijiste que era a las 2:30?

✓✓


No.

✓✓


Oh... De todas formas ya estoy aquí.

✓✓


Bien. Llegaré allá en unos 10 minutos, supongo que adelantaremos el picnic.

✓✓


Guardó el teléfono en su bolsillo, recogió algunas cosas que llevaría consigo. A donde quería ir no estaba tan lejos de su casa, así que no vió necesidad de llevar su nueva posesión: una motocicleta. Sus padres se la habían regalado por su cumpleaños número diecisiete, no veía hora de sacarla a pasear.


Pasó los minutos caminando hasta llegar al parque donde estaba planeada la reunión, buscó con la mirada a la asiática y la encontró. Estaba debajo de la sombra de un árbol, su atuendo era un lindo vestido con estampado de fresas. Lucía muy adorable. Parecía estar con un cuaderno, aparentemente dibujando.


Ya había puesto la manta y a su lado había una canasta que probablemente traía comida también, se acercó a la chica de forma silenciosa para no molestarla. La sombra de la rubia hizo que la pelinegra reaccionaba, levantó la mirada y sonrió al verla.


—Hey. —llamó Sasha primero antes de dejar a su amiga hablar.


—Llegaste muy pronto.


—¿Eso es malo?


—¡Para nada! De hecho, estaba terminando mi dibujo.


Le dio vuelta para mostrárselo y era la rana que le había enviado por mensaje antes, se veía muy realista. Al lado parecía tener información acerca de su especie, estatura, peso, entre otros datos más.


Se inclinó para verlo mejor, debe admitir que aunque le de asco las ranas, Marcy dibuja muy bien. Se sentó al frente de ella, acomodó mejor sus piernas y empezó a sacar las cosas que había traído.


Una hoja anaranjada cayó sobre su hombro, fue cómo un recordatorio que pronto llegaría el invierno y por ende acabaría el año, ¿Tan rápido había pasado todo? El día de ayer literalmente fue primavera, la hizo sentir un poco nostálgica ya que recordaba los momentos que pasó junto a Anne, momentos que nunca se repetirían.


Soltó un suspiro y noto que Marcy la miraba fijamente, era extraño, sus miradas se encontraron y apresuradamente su vista bajó a su cuaderno mientras mantenía su lápiz en la hoja.


Dejó pasar esto por alto hasta que una voz la devolvió en sus cinco sentidos.


—Te ves linda hoy. —comentó la asiática, sin motivo aparente. Este cumplido hizo sonrojar a la contraria, nunca le pasaba pero ese día era la excepción. Llevó su mano a su nuca algo avergonzada por este comentario.


—Tu también te ves linda...


Mordió su labio inferior, la cara de ambas jóvenes se encontraban rojas por la vergüenza del momento, la rubia carraspeo un poco para cambiar el tema.


—En fin, ¿Empezamos a comer o qué?


Marcy asintió y sacó la comida que había traído, trajó mucha variedad de fruta fresca y algunas frituras. En un envase traía una de sus frutas favoritas cortada en trocitos: sandía. Llevaba unos pequeños palillos para poder agarrar y comerlos de una, se los ofreció a su amiga quién acepto gustosa.


Llevó uno de ellos a su boca y levantó el pulgar en señal de aprobación, les agradaba la compañía de la otra, no había necesidad de hablar o decir algo para sentirse en confianza.


Devoraron gran parte de la comida en menos tiempo del esperado, la parte sobrante lo volvieron a guardar en sus respectivos envases.


Sasha colocó sus dos manos en el pasto y inclinó un poco su espalda para atrás, admiraba el cielo y un poco la naturaleza del lugar, se escuchaba el sonido de las aves y el de la gente que se encontraba presente. Estar ahí la hizo sentir serena, admitía que antes no le encantaba mucho lo relacionado al aire libre, mucha suciedad y tierra por doquier.


Ahora se sentía distinto, era tranquilizador. Se daba cuenta del porque a la gente le gustaba venir y pasar el rato.


Por su lado, la asiática trazaba líneas en su cuaderno, alzaba la vista debes en cuando para ver a la rubia, que esta vez no dejó pasar por alto.


—¿Qué tal? ¿Acaso soy demasiado bonita y por eso me miras tanto? —lo dijo en su típico tono engreído, Marcy se sobresalto a escuchar esto y ocultó el cuaderno detrás de su espalda.


—¡N-No te estaba viendo!


—Hmm. Tu reacción confirma mis supociones.


—...


—Anda. Déjame ver qué estabas haciendo.


La asiática desvió la mirada, no podía verla directamente a los ojos y Sasha lo sabía perfectamente. Le encantaba verla nerviosa, pero no le gustaba cuando le hacían lo mismo a ella. Una especie de contradicción, aún así para las dos era divertido jugar este juego donde no se respetaba la delgada línea entre amistad y noviazgo.


Se acercó peligrosamente a la cara de la menor, la tomó del mentón haciendo que sus ojos se encontrarán, el corazón de ambas iban a cien por hora. No decían ni una palabra, el tiempo no parecía ser impedimento. Llevó su cuaderno a su pecho intentando calmar su respiración, Sasha pensó en arrebatarle el objeto pero disfrutaba estar así.


Eventualmente Marcy cedió y se lo entregó, al ojear se dio cuenta que estaba haciendo varios bocetos de ella.


Pasó varias hojas y en su mayoría eran bocetos de su persona, al lado de uno de estos habían tres corazones pequeños.


Parecía que la estaba dibujando desde hace rato, lo encontró enternecedor al ver cómo se fijaba hasta en los detalles de su ropa.


—Dibujas muy bien, Mar-Mar. Capturaste toda mi belleza natural.


La pelinegra no dijo nada, solo estaba jugando con sus dedos se manera ansiosa y mantenía la mirada baja. Su mente se llenaba de escenarios donde se quedaba con la duda del que pasaría si hubieran ido más allá. En pensar esto la ponía nerviosa de cierta forma, la rubia notó que estaba perdida en sus pensamientos y posó una de sus manos en las sudadas manos de la asiática.


Repentinamente levantó la mirada y entendió lo que quería hacer, la tranquilizó un poco el roce de sus manos aunque estos acercamientos la hacían volar.


Le devolvió el cuaderno a su dueña, quién se encontraba envuelta en estos sentimientos que podían llamarse amor. Sin embargo, antes no había estado con nadie, al principio no le importó en lo absoluto las relaciones en general. Por alguna razón, sentía como una espina cuando veía a Sasha con alguien más. Cómo si no quisiera que estuviera con esa persona.


Quizás eran celos de amigas, donde cuando una ya no pasa tanto tiempo con la otra por estar en pareja. Mientras más lo pensaba, no parecía que ese fuera el caso. Deseaba en cierta forma que la viera como algo más, no estaba segura si quisiera andar de manera romántica, de ser así... ¿Por qué anhelaba su adoración? ¿Por qué quería sus labios fueran sólo suyos?


Cuándo se dió cuenta de lo obvio no lo quería creer, por haber sido amigas por tanto tiempo encontraba difícil que aspirará a ser algo más. Maldición, a veces se preguntaba porque todo tenía que ser tan complicado.


—Marbles.


—¿Eh? ¿Qué pasó?


—Te quedaste inmersa en tu propio mundo, eso pasó.


—Ah, sí. Lo siento, no me di cuenta.


—¿En qué pensabas? Espero que sea en mí.


—No era nada...


Esta respuesta no la convencía,pero no quería forzarla a confesar si no quería. A lo mejor quería distraerse con otra cosa, lo cuál no estaba mal.


—¿Irás a mi fiesta de Halloween, verdad? Sabes que hago las mejores fiestas. — dijo echándose flores a sí misma, ya no era cómo antes en el sentido de que todo el veneno que poseía se fue. Aún conservaba cierta parte de su personalidad que la contraria encontraba atractiva.


—Por supuesto. No me la perdería por nada. —aseguró. Siendo sincera no era fan de las fiesta y multitudes de gente, pero si Sasha se lo pedía no podía negarse.


🍁


Dos semanas pasaron con normalidad, en este pequeño lapso de tiempo las chicas no se encontraban mucho excepto para conversar debes en cuando. Entendía el porqué no podían verse seguido, ambas estaban llenas de cosas por hacer y encontrar tiempo para verse era imposible. Aún así, esto no impedía que los sentimientos entre las dos creciera de forma exponencial.


Quién se dió cuenta de esto a la primera fue Sasha, ya tenía experiencia con relaciones pasadas y estaba segura de que Marcy estaba interesada en ella. No cabían nada de dudas, daría el primer paso sin importar qué. Confiaba en sus habilidades para conquistar gente, de todas formas quería asegurarse de que su amada sintiera lo mismo por ella. Por primera vez en su vida deseaba una relación seria, donde nada era juegos o para ser algo de una sola noche.


Se encontraba en las prácticas de las porristas, nuevas integrantes se habían unido recientemente y necesitaba ponerlas al corriente. Practicaban flexibilidad y algunos movimientos para la competencia que estaba pronta a venir, el equipo era su orgullo en cierto modo. Hasta ella siendo capitana aprendía algo nuevo de todas.


Cuando las prácticas terminaron se cambió su atuendo y como no le quedaban clases pendientes iría a casa, era viernes y usualmente salía con sus amigos a algún lado. Pero estaba algo cansada, así que mejor descansaba el resto del fin de semana.


En las afueras de la escuela se encontraba su preciado bebé: la motocicleta, desde que la obtuvo la había utilizado hasta para ir a la tienda de conveniencia. Amaba como las ruedas sonaban contra la carretera, y el sonido del motor. También era fan de la adrenalina, por lo cuál, se complementaban perfectamente.


Notó que alguien estaba mirando de cerca su nueva posesión, tal vez demasiado cerca para su gusto. Traía una capucha y se encontraba de espaldas, se acercó para enfrentarse a esta persona.


—¡Oye! Ni te atrevas a tocarla.


Le agarró del hombro, no había reconocido quién era hasta que la obligó a darse la vuelta, era Marcy. Por un momento se sintió una torpe por haberle hablado así, quién sabe hasta podría considerarse intimidación.


—¿Sasha?


—Oh. No me fijé que eras tú, disculpa eso.


—No te preocupes. Siendo yo capaz y la terminó rompiendo por error.


El comentario hizo que la rubia soltará carcajada, si bien era cierto que la asiática era algo distraída eso le parecía tierno. Ahora que se encontraban reunidas, sus planes cambiaron a 180°.


—¿Terminaste todas tus clases?


—Sip. Hoy hice un examen algo difícil, aunque no tanto para mí. Fue pan comido.


—Me imagino que obtendrás una A+.


—Eso espero.


Vamos Sasha, díselo. Invitala.


—Y... ¿Te irás caminando?


—Eso creo, mis padres no me pueden venir a recoger hoy por algo del trabajo.


Bingo.


—Puedo llevarte a casa, si gustas.


—No quisiera molestarte.


—No es nada. Montate.


Sasha le entregó un casco a la pelinegra quien no tuvo más opción que ponérselo, las dos chicas se montaron en la moto quién iba conducida por la mayor.


En comparación de la asiática, la rubia no utilizaba casco, ya que no lo veía necesario. Claramente, no faltaba el comentario por parte de la menor quién le recuerda que es peligroso. Sasha no dudó en usar esto a su favor, eso significaba que se preocupaba por ella. Al caer en cuenta de eso, Marcy se sonrojó al extremo. Le arrebató las palabras de la garganta, ya era evidente para la rubia.


El resto del camino no dijeron gran cosa, en menos del tiempo esperado ya se encontraban afuera de la casa de los Wú.


Se detuvo en frente de la vivienda, Marcy bajó de la moto y agradeció a su compañera el haberla traído.


Cuando estaba a punto de caminar en dirección a la puerta de la casa, escucha una voz femenina.


—¿No me invitarás a pasar? Hace mucho no vengo aquí.


La pelinegra se sorprendió, no esperaba está declaración tan derrepente. Tenerla en su casa hacía que sus nervios se dispararán, sus manos se ponían sudorosas pero para ella era su oportunidad de pasar tiempo de calidad con su crush. Quería tenerla cerca, probablemente era demasiado obvio.


—Claro.


...


Las jóvenes pasaron al cuarto de la asiática. En los meses que había pasado no había cambiado mucho, tal vez algún que otro póster extra pero nada tan radical. Al frente de su cama estaba su consola de videojuegos y el televisor, Sasha estaba consciente de su amor por estos y su obsesión algo insana.


Aunque sabía que eran importantes para ella, decidieron sentarse en el suelo de la habitación para jugar con más comodidad. Tal vez jugarían un par de partidas y nada más, las intenciones de la mayor iban muchas que solo jugar videojuegos. Si todo salía de acuerdo al plan, se convertiría en su novia.


Cuándo Marcy jugaba realmente ponía todo su empeño en ello, se desconectaba del mundo a su alrededor y fácilmente podría pasar días haciendo eso sin parar. Para Sasha era como un arma de doble filo, era adorable ver cómo Marcy se emocionaba cuando ganaba pero quería que su atención se centrará en lo importante.


El ambiente después de alguna partidas era de tensión romántica, claramente Sasha quería ir a la acción pero le resultaba difícil cuando la persona a quien quería conquistar no despegaba el ojo de la pantalla. Sería más tardado de lo que pensó.


La rubia se encontraba frustrada por la situación, que por alguna razón la asiática por fin se dió cuenta de esto. Temía de que hubiera hecho algo que la haga enojar o se encontrará aburrida.


Pauso el juego y dejó su mando de lado mientras intentó hacer que Sasha hiciera contacto visual, lo cual consiguió haciendo que la mirará devuelta haciendo que sintiera mariposas en su estómago.


Ambas adoraban la vista de la otra, se sentía que era demasiado bueno para ser verdad. En menos tiempo del esperado siguieron mirándose, en los adentros de Sasha esperaba que Marcy tomará la iniciativa y admitiera sus sentimientos. Desde hace tiempo había notado las señales de que algo sentía, aunque si a ella le tocaba tomar la iniciativa podía presumir de eso después.


Inconscientemente le acarició la mejilla, sintió lo suave que era su piel. Esto la hizo sonreír ligeramente mientras ninguna de las dos hacía nada. Disfrutaban de la presencia y respiración de la otra, aún esto no era suficiente.


Acercó su rostro levemente al de ella, se podía escuchar el sonido de sus corazones palpitando. Se encontraban nerviosas pero nada podía arruinar ese momento.


Sus narices rozaron y sus labios se unieron en un beso ansiado, era notable la falta de experiencia de la asiática pero eso no impidió que siguieran en lo suyo.


Finalmente estaba pasando, lo que tanto soñó y creía posible solo en sus fantasías se volvía realidad. La felicidad que experimentaba era inexplicable, había sido correspondida. La llama de amor crecía más y más entre las dos.


Por la falta de aire se separaron del beso, se dedicaron miradas tímidas y impacientes. Necesitaban romper con toda esa tensión que había antes, ya no tenían por qué aguantarse. Las palabras sobraban en este contexto, solo querían amarse hasta no poder.


La asiática se atrevió y volvió a unir sus labios con la contraria, quién le correspondió con gusto. Eran besos inocentes y llenos de cariño, debes en cuando Sasha dejaba pequeños besitos en sus mejillas y al rededor de su cara, Marcy posicionó sus brazos al rededor del cuello de la contraria acariciando su cabello cuidadosamente.


La joven rubia colocó sus manos en la cintura de la pelinegra, no parecían querer quitarlas de ahí para nada. Se abrazaron sintiendo el calor corporal de la otra, la emoción del momento pasaba lentamente, pero en sus interiores las dos adolescentes se sentían satisfechas. Querían seguir juntas toda la tarde y si era posible, toda la noche.


Cuándo se separaron del abrazo la primera que hablo fue Marcy.


—Me gustas. Siempre me gustaste. —confesó aún sintiendo un ligero nerviosismo.


Sasha no esperaba que Marcy fuera la primera en hablar, nada podía esconder el alivio y la alegría que sentía. Le dedicó una mirada llena de amor, estaba agradecida de tenerla en su vida. Gracias a que nunca se rindió con ella era una mejor persona. De no ser por eso, capaz y nunca hubieran estado juntas.


—Mar-Mar, te amo. Siempre te amé.


No faltó decir nada más, pues estaban más que contentas.


🍁


Los rumores de que habían una nueva pareja en el colegio no se hicieron esperan, todos teorizaban de quiénes podrían tratarse. Quienes menos esperaban todos era que Sasha y Marcy estuvieran saliendo, pero viéndole de otro lado, era obvio que se gustarán.


Algunos estudiantes dijeron que las vieron irse juntas el viernes y las versiones de esta misma historia variaban dependiendo de quién lo contará, algo estaba asegurado y es que las dos estuvieron juntas ese día.


Anne no prestaba mucha atención a lo que se especulaba, ya que muy probablemente todo era falso. Aún así, le pareció extraño que Marcy no le haya respondido sus mensaje desde el día que la vieron irse con Sasha. Quizás paso todo el fin de semana jugando y no había prestado atención al teléfono, lo cuál era más probable.


Sin embargo, las sospechas de todos fueron resueltas cuando vieron llegando a la supuesta pareja juntas sobre la moto de la rubia, cuando ellas jamás se venían juntas al colegio o algo parecido. También cuando empezaron caminar Sasha pasó uno de sus brazos por el hombro de Marcy, haciendo que estuvieran más unidas.


De todas formas, esto no significaba que fueran algo más. Simplemente se demostraban cariño cómo amigas, eso pensaron todos hasta que se dieron un tímido beso al frente del casillero de la asiática. Al instante, todos se abalanzaron a preguntarles cuando y como habían empezado, cuanto tiempo llevaban saliendo, entre otras cosas.


No tenían molestias en mostrar su amor en público, los estudiantes parecían estar a favor de la nueva pareja de la escuela. Menos una persona: Anne Boonchuy.


Las dos tortolitas conversaban en el pasillo de la escuela, la rubia tenía que irse pronto así que beso los nudillos de la contraria que en cualquier momento parecía que iba a morir de amor.


—Nos vemos más tarde en el almuerzo, ¿Te parece?


—P-por supuesto.


Su voz aún temblaba un poco cuando estaba cerca de ella, por suerte está timidez poco a poco se iba perdiendo mientras más tiempo pasaban juntas. Se despidieron cariñosamente y Marcy seguía agitando su mano de un lado a otro aunque la rubia ya se había ido. Eran realmente empalagosas y cursis o así los percibían los demás, pero viéndolo desde su perspectiva, habían esperado mucho tiempo para estar juntas.


La joven asiática estaba realmente embobada, estaba más radiante que nunca. Sacaba algunos libros de su casillero mientras detrás de ella hacía presencia una conocida.


—Marcy. —llamó, lo cual hizo que la menor se sobresaltará ya que la asustó mucho, al fijarse de quién se trataba se recompuso.


—Oh Anna-banana, eres tú. ¿Cómo va todo?


— ¿En serio, Marcy? ¿Cuándo planeabas decírmelo? Me tuve que enterar por mis propios ojos, realmente no me lo esperaba.


—Lo siento. Fue algo muy repentino. Simplemente... ocurrió.


—Muy bien, pero ¿por qué ella...? Es decir, es la persona más malvada y controladora que conocemos. No entiendo cómo puedes estar con ella.


—Esa ya no es Sasha. Mejoró para bien, te lo aseguró. Deberías escuchar lo que tiene para decir.


—¿Cambiar? Discúlpame, pero muy probablemente sea uno de sus trucos para hacer creer a todos que no es cómo solía ser. Lo peor de todo es que tú caíste en su manipulación también.


La tailandesa no media la gravedad de sus palabras, decir que esto hirió a la pelinegra es decir poco. En cierta parte, no podía culpa a Boonchuy de su paranoia, Sasha lastimó a mucha gente en su pasado y realmente se mostraba arrepentida por aquello.


—Anne... Entiendo que quieras cuidarme. Sé que quieres lo mejor para mí, y apreció mucho que te preocupes, pero necesito que me dejes esto a mí ¿si?


La morena no lucía muy convencida de la declaración de la asiática, algo le decía dentro de ella que era imposible que su ex-amiga hubiera cambiado. Sasha siendo amable y considerada con todos es incompatible a lo que ha demostrado anteriormente. Adoraba a Marcy con toda su alma, temía que la rubia terminará lastimandola o usándola como objeto hasta que se aburra de ella y la deseche.


—Te romperá el corazón. Sabes cómo es con sus relaciones, nada se lo toma en serio.


—...¿Insinúas que soy algo pasajero?


—Lamentablemente, sí.


Esto ya era cruzar otra línea, había conocido a Anne desde niña y le guardaba mucho cariño. Sin embargo, estos comentarios no le causaban una buena sensación. La idea de que Sasha no hubiera cambiado y todo sea actuación podía ser una probabilidad, sí, pero Marcy confiaba ciegamente en su ahora novia. No dejaría que hablen de ella de esta forma.


—Anne. —su tono dejó de ser dulce cómo siempre, y ahora era más sombrío y seco. —Si no quieres aceptar que Sasha cambio, es tu problema. Te recomiendo que dejes de involucrarte en mi relación, me importa tu opinión, pero esto ya es invasivo.


La de cabello rizado se quedó paralizada, esperar ese tipo de contestaciones por parte de Marcy no era nada común. Hasta parecía otra persona, estuvo a punto de decir algo más pero su compañera se había ido. Mentía si no dijera que eso la dejó confundida.


🍁


Llegó la hora del almuerzo, todos los estudiantes conversaban acerca de su día y cómo odiaban las clases.


La rubia entregaba invitaciones a varios estudiantes de la SJMS, todos esperaban recibir una invitación a las mejores fiestas del año organizada por una de la chica más populares. Éste evento tambien era una excusa en cierta parte para presentar a su primera pareja oficial, se sentía orgullosa de su chica y quería presumirlo a todos.


Anne estaba aparte sentada en otra mesa acompañada de otra gente, cuando Sasha se acercó desvió la mirada hacia su comida. Se respiraba incomodidad y desprecio entre las dos, más que nada venía de la morena al no poder perdonar.


Aunque no quisiera hablarle, Sasha le dejo una invitación en la mesa por si le apetecía ir. No sentía rencor o molestía hacia ella, si todas pudieran ser el grupo de antes sería lo ideal. De ella quedaba si ir o no, una parte esperanzada de la rubia esperaba que si fuera y de esta forma hicieran las paces.


Cuándo terminó de repartir las invitaciones se sentó con Marcy a comer. Junto a ellas estaban algunas amigas porristas de Sasha acompañándolas.


Hablaban sin problema alguno, esa paz y tranquilidad sería interrumpida por un individuo en particular.


—Uhh, así que tenemos a las dos 'maricas' de la clase. Qué novedad.


Alzó su voz tan alto que todos parecieron escucharlo, era evidente a quiénes se referían. En el primer intento buscaba provocarlas, que se enojará o similar a la reacción que esperaba. La rubia encontraba esto molesto, alguien intentando llamar la atención de manera desesperada, tan patético.


Ese chico definitivamente no sabía con quién se metía. En el pasado, si algo así le ocurría, le partía la cara contra la pared. Sin embargo, en estos casos no quedaba mucho por hacer. No podía cambiar la opinión de la gente cuando su mente es muy cerrada. Ignoró todas estas provocaciones, así que aumentaron gradualmente.


—Tienen miedo de enfrentarse. Son dos enfermitas que no saben pelear.


Su ira comenzaba a hacerse presente, está forma de referirse a ellas la hacía enojar realmente. En momentos así, recordar lo que aprendió en terapia le era útil. Sabía que responder con violencia no era la solución, por más que le estuvieran faltando el respecto de esta magnitud.


Sasha se levantó de su silla, todos podían sentir ese aura que emanaba a agresividad. Los demás se quedaron callados y vieron expectantes como se acercaba al chico que anteriormente había hablado mal de ella y su novia. Lo acorraló ahí mismo donde se encontraba, no tenía intenciones de dejarlo escapar.


—Bien. Ya tienes mi atención, ¿esto era lo que querías, resentido?


El joven se quedó callado, sus rodillas temblaban pero no dejaría ver qué se sentía intimidado por la presencia de la rubia.


—S-Solo digo la verdad.


—Ya veo, ¿y sostienes esa postura?


Asintió no estando completamente seguro de lo que pasaría después, la chica soltó una carcajada, literalmente se burlaba de él en su cara. Era otro niño buscando causar conflictos, nada nuevo ni sorprendente para ella. Lo que si nadie se esperaba, es que él chico reaccionará propinándole un golpe en el rostro.


Retrocedió y llevó su mano a donde estaba el origen del dolor, al tocarlo se dio cuenta que estaba sangrando. Ese idiota la estaba haciendo perder la cordura.


Los presentes exclamaron sorprendidos, los maestros no se encontraban cerca así que todos empezaron a gritar '¡Pelea!'. Nadie esperaba que la situación escalará a tal punto dónde habría un enfrentamiento, la rubia quería barrer el piso con él y humillarlo en frente de todos. Empezó a contar en su mente para relajarse, debía pensar dos veces antes de tomar una decisión impulsiva.


No se dejaría influenciar por el ambiente, tanto esfuerzo no sería en vano. Además, cuando se enojaba era un verdadero demonio. No estaba preparado para luchar contra alguien de su tamaño.


Limpió un poco de la sangre que bajaba por su mejilla, le dedicó una mirada asesina aunque su voz era serena y calmada.


—Deberías hacerte responsable de lo que dices. Aún así, no perderé el tiempo con tu comportamiento infantil.


Sasha salió de la cafetería, la gran mayoría esperaba que le diera un buen golpe considerando lo explosiva que puede llegar a ser. Simplemente se fue sin más, sin armar tanto escándalo.


Quién realmente no lo creía era la tailandesa, Sasha jamás se controlaba ni evitaba una pelea. Muchísimo más si su reputación ante los demás estaba siendo amenazada. No podía ser, es decir...


¿Cómo pasó de ser así? ¿Lo que decía Marcy acerca de ella era cierto? Muchas dudas invadían su mente, la única forma de comprobarlo la tenía en la palma de las manos. Iría a esa fiesta.


🍁


31 de Octubre.


Las luces decoraban la ciudad con la vibra de la noche de brujas, las casas se encontraban perfectamente decoradas con calaveras y telarañas falsas. Esta noche iba a ser especial, por muchísimos motivos.


Se había esmerado en hacer la fiesta perfecta que todos esperaban, y iba a dárselos sin lugar a dudas.


Para ese día ya planeaba que disfraz usaría. Sin embargo... Los planes cambiaron un poco, Marcy quería que ella se pusiera un disfraz que hizo a mano.


Es decir, era lindo, no podía negarse ante su petición. Por mas que fuera algo que nunca usaría por voluntad propia, entendía el significado detrás de eso. La asiática llevaba uno similar para combinar, los trajes no estaban tan mal. La temática de ir vestidas de insectos no llamaba su atención, pero si alguien se atrevía a burlase automáticamente lo echaría de la casa.


Las dos se encontraban preparando los últimos decorativos antes de que llegara la gente, música, bebidas, casi todo estaba listo. Mientras preparaban lo que faltaba, esperaba con todas sus fuerzas poder solucionar la pelea que tuvo con su ex-amiga.


Marcy le había dicho que la ayudó a hacer los trajes, por ende, había hecho el suyo también. ¿Significaba que ya no estaba enojada? Probablemente no, aunque era un avance grandísimo por más que no hayan conversado todavía.


Confiaba en sus habilidades como anfitriona y decidió poner inicio a la fiesta, la gente empezaba venir en grupos grandes de personas. Hasta se colaba gente no invitada. Gran parte de la gente eran adolescentes, la mayoría se encontraba bailando, algunos se apartaron de la multitud para estar a solas.


Dentro de lo que cabe, todos estaban pasando un buen rato, la música sonaba a todo volumen y disfrutaban el ambiente. Sasha portaba bebida en mano, charlaba con Marcy en un amplio sofá mientras se abrazaban.


Hizo presencia una invitada especial, la tailandesa quién se había mezclado con la multitud. Su traje llamaba mucho la atención, viéndolas todas juntas pareciera que querían combinar. No era algo inusual, algunas veces lo habían hecho y este año no era de esperarse. Dicho esto, el caso era distinto ya que se suponía que su amistad se había roto.


Buscaba exhaustivamente entre la gente y lo grande que era la casa, conocía el lugar ya que había ido un par de veces aún así no evitaba perderse entre multitud de gente.


Después de minutos de búsqueda, las pudo ver a ambas. Se veían bien juntas, cómo una pareja feliz. Estando parada viéndolas mientras se preguntaba si realmente la necesitaban. Siempre se sintió ligeramente inferior y era algo que tenía que resolver. Necesitaba hablar seriamente y arreglar todo.


Las dos jóvenes notaron la presencia de alguien más, al verla se quedaron calladas y gobernaba un silencio incómodo. Lo único que se escuchaba era la música y las voces de los demás invitados. Anne carraspeo un poco y se acercó sin ser tan directa.


—Hola...


—¡Sí viniste, Anna-banana!


Marcy se levantó de su puesto para darle un abrazo, Sasha sólo se limitó a saludar con la mano mirando hacia otro lado. Tanto tiempo queriendo hablar con Anne y no encontraba forma de expresar lo que quería decir.


—Claro, no me perdería la mejor fiesta del año. —presumió la morena, inconscientemente esto hizo sonreír a la rubia ya que recordaba que era la frase que siempre utilizaba para todos sus eventos.


Todas se miraron entré si, de alguna forma entendieron lo que debería de ocurrir.


Marcy salió de escena, no era mucho de socializar con desconocidos pero se sentía más en confianza, conocía a la mayoría de ahí. La tailandesa se sentó al lado de la rubia, no dijeron nada por un rato, debían romper este silencio de alguna manera.


—Eh... Tu maquillaje es muy lindo. —soltó inesperadamente, el cumplido fue bien recibido por la morena.


—Gracias. Me sorprende que uses el disfraz que hicimos Marcy y yo.


—Bueno, ella me lo pidió y no podía negarme. Después de todo, no iba a dejar que ustedes se robarán todas las miradas.


Este comentario hizo reír a la tailandesa, extraba su sentido del humor, de por sí extraña todo acerca de su amistad. Alejarse y tener tiempo para pensar ayudó mucho. La antigua Sasha y la de ahora tenían ligeras diferencias, personalidad encantadora y bromista sin ese lado toxico y dañino. Ver el cómo la rubia ni se molestó por lo de la pelea en la cafetería fue un impactante, aunque aún necesitaba comprobarlo con sus propios ojos.


—Sasha.


—Anne.


Dijeron al unísono, aparentemente tenían mucho que hablar.


—Habla tú primero.


—No, insisto, hazlo tú.


—Creo que lo que me quieres decir es más importante ahora.


Se preparó mentalmente para elegir las palabras correctas. El destino de su relación dependía de ello.


—Anne. —comenzó. —Anteriormente, siempre te pedía disculpas por las discusiones que ocasione, aunque me haya disculpado, no veía el problema real detrás de todo. Todas mis disculpas eran vacías, no me sentía arrepentida realmente, sólo lo decía para mantenerte bajo mi control. Siento que te mereces una persona sincera, que no te mienta ni te haga daño como yo lo he hecho, tú amistad fue una de las pocas cosas buenas que tenía en mi vida, cuando te fuiste, te odie profundamente. Tanto resentimiento y negatividad inundaban mi cuerpo, estaba en un ciclo sin fín del cuál no podia escapar. Hace poco empecé a darme cuenta del porqué actuaba así, he cambiado bastante. Hasta a mí me sorprende, creí que tú eras el problema pero en realidad era yo. Inconscientemente te veía... inferior, no quise hacerte sentir de esa manera. Nada justifica ni cambia lo que hice. Sé que esto de la redención es muy cliché de mi parte, pero...


Apretó sus puños con fuerza, necesitaba decirlo de una vez.


—... Lo siento. Por todo. Y está vez sí es real, lo juro. — sus ojos indicaban que pronto podría llorar, necesitaba aguantar más. Su tono de voz dejaba verla vulnerable, expuesta ante una de las personas en quién confiaría su vida sin dudarlo.


La joven tailandesa estaba conmovida, nunca había visto a Sasha de esta forma. Le hacían caer en cuenta lo frágil que podía llegar a ser. Era un lado de ella que apenas estaba conociendo, las lágrimas de la contraria resbalaban por sus mejillas escuchando un pequeño sollozo. Se abrazaron, de cierta forma, se consolaban mutuamente. Por mas que no parezca, Anne tambien estaba destrozada por dentro.


No quería guardarle odio, eso la hacía sentir peor. Perdonar es el acto de amor mas grande que se puede hacer, ganar el perdón de alguien no es fácil. Requiere tiempo, esfuerzo y dedicación. Por último, debes ser digno de este.  Al mismo tiempo, perdonar es lo mas complicado de hacer.


Estando abrazadas puso su mentón en su hombro, estaba cerca de sus orejas así que no hacía falta hablar tan alto.


—Sasha, quiero que sepas que siempre te quise. Siento que necesitaba tu aprobación para sentirme suficiente, no ví el daño que me provocaste las primeras veces. Supongo que cosas así pasan cuando eres muy joven, ¿no?


Con cada palabra la rubia se aferraba a la contraria, cómo si necesitara de su protección. Su llanto se hacía más notable.


—Hay muchas de las qué me arrepiento de haberte dicho, aunque de cierta manera me alegra que te hayan hecho reaccionar. Fuiste mi primera y mas vieja amiga, adoro cuando te ríes, hablas o cuando simplemente existes. Para mí, siempre serás mi amiga. Creo que ambas hemos aprendido una de la otra. Quedas completamente perdonada, Sashi.


—¿Sashi?


—¿No te gusta? ¿O prefieres que te siga diciendo Sash?


—Es perfecto. —sonrió aún con su denotable tristeza, se secó las lágrimas y se recompuso notablemente. Compartían miradas cómplices, su amistad no iba a ser igual después de esto aunque si iba a mejorar. Por primera vez se sinceraron sin discutir, era liberador para ambas.


Anne llevó la mano a su nuca algo avergonzada, levantó el puño cerrado hacía Sasha.


—¿Sashanne contra el mundo?


La rubia sonrió de regreso, Anne recordaba el apodo que habían hecho de niñas, le hizo sentir que todo estaría bien. Correspondió el choque de puños.


—Sashanne contra el mundo.


***


Dios mío, sin mentirles es lo más largo que he hecho. Son 9655 palabras y contando, llevaba mucho tiempo trabajando en esto, espero que no hayan errores:).


Espero que les haya gustado este especial de Octubre, aprovechando que la serie volvió y mejor que nunca. Por cierto, no sé si soy yo, pero el fandom ahora tiene más variedad de historias en español, espero que sigan habiendo más <3


Algo que olvidé mencionar, es que soy escritora novata llevo escribiendo unos dos meses más o menos. Si ven palabras repetidas o faltas me pueden corregir.


(Después le pondré una portada bonita a esta historia, lo prometo)


En mi perfil tengo otra historia de Amphibia, por sí les interesa leerla.


Sin nada más que decir, me despido.