Prólogo
— 406092, un paso adelante.— Tal como la voz del parlante decía, primero moví mi pierna derecha y luego la izquierda, para sobresalir del grupo de 10 personas, un profesor se acercó a mí, así es como solemos llamar a los hombre uniformados y con armas que nos supervisan dia y noche y su única función es el que no crucemos las reglas establecidas.
— ¿Nombre en clave?.— Preguntó el hombre que fácilmente me sacaba dos cabezas y por su contextura y su tono era un alfa.
— Golden, código 406092.— Es gracioso dentro de lo irrazonable que nuestros códigos hagan referencia a nuestra fecha de nacimiento pero al revés, debo decir que los superiores no se comieron mucho la cabeza.
— Has sido asignado a una misión, rango SSS+, tipo infiltración, localización ciudad de Musutafu, Japón.— Sin más explicación se me paso un sobre negro, bastante exuberante pero nada que no pudiera contener en mi cabeza.
— ¿Cuáles son las reglas 406092?— Volvió a hablar la voz por el parlante, como muchas veces pronuncie las 3 reglas que cualquiera perteneciera a CSPJ (Comisión de Seguridad Privada de Japón) conociera.
— 1º No tengo independencia, mi persona pertenece a la asociación.
2º No tengo voz ni voto, haré todo lo que se me ordene.
3º Cuando no pueda dar el 100% de mí seré eliminado, ya sea por mi mismo o por alguien de la asociación.
— Retírese.
Como se me ordenó, cruce las puertas de metal, ahora debía recoger mis cosas esenciales, es decir, armas y dispositivos especiales. Es preguntaréis quién soy, pues con esa pequeña introducción trabajo para la CSPJ (Comisión de Seguridad Privada de Japón), trabajo en el proyecto Ω (Omega), un nombre muy original cómo todo aquí, básicamente recolectan omegas por todo el país, los educan y los entrenan en el arte de las artes marciales, espionaje, armas, créeme cualquier locura que se te ocurra que un adolescente normal de 15 años no sabría hacer. Pertenezco a la primera generación seleccionada para permanecer en el proyecto, y el único sobreviviente de esta, tampoco es que me importe prefiero el trabajo en solitario. No recuerdo nada aparte de la asociación, siempre he estado aquí, no recuerdo mi nombre de nacimiento, ni padres, ni ciudad, el único recuerdo que tengo de mi infancia es la de una mujer rubia mirándome con suaves ojos miel cantando una nana. Mi aspecto no es algo fuera de lo normal, mi personalidad se adapta según mi misión, como ya he dicho soy un omega, beneficio que me ha dado el poder completar infiltraciones sin problema. ¿Por qué sigo haciendo esto cuando podría escapar perfectamente? Supongo que es costumbre, no conozco nada más aparte del dolor y la muerte, ¿Por qué querría otra cosa? Como, hago mis necesidades, me entretengo afilando los cuchillos, entreno y duermo. No le temo a la muerte, estoy seguro que no le temo a nada ni nadie, es una vida fácil para mi y prefiero esta a la vida de un adolescente normal. Os preguntareis que es lo que quiere la CSPJ, en palabras resumidas busca la militarización absoluta de Japón, no creen en cosas como héroes, utilizan a cualquier persona que les apetezca, la organización fue fundada por personas selectas, es decir asquerosamente ricas y querían desperdiciar su dinero para hacerse más ricos y a la vez ser protegidos por los resultados de los proyectos, es decir, gente como yo. Solo hay unas cuantas personas como yo, que oficialmente pueden trabajar en solitario y cualquier situación en la que se nos entrometa será totalmente confidencial y legal.
Finalmente llegué a mi habitación, una cama de metal, un escritorio y sillas también metálicas atornillados al suelo. En la pared estaban todas mis armas colocadas estratégicamente, saque una bolsa de lona negra debajo de la cama y metí todo lo que pude. Mientras esperaba que alguno de los profesores viniera a por mí para salir de las instalaciones, que por cierto están en Tokyo, abrí el sobre que me habían proporcionado antes, las primeras páginas se tratan de resumiendo los objetivos de la misión, infiltrarse, observar, obtener datos de las personas y si es necesario eliminar, mi cometido es analizar cómo de preparados están los futuros héroes de la sociedad, y si hay alguien que sea un obstáculo hacerlo desaparecer. Analice más la fotografía adjunta de la academia en la que asistirá, junto con los planos del lugar memorizarlos todos. Luego pase al resto de papeles, lei el alías de mi nombre.
— Kaminari Denki suena bien.— En el fichero especificaba la personalidad juntos con las características y ciertas cosas que supongo serán necesarias para el futuro, finalmente abrieron la puerta de mi cuarto viendo que era uno de los muchos profesores, recogí las cosas y lo seguí hasta el sótano de la instalación, dónde un coche me esperaba.
Supongo que es hora de comenzar el espectáculo.

