Insurrección - 🧡Katsudeku💚

Summary

Las castas se han dividido, los muros se han alzado, y por 250 años jamás se han vuelto a ver. Alfas y omegas están separados, cada uno en su propia utopía, regidos por sus propias reglas y normas, pero todo esto cambiará por el detonante salvaje que sentirán los alfas pues irrumpiran al territorio de sus vecinos para ocasionar enormes estragos y destrucción. Al ingresar del otro lado sin que nadie se lo impidiera, katsuki bakugo irá en busca de su amor platónico de la infancia pues desde que tenían 5 años el chico se reunia con un omega en los extremos de las murallas para conversar y pasar el rato. No lo conocía físicamente pero su voz era irreconocible para el enigma y lucharia contra todos los alfas que osaran tocarlo para proteger al amor de su vida pues ambos tenían una promesa que cumplir y estaban dispuestos a realizarla.

Status
Ongoing
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO

Una gruesa e inmensa estructura los dividía, no podían verse, no podían apreciarse, pero lo único que los reconfortaba era escuchar la dulce y tierna voz del contrario.

—¿Sigues allí? —preguntó un pequeño Enigma de ojos rubí acercándose a un hueco que estaba en la estructura. Por medio de este se comunicaban repegando sus oídos y era agradable saber que estaban juntos a pesar de la distancia.

—Sí, aquí sigo —musitó un pequeño Omega peliverde riéndose con ternura. No podía ver al contrario, pero lo quería demasiado.

—Me gustaría estar contigo —confesó el niño Enigma con algo de tristeza en la voz.

Esto no paso desapercibido para el infante y tratando de consolarlo le dio ánimos para alegrarlo.

—Algún día estaremos juntos Kacchan...

—¿Me lo prometes?

—Te lo prometo —le aseguro el pecoso metiendo por el pequeño hueco uno de sus dedos.

El niño enigma notó esto e imitando al contrario, los dos deditos se encontraron entrelazándose y rozándose con mucho cariño y entusiasmo. Querían estar juntos, querían jugar uno al lado del otro. Verse la cara, conocerse, pero por culpa de aquel maldito mural jamás podrían hacerlo.

No se conocían físicamente, pero sus voces las reconocían a la perfección, sentían que estaban hechos el uno para el otro y anhelando conocerse, ambos crecieron reuniéndose (a escondidas de sus castas) en los límites que dividían a los territorios. Allí era su lugar de encuentro y siempre se ponían a conversar para pasar el rato, ya que al escuchar la voz del contrario los relajaba demasiado.

—Deku...

—Dime, Kacchan.

—Algún día tú serás mi Omega y yo seré tu Alfa y compañero destinado. Es una promesa que pienso cumplir a como de lugar—. reveló desde la cavidad circular del mural.

Llevaba amándolo desde los 5 años y quería entregarlo todo para estar junto a él.

—Estaremos juntos, no renunciaré a ti y aunque solo tengamos 14 años, tú serás mi pareja, por qué así lo he decidido —declaró el Enigma sin guardarse la desbordante pasión que sentía hacia el Omega.

—Kacchan, no me conoces... ¿Qué tal si no te gusta mi físico? —lo cuestionó el ojiverde, pues tenía mucho miedo de no ser lo que el Enigma esperaba.

—Escucha... No me importa tu apariencia, yo te amo y anhelo estar junto a ti y te prometo que me haré fuerte —aclaró para disipar sus dudas—, cuando regrese de mi entrenamiento yo haré todo lo posible para que estés conmigo.

—¿Por cuánto tiempo te irás? —pregunto el Omega esperando su respuesta.

—Me iré por 6 años; en 6 años no podremos reunirnos para hablar —manifestó sumamente agobiado.

Las leyes en su casta eran muy duras, puesto que solicitaban que todos los Alfas cumplieran con un entrenamiento especial de 6 años. Dentro de este se les brindaría la educación y las cosas necesarias en cuanto a su estancia, pero era algo que por obligación todos debían de realizar.

—Yo te esperaré, te esperaré el tiempo que sea necesario. El primer día de primavera, dentro de 6 años, nos volveremos a reunir, es una promesa Kacchan, así que no te atrevas a romperla —anunció metiendo su dedo por el orificio del mural.

El Enigma lo notó y sonriendo de la felicidad, sujeto el dedo del contrario, no lo conocía, pero lo amaba demasiado y estaba dispuesto a darlo todo por él.

Una promesa de amor fue sellada por el fuerte deseo de permanecer unidos, nadie los detendría, ni siquiera aquel enorme paredón que dividía a las dos facciones. Su amor sería más grande, lo preservarían por el resto de la eternidad y estaban listos para sacrificar todo con tal de cumplir con su voto de promesa.


Continuará...