Prólogo
–¿Puedo saber por qué estamos aquí?– mi mujer arquea una de sus cejas pelirrojas.
Sonrío emocionado.
–Cierra los ojos– pido. Ella me mira extrañada. Los cierra después de unos segundos.
Tomo sus manos entre las mías y la llevo dentro del lugar.
La posiciono al centro.
–Abre los ojos– susurro cerca de su oído.
Sus hermosos ojos verdes se abren con lentitud. Escanea el lugar y abre aún más los ojos.
–Mika, es bellísimo– murmura.
Una sonrisa orgullosa se extiende por mi rostro.
–La mejor parte es que es tuya– las lágrimas amenazan sus ojos.
–¿Bromeas? – niego lentamente. –¿Por qué?.
–Porque aquí estamos los dos–sonrío. –Aquí está tú felicidad, y mi felicidad está donde tú estés.
Nuestros ojos conectan.
Y ahí lo veo.
La quiero a ella. Ella lo es todo para mí.
No necesito nada más.