MARIPOSAS

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Summary

¿Cómo sabes que te has enamorado?, ¿Que te lo confirma?. Mariposas, si, esas que sientes en tu estómago cada que ves a esa persona, cada que esa persona te sonríe o te habla. Cuando sientes mariposas es cuando confirmas que tú corazón pertenece a esas persona y solo hay dos opciones ante esa situación, aceptar tus sentimientos o tragartelas. Camile es una chica de 16 años quien desde que vió a Aidan por primera vez su estómago se removió, pero en su mente jamás se le cruzó llegar a ser algo de él.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

El primer día.

Camile.


Mi alarma sonó a las cinco de la mañana, tal y como lo habia programado.


Al principio, no me queria levantar de mi cama, estaba tan caliente y acogedora que de tan solo imaginar el levantarme me disgustaba. Dos minutos después de estar recogiendo fuerzas para levantarme de mi cama, por fin lo hice.


Hoy sería una gran mañana, era mi primer día de clases en una nueva escuela. Ingresaba a las siete de la mañana así que no tenía que alistarme tan rápido por miedo a llegar tarde.


Prendí la luz de mi habitación y empecé a organizarla, aunque mi padre contrataba a personas para que nos hiciera aseo a la casa, no me gustaba que ingresarán a mi habitación, era demasiado personal, demasiado mía y no me gustaba que nadie, ni siquiera mi padre, ingresará a ella.





Cuando termine de organizar mi habitación, me fuí directo al baño. Minutos después salí y me vestí.


Algo que me gustaba del colegio al que iba a asistir este año era que no teníamos que utilizar uniforme, cada quien decidía que llevar —Claro que habia algunas reglas de vestimenta— era algo maravilloso.


Me aplique bloqueador solar en mi rostro, cuello y brazos, un poco de rubor y un gloss rosa en mis labios y decidí dejar mi pelo suelto para el día de hoy.


Y para mis pies, unos converse del mismo color que la blusa que iba a utilizar para el día de hoy, café.


Cuando ya estaba totalmente lista baje a la cocina a desayunar, luego me cepille los dientes y vi la hora; las seis con cuarenta.


Ya era hora.


—¡Papá! —Le llame a mi padre, él ingresaba al trabajo a la misma hora que yo al colegio.


Él era gerente de la empresa de sus padres, cuya pasaría a ser suya en unas cuantas décadas.


Mi padre iba bajando las escaleras mientras se terminaba de acomodar su corbata.


—Buenos días cariño. —Me saludo con un beso en la frente.


—Hola pa. —Le devolví el saludo.


—¿Lista?


Asentí y luego salimos los dos de la casa hacia nuestro auto.





—Bueno hija, que te vaya muy bien hoy. El chófer te recogerá a la salida del instituto, ¿Vale?


—Vale papi.


Le dí un beso en la mejilla y me bajé del auto.


Bueno, ya era hora.


Suspiré y empecé a caminar hacia mi nuevo instituto como los demás alumnos.


El instituto era gigante y hermoso, gozaba de muchas zonas verdes y eso lo hacía sentir muy fresco. Habían personas riendo junto a su grupo, otras personas jugando en su celular o escuchando música, o otros —Como yo— observando el instituto con emoción.


Todos empezaron a ir hacia el polideportivo principal, donde —Si no estoy mal— se realizaban los partidos de basquetbol.


Me senté en una de las bancas y a los minutos la directora empezo a hablar, nos dió la bienvenida al instituto, nos deseo un nuevo año escolar con muchas experiencias buenas y que por supuesto tengamos las mejores notas, que aprendamos mucho y luego, por último, nos mando a nuestros respectivos salones de clases.


Días antes de ingresar al instituto, nos enviaron los horarios, así que todos sabían sin excepción que clase les tocaba.


Miré mi horario, tenía física.


Sonreí, amaba la física.


Pero mi sonrisa se borro en el momento en el que caí en cuenta que no tenia ni la menor idea hacia donde quedaba la clase de física. Era un instituto enorme, jamás encontraría la clase.


Miré hacia mi alrededor, en busca de alguien que me pudiera ser de ayuda.


Una chica demasiado guapa venía hacía mi dirección, pensé que sería la oportunidad perfecta para pedirle el favor de orientarme.


Espere a que ella estuviera los suficiente cerca a mí.


—Oye... —Le llame. La chica se frenó y me miro de abajo hacia arriba con una ceja elevada. Luego giro su cabeza y siguió su camino ignorandome completamente.


Vaya, eso fue...


—Ella es así, no dejes que te afecte. —Di un salto al escuchar a alguien hablarme cerca del oído. Me gire de inmediato hacia la persona que me habia hablado; era un chico. Su pelo era de color azul en las puntas.— Un gusto, soy Nicolás, pero puede decirme Nick. —Me ofreció su mano en modo de saludó mientras me daba una amigable sonrisa.


No dude en tomar su mano al instante.


—El gusto es mio Nick, soy Camile.


—¡Que lindo nombre!, ¿Te puedo decir Cami?


—Eh... ¡Claro!


Separamos nuestras manos.


—Y dime Cami, ¿A que año vas?


—Ultimo año, ¿Y tú?


—Dios mío, también voy a último año. ¿Que horario tienes?


—Tengo física.


—¡Yo también! —Dijo con felicidad— Que coincidencia. Vamos, te enseñaré el instituto mientras vamos a clase. Suponiendo que eres nueva, jamás antes te habia visto.


—Si, soy nueva. —Respondi a su no pregunta.


Mientras que Nick me enseñaba el instituto con entusiasmo y hablaba sobre todas las locuras que había hecho en años anteriores yo le escuchaba atentamente.


O eso hacía hasta que lo ví a él.


No sé porque mis ojos se fijaron en aquel chico o el porque mi corazón se había acelerado ante su presencia. Pero en ese instante en el cuál mis ojos se posaron en él, deje de escuchar a Nick y a su gran charla. Todo mi mundo se centro en él.


Era un chico de pelo negro, tan negro como la chaqueta de cuero que llevaba puesta y tan negro como el iris de sus ojos. Cuyo pelo hacia un contraste perfecto con su piel blanca.


Era hermoso a simple vista. Tan hermoso que hizo que mi corazón se frenará al instante que mis ojos se fijaron en él.