Capítulo 1
Jung Minho estaba de pie en la oficina de Park Chanyeol parpadeando rápidamente. No, el hombre parado ahí no podía ser real. Él estaba viendo al más etéreo hombre que hubiera visto. El hombre estaba molestando a Chanyeol, el dorado cabello que le llegaba al cuello y estaba atado con una tira de piel se veía liso y suave. Su delgada y delicada constitución se movía animadamente alrededor del hombre quejándose de que le llamara como si fuera una mascota.
La voz del hombre despertó una parte de Minho que ni siquiera era consciente de que existía. Cuando el hombre se apartó con miedo por algo que Chanyeol dijo, Minho perdió su maldita mente. —¡Mio!— «Oh, joder no». ¿Había él dicho eso?
El Alfa veía del hombre llamado Taemin a Minho, con una enorme sonrisa en su cara. —Ah, infiernos, esto va a ser un alboroto. El Karma debe de amarme. —Chanyeol se tomó los costados y se carcajeó señalando a los dos—. La ironía es una jodida madre.
—¿De qué estás hablando?— Taemin preguntó mientras veía detrás de él. Minho jadeó al ver los ojos dorados que lo veían. El hombre era simplemente hermoso.
Minho caminó hacia su pareja, lo rodeó mientras sus ojos recorrían de arriba abajo el delgado cuerpo de Taemin y entonces chasqueó los dedos frente a Taemin. —Vámonos.
Cuando Taemin sólo se quedó ahí sin moverse, viendo intrigado a Minho, soltó una exasperada respiración. —Mira, tienes dos elecciones. O vienes voluntariamente o te lanzo sobre mi hombro, tú elijes.
Los lados de la boca de Taemin se elevaron en una sonrisa, Minho detuvo un gemido que casi se le escapa de los labios. Si él pensaba que Taemin era hermoso antes, sonriendo quitaba el aliento. —Hay una tercera elección, hombre.
Minho gruñó. Él no se iba a andar con juegos. La atracción era fuerte, y él necesitaba reclamar lo que era suyo. ¿Cómo se atrevía ese hombre a seguir ahí y plantear una discusión?—No hay una tercera elección. —Chasqueó los dedos de nuevo, señalando el espacio a su derecha frente a él, pero el testarudo hombre no se movía.
—Uh-huh. —Taemin sonrió y entonces desapareció.
Minho arqueó una ceja hacia el Alfa. —¿Sabías acerca de ese pequeño truco, verdad?
Había un brillo de diversión en los ojos del Alfa. —Un alboroto. —Chanyeol se carcajeó.
Minho se dio media vuelta y salió como tromba de la oficina del Alfa. Sus hermanos Kyuhyun y Yunho lo flanqueaban. —Maldición, Minho, ¿realmente era tu pareja?— Kyuhyun preguntó mientras mantenía el ritmo.
Minho realmente no quería contestarle a Kyuhyun. Su hermano era el más emotivo de los tres. Recibiría todo lo del Dr. Philsobre su culo acerca de toda la cosa de las parejas. Tiernas emociones, no era una jodida cosa para Minho.
Tenía que ser así, porque si Minho dejara salir su lado suave, podría ser percibido como débil, algo que él no quería. Él tenía que cuidar a sus hermanos.
Levantó la mano hacia Kyuhyun cuando ellos se aproximaron a sus motocicletas. —No quiero oír de eso, Kyuhyun. Déjame en paz.
—Pero encontraste a tu pareja —Kyuhyun protestó—. ¿Simplemente vas a alejarte de él?
Minho resopló ante la emotividad de su hermano. —Él desapareció, no yo. Si él no me quiere, que se joda.
Yunho se rió detrás de él. —No creo que sea cuestión de que él no te quiera. Puede ser cuestión de que le ordenaste que te siguiera como si fuera un maldito perro. ―Yunho levantó las manos cuando Minho se giró y lo miró. No también él—. Solo estoy diciendo.
—Necesita aprender a escuchar cuando yo le digo algo. —Minho gruñó. Él no estaría detrás de Taemin como los otros guerreros hacían con sus parejas. Infiernos no, él no era un cursi. De hecho, él para nada era cursi.
—Si tú lo dices. —Kyuhyun se encogió de hombros—. Tengo la sensación de que Taemin va a tenerte comiendo en su mano.
—No en esta vida —Minho gruñó subiendo a su motocicleta—. Vamos a dar un paseo.
Taemin retorcía sus manos mientras caminaba de un lado a otro por su habitación en el territorio de los Elves del Bosque que se localizaba entre el territorio de la manada de Park y de la manada del Este, quienes fuera los que fueran ellos. Chanyeol le había dado quinientos acres para reubicarse.
Pensó en la guerra entre los Elves del Bosque y los Elves de las Sombras. Eso no tenía sentido. Taemin había perdido a toda su familia en una guerra de la que él ni estaba seguro por qué infiernos luchaban.
—¿Qué te tiene tan alterado?— su mejor amigo Teaky preguntó entrando en la recámara de Taemin. Normalmente a Taemin no le gustaba que nadie entrara a su recámara, y Teaky lo sabía, pero él tenía asuntos que lo presionaban más para enojarse por eso.
Taemin corrió hacia su compañero de casa, tomó la camisa de Teaky en un puño. —Encontré a mi otra mitad.
Teaky retiró las manos de Taemin, pero no antes de que viera un brillo de ira en los ojos de Teaky. Taemin lo ignoró. Desde que la guerra se había iniciado, su mejor amigo había estado actuando extraño. Él lo justificaba debido a que toda la gente que amaba y que conocía había muerto. —¿Por qué sigues aquí?
Taemin comenzó a pasearse de nuevo, viendo a su mejor amigo y luego a sus manos.
—Oh, mierda. ¿No me digas que es lo que creo?
Taemin se encogió de hombros.
—Uno de estos días tenías que renunciar a tu estatus de virgen. Si te habías reservado hasta encontrar a la otra mitad de tu alma. Lo encontraste, así que ve por algo sudoroso y apestoso, deja que te joda en la cama y sé feliz —Teaky dijo, irritado.
Taemin entrecerró los ojos hacia su mejor amigo. ―Haces que suene tan vulgar. Enlazar nuestras almas juntas en un ancestral ritual debe ser un honor no una pérdida. —Ahí estaba la chispa de ira de nuevo. Taemin ahora no estaba de humor como para pensar qué le pasaba a su mejor amigo.
—Eso es sexo, puro y simple. Ve a golpear, a penetrar, a gritar como monos, como sea que le llames a eso. Es divertido, caliente como el infierno y se siente bien cuando jodes. —Teaky se encogió de hombros—. Gracias, ahora me tienes caliente.
Taemin hizo gestos, se cubrió sus Elvin orejas, y repetía:―No escucho, no escucho.
Teaky se reía. —Eres tan puritano.
Taemin movió sus manos hacia Teaky como si lo desestimara. Tenía grandes problemas. No sólo estaba asustado de tener sexo, estaba asustado de tenerlo con el hombre que se veía como un gruñón motociclista. De algún modo él no creía que ese hombre pudiera ser gentil y eso lo aterraba.
Incluso estaba más irritado de que ni siquiera conocía el nombre de su otra mitad. Taemin gruñó consigo mismo mientras desaparecía hacia la propiedad Park. Estaba desgarrándole el saber que tendría que ir a preguntarle a Chanyeol.
Bueno, quizás no, los hombres que había conocido esa noche podrían saber. Se dirigió hacia el estudio, el cuarto que la mayoría de ellos frecuentaban. Era asombrosa toda la tecnología que había en ese cuarto. Siendo una de las criaturas del bosque, ellos vivían de una manera sensilla, sin modernizaciones. Y eso apestaba. Él y Teaky a menudo se escapaban y se permitían algo del mundo moderno. Su cosa favorita eran los chocolates. Parecía no tener suficiente de eso.
—Hey, Taemin. —Seokjin chocó los nudillos con él, una costumbre que Taemin encontraba bizarra pero que captó rápidamente.
—Necesito preguntarte algo. —Comenzó a pasearse de nuevo. Eso era tan embarazoso. Si sus companSungyeols Elven supieran que había encontrado a su pareja y había huido, asustado como una pequeña gallina, se reirían por siglos.
—Seguro, dispara.
Taemin notó que los otros hombres del cuarto los rodearon. Genial, justo lo que necesitaba, público.
—¿Quién es el hombre con el chalelo?— No le dio confianza que Seokjin se carcajeara.
—¿Minho?
Taemin gruñó ante el nombre. ¿Quién infiernos le ponía a un niño Minho? Se dejó caer en el sofá y se cubrió la cara con sus manos. —Esto no puede estar sucediendo. —Presionó el talón de sus palmas contra sus ojos.
—¿Qué sucede?— Eunhyuk preguntó.
Taemin dejó caer dramáticamente los brazos en el sofá y soltó un alto suspiro. —Él es la otra mitad de mi alma.
El ruidoso cuarto se quedó en silencio. —Alguien diga algo— Taemin gimió.
—Estás tan jodido. —Luhan sacudió la cabeza.
Minho tomó el camino hacia la ciudad, llevaba su motocicleta a ciento sesenta kilómetros. El motor ronroneaba mientras se comía el pavimento. Mostraba una diabólica sonrisa ante la sensación de libertad. La adrenalina lo recorría con la emoción. Les gritó fuerte a sus dos hermanos que trataban de pasarlo.
Se reía mientras Kyuhyun exitosamente lo pasaba. Minho podía dejarle hacer eso. Dejarle que lo pasara le daría una pequeña cantidad de alegría cuando finalmente sobrepasara a su hermano mayor. Qué infiernos.
Bajó la velocidad cuando Yunho le hacía señales para que se detuviera. Irritado ante el más joven de ellos, Minho entró en el césped al lado del camino. Era mejor que fuera algo importante.
—¿Qué jodidos?— Kyuhyun preguntó llegando al lado de Minho.
—Infiernos si lo sé. Él es tu hermano. —Minho levantó los lentes de sol de sus ojos y los apoyó sobre la bandana que cubría su cabeza.
—No cuando actúa de esa forma, en ese caso es tuyo. —Kyuhyun vio sobre su hombro a la motocicleta que llegó detrás de ellos.
Yunho apagó el motor y se bajó de su motocicleta y fue al campo y orinó.
—Tiene que estar bromeando —Minho gruñó. Sólo Yunho podía detener una perfectamente buena carrera por su vejiga. Minho debía de haberle preguntado si él había ido a orinar antes de dejar la casa.
—Tu hermano. —Kyuhyun se rió.
—Puedo oírlos a ambos —Yunho gritó mientras subía el cierre—. No me reclamen, realmente no me importa —les dijo antes de volver a subir a su motocicleta.
—¿Estás listo, o necesitas polvearte la nariz?— Minho preguntó mientras encendía su motocicleta, apagando la respuesta de Yunho con el ruido del motor.
Kyuhyun se carcajeaba mientras ellos retomaban el camino. Minho se colocó los lentes de sol en su cara. Llegando a la ciudad, se estacionaron frente al pequeño restaurante.
—Ustedes dos son realmente graciosos. —Yunho le gruñó cuando Minho golpeó el hombro de su hermano menor.
Ellos entraron al restaurante carcajeándose. Una de las parejas les indicó una mesa y se sentaron.
Minho odiaba vivir en la Casa con la manada, pero necesitaba un lugar para sus hermanos después de que el Alfa Crone había mandado que los cazaran por ser gay. Minho quería matar al bastardo, pero Kyuhyun y Yunho hablaron con él para que no hiciera nada, recordándole que su madre y su padre podrían ser cazados también si ellos no se iban.
Minho odiaba huir. Así no era él. Midiendo un metro noventa y cinco y pesando ciento cuarenta kilos él estaba lejos de ser un debilucho. Su padre había pensado que había sido afortunado que sus tres hijos hubieran nacido guerreros. Los shifter lobos eran la raza mas grande, pero no todos eran guerreros. Era un honor nacer como uno, hasta que el Alfa descubrió sus preferencias sexuales. Minho sabía que eso era sólo una excusa para echarlos a los tres. El Alfa les temía.
Ahora ellos vivían con el Alfa Chanyeol y su grupo. Todos los guerreros eran gay, gran jodida cosa. Eso no significaba nada para Minho excepto que era una manada a la que sus hermanos podían pertenecer. Aparentemente alguien pensó que un lobo necesitaba de una manada. Minho no lo creía, pero sus hermanos si.
—¿Qué es lo que quieren, chicos?— la pareja Luhan preguntó, tomando su libreta.
—Dame una hamburguesa gorda y papas fritas. ―Yunho dejó el menú en la mesa.
—Lo mismo —dijo Kyuhyun.
—Yo quiero un buen bistec medio crudo con vegetales mixtos. —Minho le entregó el menú, notando las cínicas sonrisas de sus hermanos—. ¿Qué? Soy un niño en crecimiento. Necesito mis vegetales.
—Crece más y tu culo se desparramará.
Minho lanzó el tenedor a la cabeza de Kyuhyun. —Imbécil.
—¿Qué es lo que los trae hasta aquí?— el guerrero Leeteuk preguntó, deslizándose en la banca con ellos. Era el propietario de la mitad del restaurante. Supuso que él podía sentarse con ellos. No importaba que ellos vivieran en la misma casa, Minho no hacía amigos.
—Salimos a correr y aquí Cenicienta necesitaba comer. —Kyuhyun señaló con la cabeza a Yunho.
—Cállate.
—Gruñón, también. Debe de estar en uno de sus días. —Kyuhyun levantó las manos y se carcajeó mientras Yunho golpeaba la parte de atrás de su cabeza.
—Jueguen lindo aquí. Tenemos clientes humanos ―Leeteuk advirtió.
—Lo haremos. —Minho se reía con sus hermanos. Podría no ceder una mierda, pero él no era un imbécil, generalmente.
—Oh, y Chanyeol quiere que ustedes chicos se detengan en la casa —Leeteuk agregó antes de levantarse y unirse con su pareja en el mostrador. Minho le sonrió al pequeño chico llamado Kangin. La mayoría de las parejas de la Casa lo irritaban, pero algunos eran cool. Kangin era demasiado malditamente inocente para su propio bien, y veía la vida con ojos de niño.
La más pequeña de las parejas, Sungyeol, era... bueno, Sungyeol. Él tenía cada rareza bajo el sol. El chico usaba todo el tiempo guantes de látex. Entonces estaba el pequeño Kyungsoo. Un extraño chico. Ni siquiera iba a empezar a hablar sobre Heechul.
—¿Qué crees que quiera Chanyeol?— Yunho preguntó.
Minho se encogió de hombros. Ni qué hablar del Alfa. Minho podría no temerle, pero lo pensaría dos veces antes de tener un conflicto con el Alfa de dos metros diez. Oh, él lo tomaría si tenía que hacerlo, pero sólo si tenía que hacerlo. El Alfa no estaba muy bien de la cabeza. Por eso amaba molestarlo.
Chanyeol podría causar dolor en un segundo y en el siguiente, estaría todo amoroso con su pareja o con Melonee. Él hablaba con todos acerca de los sueños que tenía, decía que le decían cosas. Minho podía apostar a que al Alfa le faltaban algunos tornillos. Y si tenía que oír una vez más acerca de esos malditos dulces ... Minho gruñó mentalmente.
—Supongo que lo descubriremos cuando lleguemos ahí. —Minho se recargó mientras la comida era servida.
Yunho tomó su hamburguesa antes de que Luhan tuviera oportunidad de dejarle el plato. —¿Hambriento?— Luhan le sonrió.
—Siempre— Yunho contestó mientras la mordía.
—¿Algo más?
—Té helado. —Minho vio a sus hermanos, a ver si se atrevían a decir algo más.
Kyuhyun giró los labios para esconder una sonrisa. —Coca cola para mí.
—Para mí también —Yunho murmuró con la boca llena.
—Lo tengo.
Los tres comenzaron a comer, no dijeron una palabra mientras comían. Minho tenía que admitir que la comida era muy buena. Zitao sabía cómo llevar la cocina.
—Estoy lleno —dijo Kyuhyun empujando su plato mientras palmeaba su abdomen.
Yunho vio el plato de Kyuhyun y entonces el suyo. —Peso ligero —bromeó, vertiendo ketchup sobre sus papas fritas.
—Te comerías a tu propia madre si pudieras. —Kyuhyun lanzó la servilleta a su plato.
Minho cerró los ojos, moviendo las manos frente a él. ―Eso ni siquiera se oye bien. Cállate. —Su cara tenía una seria expresión.
—No puedo evitar que tu mente no esté funcionando bien —Kyuhyun gruñó.
—Jódete, Kyuhyun. —Minho estaba listo para irse. Él no era de los de sentarse y socializar. Ellos habían hecho lo que habían venido a hacer. Ahora era tiempo de tomar el camino. Era un día agradable afuera y estaban desperdiciando el tiempo estando sentados ahí ante la mesa. Él podría ya estar sintiendo el aire en su cara.
—Ahora eso no se oye correcto —Kyuhyun bromeó, moviendo juguetonamente sus ojos hacia Minho.
—Ambos son groseros. —Yunho finalmente alejó su plato.
Minhose puso de pie y lanzó unos billetes a la mesa. ―Vamos a correr.
—Oh, si, ahora es acerca de lo que hablaba. —Kyuhyun se deslizó, permitiendo a Yunho salir.
—Podría ir y ver lo que quiere Chanyeol. —Minho se puso su chaqueta y bajó los lentes de sol de su cabeza frente a sus ojos. Inclinó la cabeza despidiéndose de Luhan que les decía adiós.
Minho vio a la ciudad mientras esperaba que sus hermanos salieran del cuarto de baño. Tenía que haber algo más que esto. Patrullar la vieja propiedad. El pueblo era demasiado pequeño. No había nada qué hacer, sólo correr en la motocicleta. Él se quedaría, sus hermanos lo necesitaban, pero le irritaba el pensar en vivir los siguientes siete siglos ahí.
La vida era demasiado malditamente larga para estar tan aburrido siendo tan joven. Cuando eras un shifter que vivías mil años, si tenías trescientos años eras muy joven.
Aun tenía mucho tiempo para ver la semilla crecer. Tenía un hambre en su interior que ni siquiera sabía cómo satisfacer. Minhoni siquiera sabía que tenía hambre. Todo lo que sabía era que eso le reclamaba ser alimentado.
—¿Listos?
Minho se giró para ver a sus hermanos unírsele. Ellos estaban a cada uno de sus lados, conocían su humor con sólo verle la cara.
—Eso se resolverá por si mismo. Él regresará. —Kyuhyun apretó su hombro. Sabía que Kyuhyun se refería a Taemin. El tipo no podría sólo dejar las cosas así. Pero Kyuhyun también sabía el vacío que vivía en el interior de Minho. Una cosa era segura, Minho era feliz con sus hermanos. Ellos lo mantenían anclado.
—Vámonos. —Él no iba a entrar en sentimentalismos ni siquiera por sus hermanos. Ellos eran extremadamente cercanos, pero aun así eran hombres. Alguien se acercaba llorando y Minho corría lo más lejos que podía.
La carrera fue rápida, dado que vivían a sólo diez minutos de la ciudad. Minho y sus hermanos entraron al camino de grava y estacionaron sus motocicletas.
Usando el código, entraron por la puerta del frente. Cruzaron el vestíbulo y Minho se dirigió a la oficina de Chanyeol.
—Minho, me alegra que me honres con tu presencia ―Chanyeol dijo desde atrás de su escritorio en donde lanzaba una pelota azul para el estrés al aire.
—¿Qué sucede?— Minho se apoyó en el marco de la puerta y metió los dedos en los bolsillos del frente de sus jeans.
—No mucho. ¿Qué haces?
Minho gruñó. A él no le gustaban los rodeos. —Ve al punto, ¿para qué querías verme?
Chanyeol se rió, dejó la pelota en el escritorio. Se recargó y jaló su labio mientras lo estudiaba. El Alfa era definitivamente extraño. Chanyeol le señaló. —Necesitas un corte de cabello. Ve a la peluquería de YoonGi.
Minho tensó las mandíbulas. —¿Por eso me pediste que regresara?
—Si.
—Maldición, Chanyeol. —El tipo era peor que Yunho. Minho salió como tromba de la casa, sus hermanos automáticamente lo siguieron.
—¿Qué quería?— Kyuhyun preguntó mientras salían.
—Una petición de Yunho. —Minho gruñó.
—Oh.
—¡Hey!— Yunho bufó mientras subían a sus motocicletas. ¿Qué estaba mal con el lobo? Él iba a cortarse el cabello el día que Chanyeol dejara de actuar como un loco.
—¿A dónde vamos?
Buena pregunta. Minho lanzó la cabeza hacia atrás y aulló fuerte, liberando algo de la frustración interior. Eso no desconcertó a Kyuhyun o a Yunho. Ellos estaban acostumbrados a eso.
—¿A la ciudad?
—Perfecto. —Minho tomó el camino, levantando grava hacia todos lados mientras se alejaba de la casa.
De nuevo en la carretera aceleró más su motocicleta. El campo desaparecía mientras tomaban la autopista. Minho estaba frustrado como el infierno. Sobrepasaba carros y camiones y sus hermanos lo seguían de cerca.
Tomó una de las salidas y se dirigió al corazón de la ciudad, los peatones cruzaban la calle y el tráfico era lento. ¿Por qué no podía haber una manada aquí? Este lugar estaba repleto de mierdas que hacer. Minho guió a sus hermanos a un club de striptease.
Se estacionaron y entraron por la puerta de atrás. Se oía fuerte música de rap mientras los hombres se sacudían y hacían di Sungyeol. Los tres tomaron una mesa cerca del escenario.
Normalmente Minho sería el primero en conseguir un pedazo de culo caliente para llevarlo atrás, pero los pensamientos de Taemin inundaban su mente mientras Yunho y Kyuhyun conseguían una conquista tras otra.
No había manera de que permitiera que Taemin le afectara así. Si el tipo quería hacer un acto de desaparición por una pequeña orden, al infierno con él.
—¿Has terminado?— le preguntó a Yunho. Su hermano regresaba después de la tercera ronda con un twink.
Yunho tomó la cerveza que había dejado en la mesa y subió sus botas en la silla frente a él. Le dio un largo trago antes de darle una seca mirada a Minhoy levantó la botella en respeto. —Estás enojado porque Taemin no está contigo.
Debería haber sabido que Yunho empezaría eso con él. Era sólo cuestión de tiempo antes de que su hermano pensara que él necesitaba oír su opinión. —Como sea, ¿dónde está Kyuhyun?— Él no iba a tener esa conversación con sus hermanos, ninguno de ellos.
Yunho se encogió de hombros. —Está en su tercer raund en algún lado allá atrás.
Ellos tomaron varias cervezas más esperando al imbécil de Kyuhyun. Conociéndolo estaría disfrutando a dos chicos al mismo tiempo. Minho nunca entendería a sus hermanos, así que nunca trató de hacerlo.
Minho no podía entender cómo Kyuhyun jugaba arriba y abajo. El chico era demasiado malditamente grande para ser el que recibía. Si él hubiera apostado, sería Yunho el que jugaba de ambos. Pero al igual que él, Yunho estaba estrictamente arriba siempre.
Yunho bajó sus pies y se enderezó, rodando los hombros. —¿Crees que él va a perder fuerza pronto?
—Será lo mejor, o arrastraré su culo hasta aquí —dijo Minho irritado mientras jugaba con la cerveza. Yunho podría estar en lo correcto al decir que estaba enojado porque Taemin no estaba, pero él no iba a admitirlo.
Yunho se carcajeaba. —Atrévete.
Minho se encogió de hombros, se puso de pie y fue a cazar a su hermano. Lo encontró en el cuarto de atrás jugando al niño pasivo. —¿Has terminado?— preguntó asomando la cabeza por la puerta.
Kyuhyun vio sobre su hombro mientras estaba en cuatro patas. —Pregúntale a él —señaló con la cabeza detrás de él.
Minho vio al tipo detrás de Kyuhyun. —¿Terminaste de joder a mi hermano?— preguntó mientras entraba al cuarto. Estaba desesperado por regresar, aunque Taemin no estuviera ahí.
—Mierda, hombre. Largate de aquí. —El tipo le lanzó un zapato a Minho, fallándo en darle a su cabeza.
—Imbécil. —Kyuhyun pateó al tipo fuera de él—. Nadie le habla de esa forma a él.
Minho tomó al tipo golpeándolo en la cabeza con la suya. —Él quiere que te salgas de él.
—¿Qué infiernos está mal con ustedes dos?— El tipo tomó su ropa y salió.
—Vístete, nos vamos.
—Bien, de cualquier manera era pésimo. —Kyuhyun rápidamente se vistió y se unió a Yunho en la mesa.
—¿Listo, niño?
—Niño. —Yunho golpeó a Kyuhyun.
Kyuhyun sólo se carcajeó mientras ellos dejaban el club.