Prólogo
Entre la bruma, una doncella vestida de blanco con largo cabello oscuro, se mostró ante sus ojos anegados en llanto. Más que su inhumana belleza, fue su cálido abrazo lo que la conmovió.
̶ Todo estará bien, querida – dijo con la mayor de las dulzuras – ya no hay nada qué temer. Yo cuidaré de ti.
Sumergida en aquella luz cálida, sucumbió a aquel consuelo, mientras alas blancas las envolvían.