Cap 1
—Vamos al castillo, dicen que es espectacular, sus adornos góticos y pasillos eternamente largos, no digas, acompáñanos, vamos Jazmín, a ti que te gustan esas cosas se que te gustará —expresó Alfonso.
—Está bien, pero si me aburro me vengo, ¿cuánto vale la entrada? —no es cara, vale 80 zarys — perfecto vamos— respondió Jazmín.
Al entrar al castillo, ven lo impresionante y tenebroso que es, desde solo la entrada.
—se escucha un megáfono hablar: El castillo de Blaek, es conocido por abrir sus puertas al público cada tres días al mes, es un castillo muy antiguo ya que viene de generación en generación, es propiedad de la séptima generación de diseñador y creador del castillo, el señor Blaek Vludckerl.
— Qué interesante, ¿cómo se le habrá ocurrido al señor hacer este castillo? pasemos al segundo piso — comunica Alfonso.
— Pero responde muchacho, ya me dió curiosidad de lo que hablo el parlante ese.— expresa Jazmín, —no lo sé, lo que sí sé es que si ya estamos en este lugar, tenemos que cuidarnos del uno al otro, dicen que este lugar está embrujado.
—¡¿Embrujado?!, me estás diciendo que me trajiste a un lugar EMBRUJADO, estúpido baboso—expresa Jazmín.— Es lo que dicen, no creo que sea realidad pero por si acaso, hay que estar juntos de acuerdo—comentó Alfonso.
Caminando por el pasillo pueden apreciar las maravillosas estructuras del castillo, todas con cinta amarilla para que no se pueda tocar ni mover, hasta que aprecian la habitación del diseñador y antiguo dueño del castillo en exhibición.
—vamos y me cuentas sobre este lugar—. Dice Jazmín.— bueno, se dice que en este castillo pasan cosas, que también hubo varios asesinatos por parte del propietario pero la policía ni la guardia pueden hacer nada, ya que es un hombre reconocido y peligroso y…—espera, ¿que tiene que ver la guardia aquí? —interrumpe Jazmín. —Lo que pasa es que el dueño actual del castillo es un ex-militar y según dicen que tiene permitido hacer cualquier cosa hasta matar a cualquier persona y no nadie se puede quejar de ello—explica Alfonso.
_¿Quién es el dueño?—pregunta Jazmín con mucha curiosidad, —no lo sé, nunca lo he visto, nadie sabe si se mantiene aquí o no, lo que si es que dicen que el cuidador es un hombre terrorífico—cuenta Alfonso.
Llegan a la habitación que había varias personas observando todos los diseños, trabajos, cálculos, fotos, entre otras cosas del antiguo dueño, hasta que uno de los compañeros de Alfonso se quiere acercar a la ventana.
—Cuidado —. Grita eufórico un extraño, se dice que el que se acerca a esa ventana salta al vacío, ten mucho cuidado no queremos accidentes.
Alfonso y Jazmin se ven y luego voltean a ver al amigo, Karlos.
—ven acá, no vaya ser que eso que dicen sea verdad y salgas volando por la ventana —comenta Alfonso de manera sarcástica y comienza a reír con Karlos. —Digan lo que digan, no sé acercarán a la ventana, que no ven que dice ¡CUIDADO! están ciegos o no saben leer —expresa muy molesto el extraño— si, está bien, ya nos iremos de aquí, no sé preocupe y disculpa—comunica Jazmín.
Van caminando por el pasillo y ven una puerta muy peculiar como las demás, con un libro trazado y un título en latín.
— ¿Qué será?—pregunta Jazmín,—probablemente sea la biblioteca, quien sabe, sigamos, dicen que hay otras cosas más adelante —comunica Viktor.
Llegan a una habitación donde hay más de cien retratos y se quedan espantados, ¿cómo puede haber una habitación así de loca? Viktor y Alfonso se quedaron viendo cada uno de esos retratos, mientras Jazmín sale de la habitación al pasillo.
—ash, me duelen los pies.
—puedes sentarte le dice un extraño.
*sobresalto* me asustó, le juró que no ví que estaba sentado señor, pido disculpas.
—No hay de que pedir disculpas, discúlpame tu a mi por asustarte, como decía, puedes sentarte si te sientes cansada, es algo muy normal, entre más subes el aire es más denso y suele cansar más —pero, en las sillas hay cintas amarillas señor, eso significa que no se puede sentar —comunica Jazmín.
—Tienes razón, pero no dejamos que el personal sufra de cualquier cosa —expresa el extraño dejando claro que trabaja en el castillo y no hay nada de qué preocuparse.
Jazmín se sienta y se quita un zapato, el extraño puede observar que en la piel de Jazmín se viene formando una llaga, —¿que te sucedió?—nada importante, solo que padezco de Urticaria y fibromialgia, hace que al caminar mucho o si llegara a golpearme contra algo me moreteo con facilidad y a veces me salen estás cositas rojas en la piel y pues también tengo problemas en los huesos eso hace que me cansé muy fácilmente y duelan —eres como una muñeca de porcelana entonces —comenta una mujer vestida de mucama —algo así —responde entre risas Jazmín, mientras el extraño la veía con ojos de ternura y delicadez.
Tienes un moretón ahí *señala la parte frontal del brazo de Jazmín* — ¡que! Noo, ¿dónde me golpeé? No puede ser, ¿quieres algo de tomar? ¿un café? ¿un té? ¿chocolate caliente? —pregunta el ser extraño que apareció de la nada. ¡té! Eew no, wacala, el té me lo dan con medicamentos y no puedo soportarlo, chocolate caliente sería mejor— dice Jazmín.
El hombre volteó a ver a una mucama y se marchó enseguida a buscar el chocolate caliente "¿usted trabaja aquí? —pregunta" aquí vivo señorita, y dígame, ¿cual es su nombre? — pregunta el extraño.
—Jazmín, mi nombre es Jazmín y ¿su nombre es?— el hombre se quedó viéndola por unos minutos, cuando llegó la mucama con su chocolate caliente. —tome señorita, ¡Gracias! le da un sorbo al chocolate y voltea a ver al señor, Jazmín ve que la observaba con mucha determinación y ella le sonríe, ¿rico? Pregunta el señor, —si lo está, gracias! —responde.
Mi nombre es… Jazmín, dónde estabas, estábamos asustados pensando que el castillo te había comido entera muchacha —expresa asustado Alfonso, —que le iba a decir a tu papá si te pasaba algo, que susto me diste, me hubieras dicho que no te sentías bien yo te podría acompañar, ¿traes tus medicamentos? —sí y por favor no me regañes, el señor me regaló un chocolate caliente, saluden maleducados —comunica Jazmín, buenas señor, gracias por cuidar de la pequeña Jazmín —expresa Karlos —no tienen que agradecer, es bueno que estén pendiente de la señorita, me tengo que ir —dice Jazmín, muchas gracias por el chocolate estaba muy rico, ¿vendrás mañana? —Pregunta el extraño. ¿Mañana? Se asombra Jazmín, si, mañana es el último día del mes que estará abierto al público el castillo —comunica el extraño.
—Lo más probable,—responde —. entonces, ¿hasta mañana?, si hasta mañana, sonríe y se va.
¿Qué fue eso? ¿lo conoces?—pregunta Alfonso —no, pero se ve amable— se ve terrorífico—dice Karlos, que no le ves la cara, las cicatrices —eso es lo de menos, fue amable y eso vale mucho— dice Jazmín.
¿Vas a venir mañana? Si quieres te acompaño, me gustaría ver el piano gótico que estaba en la sala central —no lo sé, veremos—responde Jazmín.
Al siguiente día.