Capítulo 1
NUEVA ORDEN
El Gotei13 se había reunido urgentemente para tratar un tema que creyeron muerto. Pero dadas las nuevas circunstancias, debían movilizarse deprisa...
─ ¿Qué pasa? ─exclamaba Toushiro algo molesto─, ¿a qué se debe está reunión tan repentina y a estas horas de la noche?
─El Comandante dijo tiene algo importante que decirnos ─dijo Kensei de brazos cruzados y con su gesto serio.
─Eso ya lo sabemos ─intervino molesta Lisa ─. Queremos detalles rápidos.
─ ¡Silencio! ─exigió SoiFong por tanto relajo.
Nanao que se encontraba en la entrada de la puerta principal, abrió la misma para dejar entrar, para asombro de todos, a Matsumoto.
Mientras, el silencio del Comandante seguía siendo perenne...
─No puede ser... ¿Ahora qué hiciste?, Matsumoto ─dijo Toushirou con un tono de fastidio y resignación, a su Teniente.
─Yo no he hecho nada... ─negó con cierta seriedad, pero al mismo tiempo, intriga. Pues ni ella sabía por qué estaba ahí, lo único que sabía era que el Comandante deseaba verla, no imaginando esa cita no sería privada, sino más bien delante de todos los capitanes.
─Quizá se puso ebria y vomitó a alguien importante, fin de la charla ─expresó fastidiado Zaraki, saliéndose de las filas para marcharse. Más eso no pudo ser posible, porque frente a la única puerta se encontraba Nanao─ Muévete.
─La reunión aún no ha terminado, vuelva a su lugar por favor ─exigió seriamente sin alzar la voz.
—Pero ni siquiera ha empezado... —murmuró Shinji con indiferencia, sacando la lengua al final.
─ ¿Está segura?, Teniente Matsumoto... ─interrogó Kyouraku después de haber guardado silencio por mucho tiempo.
Aquella pregunta hizo que todos dirigieran sus miradas hacia la ojiazul, quién se sentía cada vez más y más confundida.
─No comprendo, Comandante... ¿De qué se trata esto?
─Teniente, no juegue más a hacerse la inocente, sabemos que usted ha estado ocultando información importante al Gotei13 referente a una persona...
─ ¡Matsumoto! ─gritó como llamada de atención, su pequeño Capitán. Ella en silencio le miró, ahora con asombro y cierto temor─ ¿Es cierto lo que dice el Comandante? ─le interrogó esperando ella dijera algo, pero lo único que hizo fue bajar la cabeza, como si aceptara todo en silencio.
─Kyouraku ─intervino Byakuya─ , déjate de dramas y di de una vez, ¿Qué es lo que ha hecho la Teniente Matsumoto? Muchos quieren ir a dormir ─miró a Kenpachi.
─Maldito... ─intentó acercarse al otro, por aquella acusación infantil, según Zaraki. Pero nuevamente Nanao le bloqueó el paso.
─Nuestra base de datos indican ─informaba Mayuri desde su sitio─, que hace dos semanas atrás, se ha registrado en diferentes horas, en diferentes lugares de la ciudad de Karakura, un nuevo y poderoso reiatsu... del nivel de un capitán.
─Si eso es todo puedo ir yo mismo a destruirlo y ya ─solventaba Zaraki.
─Lo que ha dicho Kurotsuchi Taicho es verdad ─empezó a decir Kyouraku─, y de no ser por él no nos habríamos dado cuenta que... el traidor y muerto, Ichimaru Gin, está vivo en la ciudad de Karakura, como un humano más; pero con todo su poder, por alguna extraña razón... ─miró a Matsumoto─. Y usted, Teniente, lo sabía y no nos dijo nada, sabe muy bien que podría ser juzgada como traidora por ocultar información de vital importancia, pues Ichimaru sigue representando una terrible amenaza para este y el mundo humano...
Matsumoto seguía sin decir nada, sólo hizo puño sus manos pues era verdad, todas las acusaciones en su contra eran ciertas.
─ ¡¿Cómo te atreves a ocultarnos información?! ¡Responde! ─exigió SoiFong, quién era intolerante a la deslealtad.
─Matsumoto... ─murmuró Hitsugaya con incredulidad. Él pensó que su crimen era algo tonto, resultando al final en algo terrible...
Finalmente, Matsumoto dejó de estar estática y ante la mirada de todos sacó su espada para cortarse la banda de Teniente, cayendo esta de manera estrepitosa, dejando a «todos» muy asombrados.
─Tiene usted razón, Comandante ─empezó a decir─. Yo ya sabía de la existencia de Gin desde hace mucho tiempo, desde hace mucho... ─confirmó sin alzar la vista, guardando de nuevo su espada─ Hacía tanto no lo veía, estaba muy feliz de verlo, aunque fuera un instánte... Nadie le dio importancia a su muerte porque no valoraron su sacrificio. A él lo tratan como criminal pero no lo fue... ¡¡No lo fue!! ─gritó alzando la vista al frente, saliendo seguidamente a toda velocidad del sitio.
─ ¡Tras ella! ─ordenó SoiFong a sus subordinados.
El resto de capitanes esperó a la orden del Comandante, sentenciando este en un tono casi frío.
─Busquen y aniquilen a Ichimaru Gin y a Matsumoto Rangiku también, por declararse traidora.
Dicho eso todos volaron tras la rubia, deteniéndose Rukia en el camino pues vio a su esposo de pie sin hacer nada.
─ ¡Renji! ¡¿Qué haces?! ¡Detén a Matsumoto-san!
─Me niego ─respondió el pelirrojo con seriedad.
Rukia no entendió aquello, así que siguió su camino, dejándolo atrás y dándole alcance al resto de capitanes.
Zaraki iba alegre porque tenía la orden de eliminar a Gin y a Matsumoto quien no suponía ningún reto para él.
─Lo siento... ─se dijo Zaraki estando cada vez más cerca de la rubia, alzó su espada, listo para hacerla en dos.
Hitsugaya que se había quedado con Kyouraku, le dijo con seriedad mientras se quitaba el haori.
─No voy a dejar que mi Teniente muera ─dicho aquello ante el gesto de seriedad e indiferencia de Kyouraku y a su vez dejando su haori en el suelo, salió en ayuda de su despistada Teniente.
El albino se las arregló para abrirse paso entre la horda de shinigamis que seguían a Matsumoto, pero aquel esfuerzo no sería suficiente como para salvarle la vida, notando a Kenpachi prácticamente encima de ella, interceptando el ataque y de manera sorpresiva, Byakuya.
─ ¡Nii-sama! ─exclamó Rukia al ver a su hermano proteger a Rangiku.
─Interesante... ─se sonrió Kenpachi luego de salir de su asombro─ ¡HAA! ─gritó excitado, liberando una gran cantidad de reiatsu, deteniendo a algunos de sus compañeros como mandando a otros en diferentes direcciones.
Matsumoto por el contrario se vio beneficiada ante aquel estallido exagerado de reiatsu, impulsándola al frente. Ella debía salir sí o sí de la Sociedad de Almas para ir al mundo de los humanos y proteger a Gin, de la tormenta que se le iba encima y sin siquiera saberlo.
Pero los soldados de SoiFong, que brotaron sorpresivamente por el frente, le pusieron las cosas difíciles, hasta que de la nada los vio caer congelados... Sin detenerse en su andar, pero viendo por sobre su hombro, notó a su capitán.
─ ¡Deprisa! ─le gritó, alcanzando ambos la puerta, no tardando en pasar el resto.
Tan pronto llegaron al mundo de los humanos, los traidores se dieron a la fuga y ocultaron sus reaitsu para no ser rastreados. Siendo esa la única manera en que pudieron descansar un poco.
Toushirou y su Teniente se metieron dentro de un edificio abandonado, ahí decidieron quedarse hasta que todo se calmara un poco... En tanto sus compañeros detuvieron su andar pues al llegar a la ciudad no sintieron ni el reiatsu de los nuevos traidores como el de Gin.
Buscar a los tres sería una misión difícil si no podían sentir su energía, por lo que decidieron regresar a su mundo. No obstante, ante aquella ola de energía, Ichigo, salió a investigar a ver qué sucedía. Pero tampoco encontró nada... Aunque sí encontró a Rukia en la entrada de su casa cuando regresaba de la inspección.
─Rukia... ¿Qué pasó?
─ ¿Has visto a mi hermano?
─No ─hizo una breve pausa─ ¿Qué pasó? Sentí la energía espiritual de todos, unos desaparecieron al instante.
Esta vez fue Rukia quien guardó silencio, bajando la mirada lentamente respondió:
─La Teniente Matsumoto se declaró traidora, Nii-sama también. Vi cómo la protegía de Zaraki taicho. Pasa que Ichimaru Gin está vivo, en tu mundo ─le miró seriamente mientras que Ichigo le miraba como si la cosa no fuera grave─ Incluso Renji no quiso hacer nada.
─Yo también creo que no deberías ser parte de la cacería, Rukia...
Ahora sí que no entendía nada la bajita, ¿por qué defendían tanto a Matsumoto?
─ ¡Pero...!
─Ichimaru no era mala persona, gracias a él gané tiempo para enfrentarme a Aizen.
─Pero...
─ ¡¡Además!! ─se rascó detrás de la cabeza con cierta desidia, poniéndose serio para agregar─ Ella le vio morir. Y nadie llora con tanto sentimiento sino es por amor...
Rukia quedó sorprendida, comprendiendo todo finalmente.