Chapter 1
Mei termino de acomodar su escritorio y comenzó a ordenar su estantería, repleta de una gran colección de libros que la hacian sentir lo suficientemente orgullosa como para presumirlos.
—¿En que piensas?.
La repentina voz la tomo por sorpresa, provocando que diera un pequeño brinco en él lugar y que volteara a mirar alarmada.
Su amiga, quien la miraba atentamente, y satisfecha por él resultado de hablar de imprevisto, soltó una leve risilla.
—Nada.. Simplemente ordeno.— Contesto Mei sonriendo, después de haberse recuperado del pequeño susto.
—Si eso veo, pero pareces estar en tu propio mundo.— Su amiga se acerco y le dio un golpe en la cabeza con un libro.
Mei gruño, provocando que su amiga riera.
—Ten.—Mei miro atenta él libro que se le había extendido a sus manos.- Un amigo me lo dio, pero sabes q no me gustan los libros y pensé en ti.
Miro la tapa gruesa del libro, era de color negro, con un par de letras marcadas en dorado.
—Gracias.—Susurro, concentrada en el objeto entre sus manos.
—Puff claro, no te vayas a comer ese libro.— Mei la fulmino con la mirada y ella levantó las manos en señal de rendición con una sonrisa. -- Tengo que irme, no quiero que me mates.
—No te burles de mi.— Mei suspiro, pero una sonrisa en su rostro la delato.
Su amiga sonrió, su trabajo ya estaba hecho. Ya no existía otro motivo para quedarse, aparte del de recolectar libros y traerlos para que Mei los devorara con la mirada.
Se acerco a la puerta lentamente e hizo un ademán con la mano.
—Adios, Mei.
—Adios, Kyoko.— Contesto, mirandola irse de reojo.
Se encontraba absorta en la tapa del libro, pero al abrír este, sus sorpresa fue mayor.
La decepcion inundó su rostro al ver el mal estado en él que se encontraban las hojas.
Algunas de estas manchadas con tinta marrón, a otras les faltaban partes y las demás se encontraban con cortes.
"¿Acaso no lo reviso antes de dármelo?"
Mei fruncio él ceño, pensando en que clase de amigo le habia dado ese libro a Kyoko.
Pero sin querer que esto arruinara su ilusión, trato de leer las primeras paginas.
"Isami Nobara, era una joven de 18 años, con un gran sentido de la justicia. Su calidez y amabilidad con los demas, la caracterizaba y la convertia en un simbolo de adoracion.
Su cabello negro y ojos rosados, cautivaban a todos los hombres. Su piel era tersa y blanca como la nieve, sus mejillas parecian volverse melocotones al mas minimo contacto con el frio, volviendola aun mas hermosa."
Mei río ante la descripción de Isami.
Se detuvo unos segundos y trato de imaginar aquella maravillosa mujer.
"Isami residía en un pueblo pequeño, oculto del exterior."
"Escondido en las profundidades de un inmenso bosque verde, en él cual no muchos viajeros se daban él atrevimiento de entrar a explorar"
En este punto, Mei hizo una pausa. Las hojas gastadas le impedían seguir leyendo sin tener que forzar la vista.
Se convirtió en un juego, él tener que adivinar las palabras que faltaban.
Pero con paciencia, termino de lograr su cometido.
"Entre ellos se cuidaban mucho, al ser una población reducida, no les favorecía perder gente."
"Isami vivía con su padre y sus dos hermanos mayores, quienes la sobre protegían y la trataban como un bebe".
"Pero aun cuando se encontraba rodeada de un ambiente cálido, se sentía en constante soledad. Y no sabia él por que."
Mei releyo las ultimas dos oraciones con sentimiento, las palabras lograron tocar algo en ella. Ante esta emoción que le disgusto, quizo cerrar él libro pero se obligó a terminar de leerlo.
"Con él pasar de los días, su curiosidad aunmentaba, quería saber que se encontraba mas allá de ese bosque".
"Aquí es donde comienza la historia de Isami Nobara, cuya chica fue asesinada por su padre, al querer casarse."
Mei cerro él libro con la boca abierta, incapaz de creer lo que acababa de leer.
Lo abrió y volvió a leer, y lo hizo de nuevo, una tercera y cuarta vez. La sorpresa volvía a su cara al terminar él párrafo.
"Esto debe ser un chiste". Pensó.
La risa la invandia por momentos, atribuyendole él buen sentido del humor al autor.
Pero luego un semblante serio cubría su rostro.
"Acaso… ¿Un adolescente escribió esto?."
Su corazón de lector acababa de ser herido.
Una tapa prometedora, adornada por un titulo en dorado. "Él susurro del amor".
En cuanto él estado de las hojas, estas dejaban mucho que desear, pero para ella eso era lo de menos.
"Él final es horrible para la protagonista".
—Aun así lo seguiría leyendo.— Susurro avergonzada, luego de un rato.
Desilusionada dejo él libro en él escritorio.
Dio un leve bostezo de cansancio. Aun tenia cosas pendientes por hacer, pero él hambre ya se estaba haciendo presente.
Decidió bajar de su apartamento para hacer las compras.
Él ascensor no se usaba hacia bastante tiempo, por lo que su unica alternativa era descender por las escaleras.
En estos momentos solo dos cosas podían pasar.
Número 1: Bajar sin problemas, teniendo cuidado de donde pisar.
Número 2, y la favorita de los autores: Tropezar en las escaleras y morir.
Mei fue sabia y escogió la segunda.
Las escaleras acababan de ser trapeadas por él conserje del edificio, él mismo distraído que olvido poner un cartel para advertirles a los inquilinos del suelo resbaloso.
Su cuerpo yacía inmóvil en él suelo. Libre de cualquier dolor o angustia que le aconjonara él corazón.
La verdadera historia, comienza aquí.