Culpa
“El invierno llego, los copos de nieve empezaban a caer... Y junto a ellos, también había llegado un deseo... El deseo de cambiar la historia ”
Es sorprendente como algunas cosas, pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos, y aún así... Todo sigue llevando su curso.
— Será algo largo — suspiré.
Había decidido ese día irlo a visitar, aún sabiendo que nada volvería a ser como antes... Sabiendo que todo había tomado otro giro y cambiado por completo.
—¿Porqué tuvo que suceder así?— me seguía preguntando.
Aquellas preguntas se las llevaba el viento, ya que no tenían respuesta alguna... El silencio era aún más doloroso.
El camino era largo, era inevitable que las lágrimas pararan, todo el camino, mis ojos gotearon.
Después de recorrer unos kilómetros, por fin había llegado, podía visualizar a lo lejos una casa, en la cual estaban mis mejores recuerdos, aquellos que de solo recordarlos, me hacían soñar de nuevo, pero ¿Cómo era posible que hubiera pasado tanto tiempo?, Aquella casa seguía viéndose igual a como la recordaba.
Me baje de mi carro y poco a poco me fui acercando, mientras sentía como los copos de nieve iban cayendo sobre mi rostro, el frío era abrumador, así que me abrace aún más con mi chamarra.
Al llegar al pasillo de aquella enorme casa, solté un leve suspiro — no has cambiado mucho, ¿Cuánto ha pasado?— dije con una leve sonrisa, de repente caí en cuenta de cuanto tiempo había transcurrido — dos años — murmuré y un pequeño nudo se formó en mi garganta, había prometido no llorar por la nostalgia que pudiera sentir por este sitio, pero era algo inevitable, tantos recuerdos habían quedado aquí.
Empecé a buscar en mi bolso, mire hacia una pequeña bolsita y lo pude ver, ahí seguían guardada, una pequeña llave.
— Soy muy despistada, pero nunca te perdería... Solo tú puedes ayudarme a entrar — le dije, como si esa pudiera escucharme y responder.
Esperaba que estás siguieran siendo las mismas —por favor — susurré mientras mis manos temblaban y la llevaba al cerrojo.
Le di una vuelta y se escuchó un click y con ello sonreí, todo seguía igual.
— Típico, no han cambiado la cerradura — susurré.
Aunque la verdad tenía miedo... Miedo de que esto también hubiera cambiado, miedo de que no pudiera visitar está casa una vez más... Tenía mucho miedo.
Afortunadamente todo seguía igual... Empecé a caminar y al entrar empecé a tocar cada parte de este lugar minuciosamente, se notaba que está casa estaba deshabitada desde hacía mucho tiempo, había demasiado polvo y telarañas.
Con cada paso que daba, los recuerdos iban surgiendo, empezaba a ir recordando un par de cosas, principalmente aquí había sido donde había tenido mi primera decepción amorosa.
Todavía lo recordaba perfectamente, mis sentimientos por él empezaron a surgir desde los 12 años, lo admiraba, pero sabía que él no me veía de esa manera, mis sentimientos no eran correspondidos y que así duraría mucho tiempo... Así pasaron los años, hasta que a los 15 años me había armado de valor... Tenía que confesarle lo que sentía, sentía que iba a explotar si seguía guardándolo, “el peor cobarde no es el que lo intenta, sino el que no lo intenta”, esa frase siempre me la repetía una y otra vez.
*Flashback*
El amor juvenil es tan hermoso, pero lo es más cuando ambos sienten lo mismo... Sería algo grandioso que yo me confesara y me dijera esa persona que él siente lo mismo que yo, pero... eso era solo un sueño más, era algo que no me pasaría a mi, él sin saberlo me iba a romper el corazón.
Aquel era otro día nevado, ambas familias convivían, mientras nosotros estabamos jugando.
Después de un largo tiempo jugando y acabando llenos de nieve, pero aún así, la diversión no terminaba, llegamos de nuevo a la casa, habíamos estado jugando a hacer muñecos en la nieve, pero ahora quería esquiar.
— ¡Que frío hace!— dije con una enorme sonrisa mientras entraba y luego lo miraba con dulzura.
— Claro, está nevando demasiado allá afuera — él empezó a buscar con la mirada algo, mientras yo me frotaba mis brazos — lo tengo — dijo sosteniendo una chamarra y me ayudó a ponerme la, se inclino un poco hacia mi, cuando termino de ponerme la chamarra, me tocó la quijada — todo listo — soltó con una leve sonrisa.
Esa sonrisa tan hermosa y brillante, la cual dejaba ver al descubierto sus dientes blancos, una sonrisa perfecta.
Me estaba perdiendo en esos ojos aceitunados, aquellos ojos en los que me veía reflejada, en los cuales quería seguir observándome, mi corazón comenzo a latir muy rápido y mis mejillas comenzaron a tornarse rojizas... Ese era el efecto Logan, el efecto que solamente él me hacía sentir.
Logan... Alguien tan gentil, alguien dispuesto a ayudar... Mi querido Logan.
— ¿Te sonrojaste?— pregunto divertido.
Él era muy carismático, si algo tenía Logan, es que no se amargaba por nada, le veía el lado positivo a todo.
Moví mi rostro con brusquedad — no, solo hace mucho frío — mentí.
Estar a su lado me hacía sentir muy nerviosa, él me hacía ponerme de esta manera, aunque claramente no era su intención.
De repente me aclare un poco la garganta.
— Eres mi mejor amigo y lo sabes — me arme de valor para formular aquella frase.
Él se acomodo un poco su cabello castaño, el cual estaba muy alborotado y prosiguió a hablar.
— Claro que sí babosa, somos los mejores amigos, somos como hermanos... nos conocemos desde pequeños — recalcó, en ese momento solo pude tragar saliva, con que así me veía él... Su pequeña hermana, aunque yo no lo veía así.
Realmente ya me esperaba una respuesta como esa, pero escucharla en ese preciso momento, hacia que mi sonrisa se desvaneciera, si tan solo él supiera acerca de mis sentimientos.
— como hermanos — susurré desanimada.
De repente, decidí arriesgarme, habían dos opciones, me rechazaba o me aceptaba... Pero si me rechazaba, era mejor que lo hiciera de una vez, quería acabar con esto que solo yo sentía... Tal vez si me rechazaba podía inventar algo.
Tome aire y valor — ¡Me gustas! — solté de repente, de pronto me miró, la confusión en su rostro era muy notoria.
Él era alguien sumamente alegre y sonreia en cualquier momento, pero al escuchar mi pequeña confesión, la sonrisa se fue desvaneciendo.
— ¿Te gustó? — pregunto, intentando poder digerir aquella confesión, algo que lo había tomado por sorpresa, pero él estaba pensando en algo más, al menos eso era lo que él quería creer, de repente chasqueo los dedos de su mano derecha y de nuevo sonrió — oh ya se, esto es una broma... Es imposible que te guste, sería algo extraño, sería como salir con mi hermana ¡Iugh! — sus palabras eran como cuchillos, me estaban hiriendo demasiado — porque está claro que no me puedes gustar de esa forma, somos cómplices en todo lo que hacemos — él me seguía viendo como a su hermana pequeña, eso era claro.
Solté una pequeña risa llena de incomodidad, la cuál iba subiendo el tomo, yo sé que él se dio cuenta, se que él estaba tratando de que yo me retractara, pero de una manera sutil para hacerlo menos incómodo, lo conocía perfectamente.
De repente y al ser mis sentimientos dichos, decidí hacerlos a un lado, él tenía razón, no iba a permitir que una amistad de años, se viera arruinada por mi egoísmo, por solo pensar en mi y en mis sentimientos, por pensar en algo que no iba a pasar y que él no había dado señales de ocurrir.
— Me gustaría que me acompañarás a esquiar— me empecé a frotar el brazo — te engañe, que buena broma— dije muy avergonzada.
Con desesperación empecé a buscar mis esquís, después de tirar algunas cosas y acomodarlas de nuevo, por fin los había encontrado.
— Vamos, todos deben de seguir divirtiéndose en la nieve — con el puño cerrado le di un pequeño golpe en su brazo izquierdo — vamos... Amigo — decir amigo, me costaba mucho.
¿Cómo llamar amigo a alguien de quien llevo enamorada mucho tiempo?, Ese día decidimos hacer como que nada paso, dejando de lado lo que yo sentía.
*Fin del flashback*
— Amigo, mi gran y perfecto amigo Logan... y también mi primer amor — murmuré.
Esa palabra estaba claro que me estaba costando articular.
— El invierno llegó y con él, de nuevo los recuerdos han regresado— sigo caminando por toda la sala, para luego dirigirme a las habitaciones.
De repente mire como en la puerta de una decía, “Habitación de Logan, no molestar”
Seguía tal y como se había dejado, al menos el cartel seguía ahí, tal vez nadie quiso quitar aquella pequeña parte de él.
Quería hacer caso a lo que decía, pero era algo inevitable, tenía que pasar, los recuerdos de él todavía estaban frescos, al menos para mí.
Abrí la habitación sin mucho esfuerzo, habían unas cuantas telarañas, las cuales sacudí a mi paso.
Al entrar, pude ver sobre una mesita, una foto.
Era la foto de aquel invierno en el cual me estaban enseñando a esquiar, tenía como unos 14 años, en esa foto aparecía Logan, Dereck mi hermano menor, Sasha mi hermana mayor y Henry, el hermano mayor de Logan, todos nos veíamos tan felices en ese momento.
Tomé la foto entre mis manos — éramos tan felices y unidos — murmure y de repente pequeñas lágrimas empezaron a caer sobre el cuadro.
Lo abrace con mucha fuerza y empecé a llorar, ¿Por qué tú?, ¿Por qué tuvo que pasarte ese accidente?, ¿Por qué?.
En ese momento tan solamente eran muchos porqués, que me caí... Caí de rodillas, no pude mantenerme mucho tiempo de pie, ya que mis piernas empezaron a temblar, para luego por un momento dejar de responder, me había quedado sin energía.
Los recuerdos se habían apoderado de mi, sabía que sería mala idea regresar a esta casa de recuerdos, pero también sentía que se lo debía, sino venía iba a sentir que esa conexión estaba desapareciendo, y yo no quería olvidarlo.
— ¿Tamara?— pregunto alguien a mis espaldas.
Esa voz se me hacía familiar, no queria voltear a ver y que me vieran en el estado como me encontraba en ese momento.
— Tamara por favor — él sabía que quería evitarlo, todo lo que pasó aquel día, sabía que había sido nuestra culpa, y era algo que me seguía.
De repente, sentí como alguien toco mi hombro y se puso a mi lado, para luego abrazarme con fuerza.
— No fue nuestra culpa — parecía que él había leído mi mente, después de todo, Henry siempre era así, tenía un don para saber que sucedía.
— Henry, lo matamos — mi voz estaba muy quebrada.