UNO
Una misión fácil o al menos eso creía Keegan, el plan sonaba tan perfecto que no se preocupó mucho.
Subió al jet encontrándose con su equipo quienes estaban preparados para extraer la información de aquella base, acomodó su paracaídas y revisó que su equipo estuviera más que listo.
—— Recuerden, tanteamos el terreno y si es seguro avanzamos, si no lo es montamos un campamento — hablaba Price mientras veía a cada uno — no es competencia, tomará el tiempo que deba hacerlo — informó — ¿entendido?
—— ¡Sii! —
Asintió ante la respuesta obediente de su equipo. Por su parte Keegan se dirigió al rincón para poder apreciar una fotografía y sonreír ante su caricia, una bella mujer junto a él frente a una hermosa casa.
—— Oh tiene esposa — la voz de un hombre lo hizo girar, Keegan no era conocido por hablar, ser amable o muy extrovertido, al contrario era una leyenda por su agilidad de un fantasma, nadie lo veía venir. Lograbas escucharlo cuando era demasiado tarde para actuar pues ya estarías muerto, pero al ver los ojos amistoso del chico moreno asintió — ¿por cuanto tiempo? — preguntó
Keegan sonrió debajo de su pasamontañas.
—— Tres años — el hombre se impresionó — es el amor de mi vida — su tono sonaba soñador y enamorado algo que nunca había escuchado por parte del ojíazul —
—— Woo, eso si es increíble — sonríe amigable — verá que esta misión saldrá más que perfecta y muy pronto estará con ella
Keegan miró por última vez la fotografía de su amada esposa y suspiró para volver a aguardarla.
—— Así será —
Aunque un presentimiento le decía otra cosa, pero decidió ignorarlo.
🐾 🐾 🐾
Tres horas después él y su equipo saltaron con su paracaídas, admirando la hermosa vista del bosque caían en picada buscando el punto exacto donde debían aterrizar. Cuando descendieron por completo los encargados de vigilar se acuclillaron con sus rifles en alto asegurando que nadie los atacaría.
—— Campo libre — informó Price — vamos — daba la señal para que se acercaran una vez que guardaron de nuevo los paracaídas, no deseaban dejar rastro de ellos — Soap estás a cargo de buscar un lugar alto — este asintió dirigiendo su vista a las copas de los árboles
—— Algo no me gusta — escupió Simón, el hombre de máscara de calavera, su pie pateaba algunas piedras como si buscara algo —
—— Habla claro Simón — ordenó Price
—— ¿Donde están los francotiradores o acaso descender de un avión enemigo no es motivo para ser atacados en cuanto aterrizáramos? — ladeó la cabeza
—— Aterrizamos varios kilómetros de la base — respondió al sacar su puro y encenderlo
—— Aún así, esto no me da buena espina —
Keegan quien revisaba el mapa junto a Gaz solo negaba, no quería estar negativo ante la idea que su compañero expuso y menos por que debía llegar a casa antes de fin de mes o no celebraría su aniversario número tres.
—— Todo está libre desde aquí arriba Capitán — Soap veía todo desde la rama del gran árbol
—— Entendido — sonríe — lo ves Simón — le palmeo la espalda — todo en orden — este solo se limitó a suspirar
El cuchillo en la garganta de Soap era tan afilado o al menos así lo sentía él, negaba molesto y sintiéndose inútil, su equipo estaba abajo sin saber que junto a él un soldado enemigo estaba amenazandolo con un cuchillo y un detonador listo para ser presionado si hacía un movimiento en falso.
Simón aún escéptico por la confirmación de Soap daba pequeñas patadas en el suelo, Keegan se acercó a él con el ceño fruncido apreciando su acción.
—— ¿Aún desconfiado? — cuestiona
—— Ajá — responde tajante. Keegan niega suspirando
—— ¿Que buscas con exactitud? — pregunta viendo cómo Simón seguía patentado la tierra y algunas hojas
—— Minas o detonaciones, este campo está demasiado libre que no me da confianza
Algo veía en su compañero que le hacía estar nervioso y no lo entendía, jamás lo había estado. Pero ahora.
Remojó sus labios, rascó su nuca y asintió.
—— Te ayudo — con ayuda de sus binoculares camino con la vista en el piso, quizás estaba siendo demasiado exagerado pero por algo estaba aún vivo después de tantas misiones, su exageración siempre le salvo la vida y hoy decidió seguir su instinto.
—— ¿Pero que? — suelta Simón al patear una piedra y observar un pequeño brillo que resaltaba en sus binoculares, se agachó y al tocarlo no pudo negarlo — ¡Mina! — gritó alertando a todos, pero antes de poder correr o incluso hacer algo un estallido se escuchó seguido de un zumbido en sus oídos