Equivocado (OS) versión BP

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En donde Jungkook confunde a Jimin con un prostituto... ADVERTENCIAS: °BOYPUSSY (hombre con vagina) °Kookmin °Contenido altamente sexual

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Park Jimin estaba en segundo año en la Universidad más prestigiosa del país, podría decirse que no le era un gusto asistir a ese lugar, pero disfrutaba las fiestas que los alumnos de vez en cuando organizaban.


Un día antes, uno de sus amigos más cercanos le habló sobre una gran fiesta que se llevaría a cabo en el Club Bangtan, todos los alumnos estaban invitados y simplemente tenían que presentar su credencial para que la entrada les sea permitida. Claro que el pelinaranja no se lo perdería por nada del mundo.


Llegando el día, Park se colocó el vestuario más atrevido que logró encontrar en su armario, él no era de los chicos que abría sus piernas para cualquiera, simplemente amaba apreciar cómo los chicos lo deseaban, podían mirar pero no tocar.


Esa era su más grande especialidad.


Su atuendo consistía de un pantalon corto y ajustado a su cuerpo que mostraba sus largas y definidas piernas, pero más que nada, resaltaba su firme y gran trasero.


Una camisa con escote en v, presumiendo su lechosa piel y clavículas marcadas, la camisa se ajustaba a su pequeña cintura, no dejando mucho a la imaginación porque era traslúcida. Todo eso combinado con unos Converse negros para así finalizar su sensual y provocativo atuendo.


Escucho su celular sonar, no tardó en contestar, sabiendo que era su amigo Hoseok quien lo estaba llamando.


— ¿Si?


— Jimin, ¿dónde estás? La fiesta comenzó hace una hora.— se escuchaba como su amigo gritaba gracias a que la música estaba a un volumen considerablemente alto.


— Lo se, pero créeme que me estoy alistando lo más rápido que puedo.— No estaba mintiendo, pero sabía que cada detalle contaba y él quería estar perfecto, como siempre.


— Eso dijiste hace una hora.


— Tranquilo Hobi, la fiesta termina hasta mañana, aún tengo toda la noche.


Hoseok suspiró rendido.


— Está bien, pero date prisa.


— Claro, estaré ahí antes de que amanezca, lo prometo.— dijo Jimin queriendo molestar un poco a su amigo.


— ¡JIM…!


Rápidamente el pelinaranja cortó la llamada, riendo en el acto, molestar a sus amigos era algo que disfrutaba hacer con regularidad.


Jimin marcó el número de Taehyung quien era su mejor amigo el cual no compartía su gusto por las fiestas pero no había nada que él no haría por su pelinaranja favorito.


Taehyung no tardó mucho en llegar a la casa del menor y gracias a eso su llegada a la fiesta fue rápida. Jimin bajó del auto y caminó hacia la entrada del lugar luego de avisarle a su amigo que le llamaría una vez saliera.


Al entrar al lugar las luces de colores lo cegaron por un momento pero después de unos segundos su vista se acostumbró y logró divisar a Hoseok entre la gente.


—Al fin llegas, Jimin —Habló Hoseok el cual tomó al menor de la muñeca y lo guió hasta una mesa en la que se encontraban las bebidas.


La mirada de Jimin se iluminó al segundo cuando notó la variedad de licores que tenían.


— ¡Demonios Hoseok! — Exclamó Jimin gritando sobre la música ensordecedora para que el contrario lo escuchara— Esto es el cielo del alcohol.


No perdieron más tiempo y comenzaron a beber sin detenerse por varios minutos, en ocasiones tomando de la botella y bebiendo directamente de ellas.


Sin embargo, Jimin poseía una gran virtud «o un enorme problema» y eso era que no podía emborracharse, no importa cuando bebiera siempre mantenía un estado de ebriedad sin comparación, nunca experimentó el más mínimo mareo, nauseas o el malestar al siguiente día.


Odiaba eso.


Por otro lado Hoseok yacía inconsciente sobre una mesa, por suerte para él su novio estaba ahí para cuidarlo. Habían pasado unas cuantas horas desde que llegó y sin su amigo todo se había vuelto muy solitario, sin poder embriagarse ni su amigo para hacerle compañía no tenía nada más que hacer ahí.


El pelinaranja sacó su móvil para marcar el número de Taehyung pero contrario a su pronóstico, este no contestó. Era muy temprano en la madrugada, no era sorpresa que su mejor amigo estuviera durmiendo como una roca.


Jimin suspiró derrotado y lo mejor que se le ocurrió hacer fue salir del lugar y comenzar a caminar hasta encontrar un taxi. La carretera solitaria iluminada por luces tenue al final de cada cuadra era muy silenciosa a esa hora, pocas eran las probabilidades de encontrar transporte.


Jimin se detuvo en una de las esquinas que estaba iluminada por un poste de luz frente a un edificio vacío.


-Deje su mensaje después del…-


—Maldita sea Taehyung —susurró el pelirrojo exasperado de que su amigo no tomara las mil llamadas que le había hecho.


Mientras la desesperación lo consumía ya que no tenía idea de cómo llegaría a su hogar, solo le quedaba la esperanza de que un taxi pasara por esa calle o quedarse hasta que amaneciera y volver a llamar a Taehyung.


Suspiró con cansancio y pensó que lo mejor era regresar al lugar de la fiesta y esperar ahí hasta que la luz de un vehículo golpeó su vista, por un segundo pensó que sería un taxi pero cuando enfocó su mirada se dió cuenta de que no era así.


Un sedan color negro Mercedes benz clase C se estacionó frente a la calle y se mantuvo inmóvil por unos segundos dejando a Jimin con la incógnita sobre lo que deberia hacer pero en el momento que decidio alejarse la puerta del costoso automóvil se abrió frente a sus ojos dejando ver a un maravilloso hombre que lo dejó con la boca abierta.


Gracias a la iluminación del lugar fue fácil no perder de vista cada detalle en ese majestuoso hombre que llevaba un traje formal sin corbata y con los primeros botones abiertos. Su cabello era negro, un poco largo y ondulado, sus piernas se marcaban exquisitamente por encima de ese pantalón de tela.


Pudo notar que también llevaba un tatuaje en su mano derecha, no era muy notorio pero estaba seguro que debajo del traje su brazo entero estaba lleno de tinta.


La mirada de Jimin recorría todo su cuerpo sin disimulo ni vergüenza y solo logró salir de su trance una vez que vio cómo el hombre comenzó a acercarse.


Lejos de tener miedo, Jimin mordió su labio mirando como el hombre cada vez estaba mas cerca.


—Tú debes ser ¿no? —Jimin sintió un escalofrío cuando escuchó el grosor y suavidad en esa voz, su cuerpo reaccionaba muy bien a esos decibeles, tanto que poco o nada prestaba atención a la situación.—Eres más hermoso de lo que imaginé, te pagaré cuando terminemos.


Y como un balde de agua fría esas palabras trajeron a Jimin a la realidad.


—Espera un segundo, de que- —sus palabras fueron cortadas por los labios del pelinegro que se habían conectado a los propios sacando un largo gemido del menor cuando esas grandes manos se posaron en su cintura y apretó con fuerza.


Jimin le dio espacio al contrario de explorar su boca con su lengua, creando una lucha que solo el pelinegro ganaría.


Su mente estaba nublada, lo que el alcohol nunca logró hacer en años, este hombre que acaba de lograrlo en segundos, la excitación no dejaba de subir.


El pelinaranja suspiró temblorosamente sobre los labios ajenos cuando sintió que esas grandes manos pasaron de la cintura hacia sus glúteos donde amasó y estrujó sin restricción.


En un rápido movimiento y sin aviso, el pelinegro tomó los glúteos de Jimin y lo levantó haciendo que el menor enrollara sus piernas alrededor de su cintura para luego estamparlo contra su carro.


La creciente erección del majestuoso hombre era frotada contra su sensible coño y el placer sólo aumentó cuando el pelinegro comenzó a mover con más fuerza sus caderas, suaves jadeos salían de los labios del menor, siendo ahogados por la boca ajena.


Jimin se sentía en el mismo cielo, las sensaciones aumentaron en demasía una vez que el desconocido pelinegro comenzó a presionar sus pezones por sobre la delgada tela de la camisa del chico y bajo sus besos hasta llegar a su cuello.


— Ah~… ¿C-Cómo te llamas? — preguntó Jimin entre jadeos incontrolables.


El pelinegro mordió una porción del cuello contrario, escuchando como un sonoro gemido salió de esos esponjosos labios.


—Mi nombre es Jeon Jungkook, pequeño.


—Mgh… Yo soy J-Jimin.— ante esa respuesta, Jungkook sonrió de lado mientras subía a su auto con el chico aún sobre su regazo. — ¿Qué haces?


—Nos llevaré al hotel más cercano. — Dijo el pelinegro sin más.


Jimin se alarmó debido a la posición, no quería bloquear la vista de Jungkook quien era el conductor y causar un accidente.


—Esto es peligroso, mgh~ —Jungkook comenzó a amasar los glúteos de Jimin por debajo de la tela y antes de tomar el volante sacó una bolsita de lubricante para poner un poco sobre sus dedos— ¿Que vas a…?


Sus palabras se cortaron una vez sintió los fríos dedos del pelinegro frotarse entre sus pliegues, todo mientras el vehículo comenzaba a avanzar. Había encontrado el camino hacia su pequeño agujero el cual penetro de una sola embestida con sus gruesos dedos.


Su dedo entraba y salía sin un ritmo continuo, doblandolo ligeramente en el punto exacto donde sabía que dejaría a Jimin en las estrellas. El menor estaba hecho un completo desastre, sentía como estaba casi al punto de lagrimear por lo perfectos que eran los movimientos de Jungkook en su interior.


Jungkook aprovechaba a usar su pulgar para presionar levemente el clítoris de Jimin, sabiendo que eso no haria mas que incrementar las sensibilida y placer con cada movimiento.


Después de varios minutos de estimulación, Jungkook podía ver como los fluidos de Jimin sobrepasaba el lubricante que él había utilizado al inicio, dando a entender que no faltaba mucho para que llegara a su clímax.


Jimin mordió su labio cuando sintió el cosquilleo en la parte baja de su abdomen, estaba tan cerca de correrse y lo habría logrado de no ser porque Jungkook se había detenido.


El menor sentía que todo le daba vueltas y cuando menos lo esperó, el pelinegro salió del vehículo con él sobre su cintura. Jimin observó a su alrededor y no pudo dejar escapar el pequeño detalle de que estaban entrando a un hotel lujoso, nunca pensó que podría siquiera entrar al lobby de un lugar así.


—Jungkook, y-yo puedo caminar. —habló el menor con sus mejillas rojas y sin ganas de que alguien los viera en esa situación.


—Pero si yo estoy aquí, no tienes que hacerlo.


El sonrojo de Jimin sólo aumentó cuando entraron al hotel así que escondió su rostro en el cuello del menor esperando que nadie lo notara, sin embargo él sabía que eso sería imposible.


Jungkook lanzó sus llaves al valet y se acercó a la recepción.


—La habitación de siempre, Nam.


Jimin mantuvo su rostro escondido en todo el proceso y solo sintió cuando Jungkook se dio la vuelta y se dirigía hacia el ascensor, una vez dentro Jimin sintió mucho alivio de que nadie más subió junto a ellos.


Sin embargo, todo el sentimiento de paz fue interrumpido por los dedos de Jungkook embistiendo su interior sin previo aviso, haciéndolo soltar un gemido vergonzosamente alto. Eran tres dedos los que entraban y salían de su sensible intimidad, haciéndolo morder su labio por lo dolorosamente placentero del momento.


—Jungkook… ¡mierda!


Después de tan solo unos segundos finalmente llegaron a la habitación y Jungkook no quería esperar ni un solo segundo más por lo que lanzó a Jimin hacia la cama y se mantuvo de pie observando su belleza.


—Eres tan hermoso. —soltó el pelinegro.


Jimin mordió su labio y se sonrojo, a pesar de que siempre fue consciente de su belleza, escuchar que alguien tan atractivo como Jungkook lo decía era halagador.


Jungkook comenzó a retirar sus prendas para quedar únicamente en ropa interior, Jimin por otro lado se dedicó a comérselo con la mirada, se sentía afortunado de poder apreciar ese hermoso hombre frente a él y descubrió que justo como lo suponía, su brazo izquierdo estaba lleno de tatuajes.


El pelinegro se posicionó en medio de las piernas del pelinaranja, quitando la camisa y el mini short que el pequeño chico llevaba.


Sin querer perder más tiempo y dejándose llevar por la tentación llevó sus labios directamente a los erectos pezones del menor, succionando y mordiendo mientras frotaba y apretaba la suave piel de sus muslos.


Finalmente Jungkook retiró la última prenda que seguía en sus cuerpos, quedando completamente desnudos frente al otro.


—Me alegra haberte preparado en el camino pequeño, porque ya no puedo esperar más.


Jimin estaba apunto de hablar pero Jungkook no esperó ni un segundo más para entrar en él de una sola estocada, haciendo a Jimin gritar y encorvar su espalda.


La mezcla de sensaciones era increíble para Jimin, era una locura como el dolor y el placer podían combinarse y ser disfrutados, nunca había experimentado algo parecido.


Las embestidas no se hicieron esperar, comenzaron fuertes y precisas, frotando en punto más sensible dentro de Jimin una y otra vez. El dedo de Jungkook de vez en cuando frotaba su clítoris levemente haciendo que Jimin temblará.


Sin embargo, todo se detuvo abruptamente, logrando que el menor gimiera en desaprobación. Jungkook levantó un poco el cuerpo del contrario y se dio vuelta, dejándolo encima de él.


—Montame.


Jimin se sonrojo con sus manos puestas sobre el pecho del pelinegro, su mente se detuvo unos segundos para procesar lo que le estaban pidiendo, esto era muy nuevo para él y no estaba seguro si lo iba a hacer bien.


Pero intentó despejar su mente y no sobre pensar, la vida solo era una y no quería perder la experiencia.


Sin mucho conocimiento comenzó a mover sus caderas de forma lenta, de arriba hacia abajo y de enfrente hacia atrás, intentó variar con sus movimientos, buscando lo que mejor se sintiera, explorando su cuerpo en el proceso.


Jungkook colocó sus manos sobre las caderas del menor y cuando sintió a Jimin levantarse para tomar impulso, el hizo presión y lo bajo para empalarlo hasta la base.


Las embestidas se habían vuelto salvajes, logrando que Jimin gimiera más fuerte cada vez que la polla de Jungkook entraba y salía de su interior.


La obscenidad de los sonidos producidos en esa habitación eran sorprendentes, lograban mantener el ambiente caliente.


Jimin sentía como sus mejillas estaban húmedas por las lágrimas que corrían sin control, el placer era tanto que no sabía cómo manejarlo, más aún cuando un cosquilleo comenzó a acumularse en su vientre.


—Jungkook… ya no lo soporto —Jimin echó su cabeza hacia atrás y mordió su labio sintiendo un cosquilleo en la punta de sus dedos, el comienzo de su orgasmo lo estaba golpeando sin piedad.


—No te contengas, córrete para mi cariño —Jungkook llevó sus dedos una vez más hacia el clítoris del menor, sabiendo que ese sería su punto de quiebre y lo último que necesitaba para correrse, chorreando todo sus fluidos sobre su polla.


En el proceso, su pequeño agujero se apretó, haciendo gruñir al mayor quien solo necesito unas cuantas embestidas más para conseguir su liberación.


Sus respiraciones estaban agotadas y se mantuvieron en silencio por varios minutos, intentando relajarse y procesar ese maravilloso momento que habían compartido.


—Eso fue… fabuloso, nunca había recibido un servicio tan maravilloso —Jungkook acostó a Jimin sobre la cama mientras él se sacaba el preservativo y lo tiraba a la basura, cuando regresó a la cama se acostó al lado del chico de cabello naranja.— ¿Prefieres el pago ahorita o en la mañana?


Jimin suspiró entendiendo más o menos la situación pero demasiado cansado como para aclararlo.


—No importa.


Sin más que decir ambos terminaron dormidos en cuestión de segundos. Al salir el sol Jimin se removió en su lugar y sonrió al recordar la noche anterior.


Observó al hermoso pelinegro a su lado y cómo seguía dormido tomó una hoja de papel de una pequeña libreta que encontró en un estante y con ayuda de un bolígrafo en el bolsillo del mayor, dejó una pequeña nota.


Cogió su celular y marcó el número de su mejor amigo quién esta vez sí contestó, le dio su dirección y el pelirrojo en poco tiempo llegó a recogerlo.


—¿Qué hacías en ese hotel? No tengo dudas de que no podrías pagar una sola noche dentro.


Jimin rió porque su amigo tenía toda la razón.


—Nada, solo fue un pequeño mal entendido.


Su mirada se desvió hacia la ventana mientras una sonrisa decoraba su rostro nuevamente, este sería un recuerdo que guardaría por siempre en su memoria y quien sabe, si tenía suerte podría revivirlo más de una vez en el futuro.



El pelinegro se levantó y por inercia estiró su mano hacia un lado de su cama notando al instante que estaba vacío, se levantó de inmediato guiando su vista hacia su billetera y llaves, notando que todo seguía igual a excepción de que ahora había una pequeña nota en la mesa de noche.


La tomó y comenzó a leerla, sin embargo, no esperaba lo que contenía.



«

Anoche te equivocaste de persona, pero créeme cuando te digo que nunca la había pasado mejor, si te animas, me gustaría volver a verte.


Mi número es XXX-XXX-XXX


ATT: Park Jimin



Jungkook bajó la mirada y sonrió como nunca lo había hecho, no podía creer que por primera vez en su vida equivocarse fue lo mejor que le habia pasado. h