LA PROMESA DEL MUNDO

All Rights Reserved ©

Summary

One shot PerthSaint inspirado en la película el maravilloso castillo vagabundo.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo unico







- ¿Él no devoró tu corazón?.

- no, él solo lo robó. - suspiro.


🌙




Los diminutos copos de nieve comenzaron a caer desde el primer dia de diciembre, para el día quince, ya habían creado un paisaje blanco y azul, diciembre era un mes monotonamente blanco y frío, a saint le parecía aburrido, innecesariamente importante , de echo creía que solo era importante para aquellos tontos que no compréndian que todo aquel alboroto de regalos y luces era pura mercadotecnia.


Ingenuos.


El chico de piel blanca y ojos dorados alineada en su instanteria libros famosos de bordado artistico, mientras bajo sus brazos descanzaba un lindo par de sombreros en los cuales trabajaba, procuraba que fueran sencillos pero elegantes, los caballeros de aquella epoca siempre tenían buen vestir.


1967, en Londres,eran tiempos elegantes de caballeros y damas de sociedad, gente muy importantes, con dinero y mucha belleza.


Mucho dinero.


Algunas de las mayores fortunas de la ciudad fueron echas con gran esfuerzo, años de trabajo y generaciones de respetables caballeros muchos clientes de la tienda de sombreros de saint, otras fortunas fueron creadas por arte de magia literalmente, no era un secreto que habia muchas "cosas" que se practicaban en estas épocas y la magia era una de esas "cosas".


Magos y brujas, eran los poseedores de este gran don, pero poco se les veia, se contaba que muy pocas personas tenian la dicha de toparce con uno, la mayoría afirmaba que eran reales, pues pocos se atrevían a negar su existencia por miedo a una maldición. Ya que como había magos buenos también los habia malos.


Aquellos magos y brujas de mayor rango  estaban a servicio de las mas grandes familias adineradas de europa. Solo para la noblesa.


Saint no tenía mas que el dinero que entraba  día a día a su puerta,  su sencillo negocio era sagrado, para saint. Era un local de sombreros herencia de su padre.


Acomodaba los últimos adornos tejidos en un fino sombrero alto azul marino con hilos dorados, acomodo con delicado tacto sobre el maniqui y echo en una cajita pequeña de color verde oscuro el dedal que protegía sus yemas de picaduras. Suspiro satisfecho con su trabajo.


Eran las 12 en punto, las chicas de su taller eran tres mandy, lili y valeri aquellas revoloteaban de juventud y alegría, especialmente por el día, era el medio día de un 24 de diciembre, la los copos se nieve danzaban con el viento dando bellos destellos en los coloridos vestidos esponjados y llenos de encaje de las damas, esa noche se noche celebraria él baile de noche buena en enorme plaza de la ciudad, todo el mundo estaba invitado.

Incluso magos y brujas, pues el organizador de este evento era el mago personal de él rey.


Un hombre, que si bien era muy conosido por sus impactantes actos mágicos, igual era temido por sus muchas historias macabras, contadas.

No se sabia que tan ciertas eran, pero tampoco se la pensarian en averiguarlas.


Lo que sí era bien sabido era que, era un joven muy apuesto, de cabellos oscuros y mirada intensa, todo un caballero según las bellas mujeres jóvenes, que fantaceado con el suspiraban.


Se decia que buscaba, solo chicas hermosas, las echizaba, seducia para al fin, devorar sus jovenes corazones y conseguir mas belleza y juventud.


A saint eso no le preocupaba, para nada, pues el era varon y feo.


Oh si, Saint lo sabía, era un hombre poco atractivo, con esa piel lechoza, nariz pequeña, labios carnosos y esas mejillas regordetas que se ruborizaban a menudo, tenia ojos asu parecer muy rasgados y aquello, en definitiva no se veia bien.


Luego estaban sus caderas, contorneadas,¿ a caso era una broma? ¿Un varon con silueta?.


El cuchicheo de las chicas lo sacó de su nuve fria, volcando su atención en la platica hormonal de aquellas chicas emocionadas al ver pasar por el varandal el raro lugar donde vivia aquel mago, tan temido.


Era como una especie de castillo de basura andante con patas te pollo, turbio, si a alguien le importara la opinion de el feo saint, pero como nadie le habia preguntado, se lo guardaba para el mismo.


Aquel lugar ambulante se movía aparatosamnte entre la neblina de las frias nuves en las montañas.


A Saint se le erizaba la piel tan solo con mirar aquel lugar, que muy probablemente por dentro debería de estar sucio y polvoriento, aquello le recordó algo importante.


- mis distinguidas damas,no olviden dejar limpia sus áreas de trabajo - canturreo con voz amable - recuerden que un área limpia habla bien de su personal - finalizó mientras, acomodaba su último sombrero.


- Si, claro Mr.saint- hablaron al unísono.


Las chicas partieron emocionadas por aquel baile,Saint volvió a

Aun estaba indeciso en las primeras haciento en su viejo banco,mirando a el campo libre atravez de su ventana,suspirando como idiota a la nada, quería que su vida cambiará y sin saberlo hoy lo haría.

Pero no por las razones que el creía.


Esa mañana había planeado cambiar su vida y dejaría aquello en manos de la bruja calamidad, aquella hiba a maldecirlo con él don de la belleza.


Aun estaba indeciso en las primeras horas laborales, pero al ver la ilusión de las damas por un joven apuesto, supo que eso era lo qué él quería causar a su paso.


A si que se puso de pie y tomó la pequeña nota donde se supone que podría encontrar a la bruja, se apresuro a alinear sus ropas finas así como su respectivo sombrero.


Y partió a el encuentro de su vida.


||


Había oscurecido, aun veia el cielo maravillosado, estrellas caían a sus hombros enforma de copos de nieve blanqueado su traje azul marino , la ciudad era toda luces y espíritu navideño, la calles brillaban y la música sonaba fuerte y alto.


Bellas damas y distinguidos caballeros, caminaban de el brazo y saludaban con elegancia, Saint devolvía los saludos desde la calle atrás de el evento, pues el se dirigía a otro lugar, el callejón en donde el se movía con gallardía estaba desolado, o eso era lo que creía.


Miro por última vez el pedazo de papel, ahora arrugado gracias a los nervios de Saint.


Sacudió la fastidiosa nieve de su cabello, pero al levantar la vista se encontró con un par de ojos cafés,estaban en tiempos de guerra así que los soldados abundaban.


Esa no era causa de terror , la causa de el terror de Saint era la manera lasiva con la que lo miraban, como un bocadillo, eso no estaba bien, en ninguna conjugación, aquello pintaba mal.


Uno de el par de soldados se hacerco mucho al cuerpo de Saint, lo miro de abajo hacia arriba y exclamó. -Que bonito ratoncito- luego lamio sus labios, Saint se tenso y trago amargo - ¿te perdiste, en este callejón oscuro y desolado bonito? -Le pregunto, Saint aclaro la garganta.

Se encojio en si mismo y de dónde pudo, saco valor - no,caballero mi pareja me está a esperando -mintió


El segundo, hombre armado no le creyó fue obvio,era pésimo mintiendo, sus valores morales le hacían imposible.


- Oh miralo, te vez más bonito cuando te enojas -exclamó el segundo y a Saint se le encendieron las mejillas en un rojo ardiente.


Ambos hombres sonrieron ya se la estaban pasado placentero en sus sucias mentes con el pobre Saint.


Pero su sueño se vio interrumpido por un cuarto caballero , un hombre apareció, de la nada cayendo de el cielo nevado, lento. tocando el suelo con la punta de sus zapatos negros y una bella capa roja bailando a sus hombros anchos, sus cabellos negros enmarcando su varonil rostro perfilado y una verde esmeralda colgando de un pendiente en su oreja derecha, aquel resivio la atención solo de los soldados con rareza mientras se colocaba detrás de Saint tomándolo de la cintura posesivo pero amable en sus finas facciones.


- Perdón cielo, ¿eh llegado tarde?-


Sonó contra el viento y la carne una voz masculina embriagadora como un fino vino , uno que no estaba echo para cualquier paladar, el tacto fue abrasador alto en tibiesa, como para hacerlo sentir bochorno en medio de tanta nieve y Saint hubiera dicho un " oh,por mi madre" si no estuviese pujando por no babear, en cuanto volvió su rostro contra el de él extraño contra su cuerpo.


Unos ojos negros impactaron con los suyos, largas pestañas rizadas que se movían serca de su cara como abanicos de mano.


El hombre era extremadamente apuesto y con estilo, un poco despeinado pero aquello no lo hacia menos atractivo.


Si, no. todo lo contrario.


-me disculpo, por la tardanza -dijo el hombre mientras sacudia leve su capa azul.


Paso un brazo por encima de los hombros y su aroma lo envolvió era la mezcla exacta de madera de pino y tiernas hojas de albaca, frescura total.


- ¿Que quieres? - Mencionó uno de los soldados.


El hombre elevó una ceja y sonrió de lado - gracias caballeros por cuidar de mi pareja- sonrió - ahora -elevó el dedo anular en dirección a los soldados, lo elevó y los dos hombres por inercia se enderezaron firmes -pueden seguir con sus deberes como militares- dijo mientras movía el dedo hacia la derecha a las afueras del callejón, los hombres parlotearon sin saber por qué sus cuerpos se movían sin ellos poder resistirse.


Saint no creía lo que veía.


Magia.


El cerebro de el castaño aun estaba agarrando señal. Pero sus piernas ya se movían apresuradas con el ritmo marcado por los pasos de el sujeto, el mago a su lado .


- Actúa normal bonito. Me están siguiendo. -Mencionó,  y saint casi se orina cuando entre la nieve se levantaron sombras viscosas.


¿Que carajo pasa?. Mientras más trataban de perderlos más aparecían y el ojimiel más se asustaba, el hombre bello a su lado no parecía temer.


Igual y Saint era muy gallina pero no es como si esto le pasara con frecuencia.


Las figuras humanoides les cerraban el pasó conforme más caminaban para escapar, por que por alguna razón no corrían.


De repente el agarre en su cintura se intensificó y el caballero de traje negro, se elevó por los aires de un salto, sin decir agua va.


- Ahora estira las piernas y camina-pidio amable. El castaño nuevamente no tuvo tiempo de reaccionar solo obedeció.


Un pie tras otro caminaba por los aires como un ángel. Saint abrió la boca sorprendido. Siendo sostenido por la curvan de la cintura, era maravilloso, estaba caminando por los aires por la noche.


- Ese es mi chico, lo haces bien-felicito el mago.


Los copos de nieve danzaban asu alrededor, muchos en el cabello oscuro de él y unos pocos en las mechas cafés de Saint,su traje parecía levitar y su sombrero caerce,las personas bailando en el festival de navidad se veían pequeñas desde el cielo y todo abajo era solo luces de colores, el aire era más frío y su cuerpo era estrujado a el de ojos negros, se sentía como la seguridad de casa .


Tenia toda la atención de el joven de ojos negros en su humanidad podía sentir un cosquilleo en su vientre y la sangre fluir por sus venas mientras pisaba la nada, miradas una contra otra y una sonrisa boba en la cara de quién se hacía llamar perth pendragon, el corazón de Saint revoloteo de ganas de vivir, ganas de correr como un pequeño hiperactivo.


De repente todo se lleno de luz y colores brillantes, nunca antes vistos y sabia que estaban caminando en el aire pero el castaño podría jurar sentir el piso bajo sus pies y seguridad en sus caderas.


- Eran secuases de la bruja calamidad me disculpo, por el inconveniente , caballero- Mencionó y Saint no supo que decir.


Pues el mismo buscaba apenas unos momentos a la misma bruja.


Poco apoco decendian dónde media ciudad bailaba,al verlos caminar en el aire todos volcaron su atención en ellos.


Sus piernas al fin tocaron el suelo y su cintura fue soltada por unos momentos en el centró de la pista ellos, frente a un fastuoso y gigante árbol de navidad el cual era decorado con esferas cristalinas y estrellas danzantes, en la sima una curiosa estrella roja que semejaba una flama.


Sus ojos se perdían en la bonita imagen, mientras extendía la mano a el aire la palma se le lleno de copos de nieve y uno que otro se atoro en sus pestañas. Sonrió labios rojisos.


Alguien aclaro la garganta.


El caballero de capa ahora oscura estaba arrodillado frente a Saint el gesto se veia humilde, amable y sincero.


- ¿ me concede esta pieza caballero ?- exclamó y la gema en el pendiente de su oreja brillo.


-Saint, me llamo Saint -balbuceo sorprendido, aquello era presenciado por media ciudad un apuesto hombre pidiendo a otro que baile con el.


- Oh. Perfecto, mr.saint...-.


- Suppapong-completo.


-Oh, arte- exclamó -bueno Mr.saint suppapong ¿me haría el honor de ser mi pareja de baile desta noche y de las de toda mi vida?


Saint pestañeo cascabeles en sus oídos y la flamita de la sima de el arbol bajo chispeante a girar a rededor de ellos.


-Bonita sonrisa la que tiene amo pendragon -Mencionó la cosita roja brillante, la flamita hablaba. - Ahora no, calcifer -murmuró sonrojandose el mago.


Su leal amigo y compañero de prisión mágica siempre lo hacia quedar en vergüenza según el mago,aun así uno sin el otro no podían estar, un mismo corazón los unía.


Saint casi cae de pompas,a el suelo.


¿Toda su vida había dicho? Pero si lo acababa de conocer.

No tenía sentido ¿pero cuando la magia había tenido sentido? Se supone que de eso se trataba la misma magia, de hacer posible lo imposible.


Quizás el color de la piel de Saint palidecio hasta mezclar su tono con la nieve quizás su alma salio de su cuerpo o solo quizás tubo miedo de el hombre al que denominaron pendragon, el nombre ya lo sabia, con solo escuchar el apellido.


Perth pendragon el mago de el rey.

El hombre que debora corazones de mujeres jóvenes y bellas por que no tiene uno en el pecho que palpite de vida.


Ese hombre tan maravilloso como tétrico se le había arrodillado y ahora lo miraba con ojos de cachorrito y mueca nerviosa en espera de una respuesta , Saint sintió que los pantalones se le caían a los tobillos.


- ¿Te sigen? -Pregunto la flama de fuego brillante - secuases de la bruja calamidad - contesto tratando de disimular. Sin tener éxito.


- Y...¿bien? ¿Aceptas?- pregunto el mago.


Saint aclaro la garganta y sintió como los ojos de medio planeta caían sobre sus hombros juzgandolo.


-Pe..pero somos... Dos hombres -dudó.


La flamita oculto un risita y elevó su luz para dispersar a las sombras que los perseguían, los invitados de el pueblo, aplaudieron maravillados por la demostración de poder de el pequeño calcifer.


- Si. Somos dos caballeros...¿ y? - Cuestionó pendragon.


- Eh...uh no... No es normal que..-intento Saint pero fue interrumpido.


- ¿Que dos varones bailen y se toquen?,¿que se amen y estén juntos?, ¿que usen vestidos , faldas y colores pasteles? ¿Esta mal que un varón llore o quiera ser bonito? - pregunto perth -! Al diablo ¡ ¿quién en su sano juicio le puso género al amor? A los gustos y a ser quien deseamos ser.

Dejame decirte que esta persona debió de estar loca , deja los grilletes en la nieve! Ven¡ vuela con migo- volvió a extender la mano y Saint por fin sonrio tomando la mano de el hombre.


Los cascabeles sonaban y el momento se sentía irreal, la navidad nunca había tenido tanto sentido como en este momento.

Sus pies se deslizaron con maestría a el ritmo de la melodía y poco tardó el mago en dibujar sobre sus hombros líneas onduladas , las cuales se volvieron una felpuda capa roja, luego beso las frias manos de Saint con los labios y estas se protegieron de el frío con unos guantes negros , sus caderas fueron tomadas con amabilidad por las manos de perth quien guiaba los pasos hasta que empezaron a subir a el aire rodeando el enorme pino brillante.


Giraban con elegancia y de la nada ambos reían, había más personas bailando a su alrededor pero eso no importaba.


Ellos estaban en un mundo muy distinto, uno en dónde no había guerra próxima ni abaricia que los alcanzará.


Ellos habían comenzado a escribir el pergamino de su larga historia. Comenzando todo con un "solo te vi y supe que quería seguir vivo ".


Calcifer era la magia de el lugar y quizás, si era cierto que perth no tenía un corazón que dar , por que este ya había sido entregado a las manos de Saint, pero este aun no lo sabia.


- Ese es mi chico - felicitó el moreno.


Ni sabría que cierto poderoso mago había organizado un enorme baile para poder escapar lejos en su Castillo mientras todos bailaban y celebraban felices, y cuando estuviese lo suficientemente lejos se cortaría las venas para morir sólo, pues ya no le satisfacía la poca felicidad que da la vida.


La bruja calamidad pudo adivinar las intenciones de pendragon y mando por él antes de que desperdiciara la sangre mágica de sus venas en el piso de un raro castillo echo de chatarra, pero cierto castaño cambio todo con solo estar en el lugar equivocado, perth quizo hacer su última buena acción en esta vida, y al tocar a Saint pudo ver su futuro en los ojos de otro de repente quizo vivir y correr y gritar y sonreír como Saint le prometía tan solo con verlo a los ojos.


La navidad no tenía sentido para ninguno, hasta que se toparon con la desgracia de el otro, juntos crearían el mejor motivó para querer respirar, pues Saint le prometía la vida con los ojos y perth  le prometió a Saint el mundo latiendo en sus manos.


- Tu cabello es como el brillo de las estrellas.-


Las manos vacías virtuosas de el mago narcisista pasearon amables por el cabello de Saint en un gesto romántico mentras daban un leve giro sacando brillitos de nieve, la música ers maravillosa y sentía el alma vibrar,¿como un uraño, disfrutaba?.


No lo sabia pero Saint estaba maravillado con alguien a quien realmente no conosia, sin embargo esos brazos se sentían como su hogar.


Ambos extendieron sus brazos perth acuno las manos de Saint en las suyas formando una pequeña casita, donde la flamita calcifer se refugio.


Las palmas de Saint se sintieron tibias y sintió el fuego latir en sus manos una, dos, tres veces. Y sus manos se cerraron atrapando a calcifer en el centró de la pequeña casita de sus manos.


Volvió a sentirlo latir, a la vez que las manos clientes de perth se tornaban frias y lento decendian al suelo.


Cuando sus pies tocaron la nieve, abrió las manos , sorprendido.


Un corazón dentro de una llamarada azulina resguardo por unos minutos.


Debía ser bizarro, pero su ser lo tomó, tierno y mimoso,no tubo mucho que saber ni que pensar.


Miro a los ojos a pendragon, que estaba, frío y quizás moría.


Pero el gesto se entendía, bien como lo que era. Una promesa de amor y devoción.


Saint acuno en su pecho el corazón de pendragon y lo sintió lastimado, solo y triste.


Suspiro un, "voy a cuidarte tanto y hacerte sonreir mucho hasta que solo seas felicidad" -.casi reso por hacerlo realidad.


Con mucha delicadeza, lo posó en su lugar, el pecho de perth, al mismo tiempo que amablemente, besaba tieno e inocente los labios de el mago.


La silueta de de ambos se lleno de fina escarcha brillante cual polvo de diamantes , y lo último que los impactados presentes vieron de ambos fue sus sonrisas plenas.


Se dice que desde ese día cada navidad los copos de nieve que forman montañas verdes a blancas en Londres parecen estar echos de diamantes, pues hacen brillar el paisaje de aquella ciudad.


"Al encontrar tu luz en mi oscuridad, encontré el camino a mi tibio hogar."


Fin

🌙