Capitulo Unico
Era una tarde fría de invierno y en la casa de los Kim, todo el mundo se movía de un lado para el otro, organizando cada cosa para la pequeña reunión de Navidad que se realizaría esa misma noche, mientras que Kim Namjoon arreglaba a su pequeña hijita de 5 añitos, la cual como todos las navidades se encontraba emocionada.
—Cariño, quédate quieta. —Hablo Namjoon con cariño dirigiéndose a su hija quién no paraba de dar pequeños brinquitos en su silla mientras su padre la peinaba. —Sabes que soy malo en esto. —Dijo sacando una pequeña risita de su pequeña, haciendo que se quedará quieta.
—Lo siento papi. —Dijo sin más comenzando a acariciar su peluche favorito el cual tenía sobre su regazo.
—Está bien, ya voy a terminar de todas formas. —Hablo, inspeccionando el peinado que su hijita quería, para que quedara perfecto, el rubio siempre peinaba a su pequeña y siempre se le había dificultado hacerlo, pero esta vez había buscado tutoriales en internet y los había seguido paso a paso. — Ya está. —Dijo al final cuando vio que quedo mejor de lo que esperaba haciendo que se sintiera bien.
— ¿Papi? —Pregunto la pequeña haciendo que Namjoon la mirara por el pequeño espejo que tenía al frente, encontrándose con una adorable sonrisa con dientes faltantes. —Creo que debía vestirme primero, antes de peinarme. —Hablo tímidamente como si no quisiera herir los sentimientos de su padre, haciendo que Nam sonriera enternecido.
—Creo que tienes razón, cielo. —Namjoon acepto ya que Ryu-Jin aún se encontraba en la pijama que le había puesto después de la corta ducha que había tomado. —Intentaremos vestirte ahora y si no funciona volveré a peinarte. —La pequeña asintió con una pequeña sonrisa.
Tenía 21 años cuando había quedado a cargo de su bebé después de que su novia los abandonara a ambos, 5 años ya habían pasado después de eso, había sido un trabajo duro y algo estresante, aunque aun así él no se arrepentía de nada, aún tenía algunos pequeños problemas respecto a cuidar de su pequeña, ahora solo se trataba de errores con la ropa o con el peinado, pero antes había llegado a perder a su niña en el centro comercial o dejarla en casa sola acordándose 10 minutos después.
Ryu—Jin parecía haberse acostumbrado a los pequeños errores de su padre, haciéndola una niña paciente y comprensiva con él y con algunos de sus tíos, quienes, igual que Namjoon eran un poco despistados, aunque no habían llegado al punto de cometer errores tan graves.
Pasó menos de una hora cuando Ryu-Jin había estado completamente lista, al final a Namjoon le había tocado volver a hacer de nuevo el peinado, hasta que por fin todo estuvo perfecto y su pequeña niña estaba tan hermosa y perfecta para la reunión a la cual asistirían todos su tíos y sus abuelos, los padres de Namjoon.
—Gracias papi. —Dijo cuando Namjoon la ayudo a bajar de la alta silla a la cual la había subido para poder peinarla, dándole un gran beso en la mejilla causando una gran sonrisa en el mayor y haciendo que Ryu-Jin pusiera uno de sus deditos en los hoyuelos que tanto le gustaban de su padre.
—Ahora iré a arreglarme ya que falta poco para que tus tíos y tus abuelos lleguen. —La pequeña asintió emocionada por saber que su gran familia iría a pasar Navidad con ella. —Juega un poco, pero trata de no ensuciarte, ¿Está bien?
—Está bien. —Respondió tomando su peluche entre sus brazos y caminando hasta su gran cama, para sentarse en la mitad de ella y comenzar a jugar con los demás peluches que tenía en ella, algunos siendo regalos de sus tíos quienes consentía a la única niña en la familia.
Sabiendo que Ryu-Jin no haría ningún desorden salió sin más de la habitación para poder arreglarse, ya había comprado cada uno de los regalos que daría a su familia, y la gran cantidad que le daría a su niña consentida. Aunque Namjoon le daba todo a su hija, aun así, ella seguía siendo calmada y quien no formaba problema por nada, así que se lo merecía.
Arreglarse él fue mucho más fácil y rápido, demorándose tan solo 15 minutos, su cabello rubio bien peinado, vistiendo el suéter navideño que Ryu-Jin había escogido para él, acompañado con una pantalones sencillos y unos zapatos cómodos.
Cuando volvió a la habitación de su pequeña, ella seguía en su cama, ahora tan solo abrazada a su peluche favorito, haciendo sonreír a Namjoon y que Ryu-Jin se diera cuenta de que había vuelto, recibiendo una gran sonrisa que sabía era por estar llevando el suéter que tanto había amado.
—Te vez bien. —Dijo animada haciendo que namjoon sonriera aún más.
—Tú también, cariño. —Dijo sin más.
—Lo sé, papi. —Respondió como si nada, haciendo a Namjoon reír, sabiendo de quién había aprendido tal cosa. —¿Cuánto demoran los tíos en llegar?, ya quiero verlos a todos.
—Deben estar por llegar. —Hablo sentándose en la orilla de la cama. —Tus abuelos llegarán antes de las 10. —Especifico sabiendo que, aunque Ryu-Jin amaba a sus abuelos, sus favoritos siempre serían sus tíos.
—Está bien. —Dijo sin más, haciendo un pequeño puchero que enternecido a Namjoon sabiendo que lo hacía porque extrañaba a sus tíos los cuales la habían podido visitar hacer dos días atrás.
Ambos estuvieron en completo silencio durante alguno segundos hasta que a la mente de Namjoon llegó lo que tanto había querido preguntarle a su niña desde anoche, después de leer la pequeña carta que le hizo a Santa, que Ryu-Jin le había dado para corregir la ortografía.
—Cielo. —Llamo para que Ryu-Jin lo mirara de nuevo. —Puedo saber cuál es el deseo secreto que le pediste a santa. —Dijo sin más, ya que exactamente así había escrito su pequeña en la carta.
—Mmm, es un secreto. —Sonrio inocente haciendo sonreír a Namjoon sabiendo que con eso su respuesta no llegaría. — ¿Papi? —Pregunto después de unos segundos en silencio.
— ¿Dime cariño? —Hablo poniendo toda su atención en lo que Ryu-Jin quería preguntar.
— ¿Qué es el primer amor? —Apenas esa pregunta salió de la boca de su pequeña, el no pudo evitar sorprenderse. —Lo que pasa, es que antes de salir del jardín, escuche a una maestra hablar con uno de mis compañeritos, y él dijo algo de su primer amor. —Namjoon pudo ver un pequeño rubor en las mejillas de su niña haciendo que esté sonriera por lo tierno de eso.
—Bueno, mmm, un primer amor es esa persona que hace que tu corazón lata rápidamente y que, con tan solo estar cerca de él o ella, te sientas la persona más feliz del mundo. —Dijo tratando de ser lo más sencillo que pudiera para explicarle a una niña de 5 años. —Es la primera persona que te hace sentir todo eso.
—Ooh. —Dijo como si hubiera solucionado todas sus dudas haciendo que se sintiera el mejor padre del mundo. — ¿Y quién fue tu primer amor? —Namjoon nunca pensó que Ryu-Jin haría la siguiente pregunta.
—Bueno...—El mayor trato de recordar la primera vez que sintió algo de lo que había dicho antes y con qué persona lo había sentido, pero en ese momento nada llegó a su cabeza. —bueno, sé que no fue tu madre. —Hablo estando completamente seguro que la madre de Ryu-Jin no había sido su primer amor, si la había querido demasiado pero no había llegado a sentir lo que sabía un primer amor lo haría sentir.
Sentía un poco raro no poder recordar quien había hecho latir su corazón rápidamente por primera vez, ya que el primer amor nunca se olvida, pero parecía que había sido borrado de su memoria, trato de pensar en serio y por un momento se imaginó a alguien frente a él, pero esa persona se veía borrosa y no podía distinguir quién era.
— ¿Papi? —Dejo de lado sus pensamientos cuando escucho la voz preocupada de Ryu-Jin. — ¿Estás bien? —Pregunto mirándolo.
—Si cariño, estoy bien. —Dijo algo distraído sintiéndose levemente molesto por no recordar. — ¿Puedo responderte después? —Pregunto siendo recibido rápidamente con un movimiento de cabeza. —Podrías ir con nana y ayudar un poco, que te parece. — Ryu-Jin sonrió levemente y dejando un beso en la mejilla de su padre salió a donde Namjoon le había dicho.
Nam no pudo evitar la sonrisa que salió gracias a su pequeña, pero esta rápidamente se fue cuando volvió a pensar en lo de su primer amor, recordaba las sensaciones, el latir desbordado de su corazón, el sudor de sus manos, y el sentimiento total de alegría que sentía al estar acerca de esa persona, lo que no recordaba era quien había sido.
Hubiera dejado todo de lado, si no fuera porque ahora se sentía un poco vacío, la necesidad de saber quién había sido su primer amor ahora estaba presente fuertemente, sabía que, aunque lo descubriera podía haber pasado el tiempo perfecto para que esa persona hubiera formado su familia, pero no podía evitar querer al menos saber quién era.
Frunció el ceño por eso y decidió ir a su habitación, sabiendo que aún tenía algo de tiempo hasta que llegarán los chicos y sus padres, así que yendo directo hasta donde sabía tenía algunas cosas antiguas guardadas, abrió el clóset, sacando una caja en donde tenía todo.
La abrió sin más mientras caminaba hasta su cama para sentarse en ella y poder mirar el contenido de esta, pensó en voltear la caja y dejar que todo cayera, pero decidió que mejor sería sacar cosa por cosa para ver bien las imágenes.
Había muchas fotos de el con sus amigos, algunas con su familia y una que otra foto con la madre de Ryu-Jin antes de que naciera y las cueles ya le había mostrado a su pequeña para que supiera como se veía su madre, dejó de lado las fotos y se concentró en los pequeños papeles que había dentro.
Algunas eran cartas, también había entradas a cine y algunas para entrar al parque de diversiones, frunció un poco más el señor al ver flores ya marchitas, pequeñas hojas de árboles y se sorprendió aún más cuando encontró dos pequeñas sortijas de plata con diseños entre cruzados.
No pudo evitar pensar en que las había visto antes, las recordaba un poco, su mente le mostró una pequeña imagen rápida, dos manos juntas una más delicada que la otra, cada una con la sortija en el dedo correspondiente, aunque no podía decir que la mano más delicada fuera femenina, cerró los ojos negando y haciendo que la imagen se fuera tan rápido como llego.
Tomo las sortijas en sus manos viendo que, aunque parecían que se romperían con cualquier cosa, eran más resistentes de lo que pensaba, tomo la más grande y sin pensarlo demasiado, la coloco en su dedo haciendo que encajara como si hubiera sido hecha para él.
Volvió a fruncir el señor por eso, ya que estaba muy seguro que él nunca le había dado algo así a la madre de su niña, ni siquiera ella parecía, aún en la mente de Namjoon alguien que diera esos regalos, dejó la sortija en su lugar y tomo la otra entre sus dedos viéndola pequeña pero no demasiado, hizo una mueca al sentirse más confundido por lo que estaba viendo.
Sus preguntas silenciosas no estaban siendo respondidas, en cambio parecía que tenía aún más dudas, guardo la otra sortija en uno de sus bolsillo y siguió buscando algo que le pudiera decir quién era esa persona.
Siguió buscando entre la caja encontrando un papel rasgado que parecía más como una nota hecha con prisa, la desdobló encontrándose con un número de teléfono borroso al cual el nombre estaba roto dejándola en dudas, conocía ese número y esa caligrafía, pero de nuevo nada llegó a su cabeza, solo el sonido de una risa que sin saber cómo lo tenía sonriendo.
Frunció el señor por eso y dejó de lado el papel y la extraña sensación, lo siguiente que encontró fueron unos pequeños y simples audífonos rosas, que aún que sabía había pasado años desde la última vez que los vio, seguían en perfecto estado unido a un pequeños reproductor del mismo color, el cual tenía sus teclas ya un poco desgastadas por el uso.
Así que aun con su ceño fruncido por la condición decidió intentar prenderlo, rogando para que así pudiera encontrar algo que le ayudará a entender que estaba pasando, sintió alivio cuando vio la pantalla encenderse mostrando el logo de la compañía y después algunas carpetas de música las cuales solo estaban nombradas con emoticones, hizo una mueca por eso sí entender muy bien.
Los estudio por un momento hasta encontrar una carpeta con un koala, la cual abrió sin pensar encontrándose con música variada, pero de la cual la mayoría conocía, no pensó demasiado y decidió poner una al azar, poniéndose los audífonos, sintiéndolos tan familiares y creando una imagen en su cabeza, la canción empezó lenta, era algo tranquilo y relajante, cerró los ojos tan solo embriagándose por la imagen de su cabeza y la música.
Podía ver un parque el cual conocía perfectamente, se sentía tranquilo e igualmente podía sentir el rose delicado de unos dedos junto a su mano, miro a su lado encontrándose con esa persona, un chico que sabía era hermoso, pero al cual aún no podía ponerle una cara, imagino el rose de esos dedos más cerca hasta entrelazarlo entre sí causando un cosquilleo en su estómago que lo hizo abrir los ojos, regresándolo a la realidad de su habitación.
—Mierda. —Gruño quitándose molesto los audífonos tirando el aparato no muy lejos, sintiendo el vacío aún más grande después de la imagen tan vivida que había tenido, llevo sus manos a su cara sintiéndose frustrado por todo.
Pensó en dejar de lado los recuerdos y tan solo olvidar lo que estaba pensado y seguir viviendo su vida como venía haciendo, pero el leve dolor en su pecho lo hizo seguir, quería saber quién había sido ese primer amor que lo había puesto así, al menos tener una respuesta.
Volvió su atención a la caja, tirando al final todo a la cama, viendo demasiadas cosas, llevo sus manos a un pequeño boleto de cine, reconocía la película, pero no recordaba haber ido a verla en cine y menos con alguien, al ver que en vez de una entrada había dos y como venía pasando, una imagen viajo a su cabeza.
Era de él viendo la película completamente distraído, podía sentir una mano entre la suya, sus dedos entrelazados y el cosquilleo de cabellos suaves en su mejilla, de nuevo el chico sin rostro se encontraba a su lado, viendo la película interesado mientras apoyaba su cabeza en su hombro. Namjoon volvió a negar borrando la imagen y sintiéndose desesperado, el vacío en su pecho creciendo con cada recuerdo.
Quería acabar con eso, necesitaba recordar y que esos sentimientos tan intensos se fueras, quería volver a lo de antes, preocuparse por su hija en navidad y no estar comiéndose la cabeza con los recuerdos.
Busco las cosas que parecían importantes en la caja, dejándolas de lado para guardar lo que no, sin importa algo más dejó la caja lejos, poniendo toda su atención en los objetos sobre su cama, vio algunas notas hechas con hermosa caligrafía que conocía tan bien, era algunas conversaciones triviales entre él y la otra persona, mientras las leía no podía evitar sonreír por lo siempre de las notas, preguntas de cómo se encontraba, lo bien que se veía o los genial que la habían pasado en quién sabe qué.
Dejó las notas de lado con delicadeza, pasando a algunas flores ya marchitas que reconocía del parque de su anterior recuerdo, eran rosadas, aunque por el pasar del tiempo parecían marrones, recordaba esas flores entrelazadas con un cabello castaño suave decorándolo delicadamente y dándole un aspecto hermoso a esa persona, quién sabía le sonreía.
Llevo una mano a su pecho acariciando para que el vacío que crecía cada vez más se fuera, negó despejando su mente y dejando las flores junto a las pequeñas notas, quedaban pocas cosas sobre la cama haciendo que se sintiera extraño ya que no podía evitar pensar que faltaba más, pero aun así llegó su atención a lo que faltaba. Encontrándose con una invitación, recordaba perfectamente esa invitación, río sin poder evitarlo recordando a un joven Jungkook molesto por que su madre había enviado esas invitaciones por su cumpleaños número 17 a todos sus amigos.
Recordaba haber ido a la fiesta al comienzo con nerviosismo al saber que presentaría al hermoso chico de sus recuerdos a sus amigos, recordaba como lo tranquilizaba y el sentimientos de tranquilidad cuando sus amigos los recibieron con los brazos abiertos encantados con el chico, abrió los ojos grandemente al entender que sus amigos conocían al hermoso chico sin rostro de sus recuerdos, haciéndolo sentir un poco de euforia al saber que si no lo recordaba completamente podía preguntárselo cuando llegaran.
Saber eso lo hizo sentir un poco mejor, haciendo que dejara la invitación con las demás cosas, tomando lo poco que quedaba, había una pequeña reservación a un buen restaurante, sorprendiéndose un poco al ver que estaba a su nombre y dudando al no saber cómo en ese momento pudo pagar algo así.
La reserva no era solo a un restaurante, con ella también estaba la reserva de una habitación de hotel, y una foto que no quiso ver por ahora, esas tres cosas era lo único que faltaba por ver y como si lo supiera los recuerdos se proyectaron en su mente aún con el chico borroso.
Recordaba recogerlo en su casa, la cual no apareció en su mente, habían ido en su auto mientras escuchaban la música del reproductor conectado al radio, su mano que no tenía en el volante estaba entrelazada con la otra delicada, podía sentir la alegría del momento y escuchar la risa tan característica, recordó llegar al lugar abriendo la puerta para él que sabía era su novio, saliera, llevándolo de la mano dentro del elegante restaurante.
Sentándose en una hermosa mesa que reservo con sus ahorros y la ayuda de sus mejores amigos, habían comido entre charlas, risas y uno que otro leve coqueteo, cuando habían terminado ambos se había levantado, Namjoon pagando y guiando al chico hacia la resección del hotel, recordando que había sido una sorpresa de su parte y la cual no le había dado muchos detalles.
Recordó el nerviosismo y la impaciencia en el trayecto hasta la habitación, besar los regordetes labios del hermoso chico que hicieron a sus labios cosquilleo, recordó entrar a la habitación hermosamente decorada que tanto había pedido y la sorpresa y fascinación que, aunque no podía ver en ese momento sabía que el chico había mostrado.
Recordó arrodillarse frente a él, mostrándole las sortijas y viéndolo llorar, llevo su mano a su pecho estrujando sobre su corazón al recordar la pregunta que le había hecho y la hermosa respuesta que el chico le había dado, sin poder evitarlo algunas lágrimas bajaron por sus mejillas por el recuerdo, sus dedos cosquillearon y su cuerpo sintió la necesidad de abrazar, recordó que esa misma noche se habían entregado en cuerpo y alma, las sensación del delgado cuerpo entre sus brazos, la suave piel bajo sus dedos y los te amo que salían de esa boca que tengo había amado.
Cuando el recuerdo fue desapareciendo se dio cuenta de que se encontraba sentado en el piso, la mano que no tenía en su pecho aún sostenía las reservaciones y la foto ya un poco arrugada por su agarre, sentía las lágrimas seguir cayendo por sus mejillas y cuando llevo sus manos a ellas pudo confirmas que estaba llorando.
Se sentía vacío, con la necesidad de encontrar a esa persona, hacer desaparecer la sensación de querer abrazarlo, sus dedos seguían cosquilleando, pero igualmente se sentía molesto, porque, aunque quisiera hacer desaparecer el vacío y esas sensaciones, no podía por qué su maldita cabeza no quería que recordara el rostro del hermoso muchacho que sabía era su primer amor y quién hubiera podido ser su esposo y el padre de Ryu—Jin.
Quito las lágrimas que seguían cayendo con algo de violencia, aún sentado en el piso miro lo que tenía en sus manos, las malditas reservaciones y la foto, rogó con todo su ser para que en ella pudiera ver el rostro de la persona que tanto quería recordar.
No podía negar que igualmente tenía algo de miedo, sabía que había pasado demasiado tiempo desde que lo había conocido, podía ya haber formado su familia, ni siquiera seguir viviendo en Corea y aunque quería recordarlo también tenía esas inmensas ganas de abrazarlo y besarlo, que lo asustaban, pero el vacío se sentía más grande y el dolor era intenso, así que después de intentar calmarse tomo entre sus manos la fotografía y sin más le dio la vuelta.
El dolor de cabeza que llegó cuando vio por fin la cara, fue tan fuerte que hizo que dejara caer la foto para lleva sus manos a su cabeza enredando sus dedos en su cabello y tratando de cesar el dolor.
Todos los recuerdos anteriores volvieron rápidamente, poniéndole por fin una cara a la persona que tanto anhelaba y haciendo que por fin todo estuviera en su lugar, aún no podía creer que lo hubiera tenido tan cerca, pero dentro de sí sabía que no podía ser un error porque todo cuadraba. Cuando por fin el dolor disminuyó, se quedó mirando la foto y al hermoso hombre en ella. Ahora lo único que necesitaba era encontrarlo y conseguir respuestas.
—Tío Jinie. —Cuando escucho el grito emocionado de su pequeña, se levantó rápidamente, aún un poco mareado por lo que había pasado, pero eso no importaba, seco descuidadamente su cara con las mangas de su suéter y dejando todo como estaba salió de la habitación.
En este momento no le importaba nada, necesitaba respuesta y la persona que se las podía dar había llegado, bajo las escaleras lo más rápido que pudo, necesitando tanto verlo para ver si todo era verdad, cuando entro a la sala donde todos se encontraban, vio a sus amigos, todos mirándolo un poco sorprendidos tal vez por su apariencia, pero él lo único que pudo hacer fue buscar a su pequeña con la mirada la que sabía estaría con él.
Cuando por fin la vio, se encontró con una mirada preocupada, como si fuera la primera vez, su corazón comenzó a latir locamente en su pecho, su respiración se volvió entrecortada y sus dedos cosquillearon por tocarlo.
—Nam, ¿Estás bien? —Cuando esa suave voz pregunto mientras dejaba de alzada a su pequeña, Namjoon no aguanto más, se acercó rápidamente tomando con delicadeza la muñeca de Seokjin para llevárselo.
— ¿Papi? —al escuchar la pregunta de su pequeña se giró para mirarla regalando una pequeña sonrisa.
—Quédate con tus tíos, ¿sí? —Le dijo haciendo que asintiera dudosa. —Ya vuelvo.
—Ven princesa. —Lo último que escucho fue a Jimin, hablando con su pequeña, aunque no se quedó más y tan solo se llevó a Jin, subiendo las escaleras.
—Nam, ¿qué pasa? —Pregunto el menor siguiéndolo sin hacer mucho para soltarse.
—Necesito hablar contigo. —Dijo sin más, tratando de dejar de pensar en lo bien que se sentía la cálida piel del castaño bajo su mano.
— ¿Paso algo? ¿Es sobre Ryu-Jin? —Jin siguió preguntado, sonando preocupado mientras que Namjoon lo adentraba en su habitación, cerrando tras de él y permitiendo que Seokjin pudiera ver lo que había dentro.
El silencio reino dentro de la habitación cuando Jin la estudio detenidamente, Namjoon no pudo apartar su mirada del cuerpo del menor ahora recordando por todo lo que habían pasado desde que se conocieron y cuando Seokjin lo miro con sorpresa y nerviosismo tuvo que hablar.
— ¿Por qué no me lo dijiste? —Pregunto cómo pudo, las ansias que sentía lo estaban matando, pero primero necesitaba respuestas. —Han pasado 6 años y hasta ahora me entero que tú... Que yo...Dios. —Se estaba empezando a desesperar dividido entre querer tener a Jin entre sus brazos y querer gritar. —Eres mi primero amor Jin, como pude olvidarlo, como pude olvidarte de esa manera.
—Nam yo...—Seokjin trato de hablar, pero cuando su voz se cortó, Namjoon no pudo contenerse más, camino hasta él y lo envolvió con sus brazos, el vacío en su pecho desapareciendo un poco al tener el delgado cuerpo de Jin cerca, lo sintió durar un poco pero después sintió como éste le devolvía el abrazo, escondiendo su cara en su pecho, tan fácil, como si lo hubiera hecho durante años.
Namjoon cerró los ojos aspirando el aroma del castaño y suave cabello de Seokjin, sabía que necesitaba que respondiera a sus preguntas, y que le dijera que había pasado, pero podía esperar unos minutos antes de tener que hablar y separarse de él.
—Lo siento tanto. —Cuando escucho la temblorosa voz de Jin negó, pero no dijo nada en respuesta. —No debías acordaste de mi así. —Siguió hablando haciendo que las dudas crecieran, pero aun así no dejo de abrazarlo.
— ¿Qué fue lo que pasó? —Por fin hablo. — ¿Por qué no me acordaba de que estaba completamente enamorado de ti? —Dijo algo molesto con su cabeza por olvidar todo los había pasado con Jin tiempo atrás. —Solo quiero saber, ¿por qué? —Dijo sin más, sabiendo que era el momento de soltar a Seokjin.
Jin lo miro con sus preciosos ojos café levemente humedecidos y con un leve puchero en sus labios, que Namjoon se resistió a besar. —Lo siento. —Volvió a repetir haciendo que Namjoon lo tomara por las mejillas para que lo mirara bien. — ¿Lo recuerdas todo? —Pregunto dudoso.
—Todo, pero no sé porque terminamos o porque nos separamos. —Dijo bajo. —Necesito que me digas si cometí algún error, tuvimos alguna mala pelea, solo quiero saber porque terminamos con todo si nos amábamos tanto, ¿Me contarás? —Jin asintió haciendo que Namjoon sonriera, mirando levemente los labios del menor, negándose a la necesidad de besarlos.
Así que se separaron y caminaron hasta la cama sentándose uno frente al otro, Seokjin mostrándose nervioso, mientras que Namjoon solo podía pensar en que no quería que Jin se sintiera así.
—Fueron unos meses antes de que conocieras a la madre de Ryu-Jin. —Comenzó tomando una larga respiración. —Habíamos ido a comer con tus padres ya que ellos estaban de visita, así que después de eso decidimos dar un paseo no muy lejos, nosotros nunca nos escondidos ni negamos lo que sentíamos o lo que teníamos, pero ese día debimos haberlo hecho. —Namjoon no pudo evitar fruncir el ceño, un pequeño recuerdo de ellos comiendo con sus padres apareció, todos completamente feliz platicando.
—...Estábamos tomados de la mano mientras que hablábamos, no me acuerdo muy bien de qué, tu decidiste besar mi mano y después hiciste que nos detuviéramos para abrazarme.—Mientras que Jin hablaba el mayor comenzaba a recordar vívidamente todo lo que decía.—Ese día habías estado demasiado cariñoso, pero no podía quejarme.—Namjoon sonrió si poder evitarlo al ver la pequeña sonrisa de Seokjin.—Todo había estado bien hasta que nos besamos, cosa que a la gente no le gustó mucho, menos a un grupo de chicos que nos había visto desde el comienzo.
Algo en Namjoon le dijo que le pidiera a Jin que dejara de hablar y el leve temblor en las manos del castaño lo hizo preocupar, pero necesitaba saber si después de esto podían solucionar su situación, porque sabía que, si tenía la más mínima oportunidad de tener un futuro con Seokjin, no retrocedería.
Así que tomando con delicadeza las manos de Seokjin le pidió que continuará, él asintió sin más.—No pasó nada en ese momento, nos besamos y seguimos caminando, fue un poco más lejos en donde nos volvimos a encontrar con ese grupo de chicos, aunque en si ellos nos habían seguido...—Seokjin soltó un suspiro entrecortado deteniéndose y bajando la cabeza.—Ellos querían golpearme, ni siquiera les importabas tu porque dijeron que eras lo suficiente masculino para solo estar confundido.—Namjoon tuvo que soltar las manos de Jin por la furia que le invadió ese comentario, apretándolas fuertemente.
—Si quieres puedes parar. —le dijo viendo que aún sus manos temblaban y no podía tomarlas ya que no quería lastimarlo.
—Está bien. —dijo regalándole una pequeña sonrisa. —Cuando me dijeron eso, tú lo único que pudiste hacer fue ponerme tras de ti protegiéndome, tratando de calmar la situación, aunque ambos sabíamos que no pasaría, además éramos solo dos y ellos era 6, lo que siguió fue tu tratando de defenderme mientras que yo lo único que podía hacer era pedir que no nos hicieran nada. —Cuando Jin comenzó a llorar, Namjoon quiso rogarle que dejara de hablar, aunque parecía que el castaño necesitaba hacerlo así que mordiéndose la lengua dejo que siguiera hablando.
—...Ellos te golpearon demasiado, aunque en ningún momento dejaste de defenderme, fue hasta que un grandulón te empujón tan fuerte que hicieron caerte y que te golpeadas en la cabeza, quedando inconsciente.
— ¿Ellos te golpearon? —Por fin pregunto lo que tanto quería saber en ese momento, haciendo que lo mirara, mordiéndose el labio nerviosamente.
—No demasiado. —Hablo bajo haciendo que Namjoon apretara los dientes. —Fueron unos minutos hasta que por fin alguien se dio cuánta que estabas inconsciente, ahí fue que nos dejaron, ellos se fueron y yo en lo único que podía pensar era en ti. —Dijo secándose las lágrimas que seguían cayendo. —La ambulancia llegó una hora después, mientras que yo tan solo podía abrazarte.
—...Estuviste en el hospital durante una semana y cuando despertaste me conocías, me reconocidas, pero parecía como si nuestras relación hubiera desaparecido y solo fuera uno de tus mejores amigos, el doctor nos recomendó que dejáramos que tus recuerdos volvieran de a poco, así que eso hice, porque fueron nuestros recuerdos juntos lo que olvidaste. —Termino sin mirar al mayor.
— ¿Porque nos olvidé si tanto te amaba? —Pregunto Namjoon sin poder entender esa parte.
—Los psicólogos dijeron que como fue lo último que recordaste tal vez, quisiste olvidar el no poder defenderme, era como un escudo. —Jin por fin lo miro. —Cuando conociste a la madre de Ryu-Jin, dejé de intentar que nos recordarás y al ver lo feliz que eres con tu hija supe que había hecho bien.
—Si no lo hubiera recordado y tan solo me lo hubieras dicho podría darte la razón, pero ahora en lo único que puedo pensar es en lo cobarde que fui sin saberlo. —Se sentía enojado y molesto, aunque él no tuviera la culpa de que su cuerpo hubiera hecho eso. —Y también en lo tanto que quiero en este momento besarte y tocarte. —Dijo sin poder evitarlo causando que Jin se sonrojara.
—No podemos Nam. —Dijo un poco serio.
— ¿Sales con alguien? —Pregunto levemente celoso.
—Sabes que no. —Dijo sin más haciendo que Namjoon tuviera esperanza. —Solo que me he dado cuenta que lo nuestros no puede ser.
—Nos íbamos a casar. —Hablo recordando las sortijas de la caja y sacando la pareja de la que se había colocado, tomo la levemente temblorosa mano de Seokjin poniendo el anillo en su dedo viendo que encajaba perfectamente con el suyo. — ¿Ya no me amas? —pregunto con algo de miedo.
—No te eh dejado de amar, ni siquiera cuando tú lo hiciste y nunca podría. —Hablo con la voz entrecortada. —Pero ahora tienes una preciosa hija y una vida perfecta.
—Y sería aún más perfecta si estuviera a mi lado. —Casi estaba suplicando, pero es que después de que todos sus recuerdos volvieran y su corazón recordara no podría dejarlo ir de nuevo.
—Tienes un hija Nam, no quiero arruinarlo de nuevo. —Hablo dejando de mirarlo y haciendo que Namjoon no se contuviera para hacer que lo mirara encontrándose ahora con unos ojos tristes. —No quiero que, por amarnos, terminen haciéndote daño de nuevo o a Ryu-Jin.
—Jinie, han pasado casi 6 años, el mundo ha cambiado y si no fuera así, seguiría protegiéndote a ti y a mí pequeña. —Hablo desesperado por un sí.
—Hemos cambiado Nam. —Volvió a hablar.
—Y siempre has estado a mi lado, aunque no recordara al amor de mi vida, te conozco y me conoces, por favor. —Pidió.
—Nam. —Y está vez no se contuvo al escuchar su nombre salir de eso labios, tomo delicadamente la cara de su hermoso castaño y lo beso, el recuerdo de esos labios no era nada a comparación de lo que estaba sintiendo, movió sus labios lentamente al compás de los esponjosos labios contrarios, sintiendo las manos del menor apretar su suéter.
Quiso maldecir a la falta de aire por hacer que necesitaran separarse y cuando lo hicieron Nam no dudó en descansar su frente contra la del menor. —Quiero intentarlo de nuevo contigo, aunque estos anillos fueron hechos para proponerte matrimonio la primera vez, pueden ser una promesa de que lo intentaremos de nuevo, solo di que sí.
—No sabes cuánto tiempo soñé que me besabas de nuevo, que volvías junto a mí, Dios, te amo tanto que, aunque intenté negarme mil veces sé que siempre seré tuyo. —Esas palabra hicieron que el corazón del Moreno enloquecieron en su pecho y que sus manos cosquillaran está vez dejando que acariciara las mejillas del menor.
—Soy todo tuyo y no volveré a dejarte ir. —Esta vez fue Jin quién lo beso y este no se negó devolviendo el beso, acariciando el cuello y los costados del menor hasta recostarlo en la cama, ansiaba hacerlo suyo, recordar cómo se sentía el delgado cuerpo bajo el suyo y la piel bajo sus dedos, pero ahora no era el momento, su pequeña los esperaba y después de llevarse a su tío Jin, así como así sabía que estaría preocupada.
—Debemos parar Nam. —Fue Jin quién lo hizo volver rápidamente.
—Lo sé, solo que, aunque no lo recordaba, siempre te extrañe sin darme cuenta. —Dijo besando el pálido cuello causando que la piel se volviera de gallina. —Te amo.
—Y yo a ti. —Y gracias a eso el vacío que sentí en su interior desapareció.
Se volvieron a besar necesitadamente sin poder evitarlo, aunque tuvo que poner toda su fuerza de voluntad para no desnudar al menor y hacerle el amor, se levantaron de la cama después de algunos minutos, para arreglar el desastre que eran y por fin salir de la habitación, Namjoon quería tomar la mano del menor, estar cerca a todo momento, pero antes de que pudiera hacer eso tenía que hablar con su pequeña.
Cuando por fin volvieron a la sala los chicos y sus padres se encontraban sentados esperando, mientras Hoseok, Taehyung y Jungkook jugaban con su pequeña, apenas entraron en ella fue Ryu-Jin la primera en levantarse y correr hacia ellos haciendo que los demás se levantaran.
—Papi. —Dijo cuando estuvo cerca haciendo que Namjoon la alzara. —Estabas molesto con tío Jin, el no hizo nada. —Nam sonrió por eso besando la mejilla de su hija.
—Todo está bien cariño. —Dijo con una gran sonrisa.
—Solo hablamos, no te preocupes. —La pequeña sonrió grandemente cuando Jin hablo estirando sus brazos como cuando era bebé para que la alzara.
—Entonces podemos jugar. —Dijo aun sonriendo y haciendo reír a todos.
Namjoon sonrió aún más al ver como Jin llevaba a Ryu—Jin junto a los demás para seguir jugando ahora uniéndose a ellos, así que mientras eso pasaba Nam fue a saludar a sus padres quienes parecían más curiosos que preocupados.
— ¿Estás bien? cariño —Fue lo primero que su madre pregunto al saludarlo.
—De maravilla. —Hablo tratando de esconder toda la emoción que sentía haciendo que su madre lo mirara por un momento para después abrir los ojos grandemente.
—Dios... Tu... recordaste...—Nam asintió haciendo emocionar a su madre la cual lo abrazó grandemente.
— ¿Por qué no me dijeron? —Pregunto bajo mirando a su madre.
—Jin nos pidió que ni lo hiciéramos. —Dijo igual de bajo.
—La próxima vez no le hagan caso. —Su madre río completamente alegre.
—Estamos muy felices por ti. —Ahora el que hablo fue su padre dándole un abrazo igualmente. —Espero que esta vez sí te cases —Namjoon asintió completamente seguro.
—Lo vamos a intentar, pero haré lo posible para que me acepte completamente de nuevo y cuando lo haga me casare con él. —Estaba completamente seguro de que eso haría, por qué como se lo había dicho a Jin antes, no volvería a dejarlo ir.
Después de saludar a sus padres fue interceptado por todos su amigos, preparado para la gran cantidad de preguntas que vendrían.
—Hasta que por fin recuerdas. —El primero en hablar fue Yoongi dándole un golpe en el hombro con el puño cerrado, haciéndolo quejar. —Sabes cuánto tuve que aguantar a tu pequeño y depresivo prometido. —Se quejó haciéndolo fruncir el ceño.
—Espero que lo hallas tratado bien. —Reprendió haciendo que Yoongi sonriera.
—Por fin otro sentimiento que no sea molestia, y adoración por tu hija. —Hablo divertido. —Y claro que lo trate bien, no soportaría al viejo alfa protector.
—Además yo no dejaría que lo tratará mal. —Jimin se interpuso. —Me alegra que hallas recordado. —Dijo completamente sonriendo.
—Ahora puedo saber por qué me lo dijeron. —Pregunto ya sabiendo la respuesta, la misma que su madre le había dado.
—No conoces a Jin, nos rogó y manipuló emocionalmente para que no te contáramos y dañáramos tu inteligente cerebro. —Fue Jungkook quién hablo haciendo que todos lo mirarán raro. — ¿Qué? —Pregunto como si no entendiera que había hecho mal.
—Está exagerando. —Hoseok pasó un brazo por los hombros del menor para taparle la boca. —Jin solo nos pidió que no te dijéramos nada, que tú eras el único que podía recordarlo y solo nos necesitabas contigo cuando eso pasará. —Esto si sonaba como Seokjin haciendo que sonriera grandemente.
—Gracias por cuidarlo. —Dijo sin más, mirándolos a todos quiénes sonrieron.
—Bueno tampoco es para tanto, además si esto nunca hubiera pasó yo me hubiera casado con él. —Taehyung hablo distraídamente haciendo que Namjoon lo mirara mal. —Lo siento, hablo solo. —Sonrió inocentemente para después irse con Ryu-Jin y Seokjin.
—Tendré que vigilarlo. —Solo estaba un poco celoso, habían pasado 6 años, sabía que Jin había salido con algunas personas, algunas que él mismo le había presentado cuando no recordaba que estaba perdidamente enamorada del menor, así que sabía debía dejar de lado los celos.
—Para nada, además está saliendo con alguien. —Hoseok fue el único que le respondió relajándolo un poco.
—Porque no mejor pasamos una agradable noche de navidad todos juntos y esperamos a ver la hermoso carita de Ryu—Jin al abrir los regalos de todos su tíos y sus abuelos. —Jimin dijo sin más caminando igualmente hacia donde los demás se encontraban.
—Tienes razón, tengo que recuperarlo completamente empezando desde ahora. —sonrió viendo cómo Ryu-Jin abrazaba a Jin, sabiendo que ella no sería mucho problema ya que él era su tío favorito en el mundo.
El resto de noche la paso junto a su familia riendo y conversando, viendo a su pequeña reír y jugar con todos ellos, por primera vez sintiéndose completo después de tanto tiempo, cuando dieron las 12 felicito a sus amigo y a su pequeña, besando a Jin cuando Ryu-Jin estaba tan concentrada buscando sus regalos que no pudo verlos.
Después volvieron a sentarse, está vez no dudó en hacerlo junto a Jin pasando un brazo sobre sus hombros para sentirlo más cerca mientras tenía su atención puesta en su pequeña quién abría sus regalos con ojos sorprendidos y sonrisas gigantes, comenzó con los de sus abuelos, todo siendo ropa y uno que otro juguete.
Después siguió con los suyos que sabía eran demasiado y los cuales Ryu-Jin amo completamente, pero ahí no acababa, siguió con los de sus tíos, Hoseok y Jungkook le habían regalado un conjunto muy peculiar que amo desde el primer momento, Yoongi y Jimin por otro lado le dieron un pequeño monopatín que sabía había sido idea de Min, acompañado de un equipo de protección rosa que sabía había sido idea de Jimin.
Tuvieron que esperar a que Yoongi le enseñará a dar una vuelta para que siguiera con los demás regalos, el penúltimo regalo había sido de Taehyung quién le regaló un sed completo de pinturas, colores y crayones, el cual la pequeña recibió con emoción, pero fue el último regalo que se llevó un gritico de emoción de parte de ella.
Sonrió al saber que nadie había sobrepasado a Seokjin en lo que de dale regalos a su pequeña se trataba, y supo por qué había tenido tanto éxito al ver el peluche favorito de su pequeña en tamaño gigante, igualmente una pijama roja llena de alpacas blancas, y unas pantuflas con las cara de Rj, la tierna alpaca que Ryu-jin tango amaba gracias a Jin.
Fue antes de las dos cuando su pequeña comenzó a quedarse dormido y los chicos tuvieron que irse, así que los despidió a todos haciéndolos prometer que volvería a reunirse para celebrar el nuevo año, igualmente se despidió de sus padres quienes, aunque no se irían, dormirán en la pequeña casa de invitados.
Cuando todo el lugar estuvo en silencio miro a Jin quién se había negado a quedarse, aunque aún seguía ahí frente a él, pareciendo perdido y completamente nervioso, sonrió por esa imagen y decidió acercarse a él, abrazándolo sin más y que si correspondió. —no te dejaré ir por hoy.
—Debo irme, además tienes que hablar con Ryu-Jin, porque una cosas es que sea el novio de su padre y otras que sea su tío favorito. —Dijo aún con su cara escondida en el cuello de Namjoon, haciéndolo reír.
—Lo haré, pero aun así no quiero que te vayas. —Beso sus mejillas lentamente. —Quiero que ambos hablemos con mi pequeña y después ir juntos a la cama a dormir. —Siguió hablando mientras besaba la cara del menor.
—Nam. —Se quejó el castaño cuando el mayor comenzó a besar sus labios en cortos pero varios besos. —Si vamos a hacerlo debe ser ahora porque ella está a punto de quedarse dormida. —Namjoon tan solo asintió besándolo largamente hasta hacer que Jin temblará.
—Vamos. —Sonrió al ver la mirada perdida del menor y caminando abrazados a él, llegó a donde su pequeña se encontraba, tomándola en brazos para llevarla a la cama.
Desde que había visto la pijama de Rj no dudó en ponérsela haciendo que fuera más fácil acostarla, se sentó a su lado mirando a Jin y pidiéndole que se sentará al lado contrario.
—¿Dormirás hoy aquí tío Jin? —Pregunto bajo por el sueño haciendo sonreír al castaño.
—Lo haré princesa. —dijo igual de bajo recibiendo una pequeña sonrisa de Ryu-Jin.
—Cielo, antes de que te duermas, ¿Recuerdas cuando me preguntaste quién era mi primer amor? —la pequeña asintió aún despierta. —Bueno, pues ya se quién fue. —Dijo con una pequeña sonrisa al ver que está abría los ojos sorprendida. —Mi primer amor es tu tío Jin, cariño. —Dijo sin más ya que siempre le había hablado así a su pequeña.
—Ohhh. —Dijo sin más haciendo que ambos hombres sonriera.
—Y lo sigue siendo, así que espero que no te moleste saber que amo a Jin tanto como te amo a ti. —Dijo levemente nervioso necesitando que su pequeña lo entendiera.
—Eso me gusta. —Respondió sin más. —¿Recuerdas que me preguntaste cual era el secreto que le había pedido a Santa? —Namjoon río levemente al ver como utilizaba la misma táctica con él.
—Sí, lo recuerdo, se te cumplió. —Pregunto aún sin saber que era, recibiendo un asentimiento de su parte.
—Y fue el mejor regalo después del de Tío Jin. —Hablo sonriendo. —Le pedí que papi pudiera encontrar a su primer amor y que esté fuera mi tío Jin. —Cuando lo dijo ambos hombre no pudieron evitar sorprenderse por lo que estaba diciendo. —Así que está bien que se amen, porque yo los amo a los dos.
—Y nosotros a ti pequeña. —Fue Jin quién respondió con la voz levemente temblorosa, mientras que Namjoon no podía evitar el leve nudo que tenía en la garganta. —Es hora de dormir, ¿Está bien? —Ryu-Jin asintió dejando por fin que sus ojos se cerrarán deseándoles buenas noches.
Así que cuando supieron que se había quedado dormida ambos besaron la frente de la pequeña y dejándola bien acobijada, salieron de la habitación directo a la de Nam que estaba hecha un lío, este no permitió que Jin levantará nada, tan solo hizo que se pusiera una de sus camisas y se acostara, siendo seguido por Nam quien se cambió rápidamente.
—Puedo acostumbrarme a esto. —Dijo abrazando al menor para después besar su frente.
—Yo igual. —Confeso Seokjin bajo haciendo sonreír al mayor.
—Creo que debemos darle gracias a santa. —Hablo divertido recibiendo un sonido de pregunta. —por cumplir el deseo secreto de Ryu-Jin y por juntarnos de nuevo. —Jin río, pero después asintió.
Namjoon no pudo evitar llevar su manso a la barbilla el menor para hacer que lo mirara, ambos chicos se miraron por algunos segundos para después fundir sus labios en un beso tranquilo que, aunque no estaba planeado se convirtió en lo más pasional, cosa que ninguno detuvo y con todo el silencio del mundo por fin volvieron a fundirse en cuerpo y alma, llenando el vacío de ambos corazones y sancionado la necesidad de sentir sus cuerpos presionados juntos.
Y lo que quedo de madrugada se la pasaron haciendo el amor, expresando todos los sentimientos retenidos y haciendo lo que no pudieron hacer durante 6 largos años, expresar el amor que tanto sentian el uno por el otro, su primer amor y el unico.
-FIN-