La bruja infame en el continente de los magos

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Summary

Anastasia, una joven bruja maestra de las artes oscuras y experta en la necromancia, abandona su bosque y guarida en su tierra de origen, Eslavïkeiv, con el fin de viajar hacia el Nuevo mundo en busqueda de libertad y de la persona que la traicionó al delatar la ubicación de su guarida y así tomar venganza. El Nuevo mundo es tierra de nadie, allí gobierna el caos y sobreviven los más aptos en las destrezas mágicas, Anastasia se verá envuelta en un mundo sumergido en la guerra que la orillará a indagar sobre su pasado, el origen de su familia y no solo tendrá que tomar las riendas de su destino, sino también el de todos aquellos practicantes de magia que fueron desterrados al peligroso continente que llaman el Nuevo mundo. Descubre que sus posibilidades son infinitas, podía iniciar de cero y dejar su pasado oscuro o prevalecer en la peligrosa senda de las artes oscuras; la paz o la guerra, apoyar a su familia o a alguna de las dos chicas de quienes está enamorada; el pasado o vivir el presente. Descubrirá que no hay mayor infierno o mejor santuario que el que se tiene en la mente.

Status
Ongoing
Chapters
19
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Prólogo


PRÓLOGO

Hace mucho tiempo atrás, en el recóndito planeta de Lirius, cuando en sus cielos aún había miles de estrellas y aún fluían enormes ríos por sus tierras, en aquellos años, aún existía la magia, y mejor aún, a la par… existía la magia y la tecnología.

En algunos países de este mundo, por ejemplo, en los del continente Calíope, la ciencia era un rayo luz que iluminaba la vida de sus habitantes y los llenaba de esperanza, los avances tecnológicos era sinónimo de “futuro”; mientras que, en muchos otros países, por ejemplo, los del contienen Zen y Aquiaria, era la magia lo que ocupaba ese lugar tan relevante en la visa de sus ciudadanos, y palabras como “circuitos” o “códigos de programación” no significaban nada en lo absoluto para su gente.

Desde muy pequeños los niños de algunas tierras, como los de Bretthania, eran instruidos en el uso y desarrollo de la tecnología, casi todos construían sus propios juguetes que consistían en curiosas máquinas de vapor; porque, déjenme decirles que, en este mundo, aunque el conocimiento científico era importante, no habían progresado tanto con su desarrollo científico al mismo grado que lo habían hecho las personas de otros planetas y de otros universos.

Pero, en fin, las ciudades de este mundo empleaban la fuerza del vapor para mover los mecanismos de sus trenes, ascensores y escaleras. Y, por otro lado, en otras tierras la fuerza que más predominaba era la magia, sin embargo, esta no podía ser vista o comprendida como una extraña fuente de energía que pudiera ser explotada con fines tan absurdos como mover trenes… o al menos no todavía, más bien, era comprendida como una habilidad cualquiera, como lo podría ser el silbar, el ser diestro con la espada o con el revolver. Además, no siempre era tan importante aprender a usarla, muchas veces ni siquiera se le daba importancia, podría decirse, que la magia estaba a nada de extinguirse…

Teóricamente todos podían emplear la magia, pero no era algo que todos quisieran aprender.

Además, eran pocas las familias que inculcaban la magia a sus hijos y no todos aprendían a usarla de la misma forma; cada familia tenía sus propias técnicas, recetas y grimorios. Era una actividad que se parecía mucho al cocinar; es decir, algunos aprendían de forma intuitiva y podría decirse que tendrían una especie don natural, en otros casos solían heredar las recetas y métodos familiares, e incluso, había quienes acudían a escuelas especializadas, aunque eran sumamente escasas estas personas que quisieran inscribirse en esta clase de escuelas, usualmente eran los padres quienes obligaban a sus hijos a enlistarse en las escuelas mágicas militares o privadas con el fin de conservar los pocos privilegios que se les daban a las familias practicantes de mágicas. Y, en su gran mayoría, había quienes nunca llegaban a lanzar un hechizo o encantamiento sencillo por más simple que fuera.

Sin embargo, déjenme decirles que, en un mundo con grandes maravillas como lo puede ser la magia, también hay grandes problemas.

Pues, digamos que, para muchos, la magia no era algo digno ni muy propio de gente “refinada” o de “buenos valores”.

No obstante, eran estas mismas personas las que aceptaban que el arte de la magia resultaba demasiado útil para que ese poder estuviera en manos de “ese tipo de personas”, por lo cual, no sólo discriminaban a los magos, sino que, secretamente, acudían a estos mismos para que solucionaran muchos de sus problemas, y, en algunas otras ocasiones, los no practicantes de magia usaban métodos sumamente atroces para hurtar esta asombrosa habilidad y conservarla en algún objeto al cual denominaban como “cargado” y así poder usar la magia con fines terribles sin necesidad de haber aprendiendo este arte ni de ensuciarse las manos lanzando hechizos…

Sin más, déjenme darles un panorama de este mundo: transcurrían los años 20, o bueno, el año de 1720 en el planeta Lirius; la música jazz estallaba en las radios y los bares nocturnos relucían sus vistosos letreros colmados de luces; allí, enormes orquestas tocaban frente a cientos de jóvenes quienes para llegar allí conducían sus jeeps militares desde varios kilómetros a la redonda sólo para divertirse esa noche, o al menos así era durante los últimos meses de la tregua…

El mundo por completo (o casi todo) estaba en guerra, nación contra nación, continente contra continente. El inicio de los conflictos mundiales tuvo lugar en el año 1714 (hace 6 años atrás) y se prolongaron por cuatro años consecutivos; al finalizar el año 1718 se acordó una tregua de 2 años, no obstante, al finalizar la tregua, nadie les notificaría a los soldados usuarios de magia (o Buryas, como los denominaban en Eslavïkeiv) que el enemigo ahora sería “otro”… y ese “otro” no sería nadie más que… ellos mismos.