CUANDO LAS ESTRELLAS CAIGAN

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Summary

En un mundo donde la luz y la oscuridad libran una eterna batalla, Edelweiss se ve envuelta en un destino que la trasciende. Con el peso de una profecía sobre sus hombros, deberá enfrentar sus miedos más profundos para proteger a quienes ama. Donde los lazos de amistad, el amor y el poder del sacrificio se entrelazan mientras ella lucha por encontrar su propio lugar en la guerra entre el bien y el mal. ¿Podrá ella salvar a su mundo de la guerra que amenaza con consumirlo todo?

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO

—Otra vez —ordenó por tercera vez.


La pantalla de enfrente se iluminó. Una serie de imágenes comenzó a reproducirse. Era una habitación en un hospital, de un blanco inmaculado, hasta que la sangre explotó contra una de las paredes, rompiendo con la armonía. Todo sucedía tan rápido que la masacre apenas duraba unos segundos. La sombra se movía de un extremo a otro, atacando a cualquiera que intentase acercarse a la camilla donde una joven yacía ajena a la barbarie que ocurría a su alrededor.


De repente, la joven abrió los ojos, negros como la más profunda de las oscuridades, y miró hacia la cámara. Un escalofrío recorrió el cuerpo del observador. Era como si supiera que la estaban observando. Entonces, hubo un corte de corriente durante el cual solo se podían oír los gritos agonizantes de las personas que estaban siendo asesinadas. El vídeo se reanudó cuando un grupo de asaltantes apareció para detener la masacre, pero la chica hizo algo para lo que nadie estaba preparado. Gritó. Un grito desgarrador, tan potente que ni siquiera la frecuencia de la radio podía captarlo. Las paredes comenzaron a derrumbarse, los cristales y las ventanas explotaron, y los agentes cayeron al suelo mientras sangre brotaba a borbotones de sus ojos, narices y orejas.


Y entonces, todo terminó.


Apagó el monitor y se dirigió hacia un oficial que había quedado aturdido. Su rostro reflejaba el de alguien completamente aterrado, lo cual entendía perfectamente. Pero eso lo enfureció aún más, porque él también estaba asustado.


—Ya sabes lo que hay que hacer —dijo en un tono firme y exigente, intentando ocultar su temblor.


La oscuridad había sido liberada.