Capitulo 1 — El Encuentro De Los Forajidos
En un pueblo llamado Silver Creek del salvaje oeste sucedía que estaba siendo aterrorizado por el terrible Ezekiel McCallister “La Serpiente De Cascabel” que se ganó su sobrenombre por su destreza en el manejo de armas, como el uso de revolver o cuchillos, y su habilidad para derrotar a sus oponentes de manera rápida y eficiente. Líder de un grupo de bandidos conocido como los Corsos.
Era conocido por ser el más peligroso de la región y sus compinches lo apoyaban por temor a las consecuencias, debido a su naturaleza impredecible y violenta ya que Ezekiel podría mostrar una falta total de empatía y compasión hacia los demás, tomando decisiones crueles y sin remordimientos. Su voz profunda y llena de malicia, era capaz de hacer sentir escalofríos a cualquiera que lo escuchaba y su atuendo de aspecto desgastado y maltrecho, con un sombrero de ala ancha, una chaqueta de cuero gastada y pantalones rasgados eran indicios de que no conocía el agua ni el jabón.
La tarde iba comenzando y en la cantina del pueblo, todo estaba tranquilo, la gente tomaba sus vasos de whisky sin preocupaciones como era costumbre hasta que de pronto un grupo de varios sujetos riendo y hablando a grito abierto irrumpió en el lugar.
Eran los Corsos quienes llegaron, Ezekiel iba delante de ellos, 5 más lo seguían, los compinches se dirigieron a una mesa cerca de una ventana auyentando a los consumidores que se encontraban ahí, que sin oponerse a ellos se pusieron de pie y se fueron a otra mesa. Pero Ezekiel no se sentó en aquella mesa, el se dirigió directo a la barra y le habló al cantinero
—Whisky doble Gastón, rápido— dijo con voz amenazante —Necesito hablar con Sheridan ¿Sabes dónde puedo encontrarlo?
William Sheridan era el comisario del pueblo, un hombre robusto de un bigote largo y con puntas curvas, su cabeza resaltaba la falta de cabello que por arriba con unos cuantos cabellos trataba de taparse la gran calva
—No señor McCallister, no ha venido el día de hoy— contestó tembloroso el cantinero
—¿Estás seguro?, si no hay día que falte sin venir a tomarse algo por la tarde, tendré que esperarlo aquí, así que espero que me trates bien, dame una botella de Glenfiddich
—Claro señor, aquí tiene— se acercó con miedo el cantinero colocando frente a Ezekiel la botella de whisky que le pidió
En ese momento entraba en el lugar un extraño que vestia pantalón y camisa negra, las botas tenían una pequeña hebilla con espuelas y su sombrero negro con hilos blancos en el ala del sombrero y un poncho del mismo estilo, llevaba un par de espadas de hoja fina y delgada, una en la espalda y la otra en la cintura. Todos voltearon a ver aquel sujeto que entró y sin voltear a ningún lado, se dirigió directo a la barra, ignorando por completo que se encontraba ahí Ezekiel
—Un tequila blanco sencillo por favor— dijo el sujeto amablemente al cantinero ante los ojos de Ezekiel que no dejaba de mirarlo
—¿Quién es usted amigo? Tómese algo más fuerte, algo de hombres— dijo burlón Ezekiel acercándose a aquel hombre, quien no hizo ni el más mínimo intento por voltear a verlo
—Mi nombre no le interesa, solo estoy de paso y para mañana lo habrá olvidado, así que solo tomaré mi tequila y me marcharé— contestó amablemente mientras sujetaba su copa frente a su rostro
—Vamos, todos están viéndolo y necesitarán su nombre para colocarlo en su lápida— dijo amenazante Ezekiel
El sujeto se terminó de un trago su tequila y se levantó del banco de la barra, se dió media vuelta y empezó a caminar ignorando por completo la amenaza de Ezekiel pero al llegar casi a la puerta de la cantina que eran dos tablas con movimiento hacia ambos lados, algo muy típico en esos lugares, se escuchó un disparó que dió justo en el marco
—Creo que no me has entendido, aquí las reglas las pongo yo— contestó Ezekiel que ya tenía su revólver en su mano apuntando a aquel extraño
—Mi nombre es Jasper, eso es todo lo que debes de saber de mí— el extraño dijo sin siquiera dirigirle la mirada a Ezekiel y volvió a dar otro paso más cuando de pronto se escuchó otro disparo
Quien disparo había sido Ezekiel pero en ese segundo el extraño dió media vuelta, sacando la espada que llevaba en la cintura haciendo rebotar la bala que iba directo a su cabeza y terminó siendo dirigida al suelo, que dejó un pequeño orificio en la madera vieja del lugar que crujía en cada paso
—¡¡Pero qué diablos!!— contestó Ezekiel sorprendido disparando de nuevo descargando su revólver al extraño, quien de unos movimientos muy rápidos con su espada logró repeler todas las balas dejando agujeros en el suelo y el techo de la cantina
—Veo que eres bueno usando esa arma— dijo Ezekiel haciendo una señal con su mano izquierda por detrás de la espalda a sus compinches, que rápido se levantaron de la mesa donde se encontraban y sacaron sus armas
Unas descargas de Magnum se escucharon en el lugar, el extraño tenía su arma por la espalda de la misma forma que Ezekiel había hecho la señal a sus secuaces, había disparado en las rodillas a cada uno de los bandidos, haciéndolos caer al suelo que se retorcían del dolor para luego levantar su arma y apuntar a Ezekiel en la frente, dando unos pasos para acercarse hasta donde estaba él
—Mi nombre en Jasper Stone y también se usar armas de fuego— dijo amenazando a Ezekiel ante la mirada de todos los que se encontraban ahí casi petrificados sin poderse levantar de sus asientos
Jasper bajo su brazo al ver que su rival había quedado indefenso —No vale la pena matarte si no te quedan balas en tu arma, pero más te vale que no te vuelvas a interponer en mis asuntos— Jasper arrojo una moneda de oro al cantinero —Disculpa lo sucedido, para que repares los agujeros— dió la vuelta de nuevo hacia la puerta de la cantina y salió del lugar dejando atrás el murmullo de voces susurrando “¿de verdad es Jasper Stone, el cazarrecompensas?”
Ezekiel sorprendido volteó a ver a sus secuaces que aún seguían sufriendo de dolor en el suelo
—Son unos verdaderos ineptos— dijo con mirada desafiante mientras recargaba su arma —Pero jefe, usted tampoco pudo hacer nada— dijo uno de sus subordinados a duras penas —Me tomó por sorpresa, pero eso no se repetirá— con su arma cargada apuntó a la cabeza de aquellos sujetos que yacían en el suelo y disparó sin titubear
—Hay 5 lugares disponibles entre nosotros por si alguien quiere unirse a mi o quizás alguien más quiere unirse a ellos en el otro mundo— dijo Ezekiel mirando a los demás que seguían murmurando sobre aquel extraño
Luego salió del lugar, se subió a su caballo mirando alrededor y buscando a aquel extraño pero ya no se vio cerca de ahí, le dió un golpe en las costillas a su caballo que salió disparado como alma que lleva el diablo del pueblo dejando a la gente asombrada dentro de la cantina
—Alguien que llame a Richard el de la funeraria para que saque estos cuerpos de aquí antes de que empiece a apestar todo el lugar— dijo el cantinero que se había acercado a ver los cuerpos inertes que yacían en el suelo de la cantina
—Voy en seguida— contestó Dario Winchester un hombre de pequeña estatura que salió corriendo de ahí, pero en la puerta se topó con Sheridan el comisario
—¿Qué ha pasado aquí Gastón?— preguntó Sheridan desconcertado al mirar aquellos hombres en el suelo
—Son miembros de los Corsos— dijo el cantinero explicándole a Sheridan lo sucedido
—¿Jasper Stone dijiste?— contestó sorprendido Sheridan —¿Que buscará por estos lugares?— dijo con una cara de sorpresa
—Nunca lo mencionó, salió de aquí sin dejar rastro alguno— afirmó el cantinero mientras abría la puerta para que entrara Richard el sepulturero que ya venía acompañado de Dario para sacar los cuerpos de la cantina
—"Jasper es un cazarrecompensas de alto rango que no acepta cualquier misión por poco dinero"— murmuró Sheridan —Señores, si alguien más vuelve a verlo por aquí, avísenle que me gustaría hablar con él— afirmó el comisario al grupo de personas que aún se encontraba en ese lugar
—Me dan permiso por favor— dijo Richard para que lo dejarán pasar con cada uno de los cuerpos de los bandidos asesinados subiendolos a su carreta