DIVORCIADA

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Summary

Lina creía tener una vida perfecta, pero tras años de intentar quedar en embarazo, empezó a descubrir que Ismael, su esposo, no era quien ella pensaba. El día que le confesaría que estaban esperando su primer hijo, sería el comienzo del fin en su matrimonio, al enterarse que el fue el culpable de la quiebra y muerte de su padre, intentará recuperar el patrimonio de su familia, ocultando su embarazo.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPITULO 1. DEL CIELO AL INFIERNO.

No todas las mujeres sueñan con ser madres, pero en mi caso, era un sueño que tuve desde niña.


Me casé hace 3 años con un hombre increíble, atento, trabajador, el cual sentía en ese tiempo que era complemento perfecto.


El siempre estuvo al lado de mi padre luchando hombro a hombro por mantener a flote la empresa familiar, la cual estuvo por años en una difícil crisis, lamentablemente, fue imposible y se fue a quiebra, un grupo de inversionistas extranjeros la compraron por una suma absurda, que apenas y sirvió para liquidar las deudas pendientes.


El aún trabaja allí, los nuevos dueños, conservaron a los mejores trabajadores y el resto fueron despedidos.


Toda esa situación llevó a mi padre a la muerte, lo sé, un fulminante infarto se lo llevó una mañana en la oficina mientras trabajaba con Ismael, mi esposo, el no pudo hacer nada y murió en sus brazos.


Yo heredé la casa de mi padre y los pocos bienes que quedaron, siempre fui ama de casa, ya que a pesar de ya no contar con los dividendos de la fábrica, mi esposo ganaba muy bien y se esmeraba por darme una vida de moderados lujos.


Aunque soy hija única y siempre tuve lo que quise, sentí toda mi vida ese deseo de tener un hermano con quien compartir mis juguetes, pero ese sueño se enterró junto a mi madre el día de su funeral, papá se sumergió en su trabajo y casi no lo veía; al crecer, mi sueño se fue transformando hasta el deseo de ser madre y tener una gran familia, unida y amorosa.


Una vez casada, comencé a divisar el futuro y me preguntaba a diario: “¿Para cuándo el bebé?” yo anhelaba ser mamá lo más pronto posible


Mi esposo y yo teníamos planificado tener un bebé, pero a medida que iba pasando el tiempo, no quedaba embarazada, y es entonces cuando decidí visitar al médico.


Quise tener todo en reserva de mi esposo, pero ya había pasado año y medio desde nuestro matrimonio y aún no lograba nada.


Los análisis estaban bien, físicamente, no había problemas conmigo, el especialista me dijo que podría ser algo psicológico o que el problema para engendrar era de mi esposo, que lo mejor era que él se hiciera estudios.


¿Cómo le iba a pedir tal cosa?


En nuestro segundo aniversario de bodas, preparé una cena romántica para los dos, pero nunca llegó, alegó tener mucho trabajo; yo era muy crédula y jamás dudé de sus palabras.


Un par de semanas después, llegó casi a la madrugada y olía a licor.


—¿Donde estabas?


—En la despedida de soltero de un amigo?


—Entiendo.


—Necesito saber cuándo vas a quedar embarazada, estoy por creer que eres estéril.


—No lo soy, fui al médico y me hicieron estudios, tal vez el problema es tuyo.


—¡¿Qué?! —Grito ofuscado, —¿Dudas de mi hombría?


—No, eso no tiene nada que ver con el desempeño sexual, solo que creo conveniente que también te hagas estudios para saber qué sucede.


—Yo no tengo ningún problema y te lo voy a demostrar.


Me tomó casi a la fuerza para hacerme el amor, fue un poco doloroso, fue algo brusco.


Al otro día, le reclamé que esa no era la forma de hacerlo y dijo no recordar nada, se excusó en estar pasado de tragos, yo, dejé pasar el asunto, no quería discutir.


Por meses seguimos intentando pero nada, decidí relajarme y no pensar mas en ese asunto, había perdido las esperanzas.


Sus llegadas tarde, su olor a perfume barato, me hacían pensar que tenía otra mujer pero nunca fui capaz de confrontarlo.


Tenía mucho miedo de perderlo, lo amaba, era el mejor hombre del mundo.


Para nuestro aniversario #3 planee un viaje a Europa, el un poco renuente aceptó, al principio se portó un poco seco y distante, pero después de todo, fue una semana maravillosa, había vuelto a ser el hombre de antes, atento, amoroso, delicado... No podía estar mas feliz.


A nuestro regreso, empecé a sentirme mal, creí que era debido al viaje y no presté atención, pero con el pasar de los días, los síntomas fueron aumentando, hice cuentas y tenía un retraso, me llené de ilusión y corrí a comprar una prueba casera de embarazo.


¡POSITIVO!


Estaba muy feliz, quería gritarlo al mundo, todo estos años intentándolo hasta que por fin sucedió, agradecí mucho a Dios y al alma de mis padres que me concedieran este milagro.


Buscaría la manera mas hermosa para hacerle saber a mi esposo la noticia.


Recordé que en uno de los cajones de su escritorio que estaba en el despacho tenía tarjetas de lugares, clientes y proveedores, así que entré a buscar, tenía pensado hacer una fiesta sorpresa para contarle.


Pero, me encontré una cantidad de cosas, que me abrieron los ojos para descubrir quien es realmente el hombre con en que me casé.


En sus cajones, había gran cantidad de documentos de la empresa con su nombre, el figuraba como el dueño, ¿cómo podía ser eso posible?


Entre mas buscaba, mas anormalidades encontraba, informes financieros repetidos, pero con cifras diferentes, escrituras de propiedades en el exterior, autos, hasta un casino...


Necesitaba respuestas, pero no sabía por donde empezar y no quería enfrentarlo hasta confirmar mis sospechas; acudí a uno de los ex empleados de mi padre, uno de los que quedó despedido cuando la empresa se fue a pique.


Busqué toda la evidencia posible y le saqué copias, también el listado de los empleados de los últimos 10 años y de los hombres de confianza de mi padre.


Después de dejar todo como estaba me apresuré a salir de la casa, debía realizar varias llamadas para buscar información.


Logré encontrar la dirección de uno de los ex socios de papá, Gonzalo Cifuentes, la cuestión era que vivía a cuatro horas de la ciudad, no sabía que inventarle a mi esposo para ausentarme tanto tiempo.


Llamé entonces a mi amiga de toda la vida... Laura, ella jamás quiso a Ismael, siempre me dijo que solo se fijó en mi por el dinero de mi padre, era la mejor para ayudarme.


De inmediato llegó a mi casa, siempre ha sido incondicional, incluso cuando me casé, a pesar de no estar de acuerdo, aceptó ser mi dama de honor.


—Lau, debes ayudarme con esto, necesito salir de dudas, no puedo vivir así, mas ahora que... —hice una pausa


—¿Qué?


—Estoy embarazada.


—Por fin, tu sueño se hará realidad, aunque debo decirte que amaría que tu bebé no fuera de ese sujeto.


—Pues lo es.


—¿Ya le dijiste?


—No, precisamente estaba buscando la tarjeta de algún contacto que me sirviera para organizar una cena especial en algún lugar elegante y exclusivo cuando me encontré todo esto, —le entregué la carpeta con las copias que saqué.


—Según estos documentos, tu ejemplar marido es el único dueño de la fábrica, lo que no entiendo es en qué momento pasó eso si se supone que la adquirió un consorcio extranjero, veamos en internet qué dice.


Era una información muy vaga, el consorcio se formó 3 meses antes de la venta y despareció 2 meses después de la misma. Necesitábamos más datos, solo restaba ir a hablar con el señor Cifuentes.


—Lau, ¿qué me invento para poder ir sin que Ismael sospeche?


—Fácil, dile que iré a ver a mis padres y que tú me acomapañarás.


—¡Qué buena idea! Sé que no pondrá problema y no sospechará.


Así lo hicimos, como era de esperarse, mi esposo no dijo nada y hasta me dió dinero por si me antojaba de algo, solo me preguntó insistentemente cuándo regresaba y a qué hora, que para ir a recogerme. Le indiqué que el día miércoles a medio día.


Alistamos un par de mudas de ropa junto con los documentos y emprendimos camino al día siguiente.


Estaba muy nerviosa, tenia miedo de lo que me fuera a encontrar.


—Amiga, tranquila, pase lo que pase aquí estoy para apoyarte.


—Gracias Lau, no sé qué haría sin ti.


—Sabes que siempre estaré a tu lado en las buenas y en las malas.


Partimos a nuestro destino, el camino se me hizo eterno, finalmente llegamos a la dirección que me dieron, pero no encontré a don Gonzalo, había muerto.


—Disculpe señora, su esposo fue trabajador de mi padre por muchos años, quería preguntarle un par de cosas acerca de la empresa.


—Yo sé quién eres, te vi crecer, sabía que en algún momento tocarías a mi puerta, tengan la bondad de seguir.


—Podría usted, decirme lo que sabe.


—Por supuesto, Gonzalo me dijo que Ismael, tu esposo, desviaba fondos de la empresa a una cuenta en el exterior, malaconsejaba a tu padre metiéndolo en malas inversiones,  cuando el negocio se fue a pique, tenía el suficiente dinero para comprarla, las acciones en el mercado bajaron tanto, que el precio de venta fue ridículo.


—Pero la empresa fue adquirida por un consorcio extranjero.


—¿Alguna vez viste a alguien de ese grupo?


—La verdad no.


—Ahí tienes tu respuesta, ese grupo de compradores jamás existió, tu esposo registró un consorcio fantasma con varias personas a las que le pagó buen dinero por poner su firma, después de la compra de la empresa, mágicamente, este se disolvió y los demás miembros "vendieron" sus acciones a Ismael, así, él quedó como dueño.


—¿Cómo sabe usted todo eso?


—Gonzalo lo espiaba y lo descubrió, por eso lo mandó asesinar, estoy segura que así fue. Tengo las pruebas de las cuentas en el exterior si le sirven de algo.


—Te dije que algo no me cuadraba de tu marido y aquí están las pruebas, —exclamó Lau, —tienes que efrentarlo de una.


—Así será.


Regresamos de inmediato, no podría dejar pasar un minuto mas, llegué a casa en compañía de Laura, pero le pedí que se quedara afuera.


Entré y escuché ruido arriba, tomé un cuchillo de la cocina para defenderme en caso de que fueran ladrones, subí la escalera sigilosamente hasta mi cuarto de donde provenía el ruido, me llevé una muy desagradable sorpresa, ¡Estaba en mi cama revolcándose con su amante!


—¿Qué sigifica esto Ismael?


—¿Qué haces tú aquí? ¿No que regresabas el miércoles?


—Eso es lo de menos, ¡maldito descarado!


—Nena, —interrumpio la mujer en mi cama, —Yo le doy todo lo que él necesita, ¿Quién quiere a una mujer frígida que no ed capaz siquiera de quedar en embarazo?


Me llené de rabia y me abalancé contra ella, estaba dispuesta a clavarle el cuchillo y a él también; sin embargo, eran 2 contra 1 y pronto me vi bajo ellos siendo golpeada, Ismael tenía mucha fuerza.


—Debiste quedarte con tu amiga Laura, ahora no te permitiré salir de aquí, —me dijo con su mano enredada en mi pelo.


Con mi ultimo aliento grité "LAURA"


Los siguientes episodios fueron confusos, recuerdo a Laura apuntándoles  con un arma, un auto, la policía y un hospital.