No te atrevas a contar ©

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Summary

en una casa en medio del bosque viven ocho personas aisladas por decisión propia, sin tener contacto con la sociedad, ya que esta se a convertido en un montón de gente ególatra y egoísta que solo piensan en si mismos. Sin saber que se estaban adentrando a lo desconocido, ya que dentro del bosque hay a lo que las demás personas les aterra y cuando menos se lo esperan éstas personas desaparecerán de la nada para así al día siguiente llegar como si nada hubiera ocurrido solo unos recuerdos infernales que te dejarán sin aliento alguno al recordarlo, pero que pasa si hay alguien con ganas viajar a lo desconocido, con ganas de saber más solo para salir de su asfixiante rutina de todos los días?, ¿alguien que ha tenido tantos traumas y trastornos que siente que que en algún momento va a apagar sus sentimientos para no sentir más dolor y resentimiento hacia sus recuerdos?.

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5
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n/a
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18+

I

Juguemos en el bosque mientras el lobo no esta


dije cantando mientras lavaba la ropa en el lago y la niña más pequeña de la casa corría por los alrededores de aquel lugar para poder ubicarla y que no se perdiera cuando recordé el día en el que paso mi incidente.


Recuerdo:


Una niña pequeña jugaba con sus muñecas de trapo cuando en el jardín trasero de su casa se escuchó un gruñido su padre asustado la sacó de la casa y la escondió en un hoyo que se encontraba allí su padre cuando la sentó y le dijo:


-Victoria por favor recuerda esto, no hagas ruido y sierra los ojos, pase lo que pase no los habrás te amo mi vida por favor recuerda lo que te dije- le dio un beso en la frente para luego retirarse y gritar- ¡¡aquí estoy ven por mi!!- luego de unos segundos se empezaron a escuchar gritos tan horrendos de dolor que te dejaban petrificado.


Fin del recuerdo


A los segundos de estar viendo la nada reaccioné y comencé a Gritar:


-¡¡Anne!! ¡¿Donde estas!?- silencio- ¡¡Juguemos en el bosque mientras el lobo no esta!! ¿¡¡Lobo esta!!?- grité desesperadamente, de verdad me estaba asustando si regresaba a casa sin Anne los chicos iban a arrancarme la cabeza hasta que escuche el crujido en el bosque de una rama pisada me quedé estática, le tengo terror a los sonidos fuertes desde ese "pequeño accidente"


-detrás de ti- dijo aquella pequeña niña de cabellos amarillos y rizados


-suspire viendo el bosque con miedo- ven vamos los chicos nos esperan.


Dije para tomarla de una mano y con la otra Tomar la cesta de ropa recién lavaba para caminar y llegar a la casa, fuera de esta se encontraba una de las chicas esperando algo


- Gracias por cuidarla- me agradeció Rita la madre de Anne y una gran amiga.


-no hay de que además es demasiado tranquila, ¿dónde están los demás?


-bueno solamente faltan los chicos junto con Narciso y Dana que están buscando comida.


-ok me retiro ha mis aposentos-


-ho! claro yo debo ir a preparar la cocina para cuando lleguen los demás-


Ambas caminamos ella se quedó en la cocina y yo subí las escaleras encaminándome a mi alcoba la cual comparto con Alonso.


Me acerqué a el estuche donde guardo mi violín para imaginar una melodía nueva, esta era una muy suave que te dejaba apreciar cada una de las notas diferentes y junto con ella vinieron mis más tristes recuerdos, por mis mejillas se deslizaban lágrimas de tristeza era doloroso sentia como si las risas de algunos recuerdos estuvieran en mis oídos, sentía como alguien tocaba mis manos, podía sentir, oler y hasta escuchar. Llegó un momento en el que todo lo bonito se fue y llegaron los llantos desconsolados, el frío de las calles, los baños con agua helada provocadas por las carrozas al pasar sobre los charcos en las calles, los ventiscas acompañando de lluvias, el miedo alguien apareciera solamente para hacerte daño, el terror a los malhechores que portaban armas o alguna cuchilla, el odio hacia las personas acaudaladas que por ser adinerados te humillaban solamente por traer ropas rasgadas y solo debía de quedarme callada a sus humillaciones ya que estos eran mis jefes.


Una gran ventiscas azotó con inmensa fuerza todo en la alcoba moviendo hasta las camas. Haciendo que me aferre de pie pero con más fuerza al piso, lo cual era retóricamente imposible termine soltando el violín, este termino cayendo suelo al igual que yo.


Casi termino como un mosquito después de haberlo aplastado contra la piel.


Como pude me aferre al suelo de madera.


De la nada mis piernas dejaron de tocar el suelo. Si se que piensan! "que divertido puedes volar" no, no es divertido. La madera empezó a soltarse y lo único que podía pensar era: "¿por qué diablos esta casa esta tan vieja?".


El viento cesó, la madera tomo su forma normal ¡que bueno! ¡Pues No!, por que casi me quedo sin dedos gracias a el golpe que me di, lo único que yo podía hacer era retorcerme en el suelo de dolor ¡ni siquiera podía doblar los dedos!.


Tome el violín lo lance pues era obvio por lo de mis dedos que no podia guardarlo en el estuche.

En esos momentos solo me decían: "¡¡piedad!!, ¡¡pido piedad!!". Fui y empujé la ventana con mi hombro, por cierto en esta casa no hay puertas solo cortinas ya que tuvimos que quitarlas por que estas estaban totalmente podridas, ya sea por dentro y por fuera. En fin Prosigo;

Camine hacia fuera de la habitación, Dana se encontraba en la cocina moviendo los muebles que el viento había quitado de su lugar, Rita volteó a verme con un plato de vidrio en sus manos mientras lo secaba con un pequeño trapo viejo, en cuanto vio mis manos rojas y mis uñas con algo de sangre colocó el plato en la mesa y camino hacia a mi con preocupación


-¿que le pasó a tus manos?- dijo con preocupación mientras tomaba estás con delicadeza para no lastimarme


-solo diré, que hay que cambiar la madera de el suelo-


caminé bajando los tres escalones que me faltaban, Dana camino hacia el pequeño botiquín que tenemos , lo abrió sacó unas vendas y alcohol, las coloco en cada uno de mis dedos.


Segundos después entraron Alonso, Narciso, Félix y Diego.

El último traía en brazos a la pequeña Anne ya que esta es su hija y hija de Rita, si ellos son pareja desde hace nueve años Dana es pareja de Félix los rudos de la casa y tuvieron a Narciso el tiene la misma edad de Anne cinco años y bueno Alonso y yo somos los solteros de la casa, según Dana escuchó que el siente algo por mi pero yo no le creo, a lo mejor solo es una mentira piadosa para ver como reaccionaba, ya que ella sabe que yo estoy prendada por el hace mucho tiempo, es que como no enamorarse de esos ojos azules, ese cabello castaño y liso, esos brazos fuertes y ese pecho definido que sobresale por su camisa, su sonrisa blanca, sus labios rosados que cada vez que veo deseo probar, pero se que nunca lo haré por que el nunca va a sentir algo por mi. Una voz me hizo salir de mi transe.


-¡oye!- me susurró Dana


-¿que pasa?- susurré


-deja de ver a Alonso de esa manera, si no se va a dar cuenta-


-¿es muy notorio?


-No, solamente parece que te lo vas a comer- dijo Dana sarcásticamente


-Dios! Que bochorno.


De la nada Alonso se volteó y me vio, su sonrisa se desvaneció le dijo algo a Félix y a Diego se acercó a mi. Dana se hizo a un lado el se agachó tomó mi rostro

haciendo que me de un escalofrío y que mi corazón se acelere casi a mil latidos por hora, estaba tan nerviosa que ni siquiera sabía de que estaba hablando, nuestros rostros estaban a escasos centímetros, no podía dejar de ver esos ojos que me tenían hipnotizada, pero igualmente sabía que Dana me miraba con la boca abierta, por el rabillo de mi ojo logré ver como Diego tomaba del brazo a Rita quien estaba de espaldas hacia nosotros dos, en cuanto se volteó nos vio con asombro rápidamente Diego le cubrió los ojos a Anne y Félix le cubrió los ojos a Narciso, Alonso reaccionó y se separó de mi, todos suspiraron con cansancio


-¿¡es enserio!?- Grito Dana-¿¡por que diablos no aceptan que están enamorados por una maldita vez!?


-era demasiado bueno para ser cierto.-hablo Diego decepcionado


-¿de que hablas Dana?- pregunte


-mira Victoria- dijo tomando el tabique de su nariz con cansancio- ¡no te hagas la estupida que no sabe de lo que hablo por que si sabes de lo que estoy hablando!, ¡tu y yo tenemos una conversación pendiente Victoria!- dijo gritando para luego subir las escaleras he ir a su habitación.- ¡Ahora!


Narradora:


-¡voy para allá!- Victoria salió corriendo a la habitación de Dana ya que sabía lo que le esperaba si no iba a esa habitación de inmediato.


-voy a subir con Anne para asegurarme de que no asesine a Vic- Rita tomo a la niña en brazos y subió las escaleras.


-¿papá ya puedo ver?- pregunto Narciso.


-perdón me había olvidado de que te cubrí los ojos- dijo quitándole la mano y colocándolo de pie en el suelo, para luego darle un golpe suave pero no mucho en la cabeza a Alonso.


-¡¡Oye!! ¿Por qué me golpeas?


-¡por imbécil!- dijo Félix


-y por lento- dijo Diego


-¿lento por que?


-¿¡por que no la besaste imbécil!?- Le grito Félix enojado


-no todo tiene que ser a la fuerza Félix, ¿y si ella no quería?


-¿no viste como te miraba?


-claro que lo hice pero, talvez su mirada expresaba una cosa y su mente decía otra.


-oigan, ¿y si vamos a espiarlas?- dijo Diego todos se miraron entre sí y corrieron para escuchar las conversaciones de las chicas atreves de la puerta, pero sin necesidad de colocar el oído en la puerta ya que estas hablaban fuerte.


-¿por que no lo hiciste?- Dana le reclamó a Victoria.


-chicas por Dios, todos sabemos que el no siente nada por mi- dijo Victoria desepsionada.


Los muchachos por fuera de la habitación luego de escuchar eso empezaron a celebrar pero en silencio ya que de lo contrario los escucharían


-¡de que manera quieres que te explique que el esta enamorado de ti!- grito Dana


-¡no lo está!


-¡que si!- gritaron Rita y Dana al unísono


-¿saben que?, me cansé de que todo el tiempo estén dentro de mi vida como si fuera la suya cuando no es así- hablo con cansancio Victoria


-¿cómo quieres que no estemos dentro de tu vida si llevamos viviendo juntos desde hace diecinueve años?


Aunque Dana abecés sea un poco antisocial también habían veces en las que tenía razón y esta era una de esas veces, así que como siempre han hecho Rita y Victoria; nunca la contradicen ya que saben que tiene razón.


- si -Rita hizo una pausa- y en esos diecinueve años ¡no te has dado cuenta de que Alonso está enamorado de ti!


Alonso hizo una sonrisa con los labios cerrados para no hacer ruido


-¡¡¡no no quiero que el termine cargando con mis traumas!!!-ellas se quedan calladas la sonrisa de aquel muchacho de ojos azules se desvaneció- saben que sufro de depresión desde que las conocí- los ojos de Victoria se empezaron a cristalizar y su voz comenzaba a quebrarse- no quiero que en algún momento se canse mis traumas y mis recuerdos y se balla de mi lado.


Victoria empezó a llorar, las chicas se abrazaron y los muchachos fuera de la habitación miraron a Alonso, el solo demostró tristeza en sus ojos, se dio vuelta y caminó hasta la puerta de aquella casa para salir hacia el patio para desahogarse cortando leña, se quitó la camisa y la lanzo a un lado tomo el hacha y empezó a cortar los troncos


-¡¡hey!!- grito alguien detrás de él- ¿Qué haces?


Alonso se volteó desconcertado para toparse con esa figura femenina que tanto le gustaba, pero aunque la amaba con su vida y con su alma, en ese momento tenía los sentimientos de el amor, la tristeza, la emoción y por último; el dolor de que ella no confíe en el entre otros.


-hola-hablo el seriamente


-¿pasa algo?-hizo una pausa- tu solamente cortas madera cuando te sientes mal.-


-no, solamente quiero descargar toda mi energía


-me parece bien.- hizo una pausa- bueno yo solo vengo a decirte que dentro de unos minutos el desayuno estará listo- ella solamente se retiro a la cocina para terminar el almuerzo.


El no aguanto y decidió ir a verla pues sabía que algo le pasaba enterro el hacha en un tronco y camino hacia la cocina la vio a ella picando un trozo de tomate mientras lloraba los sentimientos de esta chica eran de rabia y tristeza ella tomo el cuchillo y lo enterró en la tabla de madera agachó su cabeza y colocó sus manos al los costados de aquella tabla de madera que descansaba sobre la mesa y empezó a llorar, el odiaba simplemente aborrecía y le dolía verla así, sin siquiera pensarlo dos veces se acercó a ella y la abrazó con todas sus fuerzas; ella tardó solo unos cuántos segundos en devolverle el abrazo y derrumbarse en llanto.


Para el era tan desesperante ver como su amada se derrumbaba en sus brazos por su culpa; una lágrima sin su consentimiento salió al aire sin permiso alguno.


-no me digas nada, solo abrázame- dijo Alonso mientras sentía como su pecho desnudo se humedecía gracias a las lágrimas de Victoria ya que su camisa seguía fuera de la casa.


Luego de unos segundos estando así; ambos se separaron gracias a los muchachos bajaron las escaleras solamente para comer Victoria se limitó a limpiar sus lágrimas y sirvió la comida. A veces sorbía su nariz haciendo que Anne se asustará y le pregunte:


-¿estás bien tía?, ¿te golpeaste?.-


-no, preciosa no.- hizo una pausa- solo me siento un poco mal- dijo sorbiendo su nariz mientras le servía un pequeño plato de sopa caliente y recién echa.


-en la habitación de mi mami hay hierbas para curar personas ¿te las traigo?-pregunto


-no, no es necesario peque, ahora come tu sopa que se va a poner fría.


luego de que ella sirviera todos los platos de comida se sentó en aquel comedor para ella poder almorzar, el silencio en aquella mesa reinaba, nadie se atrevía a hablar solo se escuchaban los cubiertos chocando con los platós


-bueno, vi que saliste con Alonso ¿de qué hablaron?


-de nada yo solo salí a cortar leña- dijo el peli negro sin quitar la mirada de el plato de comida.


-pero eso solo lo haces cuando estás enojado- hablo curiosa una castaña.


La mesa volvió a quedar en completo silencio hasta que se escucharon unos estruendos en la parte de afuera todos se alternaron


-chicas suban, Dana toma a Narciso Rita toma a Anne, no salgan de la casa, nosotros vamos a guardar la leña y cerrar la puerta principal. (que es la única que hay) Ustedes vallan hacia arriba cierren las ventanas y vallan a el sótano-


Victoria se acerco a Alonso y lo abrazó


- por favor cuídate, te -hizo una pausa- te quiero.


Alonso se quedó estático y no tenía idea de lo que debía hacer o decir pero al final solamente le respondió el abrazo y le dijo en un susurro en su oído:


-tranquila, yo también te quiero.- dijo para separarse de ese abrazo y salir por la puerta en compañía de sus amigos.


Las chicas dejaron a los niños en el sótano y subieron a cerrar todas las ventanas. Tomaron la comida y bajaron a el sótano junto con los niños, a los minutos llegaron los muchachos con unas tablas de madera, Félix las colocó en la chimenea y encendió el fuego


-ya es la tercera tormenta este año- aclaró Dana algo irritada.


-si, otra semana encerrados en este maldito lugar- habló Diego.


-otra semana aquí y me va a dar claustrofobia- musitó cierta chica de cabellos amarillos y ojos verdes.


Se escuchaban las risas de los dos pequeños niños jugando a que eran unos monstruos que venían a comerse a todos. Así que decidí jugar con ellos cuando se lanzaron hacia mi jugando


-gruñe- soy un gran monstruo que se los va a comer - los tome y empecé a hacerles cosquillas simulando que eran mordidas.


-¡ya tía Victoria, ya por favor!- dijeron entre risas los dos menores.


-no, ¡me los comeré hasta que ya no pueda más!-reí con malevolencia obviamente jugando.


Luego de un rato largo de juegos y risas vi como a los dos pequeños les había dado sueño así que le hice una seña a Rita para que pusiera una colchoneta en el suelo para luego acostarlos allí.


Felix y Dana ya estaban durmiendo en una esquina, después de que Rita durmió a los niños se acercó a Diego y se durmieron también, Alonso y yo nos quedamos en completo silencio el se acercó a mi y me susurró en el oído con gentileza:


-está haciendo frío ¿Qué te parece si dormimos juntos para darnos calor?- obviamente no lo dijo con una intención de ser atrevido si no con una de que quería ayudarme para no pasar mala noche, así que no lo tomé a mal.


Una hora después de haberme acostado a dormir (cosa que no hice) me quedé a pensar ¿y si cuento ovejas para dormir?, ¡si!


-una ovejita, dos ovejitas, tres ovejitas, cuatro ovejitas, cinco ovejitas, seis ovejitas, siete ovejitas, ocho ovejitas, nueve ovejitas, diez ovejitas- y así pase casi toda la noche imaginando un montón de ovejas saltando en un campo.- Noventa y nueve ovejitas -raramente en ese momento el sueño empezó a ganar la guerra- cien ovejitas.


En cuanto seré los ojos entre en un sueño tan profundo que podía oler algo, no sé que sería, pero era un olor fétido, un olor a putrefacción, un olor a muerte.


Me asusté así que decidí abrir los ojos, el ambiente era diferente

se veía como un mundo inerte de felicidad era oscuro no había nadie no habían voces, solo nos encontrábamos mi violín y yo en ese pequeño sótano, se me hizo extraño así que solamente lo tomé pero también era diferente, ahora era blanco con muchísimos detalles tallados a mano, y sus cuerdas eran azuladas, era sinceramente impresionante, una obra maestra.


Se escuchó el siniestro cantar de un cuervo cuando era pequeña mi madre me dijo algo que nunca lo voy a olvidar, fue el mismo día en el que fallecieron mis padres en la mañana, justamente ese día al salir al patio trasero de la casa en el hermoso árbol que se encontraba allí había un cuervo, me dio mucha curiosidad y le pregunté a mi madre


Recuerdo


-Mami, ¿qué significa el canto de un cuervo?


-el canto de un cuervo es un mal augurio es casi como una señal de muerte


Fin del recuerdo


Desde ese día le tengo mucha creencia a eso, estaba sumida en mis pensamientos cuando me percaté de que en la luz que entraba por el piso de la puerta se encontraba una sombra yendo y viniendo cada cinco segundos.


Mi parte inocente me decía: puede ser que los chicos hayan salido de el búnker y te regalaron este violín.


Pero mi lado asustadizo me decía: a lo mejor es un fantasma, una alucinación, es como la historia de un libro de miedo.


Y luego apareció mi lado de exploradora: ve y descubre que es lo que pasa allí afuera.


El lado de exploradora ganó la guerra, di unos cuantos pasos para llegar y tomar la perilla de la puerta y salir de dicho lugar, gran error, ya que al hacerlo senti como alguien corrió detrás de mi, me volteé de golpe para ver lo qué pasaba, pero no había nada allí así que volví a voltear, para luego escuchar el grito de una mujer.


-¡Victoria, Corre!.


Era mi madre.


Mis ojos se llenaron de lágrimas al recordar esa pesadilla que tuve hace años atrás, pero no era una pesadilla era un recuerdo, uno de mis peores.


Recuerdo


Un día lluvioso en el que todo era hermoso para una pequeña niña que se encontraba riendo a carcajadas mientras hacían galletas, cuando de la nada el día se convirtió en noche y no se escuchaba absolutamente nada, un viento abundante recorrió toda la casa apagando todas y cada una de las velas que estaban allí dejando todo en total oscuridad, provocándole a la niña un miedo inmenso.


-¿mami? Donde estás- dijo aquella niña de tan solo cinco años


No sé escuchaba nada, solamente los zoyosos de aquella niña, la madre desesperada por encontrar a su pequeña hija, cuando por fin la encontró la cargó y la escondió en una pequeña habitación debajo de las escaleras


-mi amor recuerda que mami te ama ¿si? Por favor no salgas de aquí.


-si mami.


La madre se despidió de la niña, al intentar cerrar aquella pequeña puerta se cortó la mano con una pieza de metal que estaba justamente en una de las cerraduras de la puerta por lo cual comenzó a sangrar bastante, alguien o mejor dicho algo la arrastró por todo el suelo de la casa dejando un largo camino de sangre por donde hiba, en un intento desesperado por sobrevivir, lo cual sabía que no hiba a pasar, tomó uno de las tantas herramientas de su esposo que se encontraban tiradas en el suelo para así dar un golpe bastante brusco a aquello que la arrastraba como un cualquier trapeador por la casa, pero lo único que logro hacer fue golpearce a si misma en la pierna para darse cuenta que eso que había tomado era un destornillador el cual se había enterrado en la pierna


-¡¡Maldita sea!!


Mientras tanto con aquella niña que se encontraba debajo de las escaleras escuchába los alaridos de dolor que provenían de su madre, asustada se hizo bolita y se escondió en una esquina.


En la sala la madre desesperada sacó el destornillador de su pierna y empezó a lanzar golpes a el aire para intentar soltarse, lo cual logró después de escuchar un grito de dolor proveniente de algo que no era humano o animal.


Al intentar levantarse se dio cuenta de que estaba desangrándose por aquel orificio que había dejado el destornillador, luego se percató de lo que era, se quitó los zapatos

Y como pudo camino hasta la cocina tomo una vela con un fósforo y unas vendas las cuales colocó torpente en su pierna para intentar parar el sangrado, en el fondo de la casa se escuchó otro grito de aquella vestia, con las manos temblorosas y empapadas de su propia sangre, tomó el fósforo y inteto encender la vela pero escucho unos pasos un poco apresurados a su lado, de inmediato supo lo que era y se subió a una mesa, con la vela aún en la mano la logró encender, al hacerlo logró ver uno de los cuchillos sobre la mesa alumbro un poco el suelo y logró ver un cuerpo largo de piel grisácea, sucia de sangre, con los huesos sobresalidos, una cabeza deformada sin ojos y sin nariz solo con unos dientes afilados y ensangrentados, estaba apoyada en sus cuatro extremidades tal cual como un caballo pero las dos extremidades de enfrente eran más largas que las traseras, no tenía manos pies o patas como los animales estas eran finas y puntiagudas casi como un cuchillo, tomó todo el valor

que tenía y enteró en la parte superior de la cabeza de la vestia el cuchillo que había tomado hacía rato, lo enterró una, y otra, y otra vez, asegurándose de que ya no tenía vida alguna, otro viento entró a la casa apagando la luz de la vela, se sentó de nuevo en el mesón con la respiración agitada mientras sus ojos se empezaban a cristalizar, ella sabía que allí sería su fin, que no se salvaría, ensendio la vela y escucho un gruñido justo en su oído, las pocas lágrimas que se acumulaban en sus ojos salieron, y fue atravesada a la mitad por una de las largas patas de la vestia, comenzó a sangrar por la boca quitándole la vida de inmediato.


Fin del recuerdo


Mi corazón comenzó a acelerarse

al darme cuenta de que una niebla empezó a envolverme, di la vuelta bruscamente y me encontré con una máscara de color blanco.


Recuerdo


La niña estaba aterrorizada pero tomó un poco de valor para salir gateando de allí guiándose atravez de un camino de sangre que supuso que era de su madre, cuando por fin la logró encontrarla se quedó petrificada ya que lo que ella consideraba un "monstruo" estaba sobre esta devorandola acabando con su vida poco a poco.


La madre con el poco aire que quedaba en sus pulmones le dijo a su hija algo para salvar su vida.


-Corre.....


La niña gateando llegó hasta la puerta de la casa en silencio total

se levantó un poco y llegó a la perilla al abrirla logró ver a su padre conversando con una mujer Blanca de cabello amarillo y ojos azules, y un hombre de tez morena, junto con dos niños una niña de cabello claro tal como su madre y un niño de cabello castaño y ojos verdes.


¡ho! Mira allí viene- dijo el padre de la niña, está corrió a sus brazos y el se extraño un poco al ver sus rodillas y manos llenasde sangre, el comenzo a buscar en su cuerpo alguna herida pero no encontró nada- mi amor de quien es esta sangre- la niña se escondió en el hoyo de su cuello.


-hay un monstruo en la casa y se está comiendo a mi mamá- dijo la niña llorando


La única manera que encontró el padre de calmar a su hija fue diciéndole:


-hay hija, los monstruos no existen, solamente en los cuentos- pero el también sentía miedo, mucho miedo, solamente bastó con una mirada hacia sus amigos para que estos entendieran que había que entrar a la casa, bajaron a los niños y el padre le dijo a su hija- para demostrarte vamos a entrar a la casa.


Los tres adultos caminaron dentro de la casa y cerraron la puerta detrás de ellos


-soy Rita, el es Diego ¿y tu?


-soy Victoria y tengo cinco años.


-¡nosotros también!.


-¿son hermanos?.


-no.


-¡Ho! Bien.


-¿qué tienes en las manos?


-Sangre


-¿porqué?


-no tengo idea.


Fin del recuerdo.


Una de las partes de la niebla se empezó a apartar dejando ver la imagen de mi madre con un vestido largo con algunas partes arrancadas, arañadas y manchas de Sangre, su rostro estaba deformado, tenía una mordida en su mejilla derecha que dejaba ver sus muelas, en una de sus piernas había una venda muy mal puesta bañada en sangre, sus costillas tenían una mordida y las dejaba al aire dando una imagen horrorosa y asquerosa para algunas personas sensibles.


-Eres una persona horrible, ¡no hiciste nada por salvarme!, me arrepiento de haberte tenido, eres solamente una abominación de persona, ¡¡ni siquiera pudiste ayudar a tu padre!!


-no es sierto- dije mientras mis ojos comenzaban a cristalizarse- yo fui a buscarte, ¡tu me dijiste que corriera!.


- ¿así que te gusta mentir?, ni siquiera me respetas, por tu culpa mi madre me odia, ¡por quedar embarazada de ti me sacaron de donde fui criada!, ¡te odio!,eres igual a tu fracasado padre, otro idiota.


-no mamá, eso no es cierto, tu-tu no- dije tartamudeando intentando terminar la frase pero no me permitió terminar ya que alguien jaló mi mano permitiéndome salir de aquel lugar.


-¡mirame!- dijo un hombre me hizo verlo-


-lo ciento, lo ciento, lo ciento- dije repitiendo la palabra una y otra vez mientras lloraba.


-eso que viste allí no existe, repite conmigo -yo asenti- repite conmigo, no existe, no existe, ahora tu


-no existe, no existe, no existe.- dije saliendo de mi pequeño trance, cuándo logré visualizarlo bien, este era un hombre de cabello castaño hasta las orejas con algo de canas, sus ojos tenían un color verde muy hermoso, una mandíbula marcada, y ahora que lo pienso este era bastante alto.- ¿qué me paso?


-ven conmigo- dijo para luego tomarme del brazo y sacarme de la casa.- soy Austin McCartney, llevo toda mi vida aquí, ¿cómo llegaste? - dijo en un tono de regaño pero no respondí- ¿contaste antes de dormir cierto?- yo asenti- ¡no puede ser posible! - dijo cansado en un suspiro - después te ayudo a salir.


-bien.


Me quedé completamente quieta al darme cuenta de que era un lugar diferente, la casa ya no estaba rodeada de árboles como cualquier bosque si no que era una ciudad, mire hacia los lados y solo habían más y más casas, volví la mirada hacia enfrente y me encontré con un caballo que jalaba una pequeña carretilla con un animal muerto, que por lo que veo era comida, para varias personas, así que una pregunta paso por mi mente ¿cuántas personas hay aquí?,


-¿estás solo aquí?


-si, todas las personas de aquí murieron por los espectros.


-y...¿no te sientes solo?


-todos los días, pero es mejor quedarme aquí que volver a la superficie.


-¿cómo que superficie?, ¿por qué le dices así?


-cuando lleguemos te lo explico ¿te parese?


-bien.


Ambos caminamos hasta llegar a una casa muy Bonita, esta era de varios pisos casi como un castillo, en la fachada tenía unos muros muy altos con unos escudos con las iniciales "MC" talladas en la piedra de las paredes y sellado en el centro de los portones, por un momento pensé que como no había nadie el la había "pedido prestada", pero luego recordé que su apellido era McCartney.


-¿esta es tu casa?


-si.


-¿cuantos años tienes?


-cuarenta y tres, los espectros comenzaron a llegar hace diecinueve años, mi familia era la más famosa de el vecindario- dijo el mientras entraba a aquella mansión, encaminandonos a una puerta, en cuánto la habrío era como un museo lleno de pinturas de personas y de uno que otro objeto sobre un pedestal- mi madre y mi padre -nos detuvimos frente una pintura donde salían un hombre de cabello rubio y los ojos verdes tal y como Austin y una mujer de cabello castaño- ella se llamaba sol y el se llamaba Ryan, eran una pareja hermosa- caminamos dos pasos y vimos a una chica igual a su padre con una armadura, ella se me hizo conocida pero no recuerdo nada.- ella era mi hermana mayor tenía veintinueve, fue justamente cuando llegaron los espectros, ella estaba en la guerra, una vestia la asesinó, una vez los dos subimos a la superficie y nos quedamos juntos por cinco años, ambos encontramos a una pareja y tuvimos hijos, ella tuvo una niña se llamó Rita, y yo tuve un hijo el se llamó Alonso- me quedé pensando y todas las piezas se unieron, ese hombre era el tío de Rita mi mejor amiga y también era el padre de Alonso el chico que me gusta, osea que ellos dos eran primos- ni siquiera se donde se encuentran, pero daría lo que fuera por saber lo que sea de mi familia- dijo para luego interrumpirlo.


-¡¡se quiénes son!!


-¿qué?


-¡¡si!!, ¡¡Rita, es mi mejor amiga desde los cinco años y Alonso es otro de mis amigos!!, y no solo eso también viven conmigo


-¡¿es enserio?!- dijo emocionado.


-¡¡si!!- dije yo algo eufórica para luego rcibir un abrazo de parte de Austin.


Ambos seguíamos abrazados cuando escuchamos un sonido en la planta baja de la casa.


-ven conmigo- dijo jalando mi brazo para dirigirnos a otra habitación, al entrar me encontré con dos camas individuales, estas estaban un poco llenas de polvo, las paredes eran de hierro forjado, al igual que la puerta, no había ni frío ni calor, era una sensación extraña, volteó y lo primero qué hay a mi lado es una escopeta.


-¿qué hacemos aquí?


-¿que hora es?- pregunto sin hacerme caso alguno.


-¡¡oye!!, estoy hablandote


-en este momento, no importa lo que me digas, acuéstate.


-¿qué?


-¡dije que te acuestes!, y no te quejes.


Yo solamente me acosté mientras el cargaba la escopeta, el colocó el arma de lado de la otra cama y el también se acostó.


-cierra los ojos.


Yo solo hice lo que el dijo pero me asusté al escuchar como algo golpeaba la puerta de manera brusca para entrar.


-¡Cierra los ojos maldita sea!, cuenta de el cien al uno.


-¿que?


-¿estás sorda o que?, ¡que cuentes del cien al uno!, a la cuenta de tres, uno, dos, tres


Ambos empezamos a contar, los golpes en la puerta se hacían más y más fuertes, me sentía cansada era algo extraño, como si estuviera sedada o algo por el estilo. Volteé lo cabeza hacia el lado de Austin, con la vista borrosa logre ver como la puerta se rompió dejando entrar a una entidad entraba mientras Austin le disparó en la cabeza dos veces haciendo que muriera al instante, volví a cerrar los ojos y caí en un sueño profundo.


Al despertar me encontraba en medio de un sendero en el bosque, estaba viendo a mi alrededor cuando me asusté gracias a Austin que se encontraba detrás de mi.


-¡idiota, me asustaste!


-¿tan feo soy?


-¡si!, vallamos a mi casa


-me parece perfecto.


Ambos comenzamos a caminar por varios minutos, hasta que Austin se detuvo de golpe ya que creo que el escucho un ruido, el cargó su arma y la apunto a un lugar en específico.


-¿¡Quien anda allí!?, ¡sal o te voy a volar el cerebro!.


-¿¡por que mejor no sales tú!?.- dijo una voz que reconocería a kilómetros


-¿¡Alonso!?- grite saliendo de detrás de la espalda, por un instante mire a Austin, quien tenía una mirada de ilusión y sus ojos comenzaron a cristalizarse, pero su expresión cambió de inmediato como si no quisiese mostrar sus sentimientos. Alonso salió de detrás de un árbol lo suficientemente grande como para cubrirlo cuando vio a Austin algo extrañado como si intentara recordarlo, pues claro es su padre el cual no veía hace trece años, pero luego de no lograr reconocerlo levantó su arma hacia el.


-¡hey!, viene conmigo.- el bajo el arma y se hacerco a mi para darme un abrazo muy fuerte, por mi cuerpo recorrió un pequeño escalofrío nunca nos habíamos tocado de esta manera, el me tomo de la mano delicadamente y después me dijo:


-vamonos a casa.- Dijo Alonso con una voz relajada y algo feliz pero luego salí de mi transe de enamorada.


-si vamos pero quiero qué él venga con nosotros.- dije segura de lo qué quería hacer.


- bien, vamos


los tres nos encaminamos por el estrecho camino de tierra en silencio, este no era incómodo era.....¿como decirlo? ¡normal!, era como cuando es de noche y hay mucho silencio en el lugar por que todos están durmiendo, aunque muchas veces yo no puedo por que o las dos parejas de la casa están teniendo "intimidad" o Felix y Diego se ponen de acuerdo para hacer una orquesta de ronquidos, por suerte mi príncipe no lo hace, ¿cómo duermen mis amigas?, no lo se.


Unos minutos después llegamos a mi casa, y la primera impresión qué tuve fue qué dos niños pequeños dejaron sus juguetes de madera en el suelo para correr hacia a mi y abrazarme.


Austin solo se inclinó y me susurró en el oído:


-¿ellos son mis sobrinos?


-es la niña -susurré- Narcisso y Anne saluden a un muy viejo amigo.


-¡Hola, señor!.-gritaron ambos niños al mismo tiempo.


-Hola.- Dijo Austin con una sonrisa en su rostro


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