Prólogo.
6:05 Am.
La incesante alarma del despertador indicaba que ya era hora de levantarse. El gran día había llegado... y lo odiaba.
Con pereza se levantó de su cama quedando aun sentado sobre esta y adormilado, Suspiro comenzando a caminar hacia la puerta del baño. Minutos después abrió la llave del agua caliente y se introdujo a la ducha sin vacilar. ¿Por qué las vacaciones de invierno debían ser tan cortas? Las suyas habían sido buenas y colmadas de reuniones familiares, fiestas, Cariño y muchos regalos, En definitiva, no estaba listo para regresar a la escuela.
. –¡Chris! – La voz de su madre se escuchó desde el primer piso.
. ¡Ya voy Mamá! – Contesto mientras se vestía para bajar.
Su cabello era castaño y oscuro, con la piel poco bronceada y los ojos cenizos, Sus rasgos se habían marcado demasiado en los últimos dos años cuando recién empezaba en su instituto.
Bajo las escaleras y se dirigió directo a la barra del comedor donde su madre le entrego un plato con huevos revueltos, tocino y pan tostado, Además de un vaso con leche. – Desayuna rápido, cielo. – La mujer se dio media vuelta. – tengo que llegar a tiempo al hospital. –
Desde que sus 2 hermanos mayores se habían graduado e independizado, solo eran sus padres y él. Lo que en mayor parte era bueno ya que cuando se es menor se gozaban de varias ventajas.
Se apresuró a terminar casi todo el contenido y bebió la leche de un trago. Tomó su ya olvidada mochila negra que se encontraba en la sala y salió junto con su madre hasta el vehículo.
– Vamos, Cambia esa cara. – Le sonrió su madre comenzando a poner el auto en marcha. – No puede ser tan malo. Ambos sabíamos que este día llegaría. –
– Lo se mamá. – murmuro hundiéndose en el asiento del copiloto sin mucho ánimo.
– Bueno, nada está escrito aun, Hijo. Este puede ser un nuevo año escolar lleno de sorpresas. –
–No quiero nada de sorpresas, mama. –
El rostro de la señora Bang decayó un poco, Christopher le miro con curiosidad cuando ella suspiro susurrando “al menos lo intente”. – Tu tía no ha dejado de hablarnos sobre el logro de Félix. Él consiguió una gran oportunidad. –
Félix, Era su primo. Ambos siempre habían sido muy cercanos, habían estudiado en los mismos colegios e incluso eran de la misma edad, habían compartido grandes aventuras a lo largo de su joven vida. Otro motivo para odiar este nuevo año escolar era que tendría que seguir adelante sin Félix y sabía que ya no sería lo mismo.
Las casas pasaban a mediana velocidad a través de la ventana y entonces visualizó a alguien. Justo iba saliendo de su casa con los auriculares puestos, Caminaba sin mucho ánimo, aunque su mochila rayada estuviera llena de vitalidad; Era una chica y no cualquier chica, Ambos ya se conocían desde hace mucho tiempo atrás y estaba de más recordar que no le simpatizaba para nada.
Ella levanto la vista y ambos se vieron un breve momento antes de que Madison acelerara el auto. El rostro femenino se mantuvo inexpresivo, Christopher le dedico una mueca y dio gracias mentalmente de que su madre estuviera concentrada en el camino y no hubiera visto a esa niña, de lo contrario era capaz de frenar y ofrecerse a llevarla también a ella... y Christopher se negaba a estar cerca de ella.
Por su parte ella tampoco lo estaba pasando muy bien, Su padre apenas y había pasado noche buena y navidad con ella y su hermano, Y Aunque Santa le había concedido todos y cada uno de sus regalos bajo el árbol había algo que ella aun deseaba y sabía que no iba a poder tener. Sujeto las correas de su mochila siguiendo su camino.
Oficialmente este año escolar sin su Félix sería una completa mierda...