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Summary

Sus caminos no debían cruzarse, él ni siquiera quería involucrarse pero lo hacen y en el peor lugar para hacerlo. Solo se había acercado a él por lastima, no penso que eso podía acabar en algo más, no penso que aquel chico de cabello rosa iba ayudarlo tanto cuando él mismo estaba lidiando con tanto. • Descripción propensa a cambios. • Historia en desarrollo.

Genre
Romance
Author
Duppzi
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

1

Cerro los ojos instintivamente al sentir el impacto de su cabeza contra la pared de aquel sucio callejón, a pesar de ello logro reaccionar y mover su cuerpo a tiempo para no recibir un golpe en su rostro.


—Ey ey con la cara no, con eso atraigo chicas —protesto con gracia y una media sonrisa, a pesar de estar en una situación como esta no dejaba perder la oportunidad de soltar uno que otro comentario de ese estilo.


Esta actitud casi despreocupada hacia que el otro chico se enfureciera aún más tratando de encestarle algún golpe en el rostro para borrarle esa sonrisa. Alex solo se dedicaba a esquivar los golpes con facilidad, el otro sujeto estaba ebrio asi que no era muy certero lo cual lo ayudaba.


—Ya molestaste mucho allá dentro ¿No crees? —se quejó, refiriéndose al incidente que había ocurrido un poco más temprano en el bar donde trabajaba de medio tiempo, en donde aquel sujeto solo buscaba a quien molestar por lo que tuvo que echarlo, al parecer estaba resentido aún.


No hubo respuesta de la otra parte solo una mirada de odio, Alex solo esperaba que se cansara o solo empezara a vomitar por tanto alcohol en su sistema, no tenía ganas de pelear esa noche, pero tampoco quería quedarse ahí perdiendo el tiempo.


—Vamos hom- —no pudo finalizar esa palabra pues callo en el mismo momento que vio como ese sujeto sacaba de su bolsillo un pedazo de vidrio con unas claras intenciones, parecía no importarle estarse haciendo daño asi mismo por tener sujetado con fuerza esa arma improvisada o más bien parecía ni siquiera sentirlo.


No hubo tiempo para reaccionar porque este no dudo ni un segundo en ir contra él, tuvo que actuar rápido para que no le cortaran el pecho o alguna zona vital. No era ningún idiota asi que llevo rápido su mano al bolsillo de su sudadera para sacar rápido una navaja que allí guardaba, aunque no le gustara admitir que esta no es para nada la primera de este tipo que vivía, más sin embargo no dejaban de acelerar su corazón por la adrenalina y algo de nervios, nunca se iba a acostumbrar a ello.


Todo pasaba rápido, él tenía más ventaja sobre el borracho y no dudo en tirarlo al piso con ayuda de una tapa de un basurero con la que logro defenderse a medias tampoco es que fuera algo muy útil, logro evitar que le fuera tan fácil a su contrincante llegar a él y darle una pequeña chance que utilizo para derribarlo, actuó rápido y piso la mano del sujeto partiendo el vidrio que sostenía pero a su vez enterrándolo en la piel, se escuchó casi de inmediato un grito por su parte pero este cayo al momento de recibir un fuerte patada que lo dejo ligeramente inconsciente, lo suficiente para que Alex saliera rápido de allí, subiendo por una escalera que llevaba hacia el techo del establecimiento.


Allí arriba no lo pensó y en un movimiento en automático empezó a caminar por los techos de los edificios, prefería eso que ir por las calles, no quería tener otro encuentro de esos con alguien más o incluso con el mismo borracho insistente, por el cual tenía una sensación rara en el cuerpo, no por haber tenido una pelea sino por lo del vidrio y su mano, tampoco es como si se arrepintiera, ese hombre está loco y se notaba que él no hubiera dudado en herirlo de gravedad. Ese tipo de personas no le hacían sentir más que repulsión, pero tratar las cosas con violencia nunca fue de su agrado, algo irónico si tomaba en cuenta que convivía con ella todos los días directa o indirectamente.


La violencia parecía ser algo presente en la programación de cualquier ser vivo, desde borrachos sin razón alguna, a animales territoriales e incluso los niños los cuales se suponía que eran seres inocentes llegaban a ser unos demonios, lo sabía porque lo había visto.


Finalmente, entre pensamientos termino llegando a un edificio sin acabar de construir, de tres pisos deteriorado, lleno de grafitis y suciedad. Tuvo que bajar por la escalera de incendios pues la separación entre las dos edificaciones y la diferencia por un piso le negaba la chance de saltar para llegar sin lastimarse gravemente.


Para su fortuna no había nadie en ese callejón, no estaba de ánimos para lidiar con alguien más, repitió lo mismo que anteriormente y subió por las escaleras de emergencia, era mejor que ir por dentro ya que allí solo encontraría un montón de drogadictos, alcohólicos y sabe dios qué tanto.


Llego hasta el tercer piso, entro con el mayor silencio posible, no quería llamar la atención de nadie, en cuanto a los pisos para su fortuna en tres era el que menos gente tenía, o al menos no ibas a encontrar a nadie por los pasillos, paso derecho ignorando todo hasta llegar a las escaleras principales, las cuales subió, aparentemente no llevaban a ningún lugar más que a un montón de tablas que cubrían el acceso arriba, se suponía que sería un gran edifición de departamentos pero la construcción fue abandonada siendo invadida y convertida en el hogar de varias personas que como el necesitaban un lugar donde quedarse.


Ignorando las cintas que impedían el acceso y advertían sobre que ese sitio se encontraba en construcción subió aquellas mismas escaleras hasta llegar a los tablones de madera, aplicando un poco fuerza aparto dos continuando su subida hasta llegar al techo/cuarto piso y volviendo a cubrir la ¨entrada¨ con los tablones colocándole encima unos bloques de cemento en los extremos solo por si acaso alguien trataba de moverlos o algo.


Hace un año más o menos se había encontrado ese lugar y descubrió con que unos tablones estaban sueltos (a diferencia de los otros que tenían bloque de cemento encima para impedir el paso de la gente y animales), parecía que nadie más se había percatado de esto por lo que aprovecho para armar se un fuerte/choza/refugio, no sabía ni cómo debía llamarse pero constaba de una tienda de campaña pequeña, unas lonas que había atado a las varillas de metal que habían quedado de la construcción usándolas como paredes improvisadas y techo para protegerse un poco de las lluvias y vientos que además le ayudaban a evitar que alguien se diera cuenta de que había una persona viviendo allá arriba, aparte de eso solo tenía una caja con su ropa y un par de zapatos, acompañado de unas cosillas más entre ellas un pequeño radio.


Eso era todo, no era casi nada, pero en realidad prefería eso a arriesgarse a vivir en alguno de los mini departamentos de aquel sitio y que algún loco hiciera algo grave. Deseaba estar lo más lejos posible de esa jungla.

Entro a la cueva (era como se refería ese espacio suyo), se estiro sintiendo la tensión en sus hombros.


Han pasado días peores —era su propio intento de darse ánimos para seguir un dia mas y no tirar la toalla.


Saco la pequeña navaja de su sudadera y la dejo dentro de la tienda de campaña, a pesar de que nadie iba allá arriba más que el pera mejor tenerla siempre cerca, en esta ciudad nunca se sabía a qué demente te podrías encontrar. Después se quitó la sudadera dándose cuenta de un detalle que lo hizo soltar una maldición, estaba rota al contado del brazo, seguramente debido a esa pelea con el borracho, y efectivamente asi lo comprobó cuando se miró su propio brazo dándose cuenta que, efectivamente tenía una cortada de la cual no se había percatado hasta ese momento por la misma adrenalina y su mente concentrada en sus pensamientos, la herida no había sido profunda, pero si había logrado hacerlo sangrar.


Quiso un momento ignorarlo e irse a acostar, pero no podía hacer eso, por más diminuta que fuera se trataba de una herida abierta y no podía permitirse un hospital o medicaciones si esta se llegaba a infectar. Sin ganas se acercó a la pequeña mesita que tenía y saco de uno de los cajones un cofre que utilizaba como un botiquín de primeros auxilios improvisado. Desinfecto y vendo la corta con facilidad, no era la primera vez que él se encargaba de una herida tras una pelea, estaba consciente que tampoco sería la última, siempre habría una nueva pelea ya se había resignado a ello.


Respiro hondo y chasqueo la lengua fastidiado por su propia mente, dejo el botiquín en su lugar y se quitó sus viejos zapatos yendo luego a la carpa recostándose en el suelo de esta que tenía unas cuantas frazadas para tratar de amortiguar la dureza del concreto.


Había llegado ese momento del dia que menos le gustaba, ese momento en el que te quedas solo con tus pensamientos, en donde no tienes otra cosa que hacer más que entretenerte recordando lo que paso en el dia, recordando lo que paso ayer, pensando en cómo sera mañana. Odiaba que ese momento llegara porque su mente se encargaba de presentarle una película de todas las veces que arruino algo o se equivocó en su vida, déjalo con mil arrepentimientos por cómo se comportó en el pasado sumándole dudas sobre su vida de las cuales no tenía una respuesta, o simplemente no quería aceptarlas o encargarse de darse a sí mismo unas, quizás por miedo, quizás por querer mantener la poca calma que lograba tener con mera ignorancia.


Calma, una vida calmada y tranquila le parecía un escenario algo muy lejano y casi inexistente, ni siquiera está seguro de cómo había sobrevivido 18 años de su vida, no tenía muchas esperanzas de un futuro, en este momento solo vivía su vida un dia a la vez, tampoco es como si tuviera otra opción.


No creía en la reencarnación o en las vidas pasadas, pero se preguntaba qué factores tendrían que cambiar para que desde el comienzo hubiera tenido una vida normal, bueno eso no es algo que tuviera que indagar mucho pues era algo que ya sabía de memoria debido a que todas las noches se encargaba de hacer un reencuentro mental de todos sus errores y todos los errores que otras personas habían cometido que terminaron afectando su vida, al final había llegado a una conclusión simple: ¿Una vida sin tanta mierda era lo que quería?, debió haber muerto al nacer, o aún mejor, directamente nunca debió haber estado en el vientre de su madre.


—Maldita sea —paso su mano por su cabello teñido de azul quitándose unos molestos mechones del rostro.


Salió de la tienda de campaña siendo recibido por un viento frio, sabía que esa noche no lograría conciliar el sueño tan fácilmente asi que solo se puso la misma sudadera color mostaza rota y decidió que se largaría de allí, prefería perderse por allí a quedarse por horas pensando en todo lo malo de la vida en general, no iba a lamentarse, era algo que odiaba hacer, él no era ningún mocoso llorón.

Hizo el mismo procedimiento para salir de aquel edificio inmundo y subirse al techo del local de al lado. En esos momentos se sentía como un gato callejero simplemente vagando por los techos de la ciudad. Busco en su bolsillo encontrando su viejo celular que le sorprendía que siguiera funcionando, no por el tiempo sino por tantas veces que se le había estrellado contra el suelo. En el estaban ya conectador sus audífonos de cable, no se molestaba en quitarlos pues siempre que lo necesitaba los utilizaba y no quería arriesgarse a perderlos o algo, asi se ahorraba el trabajo de buscarlos luego.


Se colocó los auriculares blancos y en automático entre el reproductor de música colocando la opción de aleatorio, espero recibir el fuerte ruido de la música a todo volumen para tratar de ahogar sus pensamientos, pero ni un ruido llego, se detuvo en seco para asegurarse de que estuvieran conectados o que estuviera su celular con el volumen puesto, incluso cambio de aplicación a ver si era un error de esta pero el resultado era el mismo, absoluto silencio.


—No puede ser Dios —esto no era lo que necesitaba ahora.


Movió la base del cable con la esperanza de que mágicamente se solucionaran, y eso creyó que pasaría cuando por un mili segundo escucho la música, no hizo mas falta que los soltara para que volviera el silencio. Frustrado y sin intentar más los arranco del puerto del celular sin cuidado alguno lanzándolos al suelo y pisándolos, si estaban rotos que importaba terminar de destrozarlos.


Quizás esto lo enojaba más de lo que debería, pero para él la música era su escape, no de la realidad, pero si de esos pensamientos que él consideraba como pesadillas, cuando dormía nunca soñaba nada, para él las pesadillas solo existían en su mente despierta, una mente que los malos pensamientos podían torturar más cruelmente.


Por un momento se quedó quieto mirando como aquel cable blanco salía de su zapato al no ser pisados, no levanto su pie solo tenía una mirada entre perdida.


Como siempre destruyendo la más mínima cosa que es buena, y al igual que siempre no paras hasta verla hecha pedazos


—Hijo puta —le dijo al aire, no era seguro si se lo decía a la voz de sus pensamientos o a si mismo, tal vez a ambos, o tal vez culpaba al destino.


A veces deseaba que existiera dios o el destino, solo para echarle la culpa de todos sus males y quitarse toda culpa de encima, todo sería tan fácil si la vida fuera asi. Pero las cosas nunca eran fáciles, no existía un dios divino al cual hacer responsable por tus malos actos, todo lo que eres y lo que serás es consecuencia de uno mismo.


Estaba de vuelta hundido en sus pensamientos cuando escucho un ruido fuerte acompañado de gritos, salió por un momento de sus pesadillas y miro a los lados, quizás era alguien teniendo una pelea, tratando de pedir ayuda, o simplemente un loco, en esta ciudad no se sabía nunca.


No veía nada hasta que se escucharon unos fuertes ladridos, en ese momento camino hasta la orilla del edificio donde se encontraba percatándose que al lado de este en el patio trasero de una casa había un perro ladrando, un imponente pastor alemán, al prestar más atención se percató que había una persona tirada en el césped echa bola detrás del canino, parecía que este le estaba protegiendo, esta teoría la confirmo al ver en frente de ellos a un sujeto con un pasamontañas y algo en la mano que a esa distancia no podía saber exactamente que era pero no le hizo falta pues solo tenías que sumar uno más uno para saber que no se trataba de nada bueno.


¿Debía irse?, sin duda, no era su asunto, y más en esta zona donde para nada le convenía en más problemas, pero a pesar de estar completamente consciente de ello no se movió solo observo. No podía ver bien a la persona que estaba tirada debido a que el perro lo cubría un poco, pero si se percató como su cuerpo se movía teniendo espasmos fuertes al igual que temblores, sintió lastima por él.


Si bien no iba a intervenir tampoco es como que quisiera saber sobre otro asesinato en las noticias. Como aún tenía el celular en la mano solo le basto tres movimientos de su dedo para llamar a emergencias.


—911 ¿Cuál es su emergencia? —escucho a la operadora mientras tenía sus ojos fijos en la escena, quizás el sujeto huiría, igual si eso pasara sabía que la persona necesitaba ayuda.


Informo sobre lo que ocurriría, en medio de eso como lo predijo el hombre trato de saltarse la cerca para largarse, pero el pastor alemán no lo dudo y corrió hacia el mordiéndole la pierna haciendo que el ladrón gritara del dolor. Sonrió por la valentía de ese can.


Comunico de esto a la mujer que le atendía, ella le dijo que mandarían dos ambulancias y una patrulla. Debido a la situación con el animal y el ladrón por fin quedo a la vista la persona tumbada que seguía con los espasmos, jalaba su cabello ¿Rosa?, le pareció algo curioso, pero más allá de eso y que usaba un pijama azul marino no pudo ver más detalles, primero por la distancia y segundo por la posición que tenía.


Se quedó allí viendo, no iba intervenir más, pero cuando escucho las sirenas de las ambulancias y de la policía supo que era su momento de largarse.


Empezó a caminar por los techos de nuevo, esta vez no centrándose en sus pensamientos sino preguntándose cual seria los motivos detrás de ese intento de robo/ataque, eso lo entretuvo lo suficiente hasta llegar a aquel edificio abandonado en donde siguió el camino hasta la cueva.


Una vez estando allí solo se quitó su ropa quedando en una musculosa y unas bermudas, mañana tendría que ver como haría para arreglar su sudadera, pero por ahora su única preocupación era dormir por que mañana sería un dia duro, como siempre.