DAY 1
Family/New Parents.
Max sufre un grabe accidente, pero tiene a su esposo e hijos para hacerlo sentir bien
Max y Sergio tenían grandes sueños cuando se casaron y cumplieron la mayoría, tener una gran familia, criar a los hijos que fueran a tener (lo cual no importaba los medios por los que los fueran a tener), pero las cosas no salieron como las planearon.
Su primero hijo llego cuando ambos sentían que estaban en su mejor momento, Sergio acababa de ganar su primer campeonato y conseguían por tercer año consecutivo un 1/2 con Red Bull, habían hablado de hijos, y sentían que era un buen momento, Patricio llego a ellos con 7 años, desde el momento en que se unió a la familia, mostró una gran inclinación por el deporte, quizás influenciado por la carrera de las personas que lo rescataron de esa horrible cueva donde vivía, según sus palabras, pero Max y Checo más de una vez aseguraron que la casa de acogida de donde provenía su hijo era un buen lugar.
Aun recuerdan el día del primer encuentro entre ellos, es un momento que permanecerá grabado en sus corazones para siempre. Después de meses de preparación y anhelos, finalmente llegó el momento en el que les dieron el visto bueno, su trabajo era algo complicado, pero dieron muchas razones para justificar toda la estabilidad que un niño necesitaba, por el momento no buscaban bebés, querían darle la oportunidad a un niño que antes no hubiera podido experimentar lo que era el afecto paterno.
Recuerdan que la emoción y los nervios se mezclaban en el aire mientras se acercaban al lugar acordado para encontrase con Patricio. Sus manos entrelazadas y sudadas, reflejando la mezcla de emociones que sentían, ni si quiera cuando ganaban se sentían así.
Sabían que ese encuentro marcaría un antes y un después en sus vidas. Cuando finalmente estuvieron frente a Patricio, su presencia los llenó de una de alegría y ternura que nunca pensaron sentir.
Sus ojos, llenos de curiosidad y cierta cautela, eran como dos grandes luces que los atrajo. Sus corazones latían con fuerza.
“¡Hola, Patricio!“, fueron las palabras que rompieron el hielo en ese momento tan especial. La sonrisa tímida pero llena de esperanza que les devolvió fue como un rayo de luz que iluminó nuestra vida.
“Estamos muy contentos de conocerte”, dijo Max con una ternura palpable en su voz.
Sergio, con ese tipo de aura que carga, añadió: “Queremos que sepas que estamos aquí para ti, para apoyarte y amarte como si siempre hubieras estado con nosotros”.
Hubo un momento de silencio, momentos en los que las emociones parecían llenar todo el espacio a nuestro alrededor.
“Estamos emocionados de tener la oportunidad de ser tu familia, de que crezcas junto a nosotros y sobre todo, para apoyarte en todo lo que quieras”, expresó Sergio, con sinceridad y amor en sus palabras.
Max, con sus ojos llenos de lo que en algún momento vio en los ojos de su hermana mientras veía a sus propios hijos, agregó: “Queremos que te sientas seguro y amado aquí, Patricio. Eres parte de nosotros ahora”.
Después de la adopción de Patricio, la vida de Max, Sergio y su familia fue un constante torbellino de alegría, aventura y dedicación. La adaptación de Patricio a su nueva familia fue suave, ya que Max y Sergio se esforzaron por hacer que cada día fuera especial para él.
En 2027 con un Patricio de 9 años, Liam se unió a la familia, llevando aún más alegría y dinamismo al hogar. Su llegada fue recibida con amor y entusiasmo por todos, especialmente por Patricio, quien se convirtió en un hermano mayor ejemplar, siempre dispuesto a jugar y cuidar a su hermano menor.
El día en que Liam llegó a sus vidas fue un momento totalmente diferente a la llegada de su hijo mayor. Patricio, estaba tan emocionado como cualquier niño podría estar al saber que tendría un hermano menor. Recuerda estar junto a Sergio, esperando con entusiasmo en la sala de visitas de la casa de acogida en Hastings
Cuando finalmente lo vi, con esos pequeños ojos curiosos y suave sonrisa, sentí una conexión instantánea. “¡Hola, Liam! ¡Soy Patricio! ¡Te acuerdas de mi!” exclamo emocionado, mientras Sergio sonreía con gracia.
Liam y Patricio tuvieron la fortuna de hacer click instantáneamente, tuvieron un total de 4 encuentros hasta que por fin dejaron ir a Liam con ellos un fin de semana de carrera, específicamente la carrera de casa de Max.
Patricio estaba entusiasmado por compartir esta experiencia con su hermano menor, pero Liam se sentía nervioso ante todo lo que se le avecinaba.
“Es genial que tu primera carrera sea en el circuito de Papi Max”, mencionaba Patricio, tratando de calmar los nervios de Liam. “Te encantará, es un lugar increíble, el ejercito naranja de el siempre da de que hablar, y papi Max a ganado acá seis veces y papi Checo una vez “, agregaba con una gran sonrisa.
Sergio, consciente de los sentimientos de Liam, se acercó con cuidado. “Es normal sentirse nervioso en tu primera carrera, bebé. Pero estaremos juntos y te aseguro que será una experiencia increíble”, afirmó, ofreciéndole un abrazo al niño.
“Aparte, Pato te acompañara en todo momento y el abuelo Jos estará contigo, si necesitas algo, se lo puedes pedir sin ningún problema” hablo ahora Max, mientras acariciaba con delicadeza el lindo rostro de Liam.
Cuando llegaron al circuito, Liam estaba abrumado por la emoción y la grandeza del evento. Ver el legado de quien seria su futuro papá allí, en cada rincón del circuito, le generaba una sensación de admiración y nerviosismo al mismo tiempo. Patricio, por otro lado y con toda la confianza del mundo iba saludando a cualquiera se le apareciera por el camino, con una gorra y camisa marcada con el numero 1/11, daba a entender a quien apoyaba, mercancía que también tenia encima Liam.
A medida que la carrera avanzaba, Liam se fue relajando gradualmente, sumergiéndose en la emoción del ambiente. Las poderosas monoplazas que rugían mientras daban vueltas al circuito. La emoción en el aire era palpable y, poco a poco, Liam comenzó a disfrutar del espectáculo, dejándose llevar por todo el bullicio.
Al final del día, Liam se fue del circuito con una sonrisa radiante en su rostro. Esperaba con ansias la próxima vez que pudiera asistir a otra carrera.
Un mes después de eso, Liam era oficialmente Liam Verstappen Pérez y se veía en la mayoría de las carreras.
Sergio se retiro con 39 años, después de ganar dos campeonatos mundiales y conseguir por cinco años seguidos el 1/2 con Red Bull.
Con Max las cosas fueros diferentes, sentía que estaba joven y Sergio lo alentó a que siguiera compitiendo.
El 2030 llego con varias sorpresas, como el hecho de que Max se corono como el máximo ganador de campeonatos de formula 1, superando a los grandes Lewis Hamilton y Michael Schumacher. Aparte a la ultima carrera del año pudieron ver la nueva adquisición del clan Verstappen-Pérez.
Sergio JR Verstappen Pérez, o como sus hermanos y papis le decían, Chequito bebé, era el nuevo integrante de la familia, había nacido a comienzos de enero de ese año, por lo que yendo a su primera carrara miraba todo con admiración, las luces de todo era lo suficiente llamativas para tenerlo viendo de un lado a otro en los brazos de su papi Sergio.
Su debut en el mundo de la farándula estuvo acompañado también con la carrera ganaba por su papá Max.
Con la entrevista post carrera también se revelaron algunas cosas; “¡Max, felicitaciones por tu octavo campeonato mundial! ¡Es un logro increíble! Además, queremos preguntar por el nuevo bebé que apareció con Sergio. ¿Cómo te sientes después de esta carrera histórica?”
Max asiente sonriente y emocionado “¡Muchas gracias! Ha sido un día increíble, ganar este campeonato es realmente especial para mí, especialmente con la presencia de mi familia aquí para compartirlo. Y, bueno, la llegada de Chiquito bebé fue una sorpresa para los no allegados. Ha sido una bendición adicional en pocas semanas cumple un año y que mejor manera que traerlo a donde gira nuestro mundo, es un momento emocionante para todos nosotros.”
El entrevistador asiente, comprendiendo como siempre ha sido el estilo de vida de ese matrimonio “Hablando de tu familia, vimos a Sergio y los niños apoyándote en la carrera Pato y Liam ¿Cómo ha sido tener su apoyo a lo largo de tu carrera?”
Max mira entre la multitud a su esposo que se encuentra saludando alguno de sus ex-compañeros “Tener a Sergio y a los niños a mi lado ha sido fundamental. Por muchos años lo dije, su apoyo incondicional, su amor y su aliento han sido mi mayor motivación. Me han dado fuerzas en los momentos difíciles y han compartido conmigo la alegría de cada victoria.”
“Se rumorea que esta podría ser tu última temporada. ¿Puedes confirmar si te retirarás después de este triunfo o seguirás compitiendo?” pregunta el entrevistador, dejando anonadadas a las personas alrededor, nadie tenia ese tipo de información.
Max suelta una risa incomoda mientras se acomoda la gorra “Bueno, la vida siempre está llena de sorpresas, ¿verdad? Ha sido un viaje increíble en la Fórmula 1, pero creo que aún tengo más para dar. Me siento en buena forma y con el deseo de seguir compitiendo un año más. Quiero disfrutar cada momento en la pista y seguir haciendo lo que amo antes de retirarme.”
“¡Es una gran noticia para tus seguidores! ¿Algún mensaje que quieras compartir con ellos?”
“Solo quiero agradecer a todos mis seguidores por su apoyo incondicional a lo largo de los años. Ha sido un viaje increíble y me siento bendecido de tenerlos a todos ustedes como parte de mi carrera. ¡Gracias por estar siempre ahí, los aprecio mucho!”
Mientras Max se despide, y se va retirando hacia su motorhome, siente unos pequeño brazos rodearle sus pies.
“!Papi! espérame” la voz de Liam lo hace mirar hacia abajo.
Ahora tenia 10 años y competía en algunas carreras de karting, el y Pato tenían una linda relación y Max los esta criando con Sergio como le hubiera gustado que lo criaran, con mucho amor y comprensión, sin golpes, sin miedo de por medio.
Max se termino retirando en 2031, después de todo, ya no tenia nada que demostrar, y tenia niños en casa, niños que quería ver crecer. No gano ese campeonato, de hecho quedo tercero, pero tuvo la dicha de ver a Ferrari subir a la gloria nuevamente, consiguiendo un 1/2 histórico.
Después de su retiro, habían decidió desaparecer un rato del mapa, se habían instalado en Alemania, el idioma los golpeo un poco, pero nada que no pudieran solucionar.
No asistían a premios ni a carreras, se sabia de ellos gracias a paparazis, tenían una rutina bastante tranquila. Siempre circulaban fotos de ellos, en una tienda, en restaurantes, en las pistas de karting con Pato o Liam ganando algunos mini campeonatos o de ellos teniendo citas románticas.
Hasta que 3 años después para navidad Max actualizo su perfil de Instagram, era un post de photdumb, con un total de 8 fotos, las dos primeras eran de lo que al parecer fue la cena navideña, la tercera una linda selfie de el y Sergio, la cuarta era una de Liam con una pijama de cars mientras sostenía un gran casco, que algunos reconocieron como el casco de Leclerc, la quinta foto era parecida a la anterior, solo que el protagonista era Pato y el casco era de Sainz, la sexta foto era de Chequito bebé que estaba sentado en medio de varios juguetes y sonreía en grande, pero lo que sorprendió fueron las ultimas dos fotos, en la séptima aparecía un lindo bebé rubio con grandes ojos azules que miraba la cámara mientras sus pequeñas manos sostenían un cartelito que decía “Mi primera navidad” y en la ultima foto aparecían todos los integrantes de la ya conocida familia más ese bebé desconocido.
Todo eso acompañado a una pequeña leyenda en ingles, español y holandés.
Los integrantes de la Familia Verstappen-Perez les desean una lindas fiestas, muchas gracias a por todos los buenos deseos y denle una bienvenida a Emilian 💖
En ese momento se dio a conocer al nuevo integrante, Emilian Verstappen Pérez había nacido en agosto, por lo que era un lindo bebé en ese momento y toda la familia estaba encantado con él.
Al igual que con Chequito bebé, Emilian fue concebido por medio de un vientre en alquiler, solo que la muestra esta vez fue de Max, por lo que ahora había un mini el que babeaba mucho y se enojaba cuando alguno de sus hermanitos mayores no le prestaba atención.
En 2036 se volvió a saber de ellos, cuando Patricio Verstappen gano el Campeonato Francés de F4, Max era el que lo acompañaba en la mayoría de las carreras, podías ver a Chequito o a Emilian hacerles compañía pero eran visitas corta. En cambio Sergio acompañaba a Liam en el karting en Alemania todavía.
Cuando se llego a la carrera la cual definía a Patricio como ganador, el mundo pudo volver a ver a toda la familia unida y como si fuera alguna clase de tradición, alguien nuevo los acompañaba.
Una linda castañita de que no parecía tener mas de 3 años iba caminando con toda la confianza del mundo por el paddock improvisado.
Patricio la presento como Carlota Verstappen Pérez, asegurando que iba seria la ultima de su familia.
Pero no todo podía ser un paisaje lindo, podías tenerlo todo para que en cuestiones de segundo lo perdieras, y Sergio lo podía afirmar, tuvieron la fortuna de pasar unas largas vacaciones por todo Europa, vacaciones que terminaron mal, habían alquilado un auto en Malta e iban saliendo de un restaurante cerca de media noche cuando un coche los choco, desgraciadamente Max iba de copiloto y fue donde se tuvo el mayor impacto, fue un total desastre.
Max estuvo en como cerca de tres meses y para Sergio todo se detuvo.
Las estadísticas de vida de Max eran poco alentadoras pero existían, podría recobrar lo conciencia sin ninguna secuela o en el peor de los casos quedar hasta paralitico.
Sergio era fiel creyente de que aun en coma, ellos podían escuchar. Así que siempre que lo visitaba le contaba de todo, de como estaban los niños, de como iban las cosas en el campeonato, cuando no podía asistir algún fin de semana, las enfermeras en turno le colocaban la trasmisión de la carrera que hubiera en ese momento.
También lo mantenía afeitando y aplicando todo tipo de cremas para que su piel no se resecara ni nada, los niños también lo visitaban, tuvo la fortuna de poderlo trasladar a Alemania poco después del accidente, y aunque quisiera tenerlo en casa, con el, con los niños a su alrededor, daba gracias a cualquier entidad de que no hubiera caído en estado vegetativo.
Ese fin de semana todos estaban libres por lo que la habitación de hospital de Max se encontraba llena de ruido.
Patricio se acercó a la cama de su padre con lentitud, su mirada que mostraba lo mal que lo estaba pasando. “Papá, aquí estamos. Todos estamos aquí, esperando que te despiertes pronto.”
Nunca había visto a su padre tan acabado, ese hombre postrado en cama no es el mismo que durante 10 años le brindo confianza y amor, una estabilidad que nunca pensó llegar a tener hasta que los conoció.
Liam se acercó también, su mano suavemente aferrada a la de su hermano mayor, no importaba cuanto tiempo pasara, el siempre seria su ancla. “Papá, recuerdo cuando me llevaste por primera vez al karting. Fue increíble. Quiero más momentos así contigo, así que, por favor, despierta pronto”, expresó con un nudo en la garganta.
Chiquito, Emilian y Carlota jugaban cerca de la cama, sus risas llenaban la habitación. Se acercaban tímidamente, tomando la mano de su padre, dejando pequeños dibujos y juguetes en la mesita a su lado. “¡Mira, papá, dibujé esto para ti!“, exclamó Chiquito emocionado, mostrando un dibujo lleno de colores vibrantes donde se mostraban 7 figuritas chuecas que los asemejaban a ellos.
Los niños seguían hablando, compartiendo anécdotas y recuerdos, aunque Max no respondiera. “Papá, aún tengo que mostrarte mi primera carrera después del campeonato”, dijo Patricio con una sonrisa.
“Y tienes que estar para cuando me suba al F3 el proximo mes”, agregó Liam con entusiasmo.
Entre risas y palabras amorosas, la habitación estaba llena de vida. Aunque Max permaneciera en silencio, Sergio se aferraba a la esperanza de que su voz y su presencia lo ayudaran a sentir su amor, recordándole que estaban allí, unidos y esperanzados por su recuperación.
Sucedió un domingo de carrera.
El hospital estaba tranquilo cuando Max finalmente abrió los ojos. La luz suave de la habitación apenas iluminaba el espacio, y al enfocar su mirada, vio a Emilian sentado junto a su cama, con una mirada llena de asombro y alegría al ver a su papi despierto después de mucho tiempo.
“Papá, ¡estás despierto!” exclamó Emilian emocionado, sus pequeños ojos brillaban con felicidad.
Max parpadeó un par de veces, tratando de comprender su entorno. La sonrisa de Emilian y su voz infantil llenaron la habitación. “Hola, mi bebé“, dijo Max con voz suave, esforzándose por hablar después de tanto tiempo.
El pequeño Emilian se acercó, sin comprender del todo la magnitud del momento, pero emocionado por tener a su padre despierto. Extendió su mano para tocar la de Max, como buscando asegurarse de que no fuera un sueño. “Papi, estabas dormiste mucho tiempo. ¡Papá y Patito y Liam y Chequito y Lota estarán felices!”
Max asintió con una sonrisa cálida, sintiendo una mezcla de emociones al ver a su hijo allí, cuando el auto lo impacto, lo primero que vino a su mente fueron sus hijos y Checo y al despertar ellos también fue en lo primero que pensó.
Aunque la habitación estaba vacía, la presencia de Emilian llenaba el espacio con una calidez reconfortante.
“Papá, ¿podemos jugar a los coches cuando salgamos de aquí?” preguntó Emilian con entusiasmo, esperando que todo volviera a la normalidad.
Max apretó la pequeña mano de Emilian con ternura mientras asentía. “Claro bebé“, respondió con una voz entrecortada.
Max despertó 4 meses después de estar en coma por culpa de un accidente, el accidente dejo muchas secuelas, no solo había quedado casi paralitico, si no que su caminata ahora era mala, con 39 años la silla de ruedas seria su fiel acompañante, había perdido casi el 70% de su audición en el oído derecho y su brazo derecho tampoco tenia suficiente fuerza.
Por lo que durante un tiempo estuvo resentido con la vida, no pudo disfrutar mucho del crecimiento de sus hijos y se perdió el debut de Pato y Liam en categorías superiores.
No podía jugar con sus hijos pequeños como quisiera porque estar sentado en el piso era una tortura para el.
Sentía que era una carga pero con mucha terapia pudo salir de esos pensamientos oscuros.
Pero a pesar de todo Sergio nunca lo abandono, nunca le recrimino cuando en sus días malos podría llegar a ser grosero con el.
Después de meses de terapia y esfuerzo, Max había logrado recuperar parte de su movilidad. Aunque todavía estaba en proceso de rehabilitación, su capacidad para caminar había mejorado notablemente y podía dejar la silla de ruedas por un bastón.
Sergio se sentó a su lado mientras disfrutaban de un momento a solas en la sala de terapia. Había una sensación de calma entre ellos mientras observaban a través de la ventana el resplandor del sol que se filtraba por las cortinas. Hace tiempo Max no sentía ese tipo de paz.
Max sonrió, observando sus piernas, ya no eran flacas y raquíticas como antes, ahora había musculo en algunas partes “Creo que estoy un paso más cerca, ¿no crees?“, dijo con un brillo de determinación en sus ojos.
Sergio le devolvió la sonrisa, con un tono de orgullo en su voz. “Claro que si, amor. Has avanzado mucho. Eres el león holandés, nada te queda grande”, expresó con cariño, tomando la mano de Max.
“Ha sido un camino difícil, pero tu apoyo y el de los niños me ha dado la fuerza para seguir adelante, te confieso que a veces, me dieron ganas de tirar la toalla”, confesó Max con sinceridad.
Sergio asintió, apretando suavemente la mano de Max. “Eres increíble, bebé. Estoy tan orgulloso de ti y esas ganas se fueron porque mírate donde estas ahora”, afirmó con admiración.
Los dos se miraron con amor, compartiendo el momento en un cómodo silencio, el cual hablaba más que las palabras. Había amor, apoyo y una ese lazo que desde que se conocieron estuvo con ellos, algo que había resistido el desafío más grande como casi estar separados por la muerte.
“Juntos hemos superado tanto”, dijo Max con voz suave, mirando profundamente a los ojos de Sergio.
“Y lo seguiremos haciendo, mi amor”, respondió Sergio con determinación, dejando en claro que estaban en esto juntos, apoyándose mutuamente en cada paso del camino en su futuro.