1 - Lujan
Les contare como un hombre se vuelve el mejor maestro de sumisas del mundo, por pura casualidad o el destino le tenía preparado una gran sorpresa a sus cincuenta años, Julio siempre fue un hombre que le gustaba divertirse en su juventud, pero pasando los años se quedó soltero y sin un futuro, cuando tenía cuarenta cinco años se quedó sin trabajo en una empresa informática.
En la actualidad estaba trabajando de seguridad a pesar de medir uno con sesenta es un hombre serio y gordito, con un aura que inspira respeto, su trabajo le gustaba hacía ya cuatro años que trabajaba ahí, en un boliche BDSM, siempre disfrutaba de los show, abecés si tenía suerte algún amo que le gustaba compartir a su sumisa se la entregaba u otras veces mujeres dominantes que le gustaba humillar a su marido mientras tenían sexo con otro hombre también lo sabían invitar.
Nunca había tenido una sumisa propia, pero se había hecho amigo de unos cuantos maestros y dominatriz que le contaban como se daban cuenta si una persona era sumisa, además le contaron que reglas había que seguir, la teoría la tenía toda, solo le faltaba práctica.
Un jueves que se diría al trabajo caminando a las diez de la noche, en un barrio para gente rica que le quedaba de pasada, en la oscuridad escucha unos gritos cerca, se acercó corriendo y ahí vio un ladrón tratando de arrebatar la cartera a una joven, le pego una trompada al ladrón, cuando lo vio salió corriendo.
— ¿Estas bien? — Se acercó a la joven para ver si estaba lastimada
Ella en un instante lo agarra de la cintura — Si estoy bien gracias a usted, nunca me han robado tuve mucho miedo
— Quieres ir a la comisaria o te acompaño a ti casa — Él le apoyo su mano sobre su cabeza para demostrar que todo estaba bien.
— En la comisaria voy a estar horas para nada si no le vi el rostro bien y en casa no hay nadie, no me quiero quedar sola.
— Te llamo un taxi y te vas a lo de una amiga, yo ahora me estaba yendo al trabajo
— ¿Podría acompañarlo al trabajo? Mis padres llegan hoy muy tarde de viaje
Él se quedó pensando, si la llevaba al boliche donde trabajaba se podía asustar, no era un lugar para nada malo solo que es la oscuridad parecía tener un rostro joven, seguramente no estaba acostumbrada a un ambiente así — Mi lugar de trabajo no es para personas de mente serradas, si me quieres acompañar tienes que tener la mente muy abierta y entender que cada persona tiene sus gustos
— Es un boliche para gay
— No tiene nada que ver con su sexualidad, van gay pero también heteros, es un boliche BDSM
— Nunca he escuchado nada de eso creo, pero tengo dieciocho años puedo entrar a un boliche
— Bueno vamos entonces — En ese momento se despegó de su pecho, cuando salió de la oscuridad no pudo creer lo hermosa que era esa jovencita, estaba vestida muy casual con un jean y una camperita, su cabello pelirrojo hasta la cintura, ojos verdes y un rostro angelical.
Cuando se miraron a los ojos — Soy Lujan, gracias por todo.
— De nada, desde hoy si necesitas alguien que te proteja ahí estaré yo.
Ella le sonrió — Muchas gracias, desde que llego ya no tengo miedo, ¿Cómo se llama?
Desde ahí fueron conversando como si se conocieran de toda la vida, entro al boliche estaban solo los empleados, ella se quedó en la entrada muy tímidamente Julio le había dicho que espere afuera que hablaría con el dueño que le deje estar la noche a su lado, para que nadie la moleste.
Julio le contó la situación al dueño del boliche terminando con — Es muy bella y le veo potencial, tienes un collar.
El dueño sonrió con picardía entregándole un collar negro con una ebrilla atrás, Julio sabía que no tendría problema que ella podría entrar, si la seguridad era porque se lo exigían para habilitar el boliche, pero la gente que entraba en eso tipos de boliches sabía bien las reglas y nadie las rompía.
Una vez frente a ella le dijo — No hay problema que te quedes al lado mío toda la noche, pero tendrás que usar este collar para que nadie te moleste.
Ella miro el collar con dudas, pero en el camino le había explicado que una sumisa con collar negro significaba que tenía un dueño hace tiempo, así que no dudo, teniendo ese collar ningún hombre se le podía hacer nada sin el permiso de Julio, se dio vuelta corriendo su pelo para un costado — Me lo coloca Julio — El no tardó nada en ponerle el collar a la joven, pero dejo más tiempo las manos en el collar porque en ese momento noto que tenía unas nalgas increíbles, a pesar que tenía jean suelto se le podía notar muy bien sus bellas curvas.
— Camina siempre atrás mío, en vez en cuando te voy habar o pedir algo que me traigas, pero todo es para que no se den cuenta que no eres mi sumisa — Una mentira enorme, pero ella solo asintió con la cabeza.
La noche comenzó con tranquilidad, él era seguridad del interior tenía una pequeña tarima donde se paraba para ver todo el movimiento del boliche, mientras ella se quedó parada atrás de él y debajo de la tarima.
Lujan no se perdía detalle de los que entraban, siempre miraba a los sumisos no importaba si hombre o mujer, le llamaba la atención la poca ropa que llevaban, algunos solo tenían una pequeña tanga y las mujeres las tetas al aire, pero a llegar al lugar de las mesas algunos amos los hacían desnudar por completo y los ponían de rodillas, ella los miraba porque a pesar que eran humillados y estaban para servir a otros se le notaba una un brillo especial en sus ojos eran felices, ella no entendía cómo alguien podía ser feliz viviendo de esa manera.
Julio más de una vez le hablo al oído de Lujan para saber cómo estaba, más de una oportunidad toco su oreja con su labio, también la envió a la barra para que le traiga algo para tomar cosa que hizo sin problema, él se dio cuenta en ese periodo que ella era una sumisa solo que aún no lo sabía.
El primer show de la noche comenzaba, un domina castigaría a su esclavo por desobedecer, cuando fue puesto en el cepo totalmente desnudo Lujan estiraba el cuello para ver bien — Sube arriba, pero tienes que estar de rodilla si sube — Fue una orden más que una pregunta.
Se quedo pensando que la mayoría de los que estaban de rodillas estaban desnudos, si ella se ponía de rodilla podría ver el show bien y mantendría su ropa, no lo pensó más poniéndose de rodilla un paso atrás de Julio.
El show comenzó y Lujan podía ver con claridad como ese hombre estaba siendo azotado con fuerza, en ese momento Julio puso su mano en su cabeza, cosa que a Lujan la sorprendió por que vio a muchos amos haciendo lo mismo con sus sumisas, era una forma de mostrar cariño, le pareció muy extraño, pero a la vez reconfortante.
Ambos miraban como el sumiso recibía su castigo, pero la mano de Julio acariciaba el pelo y el cuello de Lujan a la vez, con lentitud y suavidad, la temperatura de la joven comenzó a subir sin que lo pueda evitar, cosa que le pareció muy raro, ya que ella estaba siendo tratada por un psicólogo por no encontrar placer de ninguna manera ella pensaba que era asexual.
Mientras ella estaba perdida en sus pensamientos escucho en su oído — Sácate la camperita y la remerita — Ella se quedó quieta no sabía si hablaba en serio hasta que escucho — Ahora, no lo repetiré
Por alguna razón que ella no sabe explicar le hizo caso, se quedó un con corpiño blanco en un boliche, pero se convenció a si misma que había peores que ella esa noche, Julio sin decir nada agarro su ropa y la llevo a la barra mientas ella continuaba de rodillas.
Cuando Julio volvió el show ya había terminado, aunque el sumiso aún estaba en el cepo con las nalgas muy rojas siendo humillado y Lujan estaba de rodilla en el mismo lugar aun que el show haya terminado, él se paró de pie a si lado volviendo a tocarla, pero esta vez no solo en su cabeza sino en los hombros y espalda que estaba casi desnuda.
Mientras Julio la tocaba cada vez con menos tacto en el medio del boliche donde cualquiera los podía ver, ella más de una vez pensó levantarse e irse, pero algo en su interior se lo impedía, se insultaba a si misma por que le gustaba esta situación.
La noche continuo y Julio solo le hablo para que vaya a pedir un trago para el solo, luego de venir a la barra ella le hablo — Tengo que ir al baño
— Bueno espera acá un segundo — Él se fue, pero volvió enseguida con una cadenita en su mano, se la coloco a Lujan como si fuera una perra, llevándola de tiro hasta los baños, Lujan se moría de vergüenza por la situación, pero aún peor cuando el entro al baño con ella.
Ella entro con él, callada no tenía otra opción, según ella, el abrió la puerta de un baño haciendo seña para que entre, ella entro, pero el por atrás serrando la puerta — Pero necesitó algo de intimidad por favor — se lo dijo en voz baja casi suplicando
— Pero si te dejo solo entraría un hombre atrás del otro — Estaba mintiendo ella tenía un collar, era propiedad de alguien, todos saben eso las sumisas con sueños no se tocan.
Ella no sabía qué hacer, tenía que orinar si o si, se bajó rápido el pantalón igual que su tanga, abrió un poquito las piernas para dejarlo salir no aguantaba más, en ese momento Julio aprovechó la oportunidad para ver su monte de venos que estaba muy desprolijo, pero combinaba con su cabello.
Mientras ella serraba los ojos tratando de pasar la menor vergüenza posible mientras terminaba de hacer lo suyo, Julio comenzaba arrollar papel en sus manos, cuando termino — Permitidme Lujan — el abrió un poquito más sus piernas y comenzó a secar su vagina
Ella estaba superada por la situación, solo se dejó secar por el hombre mayor que solo había conocido hacia una hora, pero Lujan a estar tan superada no se dio cuenta que le había sacado su pantalón y su tanga levantando un poco las piernas en un movimiento rápido.
Porque me dejo hacer esto, pensaba ella mientras Julio ya la había secado, pero ahora se había puesto a jugar con su vagina, bajaba y subía con su dedo índice por sus labios, mientras en dedo gordo se movía circularmente en su clítoris.
Mientras ella miraba como él jugaba con su vagina, se preguntaba cómo alguien que conoció recién llego más lejos que sus anteriores novios, si hubiese tomado algo le podría echar la culpa a la bebida, pero no fue así.
Cuando noto que ya estaba bien mojada Julio hizo el siguiente movimiento, dejo salir su verga, no era grande pero tampoco chiquita, Lujan estaba distraída mirando los movimientos de la mano derecha jugando con ella, pero no apresto atención a la mano izquierda del hombre que este momento la estaba sometiendo con facilidad.
Julio pellizco su clítoris, cuando ella abrió la boca para gritar se sorprendió con la verga de Julio entrando sin previo aviso en su boca, pero él no le tuvo la menor piedad, agarro su nuca hasta que se ahogó con su miembro, la dejo un rato sin respirar, pero de vuelta volvió a violar su garganta una y otra vez — Quiero que te toques y acabes mientras mi verga está dentro de tu boca.
Por primera vez en la vida se odio como nunca, no porque su boca estaba siendo violada como una puta callejera, chupar verga en un boliche todas sus amigas lo habían hecho menos ella, pero lo que le molestaba que cuando le dio la orden de masturbarse ella lo hizo lo más rápido posible, quería acabar con la verga de este hombre en su boca, que tipo de puta desea eso.
Mientras Lujan se insultaba y Julio disfrutaba de la boca de la joven inexperta, ella llego al orgasmo primero que él, teniendo un orgasmo tan intenso que ensucio sus dos piernas, cuando la vio tener semejante orgasmo el no aguanto más, llenando su rostro y cuello de esperma acumulado de días.
Ella tenía la cara roja, llena de esperma, respiraba muy agitada el apenas la había dejado respirar, le saco su corpiño antes que se recupere, dejando a la vista sus dos tetitas del tamaño de dos limones, aprovecho para acariciarlos.
Antes que ella pudiera decir algo, el agarro toda su ropa y con un tirón de cadena la hizo levantar, ella como una chica obediente lo siguió, pero todavía se estaba recuperando de su gran orgasmo jamás se dio cuenta que estaba desnuda, llena de esperma y en sus piernas bañada con su propio flujo.
La dejo arriba de la tarima de rodilla con su cuerpo todo sucio, se acercó a su oído diciendo — Naciste para ser sumisa, desde este momento te reclamo como mía.
Esas palabras la obligaron a compararse con el resto de los sumisos, en este momento ella se encontraba peor que otros, de rodilla, acabada por todo su cuerpo, en una tarima a la vista de todo el boliche, salió de su estado de negación comprendiendo que ella estaba disfrutando de ser humillada, pero todavía quedaba mucho de la noche ¿que más le aria Julio?
Continuara...









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