Prólogo
Annabelle, no tiene opciones de más, simplemente cumple con lo que hace para poder liberar a sus padres, pero Mark hace lo mismo solo que de una manera más difícil debido al negocio que su padre abandonó y ahora los persiguen. Debido a esto sus mentalidades chocan con el propósito de destruirse entre sí pero a la vez se unen para comprender su dolor y formar un lazo repentino que no tenía porqué pasar pero simplemente fue inevitable.
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- Entonces, ¿Quieres saber para quién trabajo? -su mirada era desafiante
- No, no soy tan directa, eso lo descubriré por mi misma -sonrió sarcástica pero demostrando su determinación, lo que atrajo a Mark de inmediato...
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- Me encantaría que bailaras conmigo -su mirada la retaba
- No vine aquí para divertirme -respondió rápidamente
- Pero vienes conmigo, verdad? -bajó sus manos a la cadera de la chica, Annabelle solo se quedó en silencio retando igualmente con sus ojos plata profundos aquel verde intenso...
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- Pareces pensativa -rompió el silencio, bajando el volumen de la radio
- Porque lo estoy -dijo sin más
- ¿Tu puesto? ¿Sufres por eso? -la miró de reojo
- No sólo por eso -dijo distante
- ¿Y por qué no rompes las reglas, eh? -preguntó tomando el retorno que llevaría al hogar de la chica
- Porque...tengo una deuda que pagar, aunque ellos creen que no lo recuerdo -recargó su cuerpo en el asiento mirando los grandes edificios fuera de la ventana del auto
- ¿Te borran la memoria? -preguntó a burla
- Todos los días -contestó, sus ojos se quebrantaron, el moreno volteó a verla, hablaba en serio...
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- ¿Me permites decirte algo? -cuestionó pegando su rostro al de la azabache mientras rodeaba cauteloso su cintura, acariciando su espalda con las yemas de sus dedos, su cuerpo se estremeció y él lo sintió claramente. Annabelle abrió los ojos.
- Dime -volteó ligeramente su rostro mientras la respiración ajena golpeaba su lóbulo y cuello
- Te amo, en serio -susurró
La mujer sonrió, posando su mano en el cuello de su acompañante para sobarlo un poco al sentirse extasiada con dichas palabras....
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- ¡Maldito mentiroso! -golpeó la pared entre lágrimas e ira por dicha traición
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- ¡Lárgate! -exigió pero con gran fuerza logró entrar, derribando a Annabelle, ella se levantó, retrocediendo, oportunidad que Mark aprovechó para acorralar su cuerpo contra la pared. Tomó su mentón.
- Di mi nombre -dijo con imponencia, ella no dijo nada- ¡Annabelle! -exigió
- M...Mark -dijo de mala gana, chocando su mirada furiosa con la del hombre frente a ella, él asintió
- Ahora pídeme lo que quieres que haga -dijo
Annabelle trataba de resistirse ante su exigencia, el miedo y su nerviosismo.
- ¡Pídeme lo que quieres que haga! -insistió, levantando su tono de voz, la mujer asiática se corrompió, dejando salir sus lágrimas que resbalaron lentamente por su piel
- Sálvame -contestó en casi un hilo de voz, Mark asintió para consolar a Annabelle con un beso que necesitaban.
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- Huye conmigo -asintió sin dudar aquella propuesta, sonriendo con poca esperanza pero con bastante tristeza...
¿Salvar a sus padres o salvar su amor, qué debían elegir?
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