Capitulo 1
Respuesta incorrecta
Bastián:
Con las piernas temblorosas y los nervios acelerando mi corazón caminaba a casa de mi mejor amigo. Lucien Coleman, luego de años de esconder mis sentimientos hoy le confesaría mi amor. Por fin me armo de valor y no voy a desaprovechar esta oportunidad.
"voy por ti lindo"
Era la primera vez que confesaba mi amor por alguien, dios estoy tan nervioso. Concia a Lucien desde que éramos unos niños, estuve a su lado cuando pensó que era gay y fui su apoyo cuando descubrió que en realidad era bisexual, incluso hubo un tiempo donde le atraía mi hermano y tragándome los celos intenté que salieran; por suerte a Tristán no le intereso en lo más mínimo y Lu lo supero.
"las cosas que hace un enamorado“. Pensé suspirando viendo en mis manos el libro envuelto en papel de regalo color rojo.
Porque lo amo tanto como para gastarme mis ahorros en un libro que él quiere desde que salió a la venta hace una semana y que no pudo conseguir. No sé mucho de libros, pero en la descripción decía algo de un romance imposible que tenía un poco de tragedia. Esos son sus favoritos. Lo compré en línea y había llegado hoy, fue lo que me dio el valor para hacer esto.
Hoy era el día, si todo salía según lo planeado. Hoy Luci dejaba de ser mi mejor amigo.
Al llegar pediría una pizza donde todavía no sé cómo, en la tapa estaría escrita la propuesta, luego le daría el libro, no es que quiera comprar su respuesta, si me dice que si le daría una carta muy cursi que pensé y escribí yo solito. Muy cliché lo sé, pero lo conozco tan bien que sé que le gustan esas cosas.
Llegue y toque la puerta de su casa, su madre me atendió muy amablemente como siempre, me dijo que Lucien estaba en su cuarto esperándome, que fuera ahí. subí hasta dar con la puerta marrón que tenía una grieta grande que estaba casi cubierta por un poster de Harry Potter; recuerdo cuando la hicimos, Luci había entrado a su era rebelde y se había comprado un skate con sus ahorros. Él no sabía y sigue sin saber andar, pero en ese momento poco le importó. Intentó ponerse de pie sobre la tabla consiguiéndolo con éxito, estuvo bien hasta que me pidió que subiera detrás de él, dude, pero mi mayor debilidad era su sonrisa y su risa, estaba tan feliz así que lo hice.
Spoiler, nos caímos de espaldas, el skate voló hasta chocar contra la puerta. Por dentro quedó un hueco y por fuera la grieta.
"Qué lindos recuerdos.”
Toque, no lo hacía nunca solo entraba como si fuera mi cuarto, pero hoy quería mostrarme con “modales”, como dice siempre mi madre que debo actuar. Luci la abrió y me miró entrecerrando los ojos.
—¿Qué haces?— pregunto extrañado, miró a los lados y luego a mí.
—¿por qué preguntas?— reí.
—tocaste... tu nunca tocas.
—oh sí, mi madre me regañó por no tocar antes de entrar y decidí empezar a hacerlo— mentí.
—Volviste a interrumpir en alguna discusión con tu padre?— pregunto serio.
—Eso no importa. ¿porque estamos hablando fuera de tu cuarto?— me queje.
"perdemos tiempo valioso bro.”
Dicho eso Lucien me dejo entrar, todo se veía igual que siempre, once años de conocernos y no ha cambiado nunca. Al lado de la puerta hay un librero con obviamente libros, algunos mangas y cuadernos, en el centro su cama grande con cobijas grises y almohadas blancas, un espejo de cuerpo completo al lado del ropero y perchero. Sus paredes eran lo que más destacaban, una tenía posters de cantantes de k-pop y Chase Atlantic, también de sus películas favoritas, pero mi favorita era la que tenía fotos de ambos estando en el medio la del día que nos conocimos.
"Su cuarto es tan él.”
Nos sentamos en el suelo sobre la alfombra de una bola ocho que yo le regalé.
—estuve pensando en volver al básquet, ¿quieres ir conmigo?— dijo con una sonrisa malvada en su rostro.
Él sabe que odio los deportes, pero le gusta molestarme.
—no.
Comenzó a reír y empujó mi hombro.
Nos conocimos a los seis años, mi madre me había llevado a clases de fútbol en contra de mi voluntad. Lucien amaba hacer deportes desde ese entonces. Por mi lado, fue mi primera y última vez, la pelota había dado contra mi cara con tanta fuerza que hizo sangrar mi nariz demasiado, él muy amable me llevó al baño para que pudiera lavarme, fue gracias a ese accidente que nos volvimos inseparables.
—¿Y qué es lo que traes ahí?— indago curioso tratando de ver lo que tenía escondido a mis espaldas.
—luego te digo, pidamos algo para comer antes— dije sacando mi celular para pedir la comida.
—no tengo hambre, pero si quieres...
Lo mire fijamente.
—sabes que, se me antojo una pizza -se corrigió sonriéndome.
—así me gusta— sonreí pidiendo la pizza.
Mientras esperábamos a que llegara la comida nos pusimos al día, pronto comenzarán las clases y Luci era un obsesivo con el orden y la planificación, se quejaba de que el horario fuera entregado al empezar la primera clase y no unos días antes para poder organizarse con las materias. Me pidió que lo acompañe a comprar unas ultimas cosas que necesita, iríamos el próximo fin de semana.
Debe ser mi novio para ese entonces.
Él es popular e incluso cumplía con el estereotipo, alto, cabello rubio, ojos azules, jugador de fútbol, básquet, motocross. Era el chico que todas y todos querían como novio. Incluyéndome. Quien no lo conocía pensaba que era un imbécil, fifas, egocéntrico, malandro y muchas cosas más. Si supieran que es un defensor de los derechos (humanos y animales), que lloraba cuando en cualquier película un personaje moría, o que su canción favorita era “pretty savage - Blackpink”.
Su madre llegó trayendo dos cajas de pizza.
—gracias, mamá— agradeció Lu recibiendo una de las cajas.
—la otra es para usted y el señor Coleman.
—oh, no hacía falta, pero muchas gracias, Bastián— me dijo sonriendo.
“Su sonrisa es la misma que la de Lucien.”
Ahora, con la caja de pizza en mano y una vez que la señora Coleman se fuera, podía seguir con el plan.
—puedes traer algo para tomar— le pedí.
—voy.
Esperé a que se fuera de la habitación y entonces, empecé. Busqué de su escritorio un marcador negro y escribí la pregunta en la tapa de la pizza y con uno rojo le dibujé corazones a la vuelta.
“¡Qué linda letra tengo!”
Dejé todo en orden y me senté a esperarlo, volvió con dos vasos grandes, uno con jugo de naranja y otro multi fruta.
—mamá compró muchos sobres de jugo, pero solo uno es de naranja— se quejó— es tu culpa.
Quizás si, como odio el jugo de naranja y ellos son los únicos que le toman importancia no me sorprendería que sea así.
—ahora la quiero más— me reí.
Era ahora o nunca.
Aclaré mi garganta llamando su atención y abrí la caja de la pizza, dejando ver la pregunta escrita.
♡Me gustas♡
¿Puedo ser tu novio?
Lo miré con anheló.
—llevo enamorado de ti desde los nueve años, cuando me explicaron que significaba amar a alguien y pensé en ti, incluso creo que te amo desde antes de eso, y quizás no sientas lo mismo y solo me veas como un amigo, pero ya no quería seguir guardando todo esto que siento, quiero que lo tengas siempre presente. Puedo esperar por ti, si eso quieres.
La respiración se me aceleró, las manos me temblaban aun sujetando la tapa de la pizza. Él me mira con sus hermosos ojos sin pestañear y con una expresión de shock.
"Creí que había sido demasiado obvio, pero parece que no lo fui”
—.. no...
"Oh, está bien”
"Siendo sincero me había preparado para esa respuesta. Pero aun así me dolía.”
—no... -repetí asintiendo, asimilando tratando de sonreír para aligerar el ambiente, pero creo que me salió una mueca extraña.
—Bas no, yo... es
—Lu, está bien— lo interrumpí —actuemos como si nada de esto hubiera pasado.
"Lo arruine todo”
—toma, sé cuánto lo querías— dije dándole el libro, necesitaba cambiar el tema de conversación.
Él lo tomó y desenvolvió el papel, al verlo su rostro se iluminó.
—no puedo creerlo, debió salir muy caro Bastián, no puedo aceptarlo.
—lo compré para ti, es tuyo.
—es el mejor regalo que me hayan dado en mi vida— dijo aceptando el libro, lo miraba con una sonrisa brillante y lo abrazaba.
Un libro de romance, qué cosa más fea, sentía que se burlaba de mí. Seguro que los protagonistas tendrán su final feliz, y yo aquí sufriendo.
Luego de eso comimos la pizza en silencio, traté de sacarle conversación como normalmente lo hacía, pero se veía distraído, seguro pensaba en como terminar nuestra amistad.
"Se positivo, al menos no te echo de su casa”
“Todavía”
“tantas personas en el planeta y solo me gusta el, mi mejor amigo”
Cuando llegó el momento de irme, él me acompañó a la puerta como siempre, solo que hoy no quería su despedida, podría ser el último adiós que nos digamos.
"estoy exagerando”
—fue lindo pasar tiempo contigo hoy.
“no, no quiero escuchar más”
—sí, pienso lo mismo— sonreí solo un poco, él merece más de lo que yo le puedo dar.
—sobre lo que me dijiste...
“Solo quiero desaparecer y llorar”
—no hablemos sobre eso, solo olvídalo, nunca pasó— pedí casi suplicando.
Sé que había dicho que podía esperarlo, pero si él no quería, solo me queda pillar mi poca dignidad y alejarme un poco.
"Te amo y no quiero perderte por sentir algo que tu no sientes"
Nos abrazamos como siempre, pero lo sentí tenso y lo solté, caminé alejándome de él aguantando las ganas de voltear y verlo, porque sabía que si lo hacía quería besarlo.