Antes de perdernos

All Rights Reserved ©

Summary

Hay personas que están unidas en la vida, personas que de una u otra manera, están destinadas a encontrarse, a vivirse, a anhelar cada minuto que conviven. Vidas complicadas, sueños rotos, ilusiones y venganza De un modo u otro siempre llegan al mismo punto. Pueden evitarse, pueden fingir, hasta pueden querer odiarse. "Tocaría el infierno 100 veces más por ti" ... "¿Crees que tienes derecho a arrasar cada pizca de venganza que queda en mi?"

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Hades

— Es que ni de coña, olvídate — Contesto tajante


Esto no me gusta. Me está pidiendo algo imposible


— Joder tío, eres el único al que le puedo confiar esto — Dice Josh con un ápice de súplica — Mi hermana no se encargaría ni la mitad de tiempo que necesita, mi madre aún menos. ¿Y si vuelve a hacer de las suyas? Ella no aguantaría eso — Añade frustrado


Nos encontrábamos bebiendo una copa en el porche de su casa, todo estaba bien, hasta que me comenta que se va a la universidad de Pensilvania como sustituto. Me alegro por él, pero no pasó ni un minuto hasta que me confesó que necesita que cuide de su hermana. ¡Por dios! mañana cumple 18.


— Josh, tu hermana lleva aquí 3 semanas, mírala, ya está haciendo surf — Señalo a June, la cual espera una ola — Es muy independiente y mañana cumple 18, probablemente tenga más madurez que tú y yo juntos. Puede vivir sola 5 meses, si necesita algo puede pedírmelo, pero yo no soy niñero — Trato de convencerle con argumentos sólidos


— Escúchame, no se puede quedar sola, acaba de comenzar sus clases y ya me han dicho que no habla con nadie, no tiene amigos. Mi madre viene 1 vez a la semana y esto le va a venir grande, mi hermana ha vuelto a Miami convencida de que no estará sola— Responde con más ansiedad de la que debería — Me iba a quedar, pero tampoco quiere que haga eso — Hace una pausa tan dramática que casi puedo jurar que es de película. — Y yo tampoco quiero



No digo nada, cualquier cosa que diga no le va a gustar.


— ¿Y si pasas solo 2 horas al día con ella? —Pregunta este con un toque iluminado. — Solo tendrías que estar 2 horas. Podría ser 1 hora en la comida y 1 hora en la cena, o 2 seguidas en la tarde, aunque sea en silencio — Continúa mientras me suplica con su mirada.


Eso son 14 horas a la semana, no creo que sean muy agradables.


— Josh, June y yo nunca hemos sido de hablar — Respondo mientras niego con la cabeza.


— Y nunca habéis tenido problemas con eso — Argumenta con indiferencia


Eso sí que es cierto


De alguna forma, June y yo habíamos conseguido entablar conversaciones sin hablarnos. De críos ella se sentaba a verme dibujar y se quedaba callada durante lo que durara. Otras veces me pasaba un coche para jugar, callada, pero con una amplia sonrisa con la que pedía "por favor". Pero con el paso de los años me cuesta más descifrar sus silencios, así que respondo con el mismo.


Josh me está mirando con súplica, aunque en el fondo sabe que si me lo estoy pensando tanto, es que voy a aceptar.


— Vale, 2 horas al día. Ahora falta que la convenzas a ella — Digo rendido al fin.


— Eso es fácil — Contesta confiado.



Lo dudo


...



Llevaba toda la tarde dándole vueltas a como me podría ocupar de una mocosa, la cual no se deja. Con mi hermana es fácil, quizá es porque vive conmigo, pero ella solo va al colegio, come, juega un rato y luego ve dibujos hasta hartarse.


— ¡Hades, tú tienes que hacer de príncipe! — Reclama devolviéndome al juego.


— Rose, estoy harto del príncipe este. Yo quiero ser algún día la princesa, es más fácil — Contraataco con dramatismo.


— ¡No, yo soy la princesa! — Grita ella como si la hubiera ofendido.


No sé como siempre que juego con ella acabo haciendo lo que me dice. La única mujer capaz de doblegarme es ella.


Pasamos un buen rato jugando hasta que se puso los dibujos y por un momento siento un gran alivio. Tengo que matar a este príncipe, solo hace estupideces por la princesa.


Mientras Rose ve los dibujos, cojo mi libreta.


3235 días desde que mi madre no está, aquí apunto cada avance, cada sospechoso, cada inconsistencia...


No fue un robo, lo sé.


Cada recuerdo, por vago que sea, lo apunto. No quiero olvidarla y cada día lo hago un poco más. Cada minuto que pasé junto a ella es de los más felices, aunque también de los más tristes.


...


Al acostar a Rose, he recordado el cumpleaños de June, nunca le he regalado algo comprado, pero creo que al salir después de tanto tiempo necesita alguna novedad. Hace semanas compré un tocadiscos y una tabla de surf para que no tenga que alquilarla de nuevo. Si algo había aprendido de ella, definitivamente era a buscar los pequeños momentos de paz.


Salgo de casa, hacia la orilla, como todas las noches. Pero me encuentro con una silueta sentada frente al mar, la brisa abanica su largo cabello con rebeldía. Avanzo hacia ella.


— Hola June — Trato de sonar familiar, pero no lo consigo


Ella se gira, me observa con seriedad y devuelve su mirada al mar.


— Te he visto estás tres semanas aquí, me preguntaba por qué — Su tono es melodioso, al margen de su seriedad. Espero a que continúe. — Y sigo sin saber por qué, pero me gusta esto. Es como si las olas me contaran cada secreto que esconden las personas.


Esta conversación ya es nueva


— Es una bonita forma de verlo. — Vuelvo a sonar lo más opuesto a lo que deseo. No me muevo, pero dirijo mi vista hacia el mal — Vengo porque es un sitio tranquilo — Miento.


Cruzamos una mirada y con eso ya sé que no me cree.


— No me gusta la idea que tiene Josh en la cabeza, sé que a ti tampoco, está imponiéndote algo que no es ni siquiera tu responsabilidad — Suelta June, indiferente, sabía que lo iba a sacar. — Sé cuidarme sola y no quiero ser una carga.


— June, no eres ni serías una carga, eso para empezar — Afirmo sin ningún ápice de duda. — Él se preocupa por ti y sabe que te cuidas sola, solo quiere que pases tiempo con alguien... cercano — finalizo no tan confiado.


Su respuesta es una ceja alzada.


Un mensaje Interrumpe su respuesta y me fijo: 00:01


Ella se levanta y me dedica una sonrisa tímida, acto seguido comienza a andar


— ¡June! — Alzo la voz, ella se gira intrigada. — Feliz cumpleaños


— Gracias Hades — Responde con otra pequeña sonrisa y se vuelve a girar


Veo como se va y pienso de nuevo que no va a funcionar


¿Acaso había alguna esperanza antes?


Me quedo un rato mirando el mar ¿Por qué vengo aquí? Quizá recuerdos añorados o que simplemente siento paz.


Mi teléfono suena y al mirar veo un mensaje de Maika.


"¿Nos vemos en media hora?"


Estoy cansado y tengo a Rose sola en casa. Quizá la debería de haber dejado en casa de mi padre por si acaso, pero igual no voy a salir.


"No"



...



June




Esa algarabía... acaban de despertarme múltiples gritos.


Miro la hora, las 06:15


Mato a alguien


Abro la puerta sigilosamente para escuchar algo. Podía distinguir la voz de Josh y de mi madre; por otro lado, escuchaba a desconocidos balbucear y reír.


— ¿Cómo se te ocurre aparecer así? Es el cumpleaños de tu hija y como regalo le das esto — Dice mi hermano bastante irritado.


—A eso vi... vine a-a celebrarlo — Logra formular con dificultad.


Estaba ebria. En mi cumpleaños. Había recaído.


Un pedacito de mi corazón se vuelve a romper. Me habría gustado encararla o quedarme a escuchar, pero no, paso. Conmocionada, sigo mi camino hacia la cama. Me acuesto en ella y las lágrimas comienzan a humedecer mis mejillas.


Sé que salir de esas cosas es complicado, pero 15 años ya es excesivo. Quizás no lo llegue a entender nunca.


Llorar, llorar y llorar


Hasta que suena la alarma. 07:15


Ahora se supone que tengo que levantarme, vestirme y desayunar, pero no es que tenga muchas ganas, bueno, en general tampoco las tengo nunca.


Consigo levantarme y vestirme casual, peino mi cabello en una larga trenza y un lazo. Sin dudarlo mucho bajo a la cocina para desayunar.


— Mis tortitas favoritas para mi cumpleañera favorita— Arranca Josh sin siquiera haber entrado.


— ¿Me has hecho tortitas con chocolate y fresas? — Pregunté emocionada, aun sabiendo la respuesta.


— Cortesía de la casa


Su sonrisa al decir eso demostraba que callará sobre lo que pasó anoche. Le devuelvo la sonrisa y me dirijo al primer asiento que puedo alcanzar.


— Tienes una cara bastante peculiar ¡Cualquiera diría que cumples 18! — Ironiza en tono de burla. — ¿Una mala noche?


— Sí, algo así — Respondo sin más.


— Pues la de hoy también la será — Su afirmación hace que la facción de mi cara se vuelva interrogante. — Te comento, esta tarde tendremos una pequeña reunión en tu honor, hermanita —Finaliza, aun con su amplia sonrisa.


Intento contenerme, pero sin éxito.


— ¿Mamá vendrá?


Su sonrisa real se esfuma en una milésima de segundo, dejando a un Josh concentrado en la cocina con una sonrisa falsa.


— Creo que tiene una entrevista, lo siento, June — Miente mientras avanza hacia mí con un apetitoso plato de tortitas — Igualmente nos lo pasaremos muy bien.


Así que, una entrevista, ¿no?


Ya, claro.


Sin discutir paso toda mi atención al delicioso plato. Primer bocado. Qué satisfacción por dios.


Sigo comiendo hasta no dejar ni rastro de comida en el plato


— ¿Desde cuándo te matamos de hambre? — La burla de Josh me hizo sonreír satisfecha.


— Necesito comida, estoy creciendo. Tus comidas son poco variadas y lo que traen no lo mejora en absoluto — Consigo vacilar mientras me pongo en pie.


Josh se toca el corazón dramáticamente. Y eso me hace soltar una pequeña carcajada.


— Asúmelo, no vas a crecer más. A lo demás solo te responderé con que es tu culpa, no cocino a vegetarianas — Habla señalándome. — ¡Y que sepas que me has ofendido! — Concluye al dirigirme a la puerta.


Es un drama constante, forma parte de su encanto. Sin dirigirle más que una sonrisa burlona, cojo mi mochila y salgo hacia el instituto. Creo que lo que más disfruto de ir, es el volver.


...



Salgo del instituto, ignorando por completo cada capacidad de socializar. En este tiempo solo he conseguido hablar con dos personas, una de ellas para pedir un bolígrafo a una chica llamada Stacy, la otra para encontrar mi clase el primer día a un chico completamente desconocido. Quizá no me esté integrando mucho, pero se me hace difícil hablar cuando ya todos tienen su lugar aquí.


Si no te integras tú tampoco lo tendrás.


Ojalá fuera mi subconsciente la que hablara, todo sería más sencillo.


Directa a casa y con paso ligero, así me dirijo. No queda lejos, a unos 15 minutos andando. Rosemary goes es la primera canción que me acompaña todos los días y no, hoy no será la excepción


Caminar, caminar y más caminar.


A lo lejos empiezo a ver esas dos casas tan extravagantes, camino aún más rápido. No sé en qué momento me ha arropado la emoción, pero lo ha hecho.


Noto como cada vez está más cerca y sigo caminando.


Frente a la puerta me detengo, creía que odiaría el momento de mi cumpleaños ya fuera, como lo hacía desde el centro, pero una sonrisa amplia delataba que no era así. Nunca supe lo que era un cumpleaños en casa, hasta ahora mismo.


Abro la puerta temerosa.


No hay nadie.


Primer puñetazo, directo a los dientes y sin protección.


Observo de lado a lado, por esto no debería tener expectativas.


En un abrir y cerrar de ojos aparece Josh por la misma puerta que entre hace minutos. Su cara me dice que no le gusta mi presencia.


— Se supone que no deberías de estar aquí — Espeta frustrado.


Que.


— Josh, no he en... — Anuncia un chico entrando. Dirigimos nuestra mirada a él, mientras intercambia miradas entre Josh y yo —... contrado a tu hermana — Finaliza incómodo.


Una sonrisa burlona e impactada aparece en mi rostro. Abro la boca mostrando mas diversión.


— ¿Secuestro o sorpresa? Si es lo primero, dame ventaja para correr que ya no sirvo como cascarilla— Carcajeo divertida.


—Secuestro definitivamente, seguro que es más facil


Su respuesta me hace reír, es cierto que sorprenderme era complicado y a día de hoy lo sigue siendo.


— La tarta está en el coche, pero creo que antes debo presentarme —Interrumpe el chico — Me llamo Gavin, soy primo de Hunter —Añade extendiendo la mano con una amplia sonrisa.


Un chico moreno, de grandes ojos azules y pelo azabache. Aproximadamente 1,80 de alto y algo más joven que Hunter.


Correspondo a su gesto con uno prácticamente igual.


— Se suponía que tendría que haberte distraído fuera preguntándote direcciones.


— Teniendo en cuenta que no me sé nada, tampoco me habrías distraído mucho.


— ¡Estaba escaso de ideas! ¿Vale?


Mi sonrisa no ha desaparecido, la idea era buena, pero con una muy mala ejecución.


...


Tardamos media hora en preparar mi propia sorpresa.


— ¿Y si entro y me hago la sorprendida? — Bromeo mientras paso el dedo por el borde de la tarta.


Aunque Gavin ríe desde el sofá, Josh Lanza una mirada asesina y procede a negar con la cabeza. Me llevo lo rebañado a la boca y procedo a mostrar mi cara de satisfacción.


Comer es mi perdición, debería ser ilegal.


A diabetes le gusta tu respuesta.


...


Los primeros en llegar fueron Hunter y Isabella y obviamente los últimos, Hades y Rose acababan de timbrar. Sé que son ellos sencillamente porque no hay más invitados.


Hoy amanecimos chistosas ¿no?


Si.


— ¡Feliz cumpleaños June! — Grita Rose corriendo hacia mi.


Mi sueño es ser como ella de mayor. Bendita inocencia y felicidad.


La abrazo con fuerza mientras sigo escuchando.


— El primero que aviso y el último en llegar, como siempre — gruñe Josh como saludo.


— Lo bueno se hace de rogar — Bromea esbozando una sonrisa arrogante.


Hades, la humildad echa persona.


Aunque, al menos hoy traigo regalo — añade mostrándole la bolsa.


Esto si es nuevo.


Segundo puñetazo, este en el cerebro, cuidado con los mareos June.